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¿Apenas cómo el malo es la crisis de la extinción de la biodiversidad?
Un discusión entra en erupción en los pasillos de la ciencia de la conservación
Rhett A. Butler, mongabay.com
6 de febrero de 2007


Estos últimos años, los científicos han advertido de una crisis de la extinción de la biodiversidad que asomaba, una que rivalizará o exceden las cinco extinciones totales históricas que ocurrieron millones hace de años. Desemejante de estas últimas extinciones, que eran vario el resultado del cambio catastrófico del clima, colisiones extraterrestres, envenenamiento atmosférico, y volcanismo hiperactivo, el acontecimiento actual de la extinción es uno de nuestra propia fabricación, aprovisionado de combustible principalmente por la destrucción del habitat y, en un grado inferior, la sobre-explotación de cierta especie. Mientras que está ocurriendo poca extinción de la especie de la duda de los científicos, ocurrirá el grado a la cual él en el futuro ha estado de largo el tema del discusión en literatura de la conservación. Mirando solamente la pérdida de la especie resultando de la tala de árboles tropical, algunos investigadores han pronosticado las tarifas de la extinción de hasta 75 por ciento.

Ahora un papel nuevo, publicado en Biotropica, discute que el más calamitoso de estas proyecciones puede ser exagerado. Usando los modelos que demuestran índices más bajos de la pérdida del bosque basados en retardar crecimiento de la población y otros factores, José Wright del instituto de investigación tropical Smithsonian en el Moleta-Landau de Panamá y de Helene de la universidad de Minnesota dicen que la pérdida de la especie puede ser más moderada que las figuras comúnmente citadas. Mientras que algunos científicos han criticado su trabajo como "excesivamente optimista," los biólogos prominentes dicen que su investigación ha encendido una discusión importante y plantea preguntas fundamentales sobre las prioridades de la conservación y los esfuerzos futuros de la investigación. Esto podría dar lugar en última instancia a estrategias más eficaces para conservar diversidad biológica, dicen.


Rana del mono en Perú (foto del Rhett A. Butler). Los científicos se refieren particularmente sobre la declinación global de anfibios sobre los últimos 20 años. El resesearch reciente sugiere que la crisis anfibia esté atada a calentarse global.
"[Sin embargo] creo que [el estudio de Wright y del Moleta-Landau] minimisa seriamente la crisis tropical de la biodiversidad," dijo Guillermo F. Laurance, ecologista también del instituto de investigación tropical Smithsonian, su trabajo "proporciona un análisis razonado claro para proyectar las pérdidas futuras de la especie y los toques de luz que presionaban prioridades de la investigación" y "han precipitado un discusión científico vigoroso." Laurance resumido y respondido a Wright y al Moleta-Landau en un papel publicó en TENDENCIAS en ecología y la evolución.

Resumen de las conclusiones de Wright/del Moleta-Landau:
el crecimiento de la población que declina retardará la tala de árboles neta
y extinción proyectada corte de la especie antes de 2030

En tu papel inicial, titulado "el futuro de la especie de bosque tropical" y publicado en 2006 en Biotropica, Wright y Moleta-Landau demostrar una relación entre la densidad-especial humana de la población en la cubierta rural área-y del bosque, sugiriendo que la mayoría de los resultados de la tala de árboles de la subsistencia raya-y-se queman agricultura. Estableciendo esta relación, los autores señalan a retardar tasas de crecimiento rurales de la población en la mayor parte de el mundo resultando de natalidades y de una urbanización-especial más bajas en Asia y América latina.





En base de estas tasas de crecimiento rurales más bajas, Wright y el Moleta-Landau discuten que las tarifas de la tala de árboles se retarden. Total, su modelo proyecta que la cubierta neta del bosque no cambiará mucho entre hoy y 2030, aunque el bosque primario será substituido por el bosque secundario. Usando la curva del especie-área, que sostiene que existe una correlación apretada entre el área del habitat y el número de la especie, los autores pronostican 21 por ciento a 24 por ciento de extinción en África, 16 por ciento a 35 por ciento en África, y tarifas más moderadas de la extinción en América latina, aunque no ofrecen una estimación. Discuten que muchas especies a riesgo de la pérdida del habitat no vayan actualmente extintas en el extremo y en lugar de otro no beneficien del abandono proyectado de regiones agrícolas y el nuevo crecimiento subsecuente del bosque secundario en ausencia de practicar rural de los granjeros swidden agricultura.

Los autores conceden que mientras que el bosque secundario no está como biodiverse como viejo crecimiento o bosque primario, en un contexto histórico que los bosques tropicales han retirado a las áreas pequeñas antes, a saber durante las edades de hielo bajo hipótesis del refugia. , Dicen, las especies de bosque que existen hoy han manejado más lejos hasta el momento sobrevivir presión extensa de la caza y del tierra-claro de las poblaciones indígenas sostenidas grandes en el Amazon, el Congo, y Nueva Guinea.

Mientras que la discusión se parece directa, es extremadamente polémico en el reino de la biología de la conservación. Wright y el Moleta-Landau presentan sus resultados con varias advertencias que han ayudado a la chispa un discusión científico tradicional en el cual los investigadores responden deliberadamente, pero a veces ásperamente, a uno otro a través de los diarios científicos.

Wright/Moleta-Landau: los bosques de 2030

Como otros investigadores, los dos autores cuentan con la destrucción en curso de los bosques primarios para la extracción de la agricultura y del recurso, a saber el cosechar de la madera. De hecho predicen que "en el futuro, la mayoría de los bosques tropicales serán bosques secundarios que regeneran después de que claro anterior" y que "el viejo crecimiento relativamente imperturbado o los bosques primarios llegará a ser cada vez más raros." Dicen la opinión que en el futuro, aun más que hoy, la mayoría del bosque primario será restringido a las áreas protegidas y a las "áreas que tienen densidades demogr'aficas humanas bajas y no tienen valores para la agricultura o el otro desarrollo y a las áreas protegidas eficaces," es decir el lavabo de Amazon, el protector de Guayana (Guyana, la Guayana Francesa, Suriname), Papua Nueva Guinea, y Gabón.

Total, Wright y Moleta-Landau pronosticar poco cambio neto en cubierta del bosque entre hoy y 2030.
    "Específicamente, contamos con que en los 25 años próximos el índice de la tala de árboles tropical neta se retarde en todos los continentes. Además, predecimos un interruptor a un aumento neto en área del bosque en América latina y Asia si no dentro de 25 que por lo menos en el plazo de 50 años, y en África en el plazo de 100 años. Las causas fundamentales de tales cambios estabilizarán las poblaciones humanas y la demanda así que se estabiliza para las materias agrícolas, oportunidades económicas nonagricultural crecientes en países en vías de desarrollo, y la eficacia creciente del uso de la región agrícola debido a continuar mejoras tecnológicas y su uso más extenso. Nuestro optimismo es constante con los últimos cambios de tamaño de la población, producciones agrícolas, y área del cropland en países en vías de desarrollo. Finalmente, hay razón de creer que en países tropicales en el futuro, como en países templados desarrollados en el pasado, el aumento per capita de renta traerá eventual la demanda de aumento para las mercancías ambientales, incluyendo la protección forestal nativa."
Los autores observan que esta tendencia, adonde la pérdida del bosque se retarda y eventual los reveses, se ha observado en el mundo-especial desarrollado en Europa y haber unido Estado-y están comenzando a ocurrir en algunos estados que se convierten más ricos, incluyendo Costa Rica, la República Dominicana, y Puerto Rico.

Predicciones de los autores las' se basan en gran parte en una relación registro-linear entre la densidad demogr'afica humana y el porcentaje de la cubierta original del bosque restante. "Esto significa que un aumento geométrico o multiplicative en densidad demogr'afica está asociado a una declinación aritmética en cubierta del bosque," a Wright explicado a mongabay.com vía E-mail. "Las cuestas de estas relaciones registro-lineares son absolutamente escarpadas. Mi ejemplo preferido es la república democrática del Congo. La O.N.U proyecta un aumento de 300 por ciento en la población humana antes de 2050. Pero, la relación registro-linear entre la cubierta del bosque y la densidad demogr'afica humana sugiere que esto se pudiera asociar a una declinación mucho más modesta en cubierta del bosque de cerca de 60 por ciento hoy a cerca de 35 por ciento en 2050. La llave a nuestras proyecciones es la forma registro-linear de la relación."




Las tarifas netas futuras de la tala de árboles (paneles superiores) y el área forested (paneles más bajos) predijeron (los símbolos y las líneas sólidos) de crecimiento total (los símbolos abiertos, las líneas punteadas) y rural de la población. Las lineas horizontales rayadas representan la tala de árboles neta cero en los paneles superiores. Las tarifas netas negativas de la tala de árboles representan los aumentos netos en área del bosque. Las predicciones incorporan relaciones continente-específicas, a campo través entre el área del bosque y la densidad demogr'afica en 2000 y el crecimiento de la población anticipado por la división de la población de la O.N.U. Todas las figuras están para los 45 países tropicales húmedos que apoyan 89.6 por ciento de todo el bosque cerrado tropical extant. Texto en Wright y Moleta-Landau (2006)



La tala de árboles completa, como esto considerada en Madagascar, es una preocupación especial puesto que hay poca ocasión de la recuperación secundaria del bosque en suelos pesadamente degradados. Madagascar se alinea como una de las prioridades más altas de la conservación del mundo para su una gran cantidad de especie endémica y de pérdida extensa del bosque.


Algunos investigadores se oponen a estas calificaciones a sus pronósticos, notablemente que del acoplamiento entre la densidad demogr'afica y la tala de árboles humanas, y de la oferta incluso de Wright y del Moleta-Landau la relación entre la tala de árboles y la densidad demogr'afica podría cambiar. Citan un ejemplo de cómo el cociente entre la densidad demogr'afica y la tala de árboles rurales podría cambiar de puesto en la dirección opuesta. En partes del estado de Rondonia (el Brasil), observan, la transición a las granjas en grande mecanizadas ha producido una declinación en densidad demogr'afica, pero no ha reducido la tala de árboles. Mirando el cuadro entero, los críticos dicen, la relación que va adelante es enteramente imprevisible en una escala global.

Un papel de Biotropica por el arroyo de Barry W., de la universidad de Charles Darwin en Australia, y los colegas, dice que Wright y el Moleta-Landau pudieron haber sobresimplificado la relación entre la tala de árboles y el crecimiento rural de la población, observando que "incluso esa gente que no reside en áreas rurales (y bosques de tal modo de afectación directamente) sin embargo conducirá una demanda de aumento para las necesidades básicas (alimento, madera para la cubierta, y combustible) y las materias primas para el desarrollo económico."

Laurance conviene con el arroyo y sus colegas. "Wright y el Moleta-Landau también asumen que la densidad demogr'afica y la cubierta del bosque seguirán correlacionadas fuertemente, pero esta relación está cambiando como industrialización y aumento de la consumición de la por-capita rápidamente en países en desarrollo," él escribe. Los "conductores industriales de la tala de árboles tropical, tales como ganados en grande ranching, el cultivar de la soja, las plantaciones de la aceite-palma, extracción de la madera, desarrollo del aceite y del gas, y las carreteras importantes y los proyectos de la infraestructura, se han levantado marcado en importancia durante las últimas dos décadas. Esta tendencia continuará seguramente, con la actividad industrial global esperada para ampliarse tres a seis-doblan antes de 2050, y con aumentos potencialmente dramáticos en tierra exige para la producción del biofuel. Por lo tanto, en muchas regiones tropicales, las presiones futuras en bosques serán determinadas más fuertemente por los conductores industriales, el globalization y las fuerzas macroeconómicas que por densidad demogr'afica local."

En respuesta, Wright dice que algunos críticos aparecen poner demasiado énfasis en las proyecciones rurales de la población y no bastante en la relación entre la cubierta del bosque y el crecimiento total de la población.

"Soy inseguro porqué vienen nuestros lectores que nuestras proyecciones se basan solamente sobre proyecciones rurales de la población," mongabay.com dicho Wright lejos de creencia. "Nos atontaron en la fuerza de las relaciones entre la cubierta del bosque y la densidad demogr'afica rural, pero las relaciones con densidad demogr'afica total son también absolutamente fuertes. Hicimos nuestras proyecciones basadas en la población rural solamente y en la población total incluyendo poblaciones rurales y urbanas a través del papel original. Debido a la forma registro-linear de la relación. nuestras proyecciones son realmente absolutamente robustas a la inclusión o a la exclusión de la población urbana."

No obstante, Wright y el Moleta-Landau reconocen que una economía cada vez más global podría hacer cambios en cubierta del bosque ser desemparejado de las tendencias de la población, respondiendo en lugar de otro a los mercados globales. Escriben:
    Las "necesidades globales del alimento son poco probables de dar lugar a una extensión grande del área mundial en agricultura, dada producciones agrícolas de aumento, especialmente en las zonas tropicales (Green y otros. 2005), aunque la consumición de aumento de la carne en países en vías de desarrollo podría aumentar substancialmente per capita el impacto en la cubierta del bosque (Green y otros. 2005). Sin embargo, la liberalización comercial creciente podía conducir a las cambios en la producción agrícola de templado a los países tropicales, aumentando la presión en bosques tropicales. La demanda energética representa un peligro potencialmente más grande a los bosques tropicales si los biofuels se desarrollan en escalas grandes: la producción de la caña de azúcar para el etanol, la palma de aceite para el aceite de palma, y los árboles de la plantación para la madera podría substituir fácilmente todos los bosques naturales (Pacala y Socolow 2004). Así, la liberalización comercial agrícola y los aumentos en grande en la producción del biofuel podrían ambas conducir a la demanda creciente para la tierra tropical, y cambian dinámica del land-use de una manera tal que las densidades demogr'aficas del país-nivel, rural o urbano, dejen de predecir la cubierta del bosque. Contamos con que haya cambios significativos en la trabajar-intensidad de la utilización del suelo y en opciones rurales del empleo en países tropicales como proceden el desarrollo y el globalization. Cómo estos cambios obrarán recíprocamente para afectar sigue habiendo la relación entre la densidad demogr'afica y el área rurales del bosque ser considerado"
Preguntas sobre calidad de los datos

Además de la controversia sobre la relación entre la densidad demogr'afica y el área rurales del bosque, la población y los datos ellos mismos del bosque son cuestionables, una preocupación levantada por Wright y el Moleta-Landau, que dice sus proyecciones se basa en las mejores figuras disponibles. Mientras que estiman que están idos 35 por ciento a 50 por ciento de la cubierta tropical original del mundo, observan que los datos para los países son pobres y deben confiar en las figuras algo "dicey" proporcionadas por la organización de alimento y de agricultura de U.N. (FAO).

Más allá de estadística de la cubierta y de la tala de árboles del bosque, algunos expertos dudan que los datos existentes de la población son bastante confiables pronosticar tendencias a largo plazo.

"Las proyecciones de la población de la O.N.U tales como ésas usadas por Wright y el Moleta-Landau también contienen incertidumbres grandes," escribe Laurance en sus TENDENCIAS en papel de la ecología y de la evolución. "Tales proyecciones son sensibles a una gama de asunciones sobre el comportamiento humano futuro, algo de el cual es especulación simplemente informada. Hay también mucha incertidumbre en tendencias urbanas y rurales de la población en países en vías de desarrollo, especialmente cuando está examinado en un nivel subnational. En las palabras de un investigador principal de la población, el `ningún demógrafo profesional toma a O.N.U la proyección mediana tan seriamente como los nondemographers tales como Wright están haciendo.' (R. Engelman, pers. commun.)"

Pronósticos de la extinción de la biodiversidad basados en proyecciones de la tala de árboles…

El discusión consigue especialmente discutible cuando viene a las implicaciones de la biodiversidad. ¿Qué los pronósticos de Wright/del Moleta-Landau, aunque ellos vienen pasar, significar para la biodiversidad global? El pozo que nadie realmente sabe-allí es una falta de datos. Esta carencia de datos confiables aprovisionó de combustible solamente el discusión cada vez más calentado.

Primero, una mirada en sus proyecciones.

Proyecciones de Wright y del Moleta-Landau

África



Cubierta del bosque en África (2000): 31-35%



Cubierta proyectada en África (2030): 18-28%



Extinción proyectada en África (2030): 16-35%

Indo-Malaya



Cubierta del bosque en Indo-Malaya (2000): el 39%



Cubierta proyectada en Indo-Malaya (2030): 33-39%



Extinción proyectada en Indo-Malaya (2030): 21-24%

Los dos autores utilizan una curva estándar del especie-área para proyectar la extinción futura de la especie. La curva del especie-área es una función de la energía que se utiliza para calcular el número de la especie en un área dada, que se puede entonces aplicar para estimar cuántas especies van extintas cuando se pierde el habitat. Puesto que la relación es logarítmica, una reducción de 10 por ciento en habitat no da lugar a una extinción de 10 por ciento de la especie. Dependiendo de los tipos de organismos implicados, el modelo pronostica áspero 10 por ciento a 20 por ciento de extinción de la especie para una reducción de 50 por ciento en habitat, mientras que una reducción de 90 por ciento en habitat produciría una tarifa de la extinción de 50 por ciento. Los autores observan que la pérdida global actual de bosques tropicales acerca ya al umbral de 20 por ciento.

De acuerdo con esta función y su pérdida proyectada de bosque antes de 2030, Wright y el Moleta-Landau pronosticaron la pérdida de la biodiversidad de 21 por ciento a de 24 por ciento para las especies en las zonas tropicales asiáticas y de 16-35 por ciento para las especies en las zonas tropicales africanas. No aventuran una estimación para la especie de Neotropical debido al tratamiento que diferencia del habitat tropical de la sabana en el Brasil. Sin embargo son considerablemente más optimistas sobre biodiversidad en las zonas tropicales americanas.

"En una escala regional, la situación es la más favorable de América latina," ellos escribe. "Aquí, el por ciento del bosque restante es relativamente alto. El crecimiento proyectado bajo de la población y la urbanización intensa sugieren que un aumento neto substancial en área del bosque puede ocurrir antes de 2030, y se espera que la población crezca por apenas 10 por ciento entre 2030 y su nivel máximo en 2065."

En Asia, observan, la cubierta restante del bosque es ya absolutamente baja, y mientras que se espera que el crecimiento de la población solamente sea 13 por ciento antes de 2030, mucha de la biodiversidad de Asia será dependiente en Indonesia, en donde se espera que la degradación del bosque continúe siendo severo debido a despejar para las cosechas del biofuel, a la registración, y a fuegos del bosque. La perspectiva para África es particularmente triste, dice a autores, con los altos niveles de la tala de árboles neta esperados con 2030 y la extensión continuada del ser humano población-por 65 por ciento-entre 2030 y de su nivel máximo en 2100. "La crisis de la conservación que amenaza las zonas tropicales asiáticas hoy es probable afectar las zonas tropicales africanas en un futuro próximo," ellos advierte.

"Las proyecciones de la extinción vienen de un cálculo muy simple del área de la especie. Todos utilizamos el mismo método," mongabay.com dicho Wright. "La diferencia viene en la entrada. La literatura de la conservación demanda rutinariamente que un porcentaje mucho más grande del bosque tropical será perdido."

… con algunas advertencias

Wright y el Moleta-Landau advierten que sus estimaciones de la extinción sean inciertas por varias razones. Sus estimaciones de las pérdidas futuras del bosque pueden ser incorrectas. La curva del especie-área puede no trabajar en las escalas pequeñas y grandes; específicamente, la tala de árboles en la biodiversidad hotspots-rica con endémico especie-pudo lanzar de cálculos del especie-área, o la curva sí mismo del especie-área puede no ser aplicable en la escala global. Finalmente, y particularmente discutible, los cálculos no explican diferencias en riqueza biológica entre los bosques primarios y secundarios.



Hotspots de la biodiversidad -- ahora hay 34. Cortesía de la conservación internacional

Extinción excesiva de la controversia no nueva

La conservación excesiva del discusión no es nueva en círculos académicos. Toby Gardner señala a Requiem de Juan Terborgh para Nature (1999) que discutieron que algunas "áreas del mundo fueran todas sino abandonado por la conservación y la atención se debe dedicar a las áreas donde existen las perspectivas más altas de la conservación eficaz." Gardner dice que el libro era "extremadamente polémico en la comunidad de la conservación."

También ha habido discusión sana sobre la disposición y el tamaño (el discusión de la reserva de SLOSS--solas áreas protegidas grandes o varias pequeñas), la utilidad de los hotspots de la biodiversidad en la conservación, y la eficacia de las iniciativas comunidad-basadas de la conservación. La buena ciencia es conducida por la discusión y el discusión.

En sus papeles, Wright y el Moleta-Landau reconocen que la extinción es probable ser más alta en hotspots supuestos de la biodiversidad, las áreas con altos números de las especies endémicas que han sufrido ya pérdida en grande del habitat y son amenazados por crecimiento burgeoning de la población. Myers normando, biólogo de la universidad de Oxford que ha calculado prominente en literatura de la conservación sobre los últimos 20 años, iniciado el concepto de los hotspots de la biodiversidad cuando él identificó 25 tales hotspots que cubrían 12 por ciento de la superficie de la tierra de la tierra. Él encontró que éstos eran caseros a 44 por ciento de plantas vasculares y a 35 por ciento del descubrimiento terrestre de los vertebrados-uno que proporcionaron la palancada para las iniciativas de la conservación. Los 16 de estos hotspots caracterizados por el bosque tropical han perdido ya un promedio de 90 por ciento de su cubierta del bosque, según un papel 2002 de la biología de la conservación de Thomas Brooks y colegas. la matemáticas del Especie-área predice que este agotamiento solamente daría lugar a la extinción eventual de 50 por ciento de la especie endémica en estas áreas.

Wright y el Moleta-Landau discuten que, mientras que las especies endémicas del hotspot están en el riesgo particular, "la mayoría de las especies tropicales estén encontradas fuera de estos hotspots. y habitar uno de los cuatro grandes bloques del bosque tropical que cubrieron una vez Indo-Malaya, Mesoamerica, el lavabo de Amazon y el protector de Guayana, y de la África occidental del lavabo de Congo y húmeda. Aquí, para los grupos se han estudiado que (en gran parte las plantas, los pájaros, y mamíferos más grandes), la mayoría de las especies tienen distribuciones geográficas grandes, que deben protegerlas de la extinción."

Laurance disputa esta demanda, contradiciendo eso "que estas áreas también sostienen endemics local numeroso. Incluso dentro de extensiones aparentemente monótonas de las barreras del bosque, actuales e históricas, tales como ríos, montañas y más allá del refugia del bosque, han creado patrones complejos del endemism de la especie. Por lo tanto, incluso las zonas tropicales más grandes del bosque de la existencia contienen actualmente muchos endemics restringido que sean intrínsecamente vulnerables a la interrupción del habitat."

Wright y el Moleta-Landau también advierten que "las consideraciones simples del área de la especie puedan no predecir extinciones exactamente en esta escala" y que las "curvas del especie-área son herramientas crudas," sin embargo hasta la fecha, los estudios han encontrado que las curvas del área de la especie hasta el momento han predicho exactamente la extinción. Sin embargo, Laurance discute que el tratamiento de Wright y del Moleta-Landau del bosque primario restante pueda manar subestime la extinción porque "asumen que los bosques el sobrevivir son simplemente que encoge en área, cuando de hecho también se están haciendo fragmentos extensivamente." Laurance, que ha pasado más de 20 años que estudiaban los efectos de la fragmentación en el Amazon, sabe que un bosque hecho fragmentos es menos diverso, puesto que las condiciones primarias del bosque pueden ser así que interrumpió que conduce a la desaparición eventual de los especialistas del bosque. Además, el arroyo y sus colegas señalan a la idea de la deuda- de la extinción que la extinción de la especie, como calentarse global, tiene un retraso de tiempo después del bosque claro-como un área particular donde Wright y el Moleta-Landau pueden minimisar riesgo de la extinción.

"Los intervalos observados entre la pérdida y la extinción de la especie (Brooks y otros del habitat. 1999) no implica que una ventana de la oportunidad se abre automáticamente para la especie recuperación-esta requiere costoso, logísticamente desafiador y las intervenciones inalcanzables de la conservación para la mayoría de las especies a riesgo," escriban al arroyo y a sus colegas. "El ímpetu de la extinción implicado por la relación del especie-área, llamada la deuda de la extinción del `' de la última pérdida del habitat (Tilman y otros. 1994), es otro peligro crítico y amenaza inexorable que conducirán el futuro extinción-uniforme en un mundo sin la pérdida neta del bosque."

Viejo crecimiento contra bosques secundarios del crecimiento

Mientras que éstos son preocupaciones válidas, y unas que son reconocidas por Wright y el Moleta-Landau, las preguntas más grandes se presentan de las implicaciones de la biodiversidad de su tratamiento del bosque secundario contra bosque primario.



Tala de árboles en Colombia. Esta forma en reducida escala de tala de árboles con áreas primarias adyacentes del bosque permitirá la recuperación rápida después de que se abandone la tierra.

¿Lecciones de bosques prehistóricos?

Una de las discusiones de Wright y del Moleta-Landau en apoyo de su contención que las tarifas futuras de la extinción se pueden exagerar por estimaciones actuales es cambios prehistóricos del bosque-área. Observan eso en el pasado allí han sido períodos caracterizados por menos cubierta del bosque que existen actualmente. Citan la teoría del refugia que sostiene que los bosques tropicales retiraron a las áreas pequeñas durante las edades de hielo Pleistocenos para ampliarse solamente a gamas más grandes mientras que el clima se calentó. El grado de estas contracciones de la edad de hielo se discute caliente para las Américas y habría sido compensado por niveles de mar más bajos y la plataforma continental expuesta en Asia Sur-Oriental. Hay, sin embargo, un consenso que las contracciones eran extremas en las zonas tropicales africanas, donde estaba una fracción la cubierta del bosque durante el máximo glacial pasado pequeña de la cubierta actual del bosque. Más recientemente, opinión de WML que la presión humana de poblaciones indígenas habría condenado ya muchas especies susceptibles a la extinción. Esto es particularmente verdad para las zonas tropicales de Mesoamerican en donde el Mayans y otros substituyeron el bosque por agricultura maíz-basada (Gomez-Pompa y Kaus 1999).

"La penetración ganada de cambios históricos en área del bosque debe ser calificada porque diferencian las condiciones modernas y prehistóricas. Los cazadores modernos utilizan los armas, los vehículos motorizados, y las linternas con pilas que los cazadores prehistóricos carecieron; las especies del juego hacen frente a amenazas únicas hoy (Wright 2003)."

Las discusiones de Wright/del Moleta-Landau son disputadas por Brook y sus colegas:

"Wright y el Moleta-Landau también las discuten que porque los habitat tropicales del bosque se parecen haber contraído a las áreas pequeñas durante los acontecimientos glaciales Pleistocenos, las especies de bosque tropicales sean probables ser naturalmente resistentes a la tala de árboles del largescale," escriben. "El defecto en este razonamiento es que los pulsos de la edad de hielo de la contracción y de la extensión del bosque revelaron sobre muchos milenios (Morley 2000), mientras que está ocurriendo el rescaling anthropogenic actual de habitat uno o dos órdenes de la magnitud más rápidamente. Además, el grado de fragmentación del habitat, el inhospitability de los remanente circundantes del bosque de la matriz agrícola, y los niveles de la caza humana son todo probablemente a ser considerablemente más severo en la situación contemporánea comparada al pasado."

Wright responde," "yo no puede entender esta discusión. El cambio del Land-use no requiere especie moverse al habitat nuevo. Algo, las especies están ya presentes en los fragmentos del habitat original que sigue habiendo. Ninguna especie tiene que moverse a través de cualquier matriz inhospitalaria."

GOMEZ-POMPA, A., Y A. KAUS. 1999. De pre-Hispanico a los alternativas futuros de la conservación: Lecciones de México. Proc. Nacional. Acad. Sci. Los E.E.U.U. 96:5982 - 5986.


Observan que su modelo trata toda la cubierta del bosque, si es siglo-viejo el más rainforest o de dos años - viejo bosque secundario que se recupera de la registración intensiva y de fuegos agrícolas, como igual de un punto de vista de la biodiversidad. El problema, como cualquier ecologista del bosque sabe, es que el bosque secundario es menos biodiverse que viejo bosque del crecimiento. ¿Cuánto menos biodiverse? Ésa es la pregunta grande. Nadie sabe. Hay una carencia de los datos que pueden verter la luz definitiva en la edición. Este "vacío supuesto de los datos" es también un pararrayos para la crítica de Wright y del Moleta-Landau.

Los dos autores dicen que la transición del bosque primario al bosque secundario tendrá mínimo para moderar impacto en biodiversidad global. Su discusión se basa en la asunción dominante que la mayoría del bosque secundario no será prohibido bastante tiempo (generalmente 20 a 40 años) de convertirse en el bosque que se asemeja estructural al amd primario del bosque puede apoyar las especies que requieren típicamente el bosque primario para la supervivencia. Su razonamiento también asume que las suficientes áreas del bosque primario persistirán para servir como refugios de los cuales los especialistas primarios del bosque puedan emigrar a recuperar y a ampliar bosques secundarios. Wright y el Moleta-Landau dicen que "los bosques tropicales secundarios y degradados son crucial importantes para la conservación debido a las áreas extensas de la tierra implicadas," la observación de que "hay aproximadamente 11.000.000 km2 [kilómetros cuadrados] de bosque tropical hoy, de el cual se degradan 5.000.000 km2 o los bosques secundarios."

Mientras que Toby Gardner, científico de la universidad de East Anglia que era autor del plomo de un artículo reciente de Biotropica, conviene que los bosques secundarios tienen valor de la conservación, él discute que porque existen tales grados que varían de degradación, una no pueda presumir que preservarán la mayoría, o aún algunos, biodiversidad.

"Desafiamos la validez de esta asunción pues los bosques secundarios son altamente heterogéneos, y su valor potencial de la biodiversidad se puede reducir dramáticamente," él dice, debido a los factores incluyendo el bosque degradado pesadamente del fuego, fragmentación, especie extranjera, erosión del suelo, e interrumpió mecanismos de la dispersión de la semilla.

El arroyo y sus colegas agregan que mientras que los "bosques regenerados son considerablemente mejores para la biodiversidad que los paisajes agrícolas o urbanos (Sodhi y otros. 2004) y ése los sitios regenerados pueden tener recuperación substancial de la especie después de varias décadas (Grau y otros. 2003, Dunn 2004), sigue siendo incuestionable que los bosques tropicales secundarios representan a comunidad del depauperate [impedido] con una reducción o una pérdida de servicios del ecosistema." Citan Singapur como ejemplo:
    "Un ejemplo pertinente viene de la isla pesadamente deforested de Singapur que contenga áspero diez veces más secundario que bosque primario, con todo de las ayudas anteriores del habitat solamente 60 por ciento tanta especie de la planta (Turner y otros. 1997). Incluso en áreas dentro de la proximidad cercana al bosque primario, solamente 75 por ciento de especies del pájaro del bosque fueron encontrados para utilizar los bosques secundarios de Malasia peninsular (Peh y otros. 2005). los bosques del Viejo-crecimiento constituyen un habitat crítico para muchas especies tropicales que tengan a menudo dependencias específicas del anfitrión, gamas geográficas estrechas, y una tolerancia baja a la fragmentación del habitat."
Contador de Wright y del Moleta-Landau que los "conservationists han comenzado solamente recientemente a evaluar estos bosques (Cannon y otros. 1998, Lawton y otros. 1998). Registrado y unlogged diversidad similar de la especie de la planta de la ayuda de los bosques, e incluso las especies del árbol apuntadas por décadas de la registración selectiva mantienen a poblaciones grandes, aunque no de los individuos de la madera-calidad." Sugieren que los bosques secundarios, especialmente ésos hora adecuada dada de recuperarse, puedan manar coto más biodiversidad que esperada, aunque más estudios son necesarios examinar a fondo la edición.

Un discusión en un "vacío de los datos"

La perspectiva de Wright y del Moleta-Landau, dada la incertidumbre de la investigación, está de gran preocupación a otros científicos, que toman un acercamiento filosófico fundamental diverso en cómo proceder en un "vacío de los datos."

"El estudio de Wright y del Moleta-Landau se parece violar el principio preventivo, que mantiene que uno debe errar en el lado de la precaución en materias de la conservación," escribe Laurance. Las "preocupaciones por pérdidas potencialmente masivas de la especie han proporcionado el ímpetu político para substancialmente ampliar áreas y programas protegidos de la conservación en las zonas tropicales. Aunque las extinciones futuras deben ser más bajas que muchas anticipan (en parte debido a estas nuevas iniciativas de la conservación), los tamaños de la población, gamas geográficas y la variación genética de la especie innumerable se está derrumbando bajo peso de amenazas anthropogenic burgeoning."

"Por lo tanto, se parece demasiado temprana poner una vuelta optimista en la pérdida inminente de biodiversidad tropical; mejorar lejos para que nuestros grande-grandes nietos hagan encontrar tan propicio, que ahora celebrar y potencialmente dejar a nuestros descendientes para descubrir exacto el contrario."



El bulto de exinction ocurrirá entre criaturas que apenas incluso sabemos, como escarabajos, mariposas, e insectos. Fotos superiores del Rhett A. Butler, foto inferior de Brodie Ferguson.
Toby Gardner, quien-a lo largo con de la universidad de los colegas Jos Barlow, Parry de East Anglia de Lucas, y de Carlos que el A. Peres-analizaba 37 papeles científicos que divulgaban los niveles de la biodiversidad de los vertebrados (primates, anfibios, pájaros) en bosques de la regeneración tenía crítica algo más fuerte para el trabajo de Wright y del Moleta-Landau.

"En el contexto del cuadro optimista pintado cerca [Wright y Moleta-Landau], discutimos que el estado actual de la comprensión es tan débil en cuanto a invalida cualquier confianza sobre el valor de los bosques secundarios para la conservación futura de la biodiversidad tropical del bosque. Mientras que las predicciones modelo de [los autores] nos dicen algo del futuro de la cubierta tropical del bosque, nos dicen que muy poco sobre el futuro de la especie de bosque tropical," escribiera a Gardner y a colegas. "Mientras que estos estudios son importantes en la revelación de cambios en grande potenciales en la estructura y la composición de paisajes tropicales, nuestra revisión demuestra que los datos confiables muy pequeños del campo están disponibles para traducir las consecuencias de tales cambios (actuales o futuros) para la biodiversidad."

"In the absence of a strong empirical foundation we run the risk of making flawed and potentially misleading predictions, leading to dangerously inappropriate or complacent policy recommendations."

Gardner further says that "these are the taxa that we understand best ñ therefore if our understanding is poor for them, god knows what little we know about groups of species such as insects and other arthropods."

In response, Wright told mongabay.com that Gardner and his colleagues "condemn us for optimism presented with a data vacuum but the 37 articles they reviewed deal with uniformly young secondary forest, mostly less than eight years old for bird studies, for example. The question is not whether forest species will colonize old fields. The question is when during secondary forest succession they will be able to colonize the forest. I believe most species in Panama can do quite well in forest perhaps 20 years old and 15 to 20 meters tall. . . . Forest specialists might be doomed to extinction [but] this will depend on whether forest specialists can tolerate secondary forests. Very few forest specialists have become extinct at temperate latitudes. But the tropics might be different. So this is an unknown."

In turn, Toby Gardner told mongabay.com he disagreed with Wright's remarks.

"The main problem is that in many areas of the world there is pitifully little primary forest remaining for species to colonize during secondary forest succession," Gardner said via e-mail. "It is our belief that regenerating secondary forest is unlikely to provide suitable habitat for many old-growth specialists for decades if not centuries, casting doubt on their ability to provide an effective solution to the crisis currently facing many of these species. Until we have strong evidence to support the recovery of old-growth specialists in regenerating forest, we believe that the optimistic predictions such as those by Wright and Muller-Landau can give a misleading message on the fate of tropical forest speciesóand most worryingly could (inadvertently) encourage complacency in the face of adversity."

The same sentiments were echoed by Gardner and colleagues in their Biotropica paper:
    "Tropical forests are currently facing an unprecedented level of threat from multiple factors. . . . Such threats, coupled with the poor current status of our knowledge mean that it is highly unlikely that we will fully understand the conservation value of secondary forests before we have already converted most of the remaining primary forest to other land uses. . . . We consider that the urgency of the situation strongly justifies the application of the precautionary principle. . . . We therefore agree with [Wright and Muller-Landau] that although secondary forests may be more favorable than many alternative land uses, the most pragmatic conservation recommendation currently available is to assist tropical forest countries to both maintain existing primary forest reserves and set aside new areas of old growth that remain unprotected (Fagan et al. 2006). However, we also believe that the optimistic predictions of [Wright and Muller-Landau] undermine the importance of this goal, and our concern is heightened by the fact that [their] main predictions occur in the absence of any active changes in conservation policy (thereby potentiallyóbut unintentionallyóadvocating complacency). It is our conviction that we currently lack the data necessary to make robust predictions about the conservation value of secondary forests for most species. Until these data become available, predictions such as those provided by [Wright and Muller-Landau] lack any strong empirical basis, and should not provide grounds for premature optimism."
Common ground

Harsh words aside, there are several important points of agreement between the contesting scientists. Brook, Laurance, and Gardner seem to agree with Wright and Muller-Landauís conclusion that primary forest will continue to be depleted and converted to secondary forest at a rapid pace over the next 25 years, and that species extinction in the tropics will be significantóat minimum 10 percent at current rates. The main point of contention over extinction is not whether it will occur but the degree of magnitudeósome projections are as high as 75 percent based on 90 percent loss of tropical forests, while the Wright and Muller-Landau estimates are considerably lower based on projections for less forest loss. All parties share common ground on the urgent need to further evaluate "the degree to which regenerating and degraded habitats . . . can sustain tropical biodiversity" and, most importantly of all, to conserve old-growth tropical forests for the preservation of biodiversity.

Laurance highlights some of these points of agreement in his TRENDS in Ecology and Evolution paper.

"The Wright and Muller-Landau study provides a clear rationale for projecting future species losses and highlights pressing research priorities," writes Laurance. "Among these is the need to evaluate critically the degree to which regenerating and degraded habitats, which are increasing dramatically at the expense of old-growth forests, can sustain tropical biodiversity. Another priority is to advance our understanding of the proximate and ultimate drivers of forest loss, especially at regional and sub-regional scales, and how those drivers change in importance over time. Improving basic estimates of forest cover, loss, and regeneration for tropical nations is another key aim."

Gardner agrees that more research is critical. He told mongabay.com:

"Our main argument is that we simply do not know enough to say, and given this predicament a precautionary approach (focused on what we know is the most effective option for conserving biodiversity, the protection of mature native forest) is the most sensible way forward and the one least likely to encourage complacency." In principal, he agreed with one of Wright and Muller-Landauís recommendations, that old-growth species "will require new protected areas" and that more research will need to be conducted to assess the extinction risk faced by tropical forest species.


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Lurking threats

There are two lurking factorsóclimate change and huntingóthat have not been factored into Wright and Muller-Landau's projections, and that have the potential to significantly worsen extinction rates, Wright says.

"There are three major extinction threats in the tropics today," Wright told mongabay.com. "The first in the conservation literature is land-use conversion from forest to agriculture, logged forest, etc. Our article is restricted to this single issue. The second extinction threat targets large and charismatic vertebrates through hunting, the pet trade, etc. This threatens to drive many species extinct as the last remaining remote places become accessible over the next few decades. The third extinction threat is climate change. We know too little about this threat for the tropics. Again, our article does not address 'hunting' and climate change. Our article is restricted to a consideration of land-use change.

Wright and Muller-Landau add that there are several key questions that need to be addressed to improve the effectiveness of global conservation efforts. "First," they ask, "what proportion of tropical species is completely dependent on pristine, old-growth forests? "Second," they continue, "how will global atmospheric and climatic changes affect old-growth and secondary tropical forests?" And further: "Where will todayís conservation efforts be most effective? Should the focus be on countries in crisis today? [Haiti]. . . . Should the focus be on countries likely to be in crisis in the future? [Congo]. . . . Or should the focus be on countries where there is even more breathing room? [Guyana]." They argue that "countries with large areas of extant forest, large projected human population growth rates, and limited protected area networks" should be the priority. Specifically, they point to the newly democratic country of Congo (DRC).

"The Democratic Republic of the Congo is a prime example," they write. "Forest still covered 65 percent of its potential distribution in 2000, the human population is projected to increase by 312 percent by 2050, and just seven IUCN-listed reserves include forest today (another 15 reserves include savannah or shrubland). The window of opportunity to establish protected areas will soon close in the Democratic Republic of the Congo and similar countries."

In the end, this is probably the most important conclusion of the ongoing debate: that continued research and urgent conservation action are needed to prevent species extinction. Wright and Muller-Landau are up against a number of critics who say their claim that "the widely anticipated mass extinction of tropical forest species will be avoided" goes too far. But there is no doubt that even their "rosy outlook" shows a tropical extinction rate exceeding 10 percent, and that it also exempts the potential impact of human exploitation of certain speciesóalbeit a relatively small universe of species. And there is also the proverbial 800-pound gorilla in the closet, climate change, which some fear could be responsible for mass extinction in its own right.


  • Wright, S.J. and Muller-Landau, H.C. (2006) The future of tropical forest species. Biotropica 38, 287ñ301
  • Wright, S.J. and Muller-Landau, H.C. (2006) The uncertain future of tropical forest species. Biotropica 38, 443ñ445
  • Brook, B.W. et al. (2006) Momentum drives the crash: mass extinction in the tropics. Biotropica 38, 302ñ305
  • Gardner, T.A. et al. Predicting the uncertain future of tropical forest species in a data vacuum. Biotropica 39 25-30
  • Laurance, W.F. (2006) Have we overstated the tropical biodiversity crisis?. TRENDS in Ecology and Evolution 22 65-70


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