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¿Por qué los biocombustibles están fomentando la deforestación?

¿Por qué la palma de aceite está reemplazando a los bosques lluviosos tropicales?


¿Por qué la palma de aceite está reemplazando a los bosques lluviosos tropicales?
¿Por qué los biocombustibles están fomentando la deforestación?
Rhett A. Butler, mongabay.com
22/12/2007

Un análisis minucioso de una propuesta en Indonesia sugiere que el desarrollo de la palma de aceite puede estar encubriendo un negocio más rentable: la tala.

En fechas recientes se ha hablado mucho sobre la conversión de los biodiversos bosques lluviosos de Asia en cultivos de palma de aceite. Algunas organizaciones ambientalistas han advertido que los consumidores occidentales están fomentado directamente la destrucción del hábitat para los orangutanes y otros ecosistemas sensibles al momento de ingerir los alimentos que utilizan aceite de palma como ingrediente.

Así que, ¿por qué las plantaciones de palma de aceite ahora cubren millones de hectáreas en Malasia, Indonesia y Tailandia? ¿Por qué la palma de aceite se ha convertido en el principal cultivo frutícola del mundo, destronando al modesto plátano, su más cercano competidor?

La respuesta se encuentra en la insuperable productividad de este producto. En pocas palabras, la palma de aceite es la semilla oleaginosa más productiva del mundo. Un sola hectárea de palma puede producir 5,000 kilogramos de aceite crudo, o casi 6,000 litros de crudo, según datos del JourneytoForever. En comparación, la soya y el maíz—cultivos que frecuentemente se promocionan como las mejores fuentes de biocombustibles— únicamente generan 446 y 172 litros por hectárea, respectivamente.

Además de su uso como biocombustible, este cultivo es utilizado para un sinnúmero de propósitos, desde ingredientes para productos alimenticios hasta lubricantes para motores y bases para cosméticos. La palma de aceite se esta convirtiendo en un producto agrícola cada vez más importante para los países tropicales alrededor del mundo, especialmente por que los precios del aceite crudo alcanzan hasta 70 dólares por barril. Por ejemplo, en Indonesia, que actualmente es el segundo productor de aceite de palma, las plantaciones de este cultivo cubrían una superficie de 5.3 millones de hectáreas hasta el 2004, de acuerdo a un reporte de Amigos de la Tierra-Holanda (Friends of the Earth-Netherlands).

Estos plantíos generan 11.4 millones de toneladas de aceite crudo, con un valor de exportación por $4.43 billones de dólares, de los cuales ingresaron oficialmente 42.4 millones al fisco de Indonesia. Desde entonces, el valor del aceite de palma no ha dejado de aumentar. Su precio actualmente se ubica por arriba de los 400 dólares por tonelada, lo cual se traduce en cerca de 54 dólares por barril — un precio bastante competitivo con el petróleo.


Plantaciones de palma de aceite dentro y en las inmediaciones del Parque Nacional Tanjung Puting en Kalimantan, Indonesia Imagen de satélite cortesía de Google Earth. (haga click en la imagen para agrandar)



Con precios de 400 dólares por tonelada y 54 dólares por barril, la palma de aceite compite con el petróleo convencional. En un futuro se espera que los precios del aceite de palma caigan a medida que aumente la superficie de cultivo. Los inversionistas y los desarrolladores están mirando hacia el África tropical como el siguiente mayor productor de aceite de palma, dado lo barato de las tierras, la abundante mano de obra y un clima ideal.

No obstante el éxito de la palma de aceite en Asia, esta planta no es nativa de la región. La palma de aceite africana (Elaeis guineensis) es originaria del África tropical y se distribuye desde Sierra Leona hasta los bosques lluviosos de la República Democrática del Congo. La especie fue introducida en Malasia a principios del siglo XX y fue cultivada comercialmente por vez primera en 1917.

Actualmente, casi la mitad de la tierra cultivada de Malasia consiste de palma de aceite y el país se ha convertido en el principal productor y exportador de este cultivo, aunque Indonesia se está acercando rápidamente. Ambos países están exportando grandes cantidades del producto a China: se espera que las exportaciones malayas a ese país crezcan en un 20%, de 2.9 millones de toneladas en 2005 hasta más de 3.5 millones de toneladas en 2006, lo cual representa casi el 1% del valor total de las exportaciones de Malasia.

El aceite de palma se deriva de los frutos de la planta, los cuales crecen en rácimos que pueden llegar a pesar hasta 40-50 kilogramos. Generalmente cien kilos de semillas producen 20 kilogramos de aceite. Los rácimos son cosechados a mano, un trabajo bastante complicado bajo el clima tropical donde prosperan las palmas. En Malasia, gran parte de la cosecha es realizada por trabajadores extranjeros, principalmente indonesios. Aunque las palmas de aceite pueden llegar a vivir más de 150 años y superar los 25 metros de altura en la naturaleza, las palmas cultivadas generalmente son derribadas o envenenadas al alcanzar los 25 años, cuando miden 9 metros de altura. Por arriba de esa altura, la cosecha de los rácimos se convierte en un gran desafío.

El aceite de palma se usa como materia prima en la producción de biodiesel, un combustible derivado de aceites vegetales o grasas animales. En términos generales, el biodiesel es biodegradable y, cuando se quema, produce menos emisiones que los combustibles tradicionales a base de petróleo. Comúnmente los biocombustibles se mezclan con los carburantes tradicionales de petróleo, aunque es posible hacer funcionar los motores diesel únicamente con biodiesel, lo cual supone una buena promesa como fuente de energía alternativa en el reemplazo de los combustibles fósiles.

Los ambientalistas generalmente han apoyado los biocombustibles por sus menores tasas de contaminación, mientras a que otros les agrada la idea de reducir la dependencia del petróleo de Medio Oriente, ya que muchos cultivos productores de biodiesel pueden cultivarse en territorios aliados o incluso producirse internamente. Con eso en mente, los políticos de Asia y Europa han mostrado interés y han dado un fuerte impulso en la promoción y adopción de los biocombustibles.

Pero, ¿por qué están generando preocupación los cultivos de palma de aceite?. Según los ambientalistas, el problema con la palma de aceite como fuente de biodiesel reside en la forma en que se produce. En los últimos años, vastas áreas de bosques naturales han sido desmontadas a lo largo de Asia tropical para el establecimiento de este cultivo. Esta conversión ha reducido la biodiversidad, incrementado la vulnerabilidad ante incendios catastróficos y afectado a las comunidades locales que dependen de los servicios y productos generados por los ecosistemas.


Desmonte en un área boscosa cercana a una plantación de palma de aceite en Kalimantan Foto de R. Butler

Grandes áreas de bosques naturales han sido transformadas en granjas de soya en la Amazonía y en cultivos de palma de aceite en Asia. Sin embargo, en términos comparativos la palma puede ser ecológicamente más amigable que la soya. En teoría, la palma puede producir hasta 30 veces más aceite por unidad de área, por lo necesitaría una menor superficie de terrenos desmontados. Por supuesto, es preferible el uso de tierras previamente desmontadas.

Más allá de la pérdida de los ecosistemas boscosos, la producción de aceite de palma, tal y como se practica actualmente, puede ser bastante perjudicial para el ambiente. En 2001 Malasia produjo 7 millones de toneladas de aceite de palma crudo, que generaron 9.9 millones de toneladas de desechos sólidos, fibras y cáscaras, así como 10 millones de toneladas de afluentes de molienda, una mezcla contaminante de cáscaras quebradas, agua y residuos de grasas, que se ha visto tienen un impacto negativo sobre los ecosistemas acuáticos.

Además, el uso indiscriminado de plaguicidas, herbicidas y fertilizantes a base de petróleo implica que la mayoría de los cultivos de palma de aceite no solamente contamina a nivel local sino que también contribuye con emisiones de gases de invernadero. Dado que Malasia se considera como uno de los productores más eficientes, la producción en otras regiones del mundo puede ser más contaminante. Las plantaciones en Indonesia son tan dañinas que después de un periodo de 25 años de cosecha, se abandonan las tierras. Los nutrientes del suelo se encuentran tan agotados, especialmente en ambientes ácidos, que pocas plantas pueden crecer ahí, dejando el área prácticamente desprovista de vegetación, con excepción de algunas malezas propensas a los incendios.

Por estas razones, la comunidad científica está profundamente preocupada por una propuesta del gobierno de Indonesia con la que se pretende transformar amplias zonas de los remotos y diversos bosques de Borneo en plantíos de palma de aceite. La extensión del monocultivo amenaza con eliminar la legendaria biodiversidad de la región —el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) afirma que se han descubierto 361 especies de animales en la isla durante la década pasada— y desplazar a los habitantes locales, incluyendo a los Dyaks, que viven en los bosques, famosos por sus habilidades en la caza y en la búsqueda de rastros.

Planes ambiciosos:

Según un reporte de Amigos de la Tierra, a mediados de los 90s Indonesia destinó 9.13 millones de hectáreas al cultivo de palma de aceite. Para el 2004, solo el 58% de ésta área estaba cultivada, aunque grandes extensiones de bosque natural habían sido desmontadas en nombre de la producción de palma. Por ejemplo, de acuerdo a un artículo de Lesley Potter de la Universidad Nacional de Australia, solamente se cultivaron 303,000 de las 2 millones de hectáreas destinadas al cultivo de la palma en el oriente de Kalimantan, y se estima que se desmontaron un total de 3.1 millones de hectáreas de bosque con el argumento del desarrollo de las plantaciones.


Orangután en Kalimantan, foto de Rhett A. Butler. Más imágenes de Kalimantan

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El impacto social de la palma de aceite en Borneo
Durante la mayor parte de su historia Borneo siempre estuvo escasamente poblada. El clima intolerable y el denso bosque tropical mantuvieron pequeñas y dispersas a las poblaciones. Todo esto cambió a mediados del siglo pasado. La llegada de más de medio millón de emigrantes a Borneo durante los últimos 30 años ha duplicado la población de la isla, por lo que se producido una enorme demanda de trabajo. Inicialmente las industrias del caucho y maderera generaron empleos, pero cuando éstas colapsaron a mediados de los 90s en Malasia y a fines de la misma década en Kalimantan, se agotaron las oportunidades de trabajo para la mayor parte de la población rural. A pesar de ello, miles de personas continuaron arribando a Borneo cada semana.

Indonesia ha anunciado planes para duplicar su producción de aceite de palma crudo para el año 2025, una meta que requerirá el incremento de la producción al doble —algo enteramente posible en función de las tendencias observadas en la vecina Malasia— o la expansión de la superficie de cultivo. El reporta menciona que Indonesia parece estar persiguiendo ambas opciones. Bajo una propuesta de inversión de 2005 elaborada por la Corporación Estatal de Plantaciones PT Perkenunan Nusantara (PTPN), Indonesia desarrollaría cerca de 1.8 millones de hectáreas en la región fronteriza de Kalimantan, Malasia, donde se encuentra la mayor parte de los bosques intactos remanentes en Borneo.

China estaría involucrada en el plan, mediante la inversión de 7,500 millones de dólares en proyectos energéticos y de infraestructura, incluyendo capital de equipamiento para las plantaciones de palma de aceite. Los inversionistas chinos controlarían directamente cerca de 600,000 hectáreas de plantíos, mientras que 1.2 millones de hectáreas serian destinadas a las compañías indonesias. Con base en una extrapolación promedio de 100,000 hectáreas por concesión, el costo total del proyecto seria de 8600 millones de dólares según una proyección de Amigos de la Tierra.

El proyecto eventualmente emplearía a casi 400,000 personas y generaría un flujo anual de 45 millones de dólares en ingresos fiscales para el estado. La propuesta de PTPN requiere que las plantaciones se establezcan en tres parques nacionales, Betung Kerihun (800,000 hectáreas), Kayan Mentarang (1,360,000 ha) y Danau Sentarum (132,000 ha) así como también en los «bosques de protección» aledaños y en los bosques de producción bajo concesiones forestales.

Según Amigos de la Tierra, fuera de los parques, la mayor parte de los las áreas boscosas de la región están concesionadas a empresas madereras, pero debido a lo remoto e inaccesible del terreno, pocas compañías han alcanzado totalmente sus cuotas concesionadas.

¿Para la palma de aceite o para algo más?

En el papel y dada la vasta superficie de bosque tropical en la región y el precio relativamente alto del aceite de palma, el plan parece viable desde la perspectiva económica. Sin embargo, un análisis más detallado de la capacidad de la tierra para sostener los cultivos ha hecho que los grupos verdes cuestionen el supuesto propósito del plan, sugiriendo que puede haber otras intenciones atrás.

Unos estudios realizados en la región a iniciativa de la WWF encontraron que gran parte de la tierra es poco adecuada para la palma de aceite. El terreno montañoso en combinación con una altitud y clima inapropiados para la palma se traduce en que cuando mucho el 10% puede considerarse adecuado para el cultivo y agrega credibilidad a las declaraciones de los grupos ambientalistas que afirman que el plan puede estar encubriendo un gigantesco esquema de tala para extraer los ricos recursos maderables de la zona.

Greenomics, una organización forestal indonesa no gubernamental, calcula que el valor de la madera de la región fronteriza asciende a 26 mil millones de dólares. La tala de las áreas destinadas a las plantaciones de palma generaría grandes ganancias para las empresas madereras y una considerable recaudación de impuestos para el gobierno de Indonesia. Además, dado que el proyecto de la palma de aceite requiere de un amplio programa de construcción de carreteras, la infraestructura quedaría perfecta para transportar la valiosa —aunque previamente inalcanzable— madera hacia los mercados.

Simultáneamente, el gobierno extendería sus programas de migración transfronteriza para asentar a los colonos que atestan la isla de Java, algo que ya se ha hecho en otras partes de Kalimantan. Finalmente, el gobierno reduciría las pérdidas en la recaudación de impuestos producida por el contrabando ilegal de madera en la región fronteriza—estimada hace algunos años por el ministerio forestal de Indonesia entre 230,000 y 250,000 metros cúbicos de madera al mes.

Con base en estos antecedentes en cuanto al desarrollo de la palma de aceite y lo inadecuado de las tierras, los grupos ambientalistas sospechan que cuando inicie el proyecto, probablemente se desmonten bosques fuera del área concesionada, en donde algunos de los propietarios nunca tuvieron intenciones de plantar árboles. El articulo de Amigos de la Tierra destaca que «muchas de las concesiones otorgadas por el gobierno no se están desarrollando como verdaderos cultivos. En vez de ello, las tierras parecen estar abandonadas ya que el concesionario no trabaja el terreno».

Lo que les preocupa bastante a los grupos ecologistas es el derroche que está ocurriendo en algunos de los ecosistemas mas biodiversos del planeta. El articulo cita un estudio de Greenomics que encontró que «el 60% de la conversión de los bosques con el fin de establecer plantíos de palma de aceite durante 2004-2005 ocurrió en bosques en buen estado».

¿Buenas intenciones o intenciones ocultas? El 28 de marzo de 2006, durante la Convención Sobre Diversidad Biológica de la ONU realizada en Curitiba, Brasil, el gobierno de Indonesia anunció que apoyaría una iniciativa de la WWF para conservar el «Corazón de Borneo». La WWF asumió que este anuncio significaba que Indonesia abandonaría sus planes para crear las plantaciones de palma de aceite más extensas del mundo en la región fronteriza de Kalimantan, lo cual produjo un beneplácito entre muchos grupos ambientalistas, ya que no se permitiría el desarrollo de este centro (hotspot) de biodiversidad.

Sin embargo, el entusiasmo llego demasiado pronto. El reporte de Amigos de la Tierra tiene un punto vista diferente del anuncio de Indonesia y establece que «esos compromisos no significan que se vayan a cancelar los planes para expandir las plantaciones en la frontera». Asegura que el presidente indonesio Yudhoyono «no ha declarado oficialmente que el proyecto, tal y como fue propuesto ya se encuentra cancelado . . . [y que] el presidente sigue apoyando el programa general de desarrollo fronterizo».

Más aún, el reporte afirma que el gobierno de ese país ya ha acordado con los chinos para que tengan disponibilidad de tierras para el cultivo de palma y que no incumplirán ese compromiso. El reporte también destaca que el gobierno ha anunciado planes adicionales para incrementar el área de cultivo de palma en 3 millones de hectáreas para cubrir el crecimiento esperado en la demanda de biocombustibles. Finalmente el reporte advierte que «los compromisos hechos por gobierno central pueden ser completamente ignorados por los gobiernos provinciales y distritales». Amigos de la Tierra sugiere que realmente Indonesia puede no haber cancelado el proyecto después de todo.

La batalla por el corazón de Borneo.

Aunque no queda clara la situación de las plantaciones de palma en la parte central de Borneo, el reporte de Amigos de la Tierra aporta una serie de recomendaciones para hacer un mejor uso ecológico y económico de los bosques lluviosos de Kalimantan. La organización menciona que se necesita una declaración del presidente Yudhoyono para clarificar la situación del proyecto de la palma de aceite. Si el gobierno no tiene intenciones de realizar el proyecto propuesto, entonces primero debe enfocarse en incrementar la producción de las plantaciones existentes y no en el desmonte de nuevas tierras para la palma de aceite.

Esto puede lograrse usando semillas mejoradas y adoptando mejores prácticas de cosecha de otras regiones del planeta, fomentando la utilización de plantíos abandonados y degradados. El reporte argumenta que Indonesia haría bien en adoptar la certificación agrícola de la palma de aceite para asegurar que los productos provienen de plantaciones manejadas de manera sustentable.


Plantación de palma de aceite en Malasia Foto de R. Butler


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En la forma en la que se práctica tradicionalmente en el sureste asiático, el cultivo de la palma de aceite ha ocasionado una amplia deforestación que reduce la biodiversidad, degrada importantes servicios ecológicos, empeora el cambio climático y atrapa a los trabajadores en condiciones injustas, en ocasiones similares a la esclavitud. Esto no tiene porque ocurrir. Los siguientes ejemplos dados a conocer por la Mesa Redonda sobre el Aceite de Palma Sustentable y compañías productoras de aceite como Golden Hope Plantations Berhad, la palma de aceite se puede cultivar de manera que mitigue el cambio climático, conserve la biodiversidad y genere oportunidades económicas para la población rural necesitada.



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Borneo 12 de febrero de 2007
La isla de Borneo, la tercera más grande del mundo, alguna vez estuvo cubierta por densos bosques tropicales. Con sus costas pantanosas bordeadas por bosques de manglar y su interior montañoso, gran parte del terreno era prácticamente impenetrable. Hasta hace un siglo, los cazadores de cabezas dominaban las partes remotas de la isla. Durante los 80s y 90s, Borneo experimentó una profunda transformación. Sus bosques fueron derribados a una velocidad sin precedente en la historia humana. Sus bosques lluviosos terminaron en países industrializados como Japón y Estados Unidos en forma de muebles de jardín, pulpa de papel y palillos. Inicialmente la mayor parte de la madera era extraída de la porción malaya de la isla, en los estados norteños de Sabah y Sarawak. ¨Después, los bosques del sur de Borneo, que pertenece a Indonesia y que se conoce como Kalimantan, se convirtieron en la principal fuente de maderas tropicales. Hoy los bosques de Borneo son solo una sombra de la leyenda que fueron y los que aún quedan están altamente amenazados por el mercado emergente de biocombustibles, principalmente de aceite de palma.

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Ya se han establecido una serie de criterios bajo los Principios y Criterios de la Mesa Redonda para el Aceite de Palma Sustentable (RSPO). Uno de los puntos clave en cualquier esquema de certificación es incluir a la naciones que consumen el producto. Si estos países no demandan el aceite de fuentes sustentables, entonces no habrá incentivos para que los productores manejen sus plantíos de manera sustentable. Por lo tanto, dice el reporte, los países industrializados deben ser alentados para que únicamente acepten productos de aceite de palma certificados.

A nivel local, Amigos de la Tierra menciona que el gobierno de Indonesia debería enfocarse en ayudar a que las comunidades locales mejoren el acceso a los mercados de sus productos agroforestales y no maderables, así como minimizar el impacto potencial de las carreteras y cualquier proyecto de infraestructura relacionado con el plan.

Finalmente, para probar que realmente tiene intenciones de perseguir por la vía legal los malos manejos en las licencias de palma de aceite, el gobierno indonesio necesita hacer cumplir las leyes existentes. Hasta la fecha, pocos operadores de plantaciones han sido multados o encarcelados por la deforestación ilegal o por provocar incendios y los propietarios de la tierra tienen pocas razones para seguir las regulaciones existentes.

Más allá de estas recomendaciones, la situación actual representa una oportunidad para conservar los bosques mediante bonos de intercambio por emisiones de carbono. Bajo una iniciativa propuesta por 10 países en desarrollo, los países industrializados tendrían que pagarles por la conservación de los bosques lluviosos a cambio de «créditos de carbono» que contarían para cumplir con las emisiones proyectadas bajo el Protocolo de Kyoto u otros acuerdos internacionales.

También existe potencial para las iniciativas privadas de conservación, donde las concesiones de tala no usadas o poco desarrolladas sean compradas por entidades privadas, con el fin de destinarlas para el beneficio ambiental a largo plazo.

Independientemente del camino que se elija, Amigos de la Tierra y otros grupos ambientales asociados han hecho una gran labor destacando que el gobierno de Indonesia necesita confesar sus intenciones para que tome una decisión en función de una cuidadosa evaluación de toda la información disponible. Dado que el país aún posee uno de los bosques tropicales más extensos de Asia, la decisión que tome sobre el uso de sus bosques es de vital importancia para la supervivencia a largo plazo de la biodiversidad de la región y para mantenimiento de los servicios ecológicos.

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