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James Inhofe no es un climatólogo: la perspectiva de un periodista



Cuando era niño y cogía una pulmonía, mis padres no corrían a llevarme a ver a un policía, o a un ganadero, o a un comerciante local. En vez, me llevaban ante un médico –alguien que hubiera estudiado esa ciencia por al menos doce años- el cual me aplicaba rápidamente unas inyecciones y me daba antibióticos. Gracias a las habilidades de mis padres de notar las diferencias entre expertos e inexpertos, yo sobreviví.



Hoy he aprendido esa misma lección. Como reportero ambiental, cuando quiero información sobre el críticamente amenazado rinoceronte de Sumatra, no le escribo e-mails a un herpetólogo (alguien que ha estado estudiando los reptiles y anfibios durante años) ni a un ictiólogo (alguien que estudia los peces), en vez, le escribo a un mastozoólogo, y mas específicamente, a alguno que haya trabajado con el rinoceronte de Sumatra.



Ahora usted podrá ver hacia donde vamos, pues con la misma luz que me gustaría tener información científica acerca del tema del cambio climático, contacto a personas que han estado estudiando la ciencia por décadas. Hay literalmente miles de ellos y están por todas partes. Igualmente, en ellos se incluyen expertos en diferentes campos: a veces oigo de un botánico que está estudiando como los árboles están migrando en el Amazonas debido a las temperaturas mas cálidas, o de un geólogo que estudia lo que los últimos núcleos de hielo de Groenlandia muestran sobre los climas del pasado, o de un biólogo marino que estudia la acidificación de los océanos.



excepto por un emparejamiento entre los 1940’s y los 1970’s, las temperaturas de la superficie de la Tierra se han incrementado desde 1880. La última década obtuvo las mayores temperaturas jamás registradas. La gráfica muestra las temperaturas globales de la superficie de la tierra relativas al promedio entre 1851 y 1980. Como se muestra por la línea roja, las tendencias en el largo plazo son mas aparentes cuando las temperaturas son promediadas en períodos de cinco años. Crédito de la imagen: NASA/GISS.

Pero no le escribo un e-mail a James Inhofe o a su equipo. No es porque no respete que el senador pueda tener sus propios puntos de vista sobre el cambio climático, incluso si no están basados en expertos. Simplemente no le escribo a él porque como periodista quiero oír los hechos de los expertos, y sin ofender al senador Inhofe, estoy seguro que me diría que el no es un climatólogo.




Tal como mis padres no confiaron su hijo afectado por neumonía a un florista, Yo no busco los hechos del cambio climático con senadores que claramente tienen agendas políticas (y no científicas>. Tampoco le escribo a Al Gore, en caso de que se lo estén preguntando.



Otras personas que no contactaría son: Donald Trump (comerciante), Glen Beck (personaje de la TV), George Will (un periodista nunca busca a otros periodistas, especialmente a uno propenso a tantas equivocaciones), o a algún tipo que acabo de encontrarme en una cafetería y me diga que el fin del mundo es en el 2012, pues a quien le importaría de todas maneras, de acuerdo?.



Como periodista ambiental tengo la responsabilidad de darles a los lectores la mejor y más actualizada información sobre cualquier tema, ya sea del nacimiento de un bebé de rinoceronte de Sumatra o de la década más cálida registrada, a propósito la de 2000-2009.



Lo que me parce mas interesante es como muchas agencias de noticias están reportando que los recientes «escándalos» climáticos –como los e-mails hackeados, la equivocación sobre los glaciares del Himalaya y las tormentas de nieve en los Estados Unidos- han desprestigiado la ciencia del cambio climático completamente. Sin embargo, cuando escucho a los expertos, escucho exactamente lo contrario. El error de los glaciares del Himalaya fue desafortunado, pero fue un error humano en un reporte que tiene miles de páginas, de cientos de miles de científicos; (incluso los científicos, como los médicos, cometen equivocaciones de vez en cuando) los e-mails hackeados, también un hecho desafortunado, pero muy salido de contexto y magnificado por charlatanes; y lo de aquellas tormentas de nieve?



Ambos hemisferios se han calentado significativamente en los últimos ciento treinta años. Esta gráfica muestra la temperatura promedio anual y en períodos de cinco años con referencia al período entre 1951-1980, para el hemisferio norte (rojo) y sur (azul). Créditos de la imagen: NASA/GISS.

Bueno, si queremos ignorar el hecho de que la ciencia del cambio climático ha estado prediciendo desde hace tiempos eventos de precipitación mas grandes –p.e. grandes nevadas- debido al incremento en la evaporación, uno también podría anotar que el clima regional no es el clima global. Por ejemplo, mientras estaba frígido en Londres y Tulsa en enero, el ártico y Canadá estaban más cálidos de lo normal. NOAA –una organización experta- ha encontrado registros preliminares de que este era el cuarto enero mas cálido registrado (p.e. desde 1880).



Aún así, le pregunto a los investigadores: Que pasa con toda la ciencia del cambio climático? Veamos ahora, estamos llegando a la gran pregunta. Les digo a ellos que he oído que está muerta. Que he oído que está demolida. Que he oído que se comprobó que era una conspiración. De hecho alguien me dijo que había sido aplastada por la sensible naturaleza de la humanidad y los medios que no concebían un calentamiento global cuando estaba haciendo frío afuera.



No, No, replican estos, la ciencia del cambio climático está más firme que nunca, lo que significa que siempre está evolucionando, pero su columna vertebral –el hecho de que el mundo se está calentando y que es muy probable que las emisiones de gases con efecto de invernadero estén causando una parte importúnate de ello- no ha cambiado ni jota. Como cualquier esfuerzo científico (y el cambio climático es gigantesco) aún faltan detalles por averiguar, más datos por ser recolectados, más investigaciones por hacerse, pero sea como sea, la ciencia del cambio climático no se evapora por la falta de educación de las personas (e-mails) o por el error humano (reporte del IPCC). Esto es lo que los expertos me ha dicho, por lo tanto es lo que reporto.



Si algún día los científicos empezaran a publicar artículos diciendo que han descubierto que el cambio climático realmente no está ocurriendo; que los expertos han encontrado agujeros en los datos del tamaño de elefantes; y de hecho, algo como que el planeta se estaría enfriando o que se mantiene con una temperatura estable, me haría tomar un hondo suspiro, sonreiría ampliamente porque mis hijos no tendrían que lidiar con el sacrificio de un mundo mas calido e inestable, y me pondría a trabajar sobre un explosivo artículo sobre estos nuevos descubrimientos. Pero mientras que esos datos vengan de un buen numero de verdaderos expertos (p.e. personas entrenadas por años en como colectar, analizar y comunicar datos complejos) yo me abstendré de reportar rumores, chismes y cuentos de hadas.



De todas maneras, si estuviera escribiendo una historia acerca de las políticas del cambio climático entonces todas las apuestas estarían echadas y no tendría problemas de escuchar a James Inhofe, Glen Beck, Al Gore o al tipo de la cafetería.







Este mapa muestra la anomalía en la temperatura de enero del 2010 con relación al promedio entre 1951 y 1980. A pesar de un enero más frío que lo normal en la costa Este de los Estados Unidos y en Europa u Rusia, el resto del mundo estuvo generalmente más cálido. De acuerdo a datos preliminares de la NOAA este fue el cuarto enero más cálido desde 1880 y el más cálido en el hemisferio sur. Crédito de imágenes: NASA/GISS.







Este mapa muestra la anomalía en el promedio de 10 años (2000-2009) de la temperatura relativa a la media entre 1951-1980. Los mayores incrementos en temperaturas se dan en el ártico y en la península antártica. La década del 2000-2009 fue la más cálida que haya sido registrada. Crédito de imágenes: NASA/GISS.