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¿Es el Desarrollo Sostenible de Brasil, realmente Sostenible?

Parece que el desarrollo sostenible dejó la esfera del debate institucional en Brasil y se convirtió en una realidad para las empresas a ser competitivas en sus mercados.



También se utiliza como una herramienta para estimular el crecimiento económico del país.



Un ejemplo notable es la energía hidroeléctrica, el país se ha esforzado durante muchos años para generar electricidad de manera innovadora, en vez de fiarse del uso de combustibles fósiles. Asimismo las empresas, se inscriben voluntariamente y participan en el programa Protocolo de Gases de Efecto Invernadero de Brasil (Greenhouse Gas Protocol – GHG por sus siglas en ingles) con el fin de reducir las emisiones de gas carbono, y a su vez grandes y pequeñas empresas lideran prácticas de sostenibilidad.



Aunque Brasil ha recibido gran respeto por esta visión de enfoque hacia el futuro de la sostenibilidad, también ha sido fuertemente criticado por proyectos hidroeléctricos desde la década de los ochenta. En los últimos meses, el blanco ha sido especialmente la decisión de seguir adelante con el proyecto de construcción de tres represas en el río Xingú, que se encuentra en la cuenca del Amazonas.


El principal y más ignominioso hasta ahora es «Belo Monte», que seguirá suministrando la energía hidroeléctrica de Brasil, pero también alterará potencialmente los afluentes del río más grande del mundo en «una serie interminable de represas estancadas», explica el nuevo cortometraje estrenado por Amazon Watch e International Rivers, narrado por Sigourney Weaver. La película se hizo a través de un recorrido con Google Earth en tercera dimensión (3D) y puso de manifiesto el impacto potencial de la represa, así como las consecuencias para los pueblos indígenas de la zona.



«Su forma de vida desaparecerá,» dijo la actriz.



La hidroelectricidad proporciona el 80 por ciento de la energía que genera Brasil, y Belo Monte va a generar 11.000 MW más y será la tercera represa más grande del mundo, añadiendo casi un 20 por ciento de capacidad a la energía eléctrica de Brasil. Las tribus indígenas, así como ecologistas, han protestado enérgicamente contra el proyecto durante más de 30 años. La represa de Belo Monte amenaza con inundar 668 kilómetros cuadrados, empujar a más de 20.000 personas a abandonar sus hogares y reducir el flujo del Xingú a un hilito de agua durante partes del año. Los suministros de agua se ponen en riesgo, colocando a la gente y a las especies animales en peligro, ya que las migraciones de peces se cercarán con consecuencias devastadoras para las pesquerías locales que dependen del río para su sostenimiento y para las criaturas acuáticas que dependen del río para la supervivencia de su especie.




La represa Balbina inundó 2.400 kilómetros cuadrados (920 millas cuadradas) de selva tropical cuando se terminó.

Es difícil comprender cómo los disturbios en torno a un proyecto tan masivo podrían no tenerse en cuenta lo suficiente, para que al proyecto se le haya permitido proceder hasta esta fase, por un periodo tan largo. En 1989, una mujer guerrera Kayapó ostentó su machete en la cara de José Antônio Muniz Lopes, quien fuera el presidente de Eletrobrás, la compañía estatal de electricidad que tiene el contrato actual. Sus drásticas medidas enfatizaban el miedo de las tribus indígenas en torno a la construcción de la represa y los temores continúan y han crecido hasta el día de hoy y ahora con el apoyo de muchas organizaciones ambientales, así como el pueblo brasileño.



Es difícil imaginar la magnitud de los daños que hará la construcción de la represa si no se ha estado en la Amazonía ni se ha visto su belleza y magnitud, o se ha visto cómo las personas y los animales viven de forma interdependiente con su exuberante bosque, algo que las palabras tampoco logran extractar. Miles de pequeños y grandes ríos atraviesan el bosque, y el agua es una parte importante del propio ecosistema por lo que si el proyecto Belo Monte se lleva a cabo, será un desastre. La construcción de esta serie de represas se considera como un momento decisivo clave para la Amazonía y no de manera positiva–será el final de la vida como la conocen ahora las miles de personas y especies que viven allí y el comienzo de muchos más proyectos como Belo Monte mientras Brasil trata de satisfacer las demandas energéticas de su país de una manera económica. La inundación de los bosques para dar cabida a la represa, provocará una liberación masiva de metano de la vegetación en descomposición que está debajo, el valor de millones de años de gas de efecto invernadero 25 veces más potente que el CO2 y el riesgo de malaria en las áreas circundantes se incrementará también en cuanto los insectos sean atraídos por el agua estancada. Si la experiencia previa de los proyectos de represas en el Amazonas es el único modelo, Belo Monte no le dará a la gente local otra opción que unirse a los leñadores activos de la Amazonía, ya que no podrán obtener ingresos de la pesca o sus medios de vida tradicionales como la caza, que contribuirán a la deforestación devastadora aún más a gran escala.



Este acontecimiento no puede considerarse sostenible si le sumamos la introducción de las redes eléctricas, las líneas de transmisión y las vías de acceso que tendrán mayor influencia sobre esta valiosa selva tropical.



Robin Le Breton y Binka Le Breton

La selva Atlántica de Brasil que es menos conocida, ya ha sufrido una destrucción similar, causada por el desarrollo humano; de hecho sólo queda un 7% de este precioso bosque. A pesar de esto, es uno de los cinco bosques más ricos en el mundo, además de ser uno de los más amenazados. Lo que hace que el bosque Atlántico sea tan especial es su biodiversidad–en términos de plantas, pájaros y animales, especialmente primates y anfibios. Se distingue de muchos otros bosques por los altos niveles endémicos–especies que sólo están aquí, y no en otra parte. Cuenta con unas 20.000 especies de plantas de las cuales unas 6.000 están endémicas; por ejemplo, de 25 especies de primates en el bosque Atlántico, 20 están endémicas y 14 amenazadas de extinción. Su lucha por la existencia, que no era realmente una causa hasta hace unos 30 años, mucho después de que la gente había venido expresando su preocupación por la destrucción de la Amazonia. Muchas personas simplemente no la vieron, porque no figuraba en las noticias: no había mucha investigación sobre lo que tiene, incluso ahora, que es el área más poblada de Brasil–casi toda su gente vive en el Bosque Atlántico. Dos personas en particular luchan firmemente por su supervivencia.



Robin Le Breton y su esposa, Binka, están muy acostumbrados al concepto de «desarrollo sostenible». Son directores de un centro de investigación en un pequeño pueblo llamado Rosário da Limeira, en el sur-este del estado de Minas Gerais.



Pasé un mes trabajando con Robin y Binka en enero de este año, en la hermosa Selva Atlántica de Brasil, conocida localmente como La Mata Atlántica y todos los días desde que mi idea en torno al tema de lo que puede considerarse sostenible, ha cambiado dramáticamente. El entorno en que viven es típico entre muchos a lo largo de este impresionante bosque, degradado con el desarrollo de la agricultura para satisfacer las necesidades de café del país y del mundo, entre otras cosas.



Su investigación se centra en dos cosas: Tecnología de manejo de tierras sostenible, para asegurar el futuro de este bosque y su gente, y el desarrollo de productos alternativos del bosque, que puedan generar ingresos para ellos y proporcionar un incentivo para la conservación de los bosques en Brasil.



Clare Raybould, la autora, en Iracambi

La represa de Belo Monte no tienen un impacto directo sobre la Selva Atlántica, pero todo el tema da lugar a preguntas acerca de la sostenibilidad de este tipo de generación de electricidad, y yo quería saber lo que esta increíble pareja, que ha dedicado los últimos 10 años de su vida a proteger lo que queda del Atlántico, piensa de la energía hidroeléctrica.



¿Sienten ellos que es sostenible? O, es un ejemplo de una idea positiva que nace de la necesidad de hacer las cosas de una forma diferente, y que no se ha pensado lo suficiente; o ¿hay implicaciones más amplias, teniendo en cuenta que el proyecto está siendo promovido por el Gobierno del Brasil?



También quería saber qué piensa él, de lo que será del impacto del cambio climático en el futuro a largo plazo de las represas, teniendo en cuenta nuestro impredecible clima y el aumento previsto de población en los próximos años. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, conocido por el acrónimo en inglés IPCC, ha pronosticado una serie de impactos devastadores del cambio climático en Brasil, incluyendo un aumento en la intensidad y el número de eventos climáticos extremos. La enorme biodiversidad geográfica de la región, representa muy variados patrones de vulnerabilidad al cambio climático, que sin duda hacen que no se pueda tener un modelo, pero la posibilidad de menos lluvia no se puede descartar y afectaría la capacidad de Brasil para generar energía hidroeléctrica como también los suministros de agua potable en comparación con la demanda. ¿Podrá la destrucción planificada en el corto plazo llegar a ser una pérdida en el largo plazo?






Entrevista con Robin y Binka Le Breton:



Mongabay: Robin, en su sitio web usted se describe a sí mismo como Consultor en Manejo de Recursos Naturales, ¿qué significa esto?



Robin: Los consultores, con el fin de ser contratados, tienen que darse títulos extravagantes, como «Operador de Vehículo de Transporte Colectivo», lo que significa conductor de autobús. Manejo de los recursos naturales es lo que un agricultor hace cuando decide poner esta vaca en ese campo o arar este campo para sembrar maíz. Así que es un término extravagante para decir agricultor. Pero los agricultores también aprenden sobre otros usos de la tierra – por ejemplo, mantener un bosque en lugar de cortarlo– por lo que el término incluye estos aspectos también, que el hombre común no puede entender con el simple término «agricultor».



Mongabay: ¿Cómo encaja Iracambi en este papel?



Robin: Es el nombre de nuestra Organizacion no Gubernamentales, Amigos de Iracambi; un ONG. Apoya a un centro de investigación que se basa en la explotación de de bosques sostenible, donde podemos poner nuestras ideas a trabajar. Estamos en el cinturón verde del Parque Estatal de la Serra do Brigadeiro, en las montañas del estado de Minas Gerais, en el sureste de Brasil. Es un área de extraordinaria belleza, abundante agua y biodiversidad excepcional.



Mongabay: Binka, ¿cuál es su papel en esta asociación?



Binka:Mi papel en esta asociación es ser portavoz de Iracambi, de las cuestiones de derechos ambientales y humanos a las que nos enfrentamos diariamente en el Bosque del Atlántico. Mis frecuentes viajes a los EE.UU. me dan una plataforma para ello, la oportunidad de visitar las universidades y reclutar estudiantes para trabajar con nosotros, así como estar al día con la forma de pensar desde la perspectiva del norte. Esto, a su vez, me permite interpretar la forma de pensar del norte con nuestra realidad cotidiana en Brasil. También soy la presidenta de la ONG y escribo libros sobre los derechos ambientales y humanos. Mi trabajo más reciente para Iracambi fue trabajar con un equipo maravilloso en la completa renovación de nuestra página web (http://www.iracambi.com/english/forestfutures.shtml). !Espero que les guste!



Mongabay: ¿Cómo se usa la tierra en Iracambi, y cómo cambia el uso del suelo?



Plantaciones de café. Foto: Clare Raybould.

Binka:Ha sido costumbre en Brasil, desde que llegó el primer europeo aquí, utilizar la tierra hasta que se agotara, y pasar luego a otro lado. Los agricultores invierten lo mínimo que pueden en la tierra que usan hasta que no produzca nada más, y luego la abandonan. Un campesino indígena, cuya familia ha cultivado la misma tierra durante generaciones, nunca haría eso porque sabe que si lo hace, sus hijos y nietos no podrán vivir de esa tierra. Aquí, sin embargo, sin esa experiencia y la costumbre europea, nos estamos quedando sin tierra nueva para arar y nuevos bosques para talar y tener un montón de tierra que ha sido cultivada hasta el agotamiento, porque no hay otro sitio para moverse.



Mongabay: Brasil, como nación, ha sido considerado con visión futurista cuando se refiere a la sostenibilidad. ¿Cómo encaja esto con las consecuencias negativas de la represa de Belo Monte?



Robin: No me puedo imaginar de dónde provino esa idea: Brasil nunca ha tenido visión futurista para nada–no forma parte de nuestra cultura. El presidente Lula tuvo que crear un Ministerio de Planificación a largo plazo, ya que el gobierno nunca ha tenido una planificación a largo plazo. El presidente tuvo que traer a alguien de la Universidad de Harvard para ser ministro ya que no pudo encontrar a nadie por aquí que supiera lo que la planificación a largo plazo significa. Pero después de un año, cuando estaba claro para él que nadie tenía idea de lo que estaba hablando, el Ministro renunció y se regresó a Harvard. Esto es cierto, no me lo estoy inventando.



Mongabay: ¿Puede decirme algo sobre el Programa de Crecimiento Acelerado de Brasil y cómo moverá este la dirección del suministro de energía en el futuro?



La vista de Iracambi desde la cocina. Foto: Clare Raybould.

Robin: El PAC (Programa de Aceleração do Crescimento – el nombre de Brasil para el Programa de Aceleración del Crecimiento) es más acerca de cómo elegir a Dilma Rousseff, que del desarrollo de Brasil, y desde ese ángulo se ve bastante éxito. Ciertamente, muchos de los proyectos están atrasados, lo que no quiere decir que los proyectos sean necesariamente malos, de hecho, muchos de ellos han estado esperando durante años para llevarse a cabo.



¿Cómo se conducirá el suministro de energía?: bueno, cualquier cosa que Brasil haga va a necesitar más energía–a causa de nuestra falta de inversión en proyectos de energía durante la década de los ochenta y principios de los noventa, tenemos una situación de abastecimiento muy ajustada. El desarrollo industrial acelerado (que necesitamos) lo hará aún más ajustado, no hay duda. Ahora, que Belo Monte sea la solución correcta, es otro asunto.



Mongabay: Me referí a Brasil con visión futurista, porque ha habido una cierta atención realmente positiva de los medios del Reino Unido centrada en Brasil, parte de la razón por la que elegí este país para mi propia investigación–Yo quería saber lo que podemos aprender como nación, especialmente ahora que estamos sufriendo nuestra propia recesión y debemos buscar mejorar el medio ambiente. Sin embargo, como relaté en la introducción, sin duda que el positivismo se ha convertido en escrutinio en los últimos meses–la industria del petróleo ha suscitado dudas sobre las intenciones de Brasil y ahora la represa de Belo Monte está recibiendo muchas críticas también, ¿cree que esto era predecible de alguna forma? Se trata de un gran salto hacia atrás, de la imagen que se presentaba de la visión futurista que vimos en artículos e informes de noticias y se opone a las políticas energéticas innovadoras que se tenían como las que debemos seguir en nuestras propias naciones…



Robin: Por supuesto – este debate tiene más de 20 años y los ambientalistas que siempre se opusieron, tal vez simplemente no lees lo suficiente sobre este.



Donde la agricultura y el bosque se encuentran –el mantra de Iracambi – tierra cultivada donde el bosque solía estar. Foto: Clare Raybould

El proyecto se presenta de una manera engañosa. Se muestra como si el plan sólo fuera la construcción de Belo Monte. Técnicamente, no tiene sentido construir la represa de Belo Monte, si no se construyen las otras represas en el sistema–son las otras represas que van a mantener Belo Monte operativo–ese es el punto. Belo Monte por sí mismo sólo produce 1.400 MW–sólo al construir las otras represas es que se puede llegar a 11.000 MW. Pero las consecuencias ecológicas en el río Xingú, serán catastróficas.



Mongabay: Entonces, ¿usted ve la hidroelectricidad como una forma de energía sostenible para que Brasil progrese?



Robin: Clare, el problema de Belo Monte y el problema de la energía hidroeléctrica son diferentes. Brasil necesita energía y aún tiene cierto potencial para desarrollar más energía hidroeléctrica, así como otras formas de energía verde y–esto es importante–el potencial de hacer mejor uso de lo que tiene.



Pero Belo Monte no es un buen proyecto. Necesitamos energía, pero no necesitamos proyectos malos.



Mongabay: ¿Entonces usted no está necesariamente en contra de las grandes represas hidroeléctricas como una forma de energía verde?



Robin: No, pero estas tienden a crear grandes problemas. Por lo general, éstas son causadas por una planificación incompleta: la represa de Itaipú, por ejemplo, tendrá su vida útil mucho más reducida debido a que los interesados «olvidaron» tomar medidas para impedir que los agricultores araran la tierra en las orillas de la represa haciendo que se enfangara. Obviamente, usted diría, pero nadie hizo nada al respecto hasta que fue demasiado tarde– ¿Por qué no? Debido a demasiados conflictos de intereses en juego.



El Vivero, donde se plantan los semilleros, listos para la reforestación. Foto: Clare Raybould.

Proyecto grande= problemas grandes.



Por desgracia, no se piensa necesariamente que las represas pequeñas sean una solución. Minas Gerais es el estado en Brasil con el mayor potencial para la construcción de pequeñas represas, a raíz de las montañas, pero hay un montón de problemas asociados con ellos, también.



Mongabay: ¿Cuál en su opinión son las opciones alternativas a las represas?



Robin: Ese es el problema: que siguen siendo la mejor opción para Brasil.



Mongabay: OK, ¿qué pasa con el cambio climático?-¿el clima extremo es un problema para la gente de la Selva Atlántica? y ¿Usted ve esto como una consecuencia del cambio climático?



Robin: Sin lugar a dudas. El problema realmente es que no sé sabe qué va a pasar, pero ya un entorno gravemente dañado tiene problemas con los eventos meteorológicos extremos.



Mongabay: ¿Ud. tiene ideas concretas en torno al cambio climático y el futuro de la energía hidroeléctrica?



Robin: En el año 2006 y 2007, tuvimos represas repletas debido a las fuertes lluvias, las cuales no habían sido construidas para resistir tanto. Esperamos que las represas que se construyen ahora, tomen en cuenta eventos futuros extremos-el criterio de diseño, es construir para el evento extremo del milenio, pero ¿qué pasa con las represas que se construyeron hace 20 ó 30 años, cuando nadie pensaba demasiado en condiciones climáticas extremas?



Mongabay: ¿Las represas han afectado directamente la Mata Atlántica en el pasado? y ¿es una preocupación para el futuro?



Robin: Se han dado casos–Barra Grande, en el Estado de Santa Catarina. Se exterminaron especies endémicas de plantas y se inundó una gran zona de bosques amenazados porque la Declaración de Impacto Ambiental era una mentira, pero cuando se descubrió, la represa ya se había construido. Pero creo que el peligro de las represas es mucho menor en la Selva Atlántica, que en el Amazonas ya que la mayoría de los mejores sitios, han sido ocupados.



Mongabay: ¿Ya ocupados para qué? ¿Cuál ha sido la principal causa de destrucción del bosque Atlántico y cómo se compara a la destrucción de la Amazonía?



Iracambi se encuentra escondido pacíficamente entre los árboles. Foto: Clare Raybould.

Robin: La destrucción de la selva tropical del Atlántico se inició en 1500 y ha estado sucediendo desde que es donde vive la mayoría de la gente en Brasil y donde se basa la mayor parte de nuestra industria. El proceso se inició en ambas selvas con grandes áreas de bosque taladas para la agricultura, pero en la Selva Atlántica no se detuvo allí. En la Amazonia, no hay la presión del desarrollo urbano e industrial. Pero no creo que haga mucha diferencia: una vez que el bosque se ha ido, se ha ido –El por qué se fue no va a cambiar esto.



Mongabay: ¿Usted qué entiende por desarrollo urbano e industrial? Seguramente, en años pasados cuando el bosque Atlántico todavía estaba allí, la gente lo utilizaba para sobrevivir.



Robin: Por supuesto, pero nadie ha vivido de forma sostenible en la Selva Atlántica, desde que llegó el hombre blanco. Incluso entonces la gente sólo sobrevivió cortándola, ya que nunca nadie pensó en la sostenibilidad. Acabamos con los pueblos indígenas también, así que no sabemos mucho sobre cómo vivían. El café, uno de los pilares de la economía brasileña hasta la década de los setentas, fue un desastre para la Selva Atlántica desde su introducción en el siglo dieciocho.



El desarrollo urbano e industrial sucedió–La gente se esparció de las ciudades a los bosques y la tecnología avanzó-en general no creo que seamos ludistas al respecto. Si la gente decide que es más divertido ir a vivir de nuevo en la ciudad – inevitablemente lo harán-no debemos tratar de poner obstáculos en su camino, aunque creamos que no es lo mejor para ellos o el medio ambiente.



Mongabay: Pero usted ha hecho mucho trabajo con las comunidades rurales que viven en la Selva Atlántica para cambiar sus puntos de vista sobre el medio ambiente y cómo su conservación puede ser positiva para su futuro. Vi los beneficios de primera mano yo misma. Usted ha trabajado muy estrechamente con ellos para implementar soluciones prácticas que está encontrando en la investigación que hace, así que ¿Qué piensa sobre el impacto de la construcción que otra represa tendrá sobre la población rural después de que les han enseñado mucho acerca de como la tecnología incide positivamente en el medio ambiente y sus vidas? ¿Le preocupa que pudiera hacer que sientan que la tecnología en el manejo de conservación no es tan rentable como la construcción de una represa y el despeje de la selva para hacerlo?



Fragmentos de bosque. Foto: Clare Raybould.

Robin: Bueno, afortunadamente Belo Monte en sí no plantea ninguna amenaza para nosotros aquí, pero enfrentamos una amenaza similar con la extracción en la mina de bauxita. Básicamente se trata de la misma cuestión. Poderosos intereses comerciales que desean utilizar los recursos naturales, supuestamente, para traer «desarrollo» a Brasil. Los políticos lo ven como la creación de empleo, la generación de ingresos fiscales y todos los otros tipos de beneficios que de hecho puede traer-pero históricamente el impacto sobre la población local es mucho menos beneficioso.



Mongabay: Explique…



Robin: Brasil ha cambiado mucho en los últimos 10 años, es difícil saber que es causa y que efecto. Para la agricultura, en particular, las cosas han empeorado, como lo ha hecho la agricultura en todo el mundo. Pero en Brasil, los niveles de vida de las zonas rurales han mejorado extraordinariamente, incluso a pesar de la cada vez más difícil situación económica que enfrentan los agricultores. La mejora de los servicios públicos y un mejor acceso a los bienes de consumo tienen mucho que ver con el cambio. Lo que directamente afecta a la mayoría en Iracambi, trabajando como lo hacemos en cuestiones de conservación, ha sido un enorme incremento en la conciencia de los problemas ambientales. Por supuesto, nos gustaría decir que hemos contribuido a ello-y creo que si-, pero sería jactancioso decir que todo fue nuestra jugada. Tenemos un largo camino por recorrer, pero hay motivos para el optimismo.



Mongabay: Robin, ¿cuánto queda de la Mata Atlántica?



Robin: 7%



Mongabay: ¿Qué son sus miedos para el futuro de ella?



Fragmentos de bosque. Foto: Clare Raybould.

Robin: Hay una creciente impaciencia en el sector empresarial-especialmente los que participan en proyectos de infraestructura. En la Presidencia de la República se refiere de manera especial a la protección del medio ambiente-es su creencia que se está impidiendo el desarrollo del país y esto es una verdadera amenaza para el medio ambiente. No somos inmunes a esta presión más que cualquier otro país-construir más pistas de aterrizaje en Heathrow, perforar en busca de más petróleo en el Golfo de México, etc. Hay un inversionista brasileño en el sector de la minería, Por ejemplo, muy dinámico y con visión de momento, el Sr. Batista, que tipifica al ambientalista como el enemigo público número uno. Él sólo está haciendo lo suyo-haciendo dinero con la utilización de los recursos naturales, y él es muy bueno en eso, pero cada vez que inicia un nuevo proyecto, el ejército ecologista se levanta contra él-no es de extrañar que nos considere a todos una chusma ruidosa. Como ya entré en nuestra área, el gran desarrollo es la extracción de bauxita, y la cuestión de la amenaza para el medio ambiente es la misma que en Monte Belo. Todos sabemos que necesitamos de bauxita (para el aluminio), pero no queremos que nadie nos la saque de aquí. No en mi patio trasero (NIMBY- Not In My Back Yard por sus siglas en inglés), para usar la expresión que tienen allí.



Mongabay: El código forestal de Brasil ha sido descrito como uno de los más progresistas del mundo. El gobierno ha establecido como meta de deforestación “cero” para el año 2010 en el Bosque Atlántico y se ha comprometido a establecer áreas protegidas que cubran al menos el 10% de los bosques, que este año han progresado, ¿qué es lo que está pasando?



Robin: Bueno, primero no estoy de acuerdo en que nuestro código forestal es uno de las más progresistas del mundo y eso es exactamente lo que trata el feroz debate-es una ley muy poco progresista. Dejemos ese debate, para otro momento.



Mongabay: Ok, y que hay del hecho de que al igual que la industria minera, el proyecto Belo Monte está respaldado por poderosos intereses y la industria minera también está impulsando la construcción de Belo Monte, ya que tendrá el suministro de electricidad para nuevas minas en la Amazonía. El Banco Mundial está invirtiendo $11 mil millones más, en 211 plantas eléctricas en todo el mundo. ¿Son los negocios más poderosos que la política?



Bosques talados, listos para la agricultura. Foto: Clare Raybould.

Robin: Exacto, usted tiene el quid de la cuestión, el conflicto es el mismo en todas partes: todo el mundo quiere consumir más, pero para mantener ese consumo, cada vez tenemos que excavar más y más nuestros recursos naturales. Si mira el sitio del Instituto de Recursos Mundiales, puede ver las cifras-la cantidad de agua que se necesita para alimentar a un buey para producir un kilo de carne de res: la cantidad de acero que necesita para construir un auto. Y luego haga los cálculos de la cantidad de cada cosa que necesita. Si uno de cada chino tiene el nivel de consumo que la mujer inglesa promedio tiene (que es lo que quieren-no se equivoque con esto), puede ver hacia dónde nos dirigimos. No se puede culpar al Sr. Batista, el rey de los minerales brasileños por tratar de sacar provecho de esto, ni a la compañía de electricidad que quiere construir Belo Monte-cada cual hace lo suyo. El Banco Mundial hace lo suyo también: presta dinero a los gobiernos para desarrollar sus países. Si la jurisdicción decide que la manera en que vamos a hacer eso, es excavando todos los recursos naturales, esa es la forma en que lo van a hacer. O el Banco Mundial les presta el dinero o les cierran su tienda-para eso es que sirve. Por supuesto, es insostenible. Mucha gente se da cuenta, pero esperan poder agarrar la buena vida ahora, que para cuando sus hijos crezcan, tal vez alguien tenga una buena idea de cómo obtener más de menos. Quizás ellos puedan-¿pero qué tal si no?



Mongabay: Entonces, ¿qué tiene que cambiar para garantizar la protección de los bosques restantes de Brasil, tanto en el Amazonas como en el Atlántico?, ¿qué cree usted que bloquea el cambio?



Robin: La ley no es el problema. Cambiar la ley o hacer nuevas leyes no va a cambiar nada. En Brasil tenemos más leyes por habitante que cualquier otro planeta en el universo (me acabo de inventar esa estadística-pero no está tan lejos de la realidad), así como un buen número de las leyes más estúpidas del universo. El cambio vendrá cuando la gente lo quiera-que es la forma en que siempre funciona. Entonces, cuando la gente decida que finalmente ha talado lo suficiente de la Amazonia, es que van a dejar de hacerlo. Que, en ese momento quede algo para cortar, no puedo saber-aunque soy un eterno optimista, creo que si habrá.



Mongabay: Hábleme de la Mata Atlántica, su belleza, su especies, su importancia y su lucha en comparación con su hermana más famosa…



Robin: Ya mencionamos que sólo queda el siete por ciento-como lo pone el poeta brasileño Carlos Andrade, de los cien árboles que una vez tuvo el bosque, el verdugo ya ha finiquitado noventa. Lo que hace el bosque atlántico tan especial es su biodiversidad-en términos de plantas, pájaros y animales, especialmente primates y anfibios. Se distingue de muchos otros bosques por los altos niveles endémicos-especies que sólo están aquí, en ninguna otra parte. Por ejemplo cuenta con unas 20.000 especies de plantas de las cuales unas 6.000 están endémicas; de 25 especies de primates, 20 están endémicos y 14 amenazados de extinción. El Bosque Atlántico es uno de los cinco más ricos en el mundo, además de ser uno de los más amenazados. En cuanto a su lucha por la existencia, que no fue realmente una causa sino hasta hace unos 30 años, mucho después de que la gente venía expresando su preocupación por la destrucción de la Amazonia. Mucha gente simplemente no se dio cuenta, porque no figuraba en las noticias: no había mucha investigación sobre lo que tiene, incluso ahora, siendo el centro más poblado de Brasil-casi toda su gente vive en el Bosque Atlántico. Sin embargo, dicho sea de paso, el bosque está tan fragmentado, que mucha gente ni siquiera lo reconoce como un bosque.



Mongabay: Sin ONGs como Iracambi, ¿quién cuidaría del futuro de nuestras selvas? ¿Quién consultaría con la población local acerca de cuestiones como la de Belo Monte? ¿Existen mecanismos para aliviar sus miedos y guiarlos hacia adelante, para que su futuro esté seguro y lo más importante, como se imaginan que sea?



Un fragmento de bosque detrás de una espectacular cascada. Foto: Clare Raybould.

Robin: ¿Sabe? en Brasil en la década de los setentas, no había Organizaciones no Gubernamentales del medio ambiente, y muy pocas en la década de los ochenta, que fue la época de máxima destrucción del medio ambiente. No hay duda de que las ONG son canales importantes para las preocupaciones ambientales, junto con una prensa de investigación y un sistema político que dé espacio para expresar las preocupaciones sectoriales. Estos no existían en Brasil, ni en los setentas, ni en los ochentas. Así que sí, hay mecanismos ahora: no son perfectos aquí (o en cualquier otro lugar, para el caso.) ¡Hacemos lo mejor!



Mongabay: ¿Qué apoyo necesita para asegurar que puede seguir haciendo lo mejor, que hasta ahora ha hecho un progreso increíble?



Robin:Necesitamos gente como usted, interesados en estos temas. Cuanto más se puede ir por ahí diciendo a la gente «Oye, mira lo que están haciendo en Brasil», mejor. Pero-muy importante- ¡No se centren sólo en las cosas malas que hacemos! Por favor. Si usted puede decir «oye, ¡mira esta cosa genial que los brasileños están haciendo para salvar su medio ambiente!» Es probable que tenga un impacto aún mayor sobre nosotros los brasileños.



Mongabay: !Bueno, Yo definitivamente voy a hacer mi mejor esfuerzo para hacer exactamente eso! Brasil ha hecho algunas cosas asombrosas, que vi de primera mano durante mi viaje a principios de este año y escribo en mi propia investigación. Sin embargo, es difícil ignorar que sólo queda un 7% del Bosque Atlántico, habiendo pasado allí un buen tiempo con usted, es una cantidad dolorosa para tragar y es difícil no sentirse desalentado. ¿Este es el destino del Atlántico lo que podemos predecir para la Amazonía, su hermana mayor? ¿El mismo desarrollo acelerado, pero de una forma diferente, para satisfacer las demandas de la raza humana, que trataremos de resolver cuando ya sea demasiado tarde? En un mundo perfecto, ¿cuál sería su visión para estos bosques preciosos y los servicios de los ecosistemas verdaderamente sostenibles, que podría proporcionar una alternativa a la destrucción y qué garantías tendrían que estar en su lugar?



Robin: No olvide que el 60% de la población de Brasil vive en la Selva Atlántica y que alrededor del 80% del PIB de Brasil se genera allí, por lo que no es de extrañar que el pobre bosque esté un poco golpeado. El porcentaje de la población que vive en el Amazonas y el PIB generado allí, es mucho menor, por lo que la presión no es tan grande. Pero aún así, yo esperaría encontrar alrededor de sólo el 30% de la actual selva amazónica ahí, dentro de 50 años.



En un mundo perfecto, nunca habríamos cortado un árbol que no hubiésemos plantado nosotros mismos-pero este no es un mundo perfecto. Tenemos que aprender a convivir con nuestros bosques-los necesitamos para sobrevivir. Entonces, lo que tenemos que hacer-o que estamos haciendo-es mostrar a todos cómo esto es cierto. La única forma en que usted puede detener la tala de bosques, es cuando se consigue suficiente gente que piense que es una mala idea. Sin embargo, aún hay mucho camino por recorrer.