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Con el REDD, ¿podrían los mercados financieros llegar a ser una amenaza para las especies en peligro de extinción?

Añadir los mercados financieros a la larga lista de amenazas para la vida salvaje



Scale-crested pygmy tyrant muppet bird in Costa Rica
Cimerillo Andino. Foto de: Rhett A. Butler.



La aparición de un sistema para la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación, destinado a la protección de los bosques podría crear nuevos riesgos para la biodiversidad al vincular la financiación de las actividades conservacionistas a derivativos financieros exóticos, nos advierten algunos investigadores trabajando para la publicación Conservation Letters.


Jacob Phelps, Edward L. Webb, y Lian P. Koh sostienen que el REDD podría de hecho vincular el destino de algunas especies a los caprichos cortoplacistas del mercado del carbono. Los proyectos conservacionistas financiados mayormente por el REDD serían los más amenazados por un descenso en los precios del carbon o las cambiantes preferencias de los inversores. Añaden los autores que el carácter cortoplacista del REDD—al que se considera como una medida provisionale de ya al menos 30 años—podría provocar su ineficacia a la hora de garantizar los recursos durante el periodo de tiempo necesario para proteger la biodiversidad.



“Las iniciativas conservacionistas por regla general demandan fuentes de financiación estables y a largo plazo,” escriben. “Dado el tamaño de los proyectos y la financiación vinculados al REDD+ y las grandes expectativas surgidas en algunos lugares respecto a que el REDD+ reformará la financiación del conservacionismo y protegerá la biodiversidad amenazada, los actuales y futuros proyectos ligados a la financiación del REDD+ podrían verse expuestos a riesgos significativos.”



Reconocer y comprender este riesgo debería por lo tanto ser una prioridad para la planificación conservacionista que debería evitar el sobreendeudamiento de la financiación cortoplacista basada en el carbono dejando de lado otras posibles financiaciones a largo plazo.



“Conviene aprovechar las oportunidades que presente el REDD+ para mejorar los esfuerzos de conservación de la biodiversidad. Incluso una cortoplacista y no muy bien concebida financiación para la conservación es siempre mejor que ninguna financiación,” escriben Phelps, Webb, y Koh. “Sin embargo, el rápido desarrollo de las nuevas iniciativas del REDD+, muchas de las cuales son fuertemente dependientes de la disposición financiadora de patrocinadores vinculados a aquel, plantea dudas sobre ese sobreendeudamiento de algunos proyectos que dejan de lado cualquier consideración de flexibilidad financiera y a largo plazo.»



Los autores sugieren la adopción de una estrategia común de gestión de cartera—la diversificación—a la hora de procurar financiación para los proyectos de conservación.



REDD: desconcertante

“Esa diversificación podría incluir el recurrir a los mercados, a los donantes tradicionales y a las aportaciones de obras benéficas. Podría también basarse en combinar el carbono con otros servicios medioambientales (muy conectados con los recursos hídricos) de los que se podrían derivar pagos en tanto que servicios del ecosistema, especialmente para conseguir recursos necesarios en aquellas áreas con un alto coste de oportunidad. La biodiversidad podría ser final e igualmente usada para generar ingresos.”



Phelps, Webb, y Koh terminan enfatizando la necesidad de evitar que el positivo potencial del REDD nos impida ver los claros riegos que supone depender de tal sistema como soporte financiero a largo plazo.



“En el caso de que se adopten garantías con cautela y una buena planificación, el REDD+ contribuirá no solo a reducir las emisiones y a asegurar la conservación forestal, sino también a proteger la biodiversidad. Sin embargo, no se confía demasiado en que la financiación vinculada al REDD+ vaya a impulsar la conservación de la biodiversidad en el largo plazo. Se hace necesario reconocer los riesgos inherentes si se quiere preparar mejor a los conservacionistas y a los gobiernos, a los terratenientes locales y a los usuarios de los bosques para que sepan lidiar con la inversión forestal, nada segura ni permanente, que se nos viene encima.”




CITAS: Jacob Phelps, Edward L. Webb, and Lian P. Koh (2010). Risky business: an uncertain future for biodiversity conservation
finance through REDD+. Conservation Letters 00 (2010) 1–7