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La conservación de la nutria de río más grande del mundo

La nutria gigante de río. Foto: Frank Hajek.
La nutria gigante de río. Foto: Frank Hajek.


Conducta y conservación de la nutria gigante del Amazonas.

Carismática, vocinglera, impredecible, dócil y juguetona son algunos de los adjetivos que describen a la nutria gigante de río (Pteronura brasiliensis), uno de los mamíferos más espectaculares del Amazonas. Como lo sugiere su nombre, esta nutria es la especie más espigada de la familia de las comadrejas: de la punta de la nariz al extremo de la cola puede llegar a medir 1.8 metros de largo. Gracias a que vive en grupos familiares, en donde exhibe una compleja gama de conductas, con un temperamento caprichoso casi humano, la nutria gigante ha cautivado el corazón de muchos investigadores y conservacionistas, incluyendo el de la danesa Jessica Groenendijk.

«Las nutrias siempre me han parecido sumamente atractivas y desde que leí el libro Círculo Resplandeciente de Gavin Maxwell, la idea de una nutria ‘gigante’ me fascinó», comenta Groenendijk durante una entrevista para mongabay.com. Después de obtener el grado de Maestría en Manejo de Recursos Acuáticos por el Colegio del Rey, en Londres, Groenendijk fue reclutada como líder de proyecto para el Programa de Conservación de la Nutria Gigante de Río de la Sociedad Zoológica de Fráncfort. «Fui muy afortunada. Nuestro primer encuentro con una familia de nutrias gigantes fue una experiencia maravillosa y me enganché por completo. Esto fue el inicio de lo que creo y espero sea un compromiso vitalicio con la nutria gigante».


Jessica Groenendijk camina en un riachuelo con la esperanza de filmar a una nutria gigante transeúnte. Foto cortesía de Jessica Groenendijk.

Los investigadores recién comienzan a descifrar algunas de las complejas relaciones familiares en las comunidades de nutrias gigantes, que viven en grupos de aproximadamente una docena de animales. Estos grupos familiares están dominados por una pareja reproductora, pero hacen casi todo juntas.

«Los grupos son muy unidos: las nutrias cazan, marcan sus territorios, se asolean y duermen juntas y los lazos constantemente se refuerzan mediante el juego y el acicalamiento mutuo», explica Groenendijk y agrega que una familia de nutrias gigantes se asemeja bastante a una familia humana, por lo que observarlas durante muchos años pareciera como ver una telenovela. Existe drama, luchas de poder, unidad ante la amenaza que representa un caimán, cuidado y alimentación compartida de las crías y, finalmente, la descendencia partiendo del hogar. Si el destino es benévolo, una pareja reproductora puede permanecer junta hasta por 10 años».

Los investigadores han encontrado que estos grupos familiares practican el cuidado aloparental, que significa que individuos distintos a los padres participan en la crianza de los cachorros, tal como ocurre en muchas comunidades humanas. Además, recientemente se observó a un grupo de nutrias jóvenes alimentando a una matriarca de edad avanzada, que probablemente tenía dificultades para cazar por su cuenta. No obstante estos descubrimientos, Groenendijk resalta que aún es mucho lo que los científicos desconocen acerca de la vida privada de las nutrias gigantes de río.

«Prácticamente no sabemos nada acerca de la dinámica de los animales que emigran una vez que se separan de sus familias. ¿Hacia dónde se dirigen? ¿Qué tan lejos viajan? ¿Qué amenazas enfrentan? ¿Cómo se forman nuevos grupos? Desafortunadamente, la telemetría en las selvas lluviosas tropicales se ve afectada por las condiciones locales: se requiere diseñar una forma innovadora para radio monitorear a las nutrias gigantes».

Los investigadores también están tratando de dilucidar las causas naturales de mortandad en las nutrias gigantes: por ejemplo, se cree que la mortalidad infantil es alta, pero los científicos han tenido dificultades para colectar datos al respecto debido a la ausencia de cadáveres. La conducta de apareamiento y las relaciones presa-depredador son otros aspectos poco conocidos.

Aun cuando los investigadores están avanzando en el estudio del comportamiento de las nutrias gigantes, existe el sentimiento de que se encuentran en una carrera contra el tiempo a medida que los ecosistemas de la Amazonía enfrentan cambios por la deforestación, la minería, las carreteras y el cambio climático. La nutria gigante se encuentra amenazada a pesar de distribuirse en diez naciones amazónicas. Casi llevadas a la extinción debido al tráfico de pieles, que fue prohibido en 1975, la especie actualmente enfrenta varias amenazas directas que impiden su complete recuperación.

El auge de las minas de oro, la destrucción del hábitat, la contaminación, el conflicto entre humanos y nutrias por los recursos pesqueros e incluso el turismo mal administrado han afectado a las poblaciones de nutria gigante.


Vista desde la torre de observación de Cocha Otorongo, en el Parque Nacional Manu. Foto: Frank Hajek.

«La extracción artesanal de oro está fuera de control en el Departamento de Madre de Dios, con toda la devastación que eso implica. El aumento de la actividad minera en los ríos Madre de Dios, Malinowski e Inambari ha ocasionado la casi completa extinción de las nutrias gigantes, las cuales solo sobreviven en los afluentes y lagos donde no se práctica la minería», asegura Groenendijk y agrega que esto ha originado preocupación por la contaminación por mercurio producto de la minería y su posible bio-acumulación en los tejidos de las nutrias gigantes, lo cual estaría afectando su salud reproductiva y su sobrevivencia».

Otro problema particular de la especie surge por el conflicto con los pescadores. «Injustificadamente se culpa a las nutrias gigantes de la disminución en la cantidad de peces ya que los pescadores las perciben como competidoras por las mismas especies», afirma Groenendijk, quien menciona que la causa más probable detrás del declive pesquero de algunas regiones no son unas cuantas familias de nutrias sino la pesca excesiva y otros problemas ambientales.

Incluso las actividades turísticas pueden afectar a las nutrias gigantes porque estresan a los animales y destruyen su hábitat, aunque Groenendijk afirma que se pueden tomar algunas medidas sencillas para asegurar la coexistencia de las nutrias y los turistas, e incluso beneficiarse por las visitas controladas a los lagos que habitan las nutrias.

Como sucede con la mayoría de las especies amenazadas, la conservación de la nutria gigante requiere ir más allá de asegurar que sus selvas no sean taladas, explica Groenendijk: requiere concertar con la actividad minera artesanal, en ocasiones ilegal; requiere programas de educación y concientización para las personas que viven cerca de las nutrias; requiere más investigación sobre la ecología de la especie y un mayor entendimiento de sus requerimientos de hábitat y presas alimenticias, así como más y mejor administradas áreas protegidas. En última instancia, alcanzar la meta de una población de nutrias gigantes boyante requerirá salvaguardar la cuenca del Amazonas de una multitud de amenazas, una tarea que los científicos creen que podría beneficiar a miles de especies, conocidas y desconocidas, así como a la misma sociedad humana.

Por su naturaleza juguetona y sus grandes y dramáticas personalidades las nutrias gigantes de río podrían llegar a convertirse en embajadores de la conservación amazónica y más allá de sus confines.

ENTREVISTA CON JESSICA GROENENDIJK


Una nutria gigante acicalándose (¡ó rezando!). Foto: Frank Hajek.

Mongabay: ¿Cuál es su formación?

Jessica Groenendijk: Soy una conservacionista danesa con una licenciatura en Biología por el Colegio Imperial y una maestría en Manejo de Recursos Acuáticos por el Colegio del Rey, en Londres. Laboré durante 4 años, iniciando como voluntaria, en el Comité Holandés de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), fungiendo como coordinadora del Grupo de Trabajo Europeo en la Amazonía (una red de 300 personas, ONG e instituciones de gobierno involucradas en la conservación y el desarrollo sustentable de nueve países amazónicos). Esto me llevó a convertirme en 1999 en líder de proyecto del Programa de Conservación de la Nutria Gigante de Río de la Sociedad Zoológica de Fráncfort, desarrollando investigación aplicada y acciones de conservación para esta especie en las áreas protegidas de la región peruana de Madre de Dios, lo cual incluyó la elaboración de planes de manejo turístico dentro del hábitat de las nutrias gigantes, así como material educativo que se ha reproducido en varios países sudamericanos. También realice el monitoreo demográfico de poblaciones clave de la especie y, en mi posición de coordinadora del Grupo Especialista en Nutrias de la IUCN/SSC, impulsé el desarrollo de directrices para el monitoreo de la especie a lo largo de su área de distribución, trabajando de forma conjunta con especialistas en nutria gigante de 8 naciones distintas. En el 2005 aparecieron en escena los muchachos Saba y Luca y después de terminar nuestro libro de divulgación científica Gigantes del Río Madre de Dios me traslade al Parque Nacional Norte de Luangwa, en Zambia, donde fungí como consejera técnica en el Programa de Conservación de dicha reserva natural, por parte de la Sociedad Zoológica de Fráncfort, responsable de monitoreo de la población reintroducida de rinoceronte negro, administrando el Programa de Educación para la Conservación. En el 2008, mientras me encontraba en el Reino Unido, inicie el análisis y la elaboración de reportes con base en 14 años de datos sobre nutrias gigantes y el apoyo de la unidad WildCRU de la Universidad de Oxford. Ello se vio interrumpido temporalmente cuando me mudé a Cuzco, Perú a finales del 2010. Desde julio del 2011 en este lugar he estado trabajando para el Zoológico de San Diego como Coordinadora de Enlace y Educación en la hermosa Estación Biológica de Cocha Cashu en el Parque Nacional del Manu. Tengo la responsabilidad de involucrar a personas de todos los niveles sociales –desde niños, estudiantes e investigadores peruanos e internacionales hasta personal de áreas protegidas y funcionarios de gobierno- en la investigación y conservación de la biodiversidad tropical.

Mongabay: ¿Qué fue lo primero que la atrajo al estudio de las nutrias gigantes?

Jessica Groenendijk: Mientras estudiaba la Universidad, co-lideré dos expediciones al Parque Nacional del Manu y al Río Las Piedras. Tuvimos la oportunidad de dar pequeños vistazos a las nutrias gigantes durante ambos viajes. Las nutrias siempre me han parecido sumamente atractivas y desde que leí el libro Círculo Resplandeciente de Gavin Maxwell, la idea de una nutria «gigante» me fascinó. El hecho de que la especie se encontrara amenazada tornó los avistamientos aún más especiales, por lo cual los reporté a mis superiores en el Comité Holandés de la IUCN con un gran entusiasmo y sentido de urgencia. Cuando el Fondo Internacional para el Bienestar Animal se encontraba buscando a alguien para desarrollar un estudio de gabinete sobre el estado de conservación de la nutria gigante de río en Sudamérica, mi jefe pensó en mí. Una cosa llevó a otra y cuando terminé el estudio dos años después ya me encontraba en Perú, recién casada, como coordinadora adjunta del Proyecto de Investigación y Conservación de Nutria Gigante de la Sociedad Zoológica de Fráncfort. Fui muy afortunada. Nuestro primer encuentro con una familia de nutrias gigantes fue una experiencia maravillosa y me enganché por completo. Esto fue el inicio de lo que creo y espero sea un compromiso vitalicio con la nutria gigante.

LA CONDUCTA DE LA NUTRIA GIGANTE DE RÍO


Un cachorro de nutria gigante mendiga un bocado a un hermano mayor. Foto: Frank Hajek.

Mongabay: Las nutrias gigantes de río son animales muy sociables. ¿Cómo se estructuran los grupos familiares?

Jessica Groenendijk: Un grupo familiar consiste de una pareja monógama reproductora más su descendencia de varios años, desde cachorros pequeños hasta adultos. El tamaño promedio del grupo en Manu es de 6 y los grupos más grandes consisten de 14 miembros, en Cocha Salvador. Los grupos son muy unidos: las nutrias cazan, marcan sus territorios, se asolean y duermen juntas y los lazos constantemente se refuerzan mediante el juego y el acicalamiento mutuo. Una familia de nutrias gigantes se asemeja bastante a una familia humana, por lo que observarlas durante muchos años es como ver una telenovela. Existe drama, luchas de poder, unidad ante la amenaza que representa un caimán, cuidado y alimentación compartida de las crías y, finalmente, la descendencia partiendo del hogar. Si el destino es benévolo, una pareja reproductora puede permanecer junta hasta por 10 años.

Mongabay: ¿Cómo se comunican las nutrias gigantes?

Jessica Groenendijk: ¡Ruidosa y continuamente! Las nutrias gigantes son muy locuaces y utilizan un gran número de vocalizaciones para comunicarse en diferentes circunstancias. Cualquier cosa inesperada o extraña es encarada con una serie de exhalaciones explosivas, al tiempo que las nutrias escudriñan con la cabeza fuera del agua para tener una mejor vista. La madre puede iniciar una nueva actividad con un pequeño murmullo que significa «¡vamos!» Los cachorros mendigan pescado a sus hermanos mayores empleando chillidos ensordecedores que pueden escucharse a cientos de metros de distancia. Y cuando una nutria gimotea una advertencia, todos los miembros del grupo se reúnen y ululan a todo volumen una estruendosa vocalización que pone los pelos de punta.

Mongabay: ¿Qué es la crianza aloparental? ¿Qué función tiene en el éxito de las nutrias gigantes?


Nutria gigante devorando un pescado. Foto: Frank Hajek.

Jessica Groenendijk: En la crianza aloparental, individuos distintos a los padres ayudan en el cuidado de las crías. En el caso de las nutrias gigantes, los hermanos mayores ayudan alimentando a los cachorros y los juveniles dándoles pescado (en ocasiones a regañadientes), corriendo a defenderlos ante señales de peligro, transportándolas de una madriguera a otra y de vez en cuando, haciendo de niñeras dentro de la madriguera mientras la madre caza con el resto del grupo. Mientras mayor es un grupo de nutrias, mayor es su fuerza. El tamaño del grupo juega un papel primordial en el éxito de cacería, la defensa contra los depredadores y la capacidad para mantener el control de un territorio. La crianza aloparental ayuda a incrementar la tasa de sobrevivencia de las crías y juveniles, aumentando, por lo tanto, el tamaño del grupo.

Mongabay: Un estudio de 2010 registró nutrias gigantes jóvenes alimentando a una matriarca anciana. ¿Este descubrimiento concuerda con sus propias observaciones de las nutrias gigantes?

Jessica Groenendijk: De hecho creo que esta es la primera vez que se registra ese tipo de comportamiento, por parte de Lisa Davenport. Conozco al grupo de nutrias involucrado. La matriarca tenía al menos 13 años de edad cuando finalmente murió, para ser remplazada por su hija. Durante su último año de vida, la matriarca se encontraba mucho menos activa y Lisa presenció la curiosa reversión de roles que mencionas. El macho del grupo era un recién llegado y el conocimiento que tenía la vieja nutria del territorio pudo haber sido su única pero significativa contribución al bienestar grupal. Sin embargo, aunque puede escucharse demasiado antropocéntrico, estoy segura que los fuertes lazos familiares también tuvieron algo que ver.

Mongabay: ¿Cuáles son las preguntas de investigación concernientes al comportamiento que realmente le gustaría abordar?


Se conoce que los caimanes negros son depredadores de las nutrias gigantes de río. Foto: Frank Hajek.

Jessica Groenendijk: ¡¿Por dónde comienzo?! Durante años de observación de las nutrias han surgido muchas interrogantes. De hecho, ¡mientras más aprendemos más nos sorprendemos! Desafortunadamente, las preguntas más interesantes suelen ser las más difíciles de abordar. Por ejemplo, sabemos muy poco sobre las causas de mortalidad natural. Increíblemente, durante años de investigación en Madre de Dios, solo hemos encontrado una nutria muerta, el cuerpo en descomposición de una cría recién nacida en la entrada de una madriguera. Sabemos que la mortalidad de las crías es alta, pero solo especulamos sobre las causas. Tenemos nuestras sospechas: ataques de caimán, alta carga parasitaria, abandono de madres estresadas o inexpertas. Algunos incidentes en Brasil sugieren que los conflictos entre grupos o entre individuos transeúntes pueden ser un importante factor de mortalidad.

Conocemos un poco sobre la ecología y el comportamiento de los grupos de nutrias gigantes. Sin embargo, prácticamente no sabemos nada acerca de la dinámica de los animales migrantes una vez que se separan de sus familias. ¿Hacia dónde se dirigen? ¿Qué tan lejos viajan? ¿Qué amenazas enfrentan? ¿Cómo se forman nuevos grupos? Desafortunadamente, la telemetría en las selvas lluviosas tropicales se ve afectada por las condiciones locales: requerimos diseñar una forma innovadora para radio monitorear a las nutrias gigantes.

Otro gran tema concierne a la genética. Por ejemplo, ¿que tanto se relacionan los individuos dentro del grupo? ¿La pareja reproductora es realmente monógama u ocasionalmente un macho transeúnte se las arregla para copular con la hembra cuando el macho residente no está prestando atención? Se han realizado algunos estudios utilizando muestras fecales pero ha sido virtualmente imposible identificar a los individuos debido que los miembros de un grupo mezclan entusiastamente sus excrementos en las letrinas. Los investigadores comienzan a explorar la forma de superar este problema y será muy interesante ver lo que descubran.

Por último (aunque si se le formula la pregunta a otro especialista en nutrias el orden de prioridades podría ser distinto) sería útil conocer más sobre las relaciones presa depredador. Sabemos que las nutrias gigantes consumen 4 kg de pescado al día y sabemos cuáles son las especies que prefieren. Pero, ¿cuál es su impacto sobre las poblaciones de peces y viceversa? Y con la actividad minera artesanal expandiéndose por todo Madre de Dios, ¿estará el mercurio bio-acumulándose en las nutrias, afectando su salud reproductiva y su sobrevivencia?

AMENAZAS: MINERÍA, CONFLICTOS Y TURISMO


Vista aérea del daño provocado por las minas de oro en la selva amazónica de Perú. El auge minero constituye una gran amenaza para la nutria gigante. Foto: Rhett A. Butler.

Mongabay: ¿Históricamente cual fue la principal amenazada para este mamífero semi-acuático?

Jessica Groenendijk: La caza para el comercio de pieles era la principal amenaza para la especie a lo largo y ancho de su área de distribución y es la responsable directa del actual estado de amenaza (aunque factores más recientes contribuyen a que se mantenga dicho estado). Entre 1946 y 1973, alrededor de 23,980 pieles de nutrias gigantes fueron exportadas legalmente de Perú, excluyendo las pieles exportadas a través de Leticia, Colombia. La exportación de pieles se prohibió en Perú en 1970 y la cacería profesional de fauna silvestre se prohibió en 1973 en la Amazonia peruana. Pero fue la inclusión de la nutria gigante en el Apéndice I de CITES en 1973, y la entrada en vigor de las restricciones al comercio de su piel en 1975 lo que finalmente acabó con los beneficios económicos que ofrecía la caza de la especie.

Mongabay: ¿Actualmente cuáles son las principales amenazas para las nutrias gigantes en Perú?

Jessica Groenendijk: En este momento las principales amenazas son la pérdida de hábitat, la competencia por los recursos pesqueros entre las nutrias y los humanos y la contaminación de los sistemas acuáticos ocasionado por la extracción aurífera. Injustificadamente se culpa a las nutrias gigantes de la disminución en la cantidad de peces ya que los pescadores las perciben como competidoras por las mismas especies. La extracción artesanal de oro se encuentra fuera de control en el Departamento de Madre de Dios, con toda la devastación que eso implica. El aumento de la actividad minera en los ríos Madre de Dios, Malinowski e Inambari ha ocasionado la casi completa extinción de las nutrias gigantes, las cuales solo sobreviven en los afluentes y lagos donde no se práctica la minería.

Mongabay: ¿Las amenazas son diferentes en otras regiones?


Un minero vierte mercurio para utilizarlo en la extracción de oro. Esta sustancia es tóxica para el hombre y las nutrias. Foto: Frank Hajek.

Jessica Groenendijk: No, las amenazas son las mismas (en mayor o menor grado) en los demás países donde se distribuye la nutria gigante. Llama la atención que el conflicto pesquero con los humanos está emergiendo como un problema cada vez más común. Aunque es cierto que en unas pocas áreas las poblaciones de nutria gigante lentamente se están recuperando, el problema más bien es producto de la sobrepesca ejercida por los mismos humanos. En Brasil quizás la principal amenaza es la construcción de obras hidroeléctricas. El turismo mal planificado, tema de un esfuerzo intenso por parte de la Sociedad Zoológica de Fráncfort y su contraparte el Servicio Nacional de Áreas Protegidas de Perú (SERNANP), ha sido mencionado como un problema emergente en Brasil y Bolivia.

Mongabay: La extracción ilegal de oro se ha convertido en un gran problema en Madre de Dios. ¿De qué manera esto afecta a las poblaciones de nutria gigante?

Jessica Groenendijk: Recientemente leí un artículo de Swenson y colaboradores que menciona que el Departamento de Madre de Dios es el tercer productor de oro de Perú y que genera el 70% del oro de extracción artesanal en el país. Desde la década pasada el precio del oro se ha incrementado en un 360% con un aumento promedio de 18% anual. Las importaciones peruanas de mercurio crecieron un 42% entre 2006 y 2009 hasta alcanzar 130 toneladas al año, cantidad que se utiliza casi en su totalidad en la minería aurífera artesanal. La conversión de la selva en terrenos mineros se sextuplicó entre 2003-2006 (292 hectáreas al año) y 2006-2009 (1915 hectáreas al año). Gutleb, Schenck y Staib encontraron en 1997 que las concentraciones de mercurio en la mayoría de los peces en la zona del Parque Nacional del Manu fueron mayores que las consideradas tolerables en la nutria euroasiática. Sin embargo, las altas concentraciones de metil-mercurio esperadas en las nutrias gigantes no han podido ser corroboradas debido a la dificultad para encontrar cadáveres de nutrias. En cualquier caso, la destrucción del hábitat es el impacto más inmediato y severo de las minas de oro: durante muestreos realizados en 2008 y 2010 en zonas con actividad minera, la Sociedad Zoológica de Fráncfort no encontró evidencia alguna de la presencia de nutrias gigantes.

Mongabay: ¿Cuál es la población total estimada de nutrias gigantes? ¿Por qué es tan complicado obtener dichas estimaciones?

Jessica Groenendijk: No quisiera ofrecer un estimado del tamaño poblacional total porque simplemente no lo sabemos. Alguien alguna vez lanzó al aire la cifra de 5,000 individuos y desde entonces se ha citado repetidamente, pero creo que más bien fue una conjetura aventurada. Como resultado de los muestreos tenemos buenas estimaciones para algunos sistemas fluviales pero no para todo un país en su conjunto. Las nutrias gigantes habitan una gran variedad de hábitats, con frecuencia en zonas remotas e inaccesibles de las selvas y humedales en cuando menos 10 países sudamericanos de complejas realidades políticas; bajo estas condiciones es complicado obtener estimaciones confiables.

CONSERVACION Y EDUCACION DIRIGIDAS


Turistas contemplan un grupo de nutrias gigantes desde una plataforma fija de observación en Cocha Salvador. Foto: Frank Hajek.

Mongabay: ¿Es el turismo una amenaza para las nutrias gigantes de río?

Jessica Groenendijk: El turismo y las nutrias gigantes pueden llegar a tener una relación complicada, dependiendo de la forma en la que se maneje (o no) dicha actividad. La nutria gigante es uno de los pocos mamíferos grandes y amenazados que son relativamente fáciles de observar en la selva tropical. Habita ríos y lagos, que son las autopistas de estos complejos ecosistemas, en territorios estables que en ocasiones se tornan destinos accesibles y confiables para las excursiones turísticas. Estas nutrias son muy sociables y viven en grupos familiares que cazan durante el día. Son activas y atractivas; en pocas palabras, este animal carismático fácilmente se convierte en un punto focal para el turismo. Pero es arriesgado cargarle demasiado el atractivo turístico a una sola especie; los visitantes se pueden decepcionar si no se cumplen las expectativas, los guías pueden sentirse presionados y llegar a los extremos para satisfacer a los clientes y las nutrias pueden aprender, a través de experiencias desagradables, a evitar a los humanos.

Con frecuencia esto se debe a una mala interpretación de las cosas. Las nutrias gigantes reaccionan con la gente de la misma manera en la que lo hacen con los caimanes, ya que nos perciben como una amenaza potencial. Su conducta de respuesta característica es la de advertencia. Al acercarse rápidamente y atisbar a nuestro alrededor al tiempo que emiten fuertes sonidos guturales, nos informan que estamos invadiendo su espacio y que se encuentran alarmadas. Sin embargo, interpretamos esta actitud como un signo de docilidad. Si fallamos en reconocer las advertencias y nos acercamos aun mas para tomar la fotografía perfecta, las nutrias se ven forzadas a alejarse. En futuros encuentros las nutrias aprenderán a esquivar a este súper depredador y los turistas ya no tendrán la oportunidad de disfrutar esa experiencia. Lo anterior es sólo un ejemplo de cómo el turismo mal encauzado puede reducir la calidad del hábitat de las nutrias gigantes. Sin embargo, no únicamente interferimos con sus actividades en el agua, también edificamos infraestructura y caminos sobre las riberas de los ríos, impidiendo que las nutrias construyan sus madrigueras y letrinas.


Educación ambiental utilizando a la nutria gigante como una especie embajadora. Foto: Frank Hajek.

Un impacto más severo del turismo se centra en la reducción del éxito reproductivo. El pico de la temporada turística en Perú es precedido unos meses por el nacimiento de las nutrias; durante agosto y septiembre la mayor parte de las familias de nutrias se encuentran criando hasta cuatro vulnerables cachorros en sus madrigueras. Las nutrias gigantes, especialmente los padres, están muy nerviosos durante esta época del año. En los zoológicos se descubrió, para sorpresa de todos, que las hembras dejan de cuidar a sus crías como resultado del estrés inducido por los visitantes. Están rodeadas de gente todo el año pero cuando tiene crías se vuelven muy susceptibles ante las influencias del exterior.

La experiencia en Perú nos indica que el turismo y las nutrias gigantes pueden coexistir de forma armonica e incluso florecer juntas, si el primero se desarrolla respetando las necesidades de aquellas. Las nutrias gigantes prefieren grandes lagos de meandros repletos de peces y riberas altas y libres de caminos para construir sus madrigueras y letrinas. Si los turistas toman estos requerimientos en cuenta, entonces las nutrias no solo se beneficiaran al llevar un vida tranquila, las crías seguras, sino también que aumentarían las probabilidades de observar a estos maravillosos animales durante más tiempo en su medio natural debido a que se sentirán seguras en nuestra presencia. Esa extraordinaria experiencia nos traería de regreso a la selva una y otra vez.

¿Que podemos hacer como guías, hoteleros y turistas responsables? Los guías nos deberían informarse lo mejor posible sobre la biología y la conducta de las nutrias gigantes de río. Debe mantenerse una distancia mínima entre las nutrias y las personas, utilizándose binoculares en todo momento. Los alojamientos no deben ser construidos sobre las playas de los lagos y los senderos se deben colocar lejos de las riberas, cuando menos 100 metros tierra adentro. Los botes deben ser de remos y moverse tranquila y silenciosamente a lo largo de una ruta fija y debe dejarse una zona en cada lago como refugio para las nutrias gigantes y otros animales. Además, como alternativa para las excursiones, los puestos fijos de observación (torres, plataformas y escondites) deben reemplazar a los botes tanto como sea posible; estas estructuras son fuertes de disturbio estáticas y predecibles que no interfieren con las actividades de las nutrias y que los animales pueden evadir si así lo desean. La experiencia en el sureste de Perú ha mostrado que no.

El turismo es una actividad económica que está creciendo rápidamente en la Amazonia peruana, la cual se concentra principalmente en sus lagos y ríos. Bien manejada es una de las pocas industrias ecológicamente sustentables y que puede generar mucha de las ganancias necesarias para las áreas protegidas de Perú. En caso de que entendamos y aceptemos que, al igual que nosotros, las nutrias gigantes necesitan espacio y tranquilidad, creo que el turismo y la conservación de las nutrias pueden ser compatibles.

Mongabay: ¿Por qué son importantes para las nutrias gigantes los esfuerzos de educación a la población?


Amanecer en Cocha Salvador, Parque Nacional Manu. Foto: Frank Hajek.

Jessica Groenendijk: Una gran parte de los peruanos que viven en los pueblos y ciudades, incluso aquellas enclavadas en la selva amazónica como Puerto Maldonado o Iquitos, tienen pocas oportunidades de disfrutar de la naturaleza, mientras que por otro lado la mayor parte de la población rural restante lucha por su sustento diario, lo cual impide que las personas aprecien y comprendan su entorno natural. Ello ocasiona percepciones negativas, con frecuencia producto de la ignorancia, tales como que las nutrias gigantes son peligrosas, que los cachorros pueden ser criados como mascotas, que las poblaciones están aumentando y que las nutrias pueden devorar a la gente dentro de sus viviendas, lo cual solo puede modificarse con la comunicación de los hechos observados mediante la investigación seria y objetiva. Con frecuencia se subestima la importancia de la educación ambiental como herramienta de conservación, no obstante resulta clave para influir en la conducta humana, con resultados positivos tales como la reducción de los conflictos con la vida silvestre y la promoción de la conservación de la biodiversidad.

Mongabay: ¿Qué tipo de medidas desearía que tomaran los países donde se distribuye la nutria gigante de río para conservar a la especie?

Jessica Groenendijk: Me gustaría que se crearan nuevas áreas protegidas y que se mejore el manejo y la administración de las áreas existentes, que se promueva a la nutria gigante como un embajador de los hábitats acuáticos en los planes educativos de la región y que se generen fondos para las actividades regionales de investigación y conservación de la especie.


Cachorros de nutria gigante aguardan a que el grupo regrese de una incursión de cacería. Fotografía: Frank Hajek.


Embarcaciones utilizadas en la extracción artesanal de oro. Fotografía: Frank Hajek.


Vista aérea de un paisaje de la selva amazónica lacerado por las minas de oro a cielo abierto. Fotografía: Rhett A. Butler.


Vista aérea de un corriente lodosa cargada de desechos de la actividad minera fluyendo hacia un río de la selva. Fotografía: Rhett A. Butler.


Vista aérea de Cocha Sandoval en Perú, hogar de una familia de nutrias gigantes muy bien conocida. Fotografía: Rhett A. Butler.


Atardecer sobre el Río Manu. Fotografía: Frank Hajek.