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Expertos: la tala sostenible de selvas es imposible

Logging in Gabon, Central Africa. Photo by Rhett A. Butler.
Tala en Gabón, África Central. Foto de Rhett A. Butler.


Es imposible pensar en la tala industrial sostenible y lucrativa de bosques tropicales primarios, argumenta un nuevo estudio en Bioscience, el que concluyó que la ecología de maderas duras tropicales hace que la tala con prácticas verdaderamente sostenibles no solo es impráctica, sino completamente no rentable. Dado esto, los investigadores recomiendan que los subsidios para la tala industrial sean eliminados del programa Reducción de Emisiones de Deforestación y Degradación de Bosques (REDD+) de las Naciones Unidas. El estudio, que se suma al debate creciente del rol de la tala en bosques tropicales, es contrario a un estudio reciente que afirman que la tala bien manejada en bosques tropicales añosos puede proveer la ‘solución’ entre conservación y conversión de bosques a monocultivos o pasturas.



“Estamos presenciando una crisis global de biodiversidad y cambio climático y no podemos darnos el lujo de continuar perdiendo bosques tropicales primarios-ya que son fundamentales para resolver ambas crisis,” dijeron a mongabay.com los autores Barbara Zimmerman, que trabaja con el Fondo para la Conservación Internacional en Canadá, y Cyril Kormos, vicepresidente de políticas en Fundación WILD. “A pesar de décadas de tratar de talar bosques sosteniblemente, la tasa de deforestación apenas ha disminuido en los últimos 20 años, de 15 millones de hectáreas por año a 13 millones de hectáreas por año-y éstas son estimaciones conservadoras. La tala industrial mostró que no tiene capacidad para mantener a los bosques en pie. Por el contrario, la tala es usualmente el primer paso hacia la tala total para hacer espacio para el uso agrícola.”



El estudio encontró que solamente tres ciclos de tala en bosques tropicales resultaron en la casi extinción de árboles objetivo en todas las grandes zonas de bosques tropicales- América del Sur y Central, África Central, y el Sudoeste de Asia- y no solo resultó en disturbios ecológicos sino en consecuencias económicas.



Barreras ecológicas y económicas




Deforestación para plantar palma aceitera en Sabah, Malaysia. Muchas veces los bosques que son talados después son convertidos en plantaciones o pasturas. Foto por Rhett A. Butler.



La mismísima ecología de los bosques tropicales- su rica biodiversidad, variedad incomparable, e interconexiones inconmensurablemente complejas entre especies- los hacen particularmente susceptibles a disturbios. Al remover solamente algunas especies clave del bosque, los leñadores saquean precipitadamente estas especies mientras que dejan el resto en pie, lo que modifica rápidamente la estructura del ecosistema. De esta manera, los leñadores quebrantan el mismísimo sistema ecológico que permite que los arboles favoritos se re-establezcan.



“En realidad, casi todas las especies de alto valor maderero, son excepcionalmente longevas y de crecimiento lento, cuando adultos se presentan en bajas densidades, tienen alta tasa de mortalidad de semillas y de plántulas, tienen una regeneración muy escasa a nivel de unidad de manejo, y dependen de la diversidad de animales para reproducirse, todo lo que lleva a la conclusión de que los árboles tropicales probablemente necesiten de grandes áreas contiguas de bosques ecológicamente intactos, para que mantengan poblaciones viables” escriben Zimmerman y Kormos en su disertación.



La ecología particular de estos árboles resulta en que la mayoría de las compañías madereras simplemente ingresan al bosque primario, cortan todas las especies de alto valor, y después lo dejan a que colonizadores o los criadores de ganado realicen tala rasa e implanten pasturas o plantaciones de monocultivos (tales como para pulpa y papel, caucho o palma aceitera).



“La tala en los trópicos sigue el mismo modelo económico evidente en la mayoría de la pesca en los océanos,” escriben Zimmerman y Kormos. “Las especies más valiosas son selectivamente cosechadas primero, y después cuando ya están agotadas, le siguen las segundas en valor económico, hasta que los bosques son completamente despojados de madera”.




Auge y caída. Madera aserrada y producción de enchapados en las Islas Salomón y cinco naciones claves del Sudeste Asiático. (de FAOSTAT, 2011). Cortesía de Shearman et al 2012.




Mientras que la primera cosecha es muy rentable, las cosechas posteriores rinden menos y menos dinero: se encuentra un menor número de árboles deseados y se compromete los procesos regenerativos de esas especies. Eventualmente, la tala industrial se mata a sí misma, lo que deja un vacío económico que en áreas accesibles generalmente es llenado por la conversión a pasturas, palma aceitera, agricultura industrial o plantaciones forestales.



Algunos científicos han argumentado que la solución a estos problemas es inyectar prácticas de manejo sustentables en las compañías madereras que operan en los trópicos. Los postulantes de técnicas sostenibles afirman que de esta manera, esto aseguraría la cosecha en el largo plazo mientras que al mismo tiempo se protege la salud general de los bosques.



Impacto de varios regímenes de disturbio en la biodiversidad de bosques tropicales. Gráfico basado en Gibson et al., 2011. Foto de Rhett Butler. Haga click para ampliar.

Pero según su publicación, incluso la llamada “cosecha de impacto reducido”-la cual, en realidad, en los trópicos es la excepción y no la regla- cambia considerablemente la ecología de los bosques. Con los árboles semilleros y los árboles deseados eliminados, Kormos y Zimmerman hacen hincapié en que la tala de “bajo impacto” deja entre 20-50% de la canopia abierta o expuesta, mientras que “inclusive aberturas pequeñas en la canopia (5-10 %) pueden tener impactos significativos en el contenido de humedad e incrementar el riesgo de incendio.” Los desechos de cosecha dejados en el suelo se secan rápidamente, y crean el perfecto combustible para el fuego. Al contrario de lo que sucede en bosques templados, los incendios en bosques primaros tropicales son muy raros, pero la cosecha de impacto reducido crea un nuevo estado de condiciones ecológicas que deja al bosque vulnerable al calor, viento, y sí, fuego.



“Sabemos que bajo los lineamientos actuales de manejo forestal sostenible, los bosques tropicales que son dejados para que se regeneren naturalmente estarán compuestos de especies de árboles de maderas blandas de nulo o bajo valor comercial, mientras que las especies de maderas densas que tienen alto valor maderero experimentarán severas disminuciones poblacionales,” escriben Kormos y Zimmerman, y enfatizan que los lineamientos actuales son muy laxos para mantener a los bosques intactos.



Un árbol gigante en la selva tropical en Sumatra. Foto por Rhett Butler.

La verdadera sostenibilidad no es imposible de alcanzar, escriben Zimmerman y Kormos, pero los lineamientos deberían ser endurecidos considerablemente. Las compañías madereras deberían, entre otras consideraciones, solo cosechar cada 60 años o más, talar menos de 5 árboles por hectáreas, dejar aberturas más pequeñas en la canopia, evitar la corta de árboles jóvenes, y usar técnicas silviculturales para plantar nuevas plántulas.



“La clave para que los bosques recuperen la mayoría de los atributos originales luego de una tala selectiva, es una menor intensidad de cosecha,” ellos escriben.



Pero hay una razón por la cual no hay leñadores industriales en los trópicos que pongan reglas más robustas.



“El problema con la implementación de este tipo de protocolos es que reduciría sustancialmente los volúmenes de madera cosechable mientras que los costos de manejo y capacitación aumentarían, lo que haría que las operaciones forestales sean económicamente inviables,” Zimmerman y Kormos dijeron a mongabay.com.



No sorprende entonces que las compañías madereras generalmente ‘corten y corran’, una práctica que resulta en que los leñadores avancen desde un bosque tropical prístino al siguiente, siempre en búsqueda de ganancias en el corto plazo. Por ejemplo, luego de haber talado casi todos los bosques en Borneo, los leñadores se desplazaron a Sumatra. Ahora que Sumatra está devastada – con los bosques ahora transformados en plantaciones de mono cultura- los leñadores industriales fueron a Nueva Guinea y las Islas Salomón. Los bosques tropicales están desapareciendo de la faz de la tierra.



La tala no es la “respuesta”



La publicación de Zimmerman y Kormos es una de las tantas en debatir, a veces acaloradamente, el rol de la tala en la protección o destrucción de los bosques tropicales. Por ejemplo, recientemente, una publicación en Conservation Letters llegó a una conclusión muy diferente a la de Zimmerman y Kormos, la cual describe a la tala bien manejada como la solución intermedia entre conservación y destrucción de los bosques tropicales para la agricultura o la cría de ganado.



“Los bosques tropicales talados selectivamente, especialmente si son cortados con cuidado, retienen la mayoría la diversidad y continúan otorgando servicios ecositémicos como el secuestro de carbono y las funciones hidrológicas,” le dijo en mayo a mongabay.com Francis Putz de la Universidad de Florida, autor responsable del estudio.




Troncos que esperan ser transportados en Guyana. Foto por Jeremy Hance.

La publicación de Putz no argumenta que la tala no tenga impactos, pero si asevera que cualquier impacto que tenga la tala es preferible a que se haga tala rasa. Mientas que Zimmerman y Kormos concuerdan en este aspecto, ellos proponen una solución diferente.



“No hay duda que es preferible la tala industrial a la cría de ganado o la plantación de palma aceitera u otras plantaciones-pero el hecho que la tala industrial sea mejor que la total conversión de los bosques no significa que debemos subsidiarla” dijeron Zimmerman y Kormos a mongabay.com. “Los subsidios tienen que ser dirigidos hacia actividades que maximicen el carbono, la biodiversidad y los beneficios sociales.”



Ellos también dicen que algunos de los descubrimientos de la publicación son problemáticos. “El artículo científico incluye especies introducidas en la contabilización de la biodiversidad total, y los estudios de biodiversidad que citaron fueron todos realizados enseguida de la tala y antes de la segunda rotación, entonces habría expectativas que haya algo de biodiversidad en el corto plazo-la pregunta es ¿qué pasa con la biodiversidad en el mediano plazo, en particular luego de la segunda rotación?” Además, el artículo asevera que un bosque talado mantiene 76% del carbono. Pero 24% del carbono de un bosque es una emisión de carbono bastante significativa-podría llevar varias décadas el solo hecho de re- capturar ese carbono, mientras que ahora mismo deberíamos estar maximizando el carbono de los bosques.”



Aún más importante, tal vez, sea que los problemas económicos persisten, llevando a que muchos bosques que fueron talados sean cortados a tala rasa.



“La ‘solución’ no hace que la tala sea sostenible. El artículo de Putz et al., reconoce claramente que la solución no logra alcanzar rendimientos madereros sostenibles. Como resultado, no hace nada para cambiar la dinámica fundamental, la cual es que usualmente la tala precede a la conversión hacia un uso agrícola de mayor valor. Entonces, la ‘solución’ en realidad puede hacer que las cosas sean peores-que acelere la conversión de bosques,” dijeron Zimmerman y Kormos.



Fuera REDD




Panorámica aérea de las rutas madereras en el Borneo Malayo. Fotos de Rhett A Butler.

Dado los problemas para equilibrar la ecología y la economía de la tala en los bosques tropicales, Zimmerman y Kormos argumentan que el programa REDD+ de las Naciones Unidas, debe discontinuar un componente que otorgaría dinero a las compañías madereras para que manejen los bosques para salvaguardar el carbono.



“El programa REDD+ no debería ser utilizado para subsidiar la tala industrial. Las crisis de biodiversidad y cambio climático se están volviendo cada vez peores, y el mantener a los bosques primarios intactos es una parte fundamental para dar respuesta a ambas crisis. Los fondos del programa REDD+, deberían ser reservados para mantener actividades que mantengan intactos a los bosques primarios, tales como el manejo comunitario y las áreas protegidas” dicen Zimmerman y Kormos. Ellos notan que REDD+, que busca pagar a los países para que preserven los bosques como reservorios de carbono, socavaría su principal objetivo, dado que incluso las concesiones madereras bien manejadas pierden cantidades significativas de carbono cuando los árboles son talados, en especial los árboles mas grandes y añosos. Además, los bosques talados se enfrentan a un riesgo mayor de pérdida total de carbono como resultado del fuego o la conversión al uso agrícola.



Zimmerman y Kormos dicen que la tala puede ocurrir en bosques tropicales, solamente si es realizada por comunidades locales, y no la industria maderera que hoy domina el mercado.



“La tala comunitaria funciona cuando es llevada a cabo a escala no-industrial, en comunidades que tienen intereses personales en ser los buenos administradores de sus tierras,” dicen ellos. La clave aquí es que las comunidades locales gobiernen sus propios bosques, lo cual elimina el problema de ‘cortar y correr’. Además, tales programas deben ser apoyados por los gobiernos nacionales. Es aquí donde REDD+ realmente podría hacer la diferencia.



“La razón más importante por la cual los modelos de manejo forestal sostenible exitosos no han sido elevados a proteger lo que queda de los bosques tropicales es la falta de fondos-una situación en la cual la inversión en el programa REDD+ puede corregir,” aseveran los autores.




Gabón. Foto por Rhett A. Butler.

Zimmerman y Kormos dicen que apoyarían una moratoria a la tala industrial en bosques primarios a nivel global, una idea que ha estado flotando en ciertos círculos ambientales. Las moratorias a escala más pequeña tienen precedentes. Indonesia, está actualmente intentando implementar una moratoria nacional, aunque el esquema está enfrentando varias dificultades y críticas desde los ambientalistas y la industria. Igualmente, en el 2002 la República Democrática del Congo instituyó una moratoria a todas las nuevas concesiones madereras adjudicadas o renovadas, aunque esta moratoria también sufrió vastas infracciones. Pero si los leñadores no pueden entrar a las últimas selvas tropicales primarias del mundo- al menos, las que no están protegidas por parques-se deberían hacer cambios drásticos en la administración de los bosques, la que actualmente favorece a los grandes conglomerados de leñadores industriales sobre las comunidades locales, dado que éstas tienen grandes beneficios en juego en la salud de sus bosques.





Citas:

  • Barbara Zimmerman and Cyril Kormos. Prospects for Sustainable Logging in Tropical Forests. BioScience 62: 479–487. doi:10.1525/bio.2012.62.5.9.
  • Francis E. Putz, Pieter A. Zuidema, Timothy Synnott, Marielos Peña-Claros, Michelle A.
    Pinard, Douglas Sheil, Jerome K. Vanclay, Plinio Sist, Sylvie Gourlet-Fleury, Bronson Griscom,
    John Palmer and Roderick Zagt. Sustaining conservation values in selectively logged tropical forests: The
    attained and the attainable. Conservation Letters. 2012. doi: 10.1111/j.1755-263X.2012.00242.x.