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Ver el bosque a través de los elefantes: los elefantes exterminados se llevan con ellos los árboles del bosque tropical

Forest elephants in the Mbeli River, Nouabalé-Ndoki National Park, Congo. Photo by: Thomas Breuer.
Elefantes del bosque en el Río Mbeli, Parque Nacional
Nouabalé-Ndoki, Congo. Foto: Thomas Breuer.



Los elefantes están desapareciendo. El creciente tráfico ilegal de marfil está diezmando al animal terrestre más grande del mundo. Ningún lugar se ha visto más afectado que la cuenca del Congo y sus elefantes africanos del bosque (Loxodonta cyclotis). Las cifras son abrumadoras: solamente en un parque en Gabón, el Parque Nacional Minkebe, fueron cazados 11,100 elefantes del bosque en los últimos ocho años. La Reserva de fauna de Okapis en la República Democrática del Congo ha perdido el 75% de sus elefantes en quince años; y un nuevo estudio en PLOS ONE (revista científica de publicación online) estima que, en total, el 60% de los elefantes del bosque han sido asesinados en la última década, a nivel mundial. ¿Qué significa esto para la selva del Congo? Algunos científicos sostienen que los elefantes son claves en la dispersión de semillas de árboles tropicales, y un nuevo estudio sobre Ecología y Dirección Forestal, llevado a cabo en el Parque Nacional Salonga en la República Democrática del Congo, establece conexiones ecológicas inequívocas. Cuando los elefantes del bosque desaparezcan se llevarán una importante variedad de árboles tropicales con ellos.



El autor David Beaune, del Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology (Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva) le dijo a mongabay.com: “La selva del Congo sin elefantes va a perder indudablemente parte de su espíritu, pero además la extinción de los elefantes, con su servicio de dispersión de semillas, va a afectar a toda la comunidad vegetal”. Al comer frutas (muchas frutas), los elefantes ingieren miles de semillas. Luego expulsan esta mezcla de semillas, a menudo a kilómetros de donde las ingirieron, dispersando semillas de manera exitosa a lo largo y a lo ancho del bosque. Esto los convierte en importantes “jardineros del bosque”, dice Beaune. De hecho son tan importantes que cuando los elefantes se extinguen en alguna parte del bosque, muchos árboles no pueden reproducirse.




Árbol del bosque tropical del Congo
del género Omphalocarpum, con
grandes frutas en su tronco. Un
nuevo estudio muestra que esta
especie depende de los elefantes
para sobrevivir.
Foto: David Beaune.

Beaune explica que “ciertas especies vegetales que coevolucionaron con la megafauna, como los elefantes, han desarrollado frutas y semillas adaptadas a estos grandes agentes dispersores de semillas (por ejemplo: el síndrome de la megafauna: grandes semillas y frutas, atrayentes específicos para los elefantes, etc.). Si no podemos reemplazar a los elefantes, la reproducción de estas especies vegetales se verá extremadamente comprometida”.



En un estudio realizado en el Parque Nacional Salonga, donde los elefantes del bosque están prácticamente extintos, Beaune y sus colegas han estado observando de cerca 18 especies de árboles que, según suponían, dependen de los elefantes. El equipo enfocó sus investigaciones solo en árboles jóvenes.



“Las últimas generaciones de árboles no han experimentado los servicios ecológicos de los elefantes. Si hay reemplazo de árboles jóvenes, la población podría subsistir sin los elefantes”, dice Beaune. Los científicos descubrieron que, en ausencia de los elefantes, 14 de los 18 árboles estudiados (78%) ya no están reproduciéndose lo suficiente como para reemplazar a los árboles viejos.



Beaune dice: “Apenas pudimos encontrar retoños de algunas especies en nuestras 13 hectáreas censadas, pero lo que es peor, no encontramos ninguno en el resto de la selva que estudiamos diariamente. Descubrimos que algunas especies pueden utilizar roedores para la dispersión secundaria, pero las nuevas generaciones estarían más amontonadas que aquellas que eran dispersadas por los elefantes”.



Sin la dispersión de larga distancia que realizan los elefantes, el futuro está en juego incluso para aquellas especies que son diseminadas por otros animales, especialmente en este tiempo de agravamiento del cambio climático y la deforestación. La extinción de los elefantes probablemente tendrá como resultado la coextinción, es decir, la extinción de una especie (en este caso los elefantes del bosque) lleva directamente a la extinción de otras especies dependientes de la primera (los árboles cuyas semillas dispersan los elefantes).



“Lamentablemente, estas poblaciones de árboles son un ejemplo de coextinción a nivel local, con árboles viejos y saludables aún presentes”, comenta Beaune, y agrega que estos árboles “dan la ilusión de que la población está bien cuando en realidad está virtualmente muerta”.



Incapaces de reproducirse exitosamente sin los elefantes, estas especies están sufriendo lo que los científicos llaman “deuda de extinción”. Sin un esfuerzo concreto por parte de los seres humanos para conservarlos, desaparecerán.



Beaune aclara: “La protección de los elefantes es la prioridad, esto no está en discusión. Decir esto es una obviedad a la que nadie presta atención”. Aún estando en extinción, los elefantes son una de las muchas especies sobre las que se discute en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) llevada a cabo en Bangkok, Tailandia. La principal demanda de marfil proviene del este de Asia, incluyendo Tailandia, China, Vietnam y Filipinas.




Las semillas diseminadas por los elefantes son
demasiado grandes para ser tragadas por otros
animales como este bonobo (Pan-paniscus) que
come frutas de Parinari excelsa. Con los elefantes
desapareciendo a manos de cazadores furtivos,
muchas especies podrían perder importantes
fuentes de alimento.
Foto: David Beaune

Según Beaune, si los elefantes siguen desapareciendo “no se podrán reemplazar sus servicios ni su eficiencia, pero se podrían conservar semillas y cultivar vástagos para conservar las poblaciones de árboles hasta el regreso (o no) de los paquidermos”.



La pérdida de dichos árboles llevará a un deterioro general de la biodiversidad. El bosque se “simplificará”, dice Beaune, quedando solo los árboles cuyas semillas son dispersadas por el viento, cuando esto es posible. Ninguna especie será inmune al cambio.



“Estos árboles sirven de alimento a muchos herbívoros y frugívoros (animales que se alimentan de frutas) tales como murciélagos, pájaros, insectos y otros mamíferos. En consecuencia, la pérdida de estas especies también los afectará. Por ejemplo, los chimpancés y bonobos, en ciertas áreas del bosque, dependen de las frutas de la Irvingia gabonensis (mango africano) durante meses. Lo mismo ocurre con ciertos polinizadores, parásitos, etc. Sería de esperar un efecto cascada, pero solo después de la muerte de los últimos árboles adultos”, explica Beaune.



El impacto inicial podría extenderse a muchas más especies que las 18 estudiadas inicialmente. Beaune y su equipo observaron que investigaciones previas han documentado 335 especies de árboles en el Congo que son dispersadas por los elefantes. Sin ellos, la estructura del bosque tropical del Congo podría cambiar completamente. Este cambio ya ha empezado, pero su impacto total no será evidente hasta que sea demasiado tarde.







Frutos de Mammea africana descomponiéndose en el
suelo sin ser dispersados. La mayoría de las plantas en el
Congo dependen de animales para su dispersión.
Foto: David Beaune.








Aunque los bonobos son
diseminadores neutrales de las
semillas de Irvingia
gabonensis, dependen de sus
frutas por muchas semanas,
dependiendo por lo tanto de los
elefantes y sus habilidades de
dispersión.
Foto: David Beaune.








Al frente, un vivero con retoños de Poga oleosa,
un árbol dependiente de los elefantes.
Foto: David Beaune.








Puesta de sol sobre el bosque tropical del
Congo. La pérdida de los elefantes podría
cambiar toda la estructura del bosque.
Foto: David Beaune.






CITAS: David Beaune, Barbara Fruth, Loïc Bollache, Gottfried Hohmann, François Bretagnolle. Doom of the elephant-dependent trees in a Congo tropical forest. Forest Ecology and Management 295 (2013) 109–117.