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China responsable del 46% del consumo mundial de carbón

Chart courtesy of U.S. Energy Information Administration, International Energy Statistics.
Gráfico cortesía de la Aministración de Información Energética de Estados Unidos, Estadísticas Internacionales de Energía


Un nuevo gráfico realizado por la Administración de Información Energética de Estados Unidos muestra cómo el uso de carbón en China ha crecido tanto que en estos momentos alcanza el 46.9% del consumo mundial. En 2011 el consumo de carbón fue de 3 800 millones de toneladas en China, constituyendo casi la mitad de los 8 100 millones de toneladas que se consumen a nivel global. El uso de carbón implica una serie de problemas ambientales, que incluyen la contaminación del aire y del agua, pero el más apremiante a nivel mundial es el cambio climático.



La quema de carbón es la fuente de energía que más carbón requiere. De hecho, solo esta fuente es responsable de un tercio del total de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Aunque las demandas internacionales para detener el cambio climático son cada vez más insistentes y claras, el uso de carbón está en auge en China. En el año 2011, el consumo de carbón subió un 9%. El año pasado, un informe reveló que hay planes en China para establecer 363 nuevas plantas alimentadas a carbón.



En 2006, China superó a los Estados Unidos como el emisor más importante de gases de efecto invernadero. Sin embargo, Estados Unidos sigue siendo históricamente el mayor emisor de estos gases. Ninguno de los dos países tiene una legislación detallada para reducir las emisiones de los mismos.



En un informe reciente, la Agencia Internacional de la Energía advirtió que dos tercios de los depósitos mundiales conocidos de combustible fósil deben permanecer en el suelo; de esta forma el planeta tendría un 50% de posibilidades de evitar un aumento de temperatura mayor a 2 ºC. Los científicos afirman que un aumento por encima de este umbral probablemente llevaría a un cambio climático desastroso y varias naciones (incluidas China y Estados Unidos) se han comprometido a mantener las temperaturas globales por debajo de este nivel.