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La masacre de elefantes en la República Democrática del Congo


Guardias de la Reserva de la vida salvaje de Okapi con marfil confiscado a cazadores furtivos. Fotografía de Okapi Conservation Project.



Una reserva natural de Congo ha perdido el 75 por ciento de sus elefantes en tan solo 15 años debido a la caza furtiva para satisfacer la demanda de marfil del mercado asiático, informa un nuevo estudio de la Wildlife Conservation Society (WCS) y las autoridades de la República Democrática del Congo.



Los investigadores de la WCS y el ICCN (Instituto congoleño para la conservación de la naturaleza) hallaron que las consecuencias de las matanzas en la Reserva de la vida salvaje de Okapi se han agravado en los últimos años, reduciendo el número de elefantes en un 37 por ciento desde 2007. Hoy en día, solo quedan 1.700 elefantes en el parque, pero según la WCS las noticias son aún peores.



“Desde el último censo la inseguridad en la reserva ha aumentado muchísimo. En junio de 2012, los rebeldes atacaron el cuartel general, mataron tanto a los guardias del parque como a civiles y destruyeron los edificios administrativos y el equipamiento. La inseguridad ha conquistado toda la provincia de Ituri, incluyendo Mambasa (el pueblo más grande y más cercano): se han atacado pueblos, decenas de personas han muerto y 30.000 han sido desplazadas”.



Estos resultados salieron a la luz tras otro estudio que documentaba la masacre de elefantes en el Parque Nacional de Minkebe en Gabón durante diez años y tras un flujo casi continuo de informes sobre la caza furtiva de elefantes en África. Según un artículo de portada del National Geographic sobre el comercio de marfil, alrededor de 36.000 elefantes han sido víctimas de la caza furtiva, pero algunos ecologistas elevan el número hasta 50.000.




Un elefante solitario cruza el río Epulu. Fotografía de Joel Masselink




El objetivo de la caza de elefantes es satisfacer la demanda de colmillos de marfil que son cada vez más apreciados en Asia, en especial en China, pero también en países como Vietnam, Filipinas y Tailandia.



“La crisis de la caza furtiva de elefantes es una epidemia” dijo John Robinson (Vicepresidente Ejecutivo de WCS para la Conservación y la ciencia). “El mundo debe unirse para reconocer el problema y acabar con la caza, el tráfico y la demanda o los elefantes salvajes desaparecerán”.