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Medioambientalista costarricense paga con su vida su dedicación a las tortugas marinas

Jairo Mora Sandoval walking on the beach where he died after releasing over a hundred turtle hatchlings in 2012. Photo by: Carlyn Samuel.
Jairo Mora Sandoval caminando por la playa en la que murió después de liberar a más de cien crías de tortuga en 2012. Foto por: Carlyn Samuel.


Al atardecer del 30 de mayo, Jairo Mora Sandoval, de 26 años de edad, fue ultimado en la playa de Moín, cerca de Limón, Costa Rica, sobre el mismo tramo de arena en que con valentía monitoreó durante años los nidos de las tortugas marinas, pese a los riesgos in crescendo que suponían los depredadores furtivos, incluyendo sus amenazas a punta de pistola. Conservacionista dedicado, Sandoval fue raptado junto a cuatro voluntarias (tres estadounidenses y una de España) mientras conducía por la playa en busca de tortugas marinas que estuvieran nidificando. Sandoval fue separado de las mujeres—quienes eventualmente escaparon de sus captores—pero el joven costarricense fue desnudado, atado y viciosamente golpeado. La policía lo encontró al día siguiente sobre la arena, bocabajo y esposado; Sandoval murió por asfixia.



«Jairo era un apasionado de la conservación de tortugas,» le dijo a mongabay.com Carlyn Samuel, investigadora de Imperial College London que trabajó con Sandoval por medio de la red local sin afán de lucro Wider Caribbean Sea Turtle Conservation Network (WIDECAST) [Red de Conservación de las tortugas marinas en el Caribe]. «Solíamos empezar a patrullar la playa como a las 9 de la noche; con frecuencia a las 4.30 de la mañana, en el viaje a casa seguía tan fresco como una lechuga, sentado en la parte de atrás de la camioneta en frenética búsqueda de cualquier tortuga que aún estuviese en la playa al amanecer. Entonces, con un golpe en el techo para hacérmelo saber, saltaba de la camioneta y salía corriendo hacia la tortuga inclusive antes de que nos hubiésemos detenido. Nunca se cansaba del trabajo ¡y siempre había que recordarle que se tomara un día libre!»




Sandoval ingresando datos sobre las tortugas marinas. Foto por: Carlyn Samuel.

El homicidio de Sandoval ha puesto sobre el tapete la depredación furtiva, cada vez más violenta, de huevos de tortuga marina en Costa Rica, una práctica que en algunas partes del país—incluyendo la playa de Moín—está ligada al tráfico ilícito de drogas. Por cada huevo de tortuga marina se puede obtener alrededor de $1 en el mercado en Costa Rica, así que, considerando que cada nido contiene unos cien huevos, unos cuantos nidos pueden reportar una pequeña fortuna. Según los medioambientalistas en la región, los huevos suelen ser comercializados directamente a traficantes de drogas, cuyas conexiones les permiten ubicar los huevos ilegales, ya sea por dinero o por una dosis de droga. El comercio, acuciado por la creencia de que los huevos son un afrodisíaco, ha caldeado las tensiones en las playas entre la gente que intenta salvar a las tortugas de la extinción y los depredadores furtivos empeñados en asaltar nidos.



Seis de las siete especies de tortugas marinas del mundo nidifican en Costa Rica. No obstante, la tortuga marina baula (Dermochelys coriacea), la más grande del mundo y la que bucea a mayor profundidad, es la que nidifica más comúnmente en la playa de Moín. Este enorme animal que representa a su propio género actualmente figura En Peligro Crítico en la Lista Roja de UICN.



Aun cuando los medios de comunicación en Costa Rica y en el extranjero volcaron su atención a la muerte de Sandoval, no ha habido arresto alguno. La policía dice que aún no determina un móvil para el homicidio pero muchos conservacionistas dicen que es claro que fue un acto de venganza por la inquebrantable dedicación de Sandoval a proteger a las tortugas en la playa. En este caso, el homicidio podría haber sido un asesinato premeditado.





Previo al homicidio de Sandoval



Aunque el homicidio de Jairo Mora Sandoval acarreó la condena tanto por NN.UU. como por la embajada de los EE.UU., los conservacionistas que trabajan en la playa de Moín han estado enfrentando acoso y violencia en silencio por años. En 2012 varios voluntarios de Wider Caribbean Sea Turtle Conservation Network (WIDECAST) fueron atados y golpeados mientras trabajaban en un vivero de tortugas. Los asaltantes, que nunca fueron atrapados, se llevaron los huevos del vivero.



«Jairo y yo regresamos de una patrulla nocturna y les hallamos aterrorizados, bocabajo sobre la arena,» explica Samuel. «Jairo estaba devastado y desde entonces quedó en claro que ¡no iba a renunciar a esta playa!»



Es más, unos hombres con rifles AK-47 advirtieron a Sandoval que dejara de hacer caminatas de monitoreo de tortugas marinas en la playa, de acuerdo a la coordinadora voluntaria de WIDECAST, Vanessa Lizano. La propia Lizano fue amenazada a punta de pistola por depredadores furtivos. Después de recibir amenazas que incluían fotos de su hijo, Lizano se trasladó de Limón a San José pero siguió trabajando con el proyecto cada que podía.




Una tortuga marina baula regresando al agua después de nidificar en la playa de Moín. Foto por: Carlyn Samuel.



La escalada de violencia, especialmente el ataque al vivero, llevó a las autoridades costarricenses a comenzar a patrullar la playa con WIDECAST el año pasado.



«Al proyecto se le asignó un guardia U.I.P. (Unidad de Intervención Policial, una fuerza policial de élite en Costa Rica que se especializa en temas de disturbios, protestas y drogas),» explica Samuel. «Estos policías patrullaron con nosotros, portando fusiles AK-47 y con vestimenta a prueba de bala, etc. Gracias a su presencia el proyecto se sentía confiado de caminar por la playa de noche y el resultado fue que se salvaron unos 1.750 nidos. Además, lograron hacer arrestos e incautar huevos robados, amén de disuadir a los depredadores furtivos de ‘trabajar’ en la playa.»



Sin embargo, la policía abandonó estos patrullajes en esta estación de nidificación pese a los pedidos de protección de WIDECAST; una decisión que pudo haber llevado al homicidio de Sandoval.



«A pesar de los continuos ruegos de Jairo y Vanessa [Lizano], la policía prometió venir pero nunca llegó. Esto significó que Jairo, frustrado, no viera otro curso de acción que patrullar la playa sin la policía para tratar de salvar sus amadas tortugas,» Samuel explica. «Sin embargo, sin este apoyo y disuasivo el proyecto sólo pudo salvar unos seis nidos. La última publicación de Jairo en Facebook fue un pedido a la gente que le rogase a la policía que viniera a ayudar.»



De hecho, poco antes de su muerte, Sandoval escribió en su Página de Facebook: «Manden mensajes a la policía para que venga a la playa de Moín… Díganles que no tengan miedo pero que vengan armados… 60 tortugas perdidas y ni siquiera había un nido… necesitamos ayuda y pronto.»



Mas la ayuda nunca llegó.





Males sociales



El homicidio de Jairo Mora Sandoval, la depredación furtiva e ilícita de huevos de tortuga marina y el tráfico ilícito de drogas provienen en parte de una variedad de males sociales en la región, de acuerdo a Carlyn Samuel. Con una población de unas 60.000 personas, Limón alberga el puerto más grande de Costa Rica y, según Samuel, a una gran cantidad de trabajadores migrantes junto a una pobreza arraigada.



«Como en cualquier pueblo de este tipo, esto puede traer drogas y elementos violentos a la sociedad,» dice ella. «Adicionalmente, una tasa elevada de desempleo se suma a las tensiones en la región. La cultura en el área casi parecería haber aceptado como algo normal el que haya gente portando armas, y las AK-47 son cada vez más comunes. […] Hay muchos hombres desempleados y son un elemento muy pobre de la sociedad, algunos son ex convictos y consumidores de drogas que viven en refugios precarios sin agua corriente ni electricidad ni servicios ‘modernos’ como inodoros o caminos. »




Dos tortuguitas avanzan hacia el océano. Los científicos estiman que únicamente alrededor de una en mil llegará a la adultez después de enfrentar las innumerables amenazas de depredadores humanos y animales. Foto por: Carlyn Samuel.



Samuel dice que a veces inclusive los conservacionistas se encuentran con depredadores furtivos borrachos o drogados en la playa. La playa misma es usada por muchos, no sólo por las tortugas marinas, para tocar tierra: el comercio ilícito de drogas también la usa como sitio de contrabando.



«Hay varios narcotraficantes bien conocidos que operan en la región […] patrullan la playa de noche para colectar paquetes de droga entregados por bote y conducen sus negocios en la playa,» dice Samuel.



El éxito de WIDECAST en proteger a las tortugas marinas eventualmente empujó a los trabajadores y voluntarios del programa a entrar en conflicto con los depredadores furtivos, quienes solían saquear la playa sin problemas, según Samuel.





Lo que siguió



Costa Rica se ha hecho conocer como uno de los países más verdes del mundo; tiene vastas áreas protegidas de bosque tropical húmedo, un gobierno ecológicamente consciente y una industria turística enormemente popular. Mas Lizano, quien con frecuencia arriesgó su vida para proteger a las tortugas marinas en la playa de Moín, dice que el homicidio de Jairo Mora Sandoval «destrozó» la imagen verde de Costa Rica y anota que, pese a su reputación, Costa Rica no es tan ecológicamente progresiva como mantiene.





Tortuguita baula en primer plano y Sandoval al fondo. Foto por: Carlyn Samuel.

«Vamos descubriendo que, aunque Costa Rica parece estar cumpliendo sus metas [del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB)], a priori, no hay leyes ni patrullaje que hagan respetar muchas de las áreas protegidas. Si bien [la playa de Moín] no es un área protegida, hallamos virtualmente imposible obtener apoyo del gobierno en este aspecto.»



Lizano dice que la ambivalencia del gobierno hacia la playa va más allá de la falta básica de apoyo. Pese a la evidencia de que la playa es un sitio importante para que nidifiquen las tortugas marinas, las autoridades propusieron planes para construir un nuevo puerto en la playa, además de un masivo complejo turístico. Ella dice que puede ser que la negativa del gobierno de reconocer la playa como un paraje primario para tortugas esté ligada a estos planes de desarrollo.



Más aún, la respuesta de las autoridades al homicidio de Sandoval fue confusa. El vicepresidente de Costa Rica, Alfio Piva, llamó al homicidio un «accidente» y se sabe por informes que la policía de Limón lo considera un robo simplemente porque el teléfono y el dinero de Sandoval fueron robados.



«Creemos que el poner este homicidio bajo la lupa internacional es el único modo de obtener justicia para Jairo y quizás paliar de algún modo el dolor de su familia,» añade Lizano.



A tal fin, WIDECAST propuso al gobierno costarricense hacer de la playa de Moín un área protegida y nombrarla en honor a Sandoval. El 5 de junio se sostuvieron vigilias por Sandoval a lo largo y ancho del país. Mientras tanto, una coalición de grupos conservacionistas ofrece $10.000 de recompensa, con dinero de un fondo especial, por cualquier información que lleve al arresto de los homicidas de Sandoval. La información debe enviarse a PorJairoMoraSandoval@gmail.com.



Se informa que la policía está trabajando por expulsar a los depredadores furtivos que han ocupado la playa, pero ésta tampoco está ya poblada por conservacionistas. Dada la falta de seguridad, WIDECAST detuvo todo patrullaje después del homicidio de Sandoval y, con la pérdida de su defensor, las tortugas marinas de la playa de Moín han vuelto a quedar a merced de los depredadores furtivos.