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Arcoiris voladores: la guacamaya roja vuelve a México

El 21 de abril de 2014 la primera bandada de guacamayos escarlata (de las muchas que quedan por venir) fue liberada en las selvas del Ecoparque Aluxes, clasificado como Lugar de Interés Histórico dentro del Parque Nacional de Palenque, como parte de un proyecto de reintroducción masiva para repoblar estas aves tan populares y culturalmente significativas en las áreas tropicales de Palenque así como en el resto del sur de su hábitat natural al sur de Méjico -donde estas especies han estado extinguidas durante unos 70 años. Esta esperada reintroducción ha sido el resultado de años de esfuerzos conjuntos por parte de los ecoparques de conservación Aluxes y Xcarlet, el Instituto de Biología de la Universidad de Méjico (UNAM) y la Agencia para la conservación medioambiental (SEMARNAT).



A pesar de estar registrados como prioridad baja en la Lista Roja del IUCN, los guacamayos escarlata fueron en su día un ave habitual en todo el sur de Méjico hoy casi desaparecidos debido a la destrucción de su hábitat natural y la caza ilegal. Actualmente tan sólo existe un 2% del antiguo número, se estima que tan sólo 200 guacamayos viven entre las fronteras de Méjico y Guatemala, 50 en la región montañosa conocida como Chimapalas, y unos 200 más entre Belize y Guatemala. Pero una década de proyectos de restauración orientados hacia la comunidad, campañas de conservación y la supervisión del área de Palenque -con el apoyo de oficiales de SEMARNAT e incluso el ejército mejicano- ha conseguido erradicar la destrucción de la selva tropical y reducir el comercio de animales salvajes en la región.



Guacamayo volando. Foto de Raúl Miranda.
Guacamayo volando. Foto de Raúl Miranda.




“Aún quedan partes importantes de bosque en el sur, gracias a la presencia de reservas, parques nacionales y otros tipos de áreas protegidas” comenta Alejandro Estrada, uno de los investigadores líder del Instituto de Biología UNAM y Presidente de del Consejo Científico del Ecoparque Aluxes, que ayudó a diseñar e implementar el proyecto. Él y sus compañeros creen que la conservación de éstas áreas forestales protegidas será suficiente para que los guacamayos puedan sobrevivir, ya que pueden hacer vuelos de larga distancia y vivir durante años.



“La reintroducción de subespecies es una táctica de conservación encaminada a evitar la extinción total según la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés). Es una medida recomendada para reintroducir las especies en peligro de extinción dentro de su hábitat natural, también se usa para reforzar casos de comunidades muy pequeñas” continúa explicando Estrada, añadiendo que a largo plazo “la introducción debería crear una cadena que conecte al resto de los guacamayos supervivientes con los nuevos, dando lugar a una restauración natural de los papagayos en toda la región mejicana al norte del trópico”




Uno de los pájaros liberados con un transmisor. Foto de Elise Voltura.

Aparentemente la protección que ofrece su propio hábitat es suficiente, por lo que el próximo logro del proyecto será organizar y obtener la aprobación para su reintroducción. La idea de reintroducir los guacamayos en la región de Palenque surgió en 2007 del Director Ejecutivo del ecoparque Aluxes, el Dr. Salomon Gonzalez Blanco y el biólogo Marco Lazcano, pero no llegó a materializarse hasta que no se consiguió la colaboración en 2011 del Ecoparque caribeño Xcaret -el único lugar del que se tiene constancia que la reproducción en cautividad de estos animales ha sido un éxito a gran escala- así como de la Universidad Autónoma de Méjico para dirigir el análisis genético y de salud que se ha requerido con el fin de cerciorarse de que los ecoparques son apropiados para que las subespecies de guacamayos Ara macao Cyanoptera sean puestos en libertad. Lo siguiente fue consolidar los que los métodos del proyecto se ajustan a los estándares dictados por la UICN, el proyecto de reinserción de 2008 y el propio SEMARNAT antes de tener el permiso del gobierno.



“Hasta ahora hemos conseguido un éxito total en la reinserción” declara Estrada, dando cuenta de que los 17 guacamayos introducidos aún continúan vivos y están mostrando signos de que se están adaptando al medio con aparente interés por las áreas cercanas a las lagunas de manatíes.



“Está previsto liberar una segunda bandada de 10 el 23 de junio, y de aquí en adelante se liberarán en pequeños grupos (unos 10-12 cada vez) hasta completar la cuota programada para este año de unos 60-70 guacamayos”, continúa Estrada.





Guacamayos en una de las plataformas de alimento. Foto de Elise Voltura y Emma Thomas.




Dichas liberaciones continuarán hasta el 2015, y de tener éxito, duplicarían la población actual de guacamayos en libertad lo que ayudará a la reproducción.



A pesar del estricto proceso de aprobación, el gobierno mejicano ha ofrecido un apoyo importante en publicitar la vuelta de los guacamayos a su hábitat natural. Desde mayo de 2012, sus campañas han ayudado a fomentar un sentimiento de orgullo hacia esta majestuosa ave con anuncios en radio y televisión del proyecto, incluyendo entrevistas, actualizaciones sobre el progreso del proyecto, el implemento de un festival anual del guacamayo e invitaciones al público para presenciar a estas bellas plumíferas volviendo a su hogar original conocido por sus antiguas ruinas mayas. La comunidad de Palenque ya ha sido cautivada con la reaparición de los guacamayos, el ecoparque Aluxes continúa recibiendo informes de los avistamientos por parte de los ciudadanos -en especial de los conductores de taxi de camino al Parque Nacional de Palenque- así como de otras comunidades indígenas. Estrada tiene la esperanza de que el sentimiento de orgullo que acompaña a la vuelta de los guacamayos cree un efecto que también ayude a incrementar el interés por el hábitat de otras especies.



A pesar de todos los obstáculos que ha habido que vencer, el logro final de los científicos es el de asegurarse que los jóvenes e inocentes papagayos nacidos en cautividad tengan éxito en la transición que les llevará a vivir en estado salvaje.




Guacamayo volando. Foto de Juan Antonio López.




Para preparar a estas aves, que confían en gran medida en su grupo para sobrevivir, los cuidadores han involucrado a las aves en un proceso conocido como “protocolo de liberación progresivo” así como un entrenamiento intensivo. En las pajareras situadas cerca del Parque Nacional Palenque, las aves han convivido juntas durante varias semanas para promover sus vínculos, ser enseñadas a reconocer y encontrar comida. También ser entrenadas para evitar a sus depredadores, como pueden ser los raptores, serpientes y otros mamíferos carnívoros, así como evitar el contacto con humanos. El único contacto que han tenido se ha limitado a unos pocos minutos al día para proveerles comida y agua así como ejercicios para evitar su captura. Una vez liberados, son entrenados para usar las pajareras como una “base segura” y se les proporciona comida diaria en plataformas aéreas para complementar su dieta hasta que se adapten a la comida silvestre.



“Lo más importante es que con la primera bandada ya en libertad, la adaptación a la naturaleza de las siguientes se verá acelerada gracias a este primer grupo que actuará como “tutores” de los nuevos” comenta Estrada.



Los papagayos serán vigilados durante años después de haber sido liberados para poder monitorizar los esfuerzos de reintroducción así como para poder hacer un seguimiento en las selvas cercanas. Además de microchips, marcas en el pico, anillos en la pata y algunos collares adheridos a algunos guacamayos, se planea usar otros métodos de conservación desarrollados por el Dr. Lian Pin Koh de la Universidad de Zurich como medio de seguimiento. También se han colocado nidos artificiales en el área para controlar su actividad reproductora.





Guacamayo volando. Foto de Juan Antonio López.


Con el estado municipal mejicano y los niveles federales del gobierno involucrados en asegurarse del bienestar de los guacamayos, la comunidad y los devotos científicos, el destino de los guacamayos vuelve a ser prometedor. Pero quizá la mejor medida del éxito del programa se sienta cuando los habitantes del sur de Méjico miren al cielo y puedan volver a ver bandadas de guacamayos sin que esto sea extraordinario.