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Especies olvidadas: el arapaima, también conocido como «pez dinosaurio»

Todo el mundo conoce el tigre, el panda, la ballena azul, pero ¿qué pasa con las otras especies que habitan en nuestro planeta Tierra y alcanzan un número estimado de cinco a treinta millones? Muchas de estas maravillosas y asombrosas especies de carácter extraño han recibido poca atención por parte de los medios, de los grupos conservacionistas y del público en general. Este artículo es un intento para atraer la atención que estas ‘especies olvidadas‘ se merecen.



plano de un arapaima en el Shedd Aquarium. Fotografía cortesía de Brenna Hernández, © Shedd Aquarium.
plano de un arapaima en el Shedd Aquarium. Fotografía cortesía de Brenna Hernández, © Shedd Aquarium.

Retrocedamos unos 14.000 años (o no más de 50.000 años dependiendo de con quien se hable), que fue cuando los humanos descubrieron la aparentemente infinita diversidad del sistema de vida del Amazonas.
Seguramente, las primeras poblaciones indígenas del amazonas habrían estado atónitas ante las bestias gigantes de la región, incluso ante los perezosos terrestres y los mastodontes (los dos ahora extinguidos), como también los osos hormigueros gigantes, los armadillos y los tapires, actualmente el animal terrestre más grande del continente. Pero estos primeros exploradores podrían incluso haber estado más sorprendidos por aquello que habitaba en los ríos: anacondas, caimanes y los arapaima. Espera, ¿los qué?



«Los arapaima son fósiles vivientes y son los peces de agua dulce más antiguos del globo terráqueo. Estos solo se encuentran en el Amazonas y en el río Esequibo, además están entre los peces de agua dulce más grandes del mundo, ¡ llegando a alcanzar los 3 metros de largo !» explica Lesley DeSouza, en colaboración con el John G. Shedd Aquarium, de Chicago, quien apoya la conservación de los arapaima en Guyana.



Debido a su enorme masa y al hecho de que no muestra ningún cambio respeto a los últimos 23 millones de años según indican los archivos fósiles, DeSouza comenta que el arapaima se ha hecho conocido con el nombre de «pez dinosaurio». A pesar de que esta especie nunca vivió durante la época de los dinosaurios, su apariencia primitiva sin duda hace pensar en la imagen popular de las bestias prehistóricas.



Este monstruo acuático puede llegar a pesar entre 90-180 kilos y probablemente sirvió como una importante fuente de alimento para las primeras poblaciones del Amazonas, como es el caso de las tribus indígenas de hoy en día. A pesar de que la corpulencia del arapaima es la característica que más destaca en este pez, son muchos los aspectos de su historia natural los que le distinguen de las demás especies.



David Edwards, Terry Haynes y Lesley de Souza con un arapaima marcado. Fotografía cortesía de Carlson Haynes, © Shedd Aquarium.



«Los arapaima necesitan subir a la superficie a respirar cada 10-20 minutos», explica DeSouza a mongabay.com. El comportamiento de los arapaima evolucionó debido a los bajos niveles de oxígeno en los ríos amazónicos; aunque no tengan buenos pulmones, estos peces han desarrollado un tejido especial en su vejiga natatoria para procesar el oxígeno.


Antes de que los humanos aparecieran en escena, los arapaima eran el mayor depredador en los sistemas de vida fluviales. Nada osaba intentar comérselos, gracias a su estructura increíblemente dura pero flexible a la vez, una armadura de escamas impenetrable para hasta los dientes de piraña; estas escamas son tan efectivas que los científicos las están estudiando para posibles usos modernos.



Sin embargo, estos animales necesitan subir a la superficie a respirar cada diez minutos, la cual cosa les convierte en vulnerables frente a las nuevas especies en escena: los Homo sapiens armados con arpones. Desde hace muchos años – miles de millones de años – los humanos en el Amazonas han dependido de los arapaima como una fuente vital de proteína. Mas el exceso de pesca en siglo XX conllevó a un descenso masivo en el número de arapaima en muchos de sus hábitats. Se han creado leyes de conservación para mejorar la regulación respecto a la pesca de esta especie, pero muchas poblaciones de arapaima aún tienen que recuperarse y surgen nuevas amenazas.



«Los arapaima necesitan un hábitat sano y de un tamaño considerable. Las amenazas causadas por el desarrollo, los vertidos de aceite, la minería de oro, la explotación forestal y la agricultura alrededor de los bosques y ríos coloca la investigación en una posición crítica en cuanto a iniciativas que promuevan el avance sostenible de estas especies en peligro», comenta DeSouza.



Aún así, en algunas partes remotas del Amazonas – como el río Rewa en Guyana – los arapaima aún abundan.



«He viajado río arriba durante un mes y he observado una gran densidad de arapaima en este sistema de vida en comparación con otras regiones», explica DeSouza. Gracias a mi colaboración como postdoctorado asociado con el John G. Shedd Aquarium, fui capaz de diseñar un proyecto con ánimo de expandir conocimiento básico acerca de la biología de los arapaima, para así apoyar su preservación a largo periodo.




Un arapaima en el Shedd Aquarium. Fotografía cortesía de Brenna Hernández, © Shedd Aquarium.



Aunque este proyecto presentaba una dificultad: el marcado de los arapaima. Una cosa es punzar, arponear o capturar un arapaima, y la otra cosa es atrapar, tocar y colocar una identificación con las manos a un gigante de ciento cuarenta kilos.



«Hace algunos meses me mostraba escéptico (al igual que mi equipo) respecto a ser capaces de marcar peces con un tamaño superior al mío!, comenta DeSouza. «Con la gran ayuda de la gente del pueblo y los asistentes en el campo, conseguimos marcar 20 arapaima. En este momento estoy iniciando el seguimiento de los arapaima que han sido marcados durante la temporada húmeda y estos están en pleno movimiento. El nivel del agua está aumentado de forma rápida y estos peces se están dirigiendo río arriba».



A pesar del rol de los arapaima en la vida de las poblaciones indígenas, los científicos no saben mucho acerca de ellos. DeSouza trabaja para cambiar esa situación mediante el descubrimiento de las rutas migratorias de estos peces gigantes.



«La clave para proteger a los arapaima es saber más acerca de la biología de esta especie. […] Es importante entender sus movimientos básicos para así identificar los puntos críticos donde se alimentan y reproducen, además del tipo de drenaje que necesitan», explica DeSouza, remarcando que estos datos ayudarían a los conservacionistas a crear áreas protegidas y estrategias de gestión en Guyana. El misterio del comportamiento de los arapaima se magnifica por el hecho de que las diferentes poblaciones parecen comportarse de distinta forma.



«También, trabajando unidos con las comunidades indígenas he escuchado muchas anécdotas acerca de los arapaima las cuales no constan en los archivos documentales» declara DeSouza. «Sin duda se trata de un área que necesitamos explorar en la investigación de los arapaima».



Aunque no sean tan fácilmente reconocidos en el mundo exterior como los jaguares y los osos hormigueros gigantes, al menos en Rewa Village los arapaima se han convertido en «un símbolo de gran orgullo», según apunta DeSouza.



«Durante muchos años se han cazado arapaima por dinero. Entonces, empezaron a haber cada vez menos arapaima y fue cuando se dieron cuenta de que estaban amenazando sus recursos naturales. Después de comprometerse a no cazar más arapaima, hoy en día tienen los mayores niveles de densidad de arapaima en Guyana».




Lesley DeSouza y Davis Edwards con un arapaima marcado. Fotografía cortesía de Carlson Haynes, © Shedd Aquarium.



Como los arapaima han dado tanto a estas comunidades durante miles de años, quizás sea justo devolverles algo a cambio.



«El público puede ayudar dando soporte a las comunidades locales mediante esfuerzos que contribuyan a la conservación y protección de los arapaima y otras especies», comenta DeSouza. «Algunas comunidades como Rewa Village (Rewa Eco-lodge), Karanambu (Karanambu Eco-Lodge), Yupukarri Village (Caiman House) y Surama Village (Surama Eco-Lodge) destacan la flora y la fauna como sus principales atracciones y se comprometen a proteger sus recursos naturales. El público también puede ayudar dando soporte a Shedd, ya que continuamos y expandimos nuestro trabajo en la conservación de las áreas que se encuentran en estado crítico».



Hace mucho tiempo que los científicos se centran en el estudio de los animales terrestres del Amazonas, pero el sistema fluvial da lugar a una de las comunidades de agua dulce del mundo con más diversidad. Ya solo el río Amazonas (sin incluir los afluentes) acoge más de 3.000 especies de agua dulce, además de las muchas especies que no han sido aún descubiertas y aún mucho menos investigadas. Aún peor, en el 2009 un artículo declaró que las especies de agua dulce de todo el mundo tenían una probabilidad de cuatro a seis veces mayor de extinguirse frente a las especies terrestres o marinas. Pero un nuevo grupo de científicos – como DeSouza – están trabajando no sólo para entender mejor las especies de agua dulce, también para salvarlas antes de que sea demasiado tarde. Sin duda, los arapaima son tan vitales para el Amazonas como cualquiera de sus primos terrestres.



«Los arapaima tienen una presencia majestuosa», comenta DeSouza. «Antes de coger arapaima los observo girar y los contemplo asombrado: su gran cabeza huesuda subiendo a la superficie a por aire y volviéndose a adentrar lentamente al agua que resalta sus escamas rojas. La primera vez que vi a uno me dio un gran respeto. Aún habiendo capturado más de veinte para mi investigación, todavía me resulta una experiencia surrealista interactuar con un dinosaurio viviente».






Esta investigación de Lesley DeSouza ha contado con el apoyo del John G. Shedd Aquarium, Rewa Village, Rewa Eco-Lodge, Ministry of Agriculture of Guyana, Ministry of Amerindian Affairs, Guyana EPA, University of Guyana, Karanambu Trust y Costa del Mar sunglasses.