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El 80% de las selvas en el Borneo malayo taladas


Bulldozer en un sitio de tala convencional en Borneo

80 por ciento de las selvas en el Borneo malayo han sido impactadas fuertemente por la tala, según encuentra un amplio estudio que ofrece la primera evaluación de la extension de la tala industrial y los caminos de deforestación a través de áreas que, hasta hace 30 años, eran consideradas unas de las tierras más salvajes en el planeta.



La investigación, conducida por un equipo de científicos de la Universidad de Tasmania, la Universidada de Papua Nueva Guinea, y el Instituto Carnegie, está basada en análisis de datos satelitales usando el Carnegie Lansat Analysis System-lite (CLASlite), una plataforma disponible de forma gratuita para la medición de la deforestación y degradación forestal. Éste estimó el estado de los bosques de la region hasta el 2009.



El estudio reveló algunas 226,000 millas (364,000 km) de caminos a lo largo de Sabah y Sarawak, y encontró que aproximadamente 80 por ciento de los dos estados ha sido impactado por la tala o deforestación. En el mejor de los casos, sólo 45,400 kilómetros cuadrados de los ecosistemas forestales en la región permanecen intactos.



“La magnitud de la tala en Sabah y Sarawak documentada en nuestro trabajo roba el aliento», dijo el coautor del estudio Phil Shearman, de la Universidad de Papua Nueva Guinea. «La industria maderera ha penetrado justo en el corazón de Borneo y muy poca de la selva permanece sin tocar por la tala o deforestación en la zona malaya».



Hay una crisis en los ecosistemas de bosques tropicales a lo ancho del planeta, y nuestro trabajo documenta el tamaño de la crisis en el Borneo malayo», agregó la autora principal, Jane Bryan, de la Universidad de Tasmania. «Sólo pequeñas áreas de bosque permanecen vírgenes en el Borneo Malayo, porque mucho ha sido talado o deforestado para la maderería o la producción de aceite de palma.»



«Las selvas que antes contenían cantidad de árboles grandes y viejos, las cuales acumulan carbono y son soporte de un ecosistema diverso, están siendo reemplazadas por plantíos para el aceite de palma o arrasadas por la industria maderera.







Estado de los bosques en el Borneo malayo (Sabah y Sarawak) en el 2009. Nótese que los autores llaman a sus estimaciones de degradación forestal «conservadoras». Mientras el estudio no evaluó la cobertura forestal en el Borneo indonesio, los autores indican que la situación es similar.




Las selvas del Borneo malayo son hogar de cierto número de especies carismáticas, incluyendo orangutanes de Borneo, elefantes pigmeos, leopardos nebulosos, monos narigudos y rinocerontes de Sumatra, los cuales están al filo de la extinción. Sus ecosistemas también retienen vastas cantidades de carbono, las cuales son liberadas a través de la degradación forestal y deforestación, fuegos para limpiar las tierras, el drenaje de turberas y la conversión a plantaciones.



El análisis nuevo muestra que la tala y conversión ha cobrado una cuenta fuerte en los dos Estados. Una razón por la que el impacto de la tala ha sido mayor en Borneo que en regiones como las de América Latina y África Central es la naturaleza de las selvas de la isla, las cuales tienen una alta densidad de los comercialmente explotables árboles dipterocarpaceae. Por tanto, los taldores en el Borneo malayo extraen un volumen mucho mayor de árboles por hectárea, causando un daño considerable y requiriendo mayores ciclos de cosecha. Las ganancias bajas entre cosechas incrementan la presión por convertir los bosques talados en plantaciones para la madera o el aceite de palma.




Camino de tala en el Borneo malayo en 2012. Foto por Rhett A. Butler.




«Bajo este régimen de tala, la mayoría de los dipterocarpaceae (> de 60 cm de diámetro en el tronco) son tumbados y cosechados en el primer ciclo (> de 45 cm en Sarawak para las especies que no son dipterocarpaceae), generalmente brindando de 50-150 m3ha-1 de madera en la primera cosecha, con la meta de asegurar suficiente regeneración de los árboles comerciales para permitir una segunda cosecha 25-30 años después,» escriben los autores. «Daño substancial al suelo, las rutas acuíferas, la estructura del bosque y a los árboles que quedan es causado por esta forma de tala, con la progresiva degradación de la biomasa a través de ciclos repetidos de cosecha. Los bulldozer impactan aproximadamente del 30 al 40% de las áreas taladas y el daño es causado al 40-70% de los árboles residuales. Por estas razones, el rendimiento inicial de la madera no puede ser mantenido luego de varios ciclos de cosecha, siendo 25-30 años entre cosechas un período muy corto para permitir la regeneración de las reservas de madera».



El resultado es un daño severo a los bosques: 44 por ciento de los bosques de la región fueron clasificados como «degradados» o «severamente degradados», mientras otro 28% había sido convertido a plantaciones o estaba en el proceso de recuperación de la tala.



«Hay muy pocas áreas de selva en los estados malayos de Sabah y Sarawak que no han sido ya taladas o desmontadas – y mucho de esto ha ocurrido desde 1990», le dijo Bryan a mongabay.com.




Series de tiempo mostrando caminos y bosque degradado en metástasis a través de una zona en Sarawak.




El estudio también evaluó la cobertura forestal en áreas protegidas. Encontró que en el 2009 sólo 8 por ciento de Sabah estaba cubierto por bosque intacto bajo áreas protegidas designadas. Ello representó 31 por ciento de la cobertura forestal intacta que queda de Sabah. En Sarawak, la situación en el 2009 era aún más desalentadora: sólo 3 por ciento de la cobertura de tierra consistía en área de bosque intacta legalmente protegida. Los resultados indican que el 85 por ciento de los bosques vírgenes de Sarawak están desprotegidos.







Pero la situación en Sabah está cambiando. Desde el 2009, el Departamento Forestal se ha movido para poner una gran cantidad de cuadras de alto valor para la conservación dentro de la concesión de Yayasan Sabah, un área de casi un millón de hectáreas. Estos bosques han sido reubicados como reservas forestales «Clase I», moviéndolos fuera del límite para la tala y deforestación. En otras áreas, el Departamento Forestal de Sabah está ordenando certificación cuando concesionarias en bosques intervenidos vuelven por una renovación. La idea es incrementar la productividad a largo plazo haciendo la tala selectiva en bosques secundarios más sustentable, de acuerdo al director de la agencia, Sam Mannan.



«Queda muy poco bosque primario en Sabah, pero donde existe, estamos trabajando para asegurar que esté protegido», le dijo Mannan a mongabay.com. «Las áreas Clase I recientemente añadidas consisten en bosques ya intervenidos. El futuro de las selvas en Sabah yace con los bosques ya intervenidos.»



«Todas las licencias a largo plazo, es decir el 99% de Sabah, necesitarán estar avaladas para el 2014 bajo alguna agenda de certificación forestal internacionalmente reconocida, incluyendo el Forest Stewardship Council (FSC).



Mannan agregó que más imáenes satelitales actualizadas ayudarán a países como Malasia a manejar mejor los recursos forestales, lo cual incluye identificar áreas que deberían ser puestas aparte y bajo protección.



«Las compañías satelitales deberían dar a las naciones selváticas imágenes sin costo y en tiempo real», dijo.




Operación de tala convencional en Sabah, Borneo Malayo







El estudio está basado en imágenes satelitales del Landsat de la NASA, disponibles sin costo, el cual captura fotografías de cada punto en el planeta cada 16 días. Los datos del satélite fueron analizados usando CLASlite, un software que fue desarrollado por un equipo conducido por Greg Asner en el Instituto Carnegie.



Otros investigadores han mapeado la cobertura forestal del Borneo malayo antes, pero el nuevo estudio comprende la primera ocasión que la degradación y los caminos talados han sido documentados exahustivamente a través de la región, según los autores.



«La verdad de la tala, que sus caminos penetran casi el área entera de los bosques que quedan en Sabah y Sarawa, puede ser una sorpresa para muchos – esto es porque estudios previos han usado imágenes de baja resolución para rastrear bosques, y simplemente no se puede ver la tala a menos que se use una alta resolución como lo hicimos nosotros», le dijeron los autores a mongabay.com vía email, agregando que separar los bosques talados a los intactos fue un «reto importante».





RESPUESTAS: AUTORES BRYAN Y SHEARMAN



¿Cuáles son los hallazgos más importantes?



Hubo dos hallazgos importantes. El primero es que existen muy pocas áreas en las selvas de los estados malayos de Sabah y Sarawak que no han sido taladas o desmontadas – y que mucho de esto pasó desde 1990. Estimamos que sólo cerca del 22% de la tierra del Borneo malayo está todavía cubierta de bosques que no han sido talados, y eso siendo conservadores.



El segundo hallazgo fue que en contraste con el Borneo malayo, la nación de Brunei, la cual comparte una frontera con el Borneo Malayo, ha sabido mantener la mayoría de sus bosques sin talar. La diferencia entre ambos países es muy llamativa. En el lado malayo de la frontera, encontramos que había un patrón muy denso de caminos de tala y rastros de arrastre de árboles a través del bosque, el cual se acaba al llegar al límite. En el otro lado, en Brunei, los bosques estaban en gran parte intactos por ningún camino o rastro de arrastre. En un lado de la frontera hubo una fuerte tala desde 1990, en el otro no hubo virtualmente nada de eso. Es muy contrastante. Durante las últimas décadas Brunei ha construido su riqueza mediante la extracción de gas y petróleo y ha excluido la tala, lo cual ha resultado mucho más exitoso respecto a la protección forestal. Ello ha significado que hoy Brunei todavía conserva más de la mitad de sus tierras cubierta por ecosistemas forestales vírgenes, mientras el Borneo malayo sólo tiene cuando mucho 22%. Aunque, ya dicho eso, Brunei es mucho más pequeño – sólo cerca del 3% del área del Borneo Malayo.



¿Tienen algunas recomendaciones para políticas de conservación?



Comparar lo que ha pasado en Brunei, donde más de la mitad de la tierra continúa cubierta de bosques sin talar, con Sabah y Saraeak, donde a lo sumo queda el 22%, es educativo. Pensamos que Brunei nos muestra que excluir la tala enteramente es una forma efectiva de proteger los bosques a largo plazo, pero significa que una nación necesita una corriente alternativa de ingresos. Para Brunei, ésta vino del gas y el petróleo. Si ves el índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, el cual incluye expectativas de vida, educación e ingresos nacionales, Brunei va al frente de Malasia. Éstas son buenas noticias para otras naciones tropicales ricas en minerales, en las cuales grandes áreas de bosques sin talar permanecen – muestra que no hay necesidad de depender de la tala industrial ampliamente extendida para construir riqueza nacional y bienestar. Excluir la tala industrial enteramente para proteger los bosques es una opción factible que no daña necesariamente el desarrollo nacional ni los objetivos económicos. La comparación de Brunei con el Borneo malayo también muestra que excluir completamente la tala tiende a ser mucho más exitoso para la protección forestal a largo plazo que fiarse de una pequeña red de áreas protegidas.



Para Sabah y Sarawak, donde casi todos los bosques han sido severamente talados, se necesita algo distinto. Por otro lado, ya que quedan tan pocos bosques intactos, tendría sentido reforzar la protección de estas áreas. Pero siendo que tan pocos bosques permanecen sin talar en Sabah y Sarawak, los esfuerzos compartidos de protección forestal necesitan enfocarse en zonas ya taladas. Los bosques talados en los trópicos tienden a ser bosques en transición. Los bosques talados tienden mucho más a ser limpiados que los intactos, con caminos abriéndose el paso a una serie de actividades de la industria. En Sabah y Sarawak encontramos muchos lugares con multiples caminos siendo construidos dentro de un período de 20 años. La tala repetida dentro de un período corto de tiempo nos dice que los bosques están siendo progresivamente vaciados, llevándolos a un final en el que son convertidos bien deliberadamente para el aceite de palma, o “accidentalmente” a través del fuego. Es allí adonde los bosques exahustivamente talados que documentamos en Sabah y Sarawak irán a parar a menos de que su regeneración sea asegurada por esfuerzos de protección.



Es aquí donde creemos que el programa REDD podría todavía tener un rol importante que jugar. La intención original de REDD era proveer a naciones selváticas con una fuente alternativa de ingresos a la tala industrial o al tipo de agricultura que involucra deforestación.
Los Estados malayos de Sabah y Sarawak tienen una enorme oportunidad para hacer retroceder a la industria de tala, prevenir la actividad adicional de grandes áreas de bosques ya talados, permitir su regeneración total, y reemplazar sus ingresos con pagos de carbono. Al momento el escenario alternativo es apuntalar las esperanzas de conservación forestal solamente en la red de áreas protegidas, en cuyo caso podemos esperar que cerca del 8% del antes vasto ecosistema forestal de Sabah y 3% del de Sarawak permanezca sin daño en el futuro.

«En realidad sólo puedes ver remotamente si una selva ha sido talada o no usando imágenes en alta resolución (con un tamaño de 30 metros o menos por pixel), y entre más alta la resolución, es mayor el tiempo y el poder de procesamiento de las computadoras que se requiere. Afortunadamente el laboratorio de Greg Asner en el Instituto Carnegie ha empleado la década pasada para trabajar ese problema. Su programa CLASlite es excelente para resolver este asunto. Cuando combinamos las emisiones del CLASlite con un mapa de caminos de tala que digitalizamos como parte de nuestro estudio, fuimos capaces de construir un mapa muy detallado de cobertura forestal y de la extensión de las actividades de la tala.



Asner llamó «aleccionadores» a los resultados del estudio.



«El problema con reportes previos de monitoreo es que han sido basados en métodos de mapeo satelital que se han perdido de la mayoría de la degradación forestal en el Borneo malayo, y de otras partes a través de los trópicos», dijo en un comunicado de prensa. «Estoy hablando de tala severa que deja una estela de degradación forestal, aun cuando el área puede lucir todavía como una imagen de satélite convencional del bosque.



Como punto de comparación, los investigadores usaron a Brunei, el pequeño sultanato rico en petróleo que separa Sabah y Sarawak. Brunei depende del gas y petróleo a poca distancia de la costa – así como de servicios asociados – para impulsar su economía. A diferencia de Sabah y Sarawak, ha dejado en gran parte sus bosques para las aves.



La diferencia en las políticas ofrece un fuerte contraste cuando hablamos de cobertura forestal: cerca de dos tercios de ella está intacta y sólo el 15% es clasificada como «degradada» o «severamente degradada».



Los autores argumentan que el ejemplo de Brunei muestra que excluir la tala de los bosques primarios es una estrategia de conservación mucho más efectiva que intentar manejar los bosques antiguos a través de tala de impacto reducido.



«La historia de los bosques en Sarawak y Sabah indica que intentar reformar la industria de tala no resulta en conservación forestal significativa», escriben. Una mucho mejor aproximación, como se ha mostrado en Brunei, es prevenir la tala de bosques naturales en primera instancia, o en lugares donde ha ocurrido la tala, para excluir la próxima limpieza de aquello que queda.



«En Sarawak y Sabah en particular, y globalmente a través de los trópicos, la crisis en las selvas es ahora tan severa que cualquier sacrificio adicional de ecosistemas primarios a la industria maderera debe quedar fuera de cuestión para todo aquél que busque mantener con seriedad la biodiversidad y los ecosistemas forestales.



El reto para Sabah y Sarawak, de cualquier modo, será realizar la transición hacia afuera de la silvicultura y agricultura. En la actualidad hay una presión política intensa para convertir áreas taladas no productivas en plantaciones en lugar de esperar a que se recuperen o volverlas áreas protegidas. Mientras ambos Estados tienen considerables reservas de energía en las afueras de sus costas, el flujo de esos recursos se amotina para el gobierno central. Así que ni Sabah ni Sarawak pueden confiar de momento en el modelo económico de Brunei.



Algunos, incluyendo los autores, han sugerido que el programa Reducing Emissions from Degradation and Deforestation (REDD+) puede proveer suficientes incentivos económicos para mantener los bosques en pie en el Borneo Malayo. Pero a como está diseñado actualmente, sólo áreas limitadas de los bosques de la región podrían beneficiarse de los pagos de carbono. Mas todavía, el estado actual del mercado de carbono nos dice que estos pagos poco probablemente serían competitivos con la alternativa: limpiar bosques para la madera y el aceite de palma. Así que a corto plazo, el destino de los bosques intactos en el Borneo malayo seguramente será determinado por la determinación de los malayos de mantenerlo en pie.