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Pescadores se aguzan para burlar prohibición en la aleta de tiburón

Autoridades en Costa Rica han identificado un nuevo método de los pescadores usado para burlar una prohibición que hay en matar a tiburones por sus aletas.



De acuerdo a una alerta de la INTERPOL, los pescadores ahora están dejando una banda de piel para mantener la aleta unida a la espina cuando matan a los tiburones. Esta aproximación toma ventaja de una laguna aparente en las regulaciones que gobiernan la trata de aleta de tiburón.



“Este método está dirigido a evadir la legislación que prohíbe la práctica de remoción de la aleta de tiburón, que enuncia que las aletas del tiburón deben estar ‘naturalmente pegadas’ al cuerpo”, dijo la INTERPOL en un comunicado conocido como Purple Notice, el cual provee información respecto a las aproximaciones usadas por los criminales para impulsar su comercio.



Técnica de aleteo de tiburón donde se retiene sólo una banda de la piel para mantener la aleta unido a la columna vertebral y el resto del cuerpo desechado en el mar. Este método tiene por objeto eludir la legislación que prohíbe el aleteo que establece que las aletas de los tiburones deben ser






Técnica de remoción de aleta de tiburón donde solo una banda de piel para mantener la aleta pegada a la espina es retenida y el resto del cuerpo se descarta en el mar. Este método está pensado para burlar la legislación que prohíbe la práctica de la remoción, la cual declara que las aletas del tiburón deben estar “naturalmente pegadas” al cuerpo. Imágenes cortesía de INTERPOL.




La INTERPOL está actualmente focalizando los crímenes de pesca bajo la iniciativa “Project Scale”. La red de policía internacional estima que los delitos de pesca le cuestan a la economía global $23 mil millones de dólares al año.



La industria de la aleta de tiburón ha hervido desde los 90s debido al creciente consumo de ella en Asia del Este, donde es considerada un manjar y se cree tiene propiedades curativas. Pero ciertas campañas a lo largo de los pasados dos años, junto con una serie de países, estados y municipios prohibiendo la venta y trata de aleta de tiburón, parecen haber disminuido la demanda, según puede medirse por la caída de precios de la aleta en los mercados de Hong Kong y China.



Aun así la mortalidad de los tiburones debido al comercio de sus aletas es todavía inmensa: más de 30 millones – y hasta 100 millones – de tiburones se piensa son asesinados anualmente.




Gran Tiburón Blanco en Sudáfrica. Foto por Rhett A. Butler