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Un negocio de aceite de palma obstaculiza los esfuerzos por resolver un conflicto de 25 años en Sumatra

Grupos locales han pedido al gobernador de la provincia de Jambi que cancelen el permiso de PT Asiatic Persada después de que la venta Wilmar de la empresa haya parado las mediaciones del CFI.



El pueblo indígena de la provincia Jambi en la isla de Sumatra en Indonesia insta al gobierno local a que revoque el permiso de PT Asiatic Persada, una empresa de aceite de palma que se encuentra en el centro de un conflicto agrario que dura ya más de dos décadas.



El llamamiento a que el gobierno intervenga llega meses después de que el gigante del aceite de palma Wilmar, la antigua empresa matriz de PT Asiatic Persada, vendiese la unidad. En efecto, esto ha parado el último intento de mediación con las comunidades afectadas, las cuales estaban siendo llevadas a cabo por la Corporación Financiera Internacional (CFI), rama del sector privado del Bando Mundial.



Wilmar, que se adueñó de la empresa en 2006, contó con el financiamiento de la CFI, el cual requiere que los prestatarios cumplan estándares de actuación en sus operaciones diseñados para prevenir abusos de derechos y para minimizar el riesgo de que las inversiones dañen a las comunidades locales y su entorno.



Miembros de las comunidades de indígenas Suku Anak Dalam en Jambi se quejan desde hace tiempo de que la concesión de PT Asiatic Persada les despoja ilícitamente de sus tierras ancestrales y les niega su tradicional sustento. Con Wilmar, la empresa también ha sido acusada de la destrucción de los hogares de 83 familias que vivían en el área de plantación en 2011. Esto ha provocado una violenta disputa por las alegaciones de que los miembros de la comunidad estaban robando frutos de palma con la participación de oficiales de la brigada móvil de policía (Brimob) contratados por la empresa.



Imagen de Google Earth de Pinang Tinggi, Jambi, Sumatra
Imagen de Google Earth de Pinang Tinggi, Jambi, Sumatra.




El Asesor de Cumplimiento Ombudsman de la CIF, tras haber recibido múltiples quejas de las comunidades y ONG en cuanto a la legalidad de las concesiones y los abusos llevados a cabo por la empresa Wilmar, finalmente pasó a la acción para ayudar a mediar entre las comunidades locales y la compañía en un intento por resolver la disputa.



Sin embargo, antes de que se pudiese llegar a ningún acuerdo, Wilmar vendió PT Asiatic Persada a dos empresas, Prima Fortune International Ltd y PT Agro Mandiri Semesta (AMS), transfiriendo la gestión a los nuevos compradores en abril de este año. PT AMS es una unidad del grupo Ganda, un grupo empresarial perteneciente a Ganda Sitorus, el hermano del fundador de Wilmar, Martua Sitorus.



Las negociaciones de la CIF que se llevaron a cabo con Wilmar también contaron con la participación del gobierno de la provincia de Jambi. Sin embargo, la nueva gestión de PT Asiatic Persada continuará con las negociaciones pero con un nuevo equipo formado por las autoridades del distrito, un movimiento que según los miembros de la comunidad y las ONG involucradas en el caso creen que perjudicará el proceso.



“El gobernador [de la provincia de Jambi] debería prevenir inmediatamente a PT Asiatic Persada con respecto al descuido de todas las negociaciones que ya se han llevado a cabo y a los importantes acuerdos a los que se han llegado con estos procesos.” Dijo Rian Hidayat, director adjunto de SETARA Jambi, una ONG local partícipe en las negociaciones, en una conferencia de prensa la semana pasada.



Esta no es la primera vez que una venta de PT Asiatic Persada ha interrumpido los intentos de resolución de un conflicto con las comunidades locales La empresa que adquirió el permiso de 20,000-hectáreas en 1986, ha cambiado de manos cuatro veces desde 2000. Cuando Wilmar tomó el control en 2006 canceló un plan anterior que garantizaba a las comunidades locales 1000 hectáreas para plantaciones de pequeños agricultores. Este movimiento puede haber contribuido a la intensificación del conflicto con Wilmar.



Además de recibir la financiación del CIF, Wilmar es también un miembro de la mesa redonda sobre Aceite de Palma Sostenible (RSPO), un organismo voluntario que solicita que sus miembros cumplan ciertos estándares sociales y medioambientales. Wilmar ha sido acusado de violar ambos estándares del CIF y la RSPO, y las denuncias se han presentado contra ambas organizaciones de PT Asiatic Persada.





Plantación de aceite de palma en Sumatra. Fotografía de Rhett A. Butler.




Miembros de la comunidad y las ONG partícipes están preocupados por que la venta de PT Asiatic Persada a “miembros de empresas ajenas a Wilmar, RSPO y CIF” ponga en peligro los esfuerzos por resolver el conflicto ya que los nuevos compradores podrían no sentirse obligados a continuar con las mediaciones del CIF y no están sujetos a los estándares de la RSPO y la CIF.



Una coalición de ONG y miembros de la comunidad expresaron su preocupación en cuanto al asunto mediante una carta conjunta a Wilmar el 14 de mayo. En una respuesta a la carta, Wilmar dijo que el comprador estaba al corriente del progreso y estado de la mediación y que había animado al comprador a que continuase con el proceso.



Según las ONG si a Wilmar se le permite simplemente alejarse del conflicto antes de que se resuelva, también se perjudica la efectividad de los estándares CIF y la RSPO.



“El traspaso de PT Asiatic Persada a PT AMS por Wilmar sin ninguna colaboración anterior con las comunidades partícipes en el JOMET [grupo de apoyo y mediación del gobierno provincial] supone una violación de los Principios y Criterios de la mesa redonda sobre Aceite de Palma Sostenible (RSPO), de la cual Wilmar es miembro, y también una violación del Código de Conducta de la RSPO,” dijo la semana pasada Sophie Chao del Programa de los Pueblos Dependientes de los Bosques de Reino Unido.



“Si la RSPO no adopta medidas inmediatas para abordar la situación y sancionar a Wilmar por sus flagrantes acciones de mala fe y falta de transparencia en su venta de PT Asiatic Persada, la propia responsabilidad y legitimidad de la RSPO como mecanismo que pretende apoyar la producción de aceite de palma sostenible se verá comprometida.”