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Pesca de arrastre: este método de pesca destructivo está convirtiendo los lechos marinos en “desiertos”


El arrastre de fondo es una práctica utilizada por la industria pesquera en todo el mundo. Este método consiste en arrastrar una red enorme y pesada a lo largo del suelo marino para levantar todo lo que encuentre a su paso. Investigaciones anteriores han relacionado el arrastre con fuertes impactos en el medioambiente, tales como la pesca de un gran número de especies no objetivo —denominadas conjuntamente “captura accesoria”—, así como también la destrucción de la superficie del suelo marino. Ahora, un nuevo estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences descubrió que esta práctica también tiene consecuencias a largo plazo y de gran alcance en lo profundo del océano y más allá de este.



La pesca de arrastre se remonta al 1300 y se extendió a las áreas costeras de todo el mundo después de la industrialización de las pesquerías a fines de 1800. El arrastre de fondo está dirigido a especies con valor comercial que viven cerca del lecho marino, tales como el bacalao, el pez de roca, y varias especies de calamares y de camarones. Las herramientas difieren según el equipo de pesca, pero las redes pueden ser tan grandes como una cuadra de largo y sacar miles de peces y otros animales marinos en una sola barrida.




En el arrastre de fondo, un bote barre el suelo marino con una red enorme.



El arrastre de fondo tiene una de las tasas más altas de pesca accesoria entre las distintas prácticas de pesca comercial. En el Pacífico Norte esta actividad representa el 18 % de la recolección anual de peces de fondo y el 82 % de la pesca accesoria descartada de la región. A veces, la pesca accesoria representa más del 90 % de lo que se recoge con la red.



Además de eliminar directamente muchos peces y otras especies marinas, los estudios han demostrado que el arrastre de fondo es muy perjudicial para el lecho marino. Remueve sedimentos, lo que destruye el hábitat de organismos que viven sobre el suelo marino, hace que el agua sea más turbia y menos adecuada para muchas especies, y libera sustancias contaminantes y carbono que habían quedado depositados debajo del lecho marino.



Mientras las poblaciones de muchas especies de peces disminuyen debido a la intensa pesca comercial, los equipos de arrastre de fondo están buscando lugares nuevos para pescar en regiones de los océanos cada vez más profundas. Sin embargo, este nuevo estudio indica que esos lechos más profundos también se ven afectados por el arrastre de fondo ya que las redes destruyen los ecosistemas del suelo marino hasta un punto similar a la desertificación.




Una red de arrastre con la pesca antes de ser volcada sobre cubierta.

“En conjunto, los efectos de la pesca de arrastre sobre la estructura sedimentaria, sobre la biodiversidad béntica, y sobre lo más básico de todos los recursos nutricionales en estos ecosistemas sedimentarios en lo profundo del mar se parecen a los efectos catastróficos provocados por la erosión de la superficie terrestre acelerada a causa del ser humano y al deterioro ambiental generalizado de los campos abandonados expuestos a niveles altos de acción humana”, escriben los investigadores pertenecientes a varias instituciones de Italia y de España.



“Así, básicamente, se estima que el arrastre de fondo intensivo y crónico transformará grandes porciones de la pendiente continental en desiertos faunísticos y en paisajes marinos muy degradados”.



Los ecosistemas bénticos pueden necesitar aún más tiempo para recuperarse que los cercanos a la costa y pueden verse afectados de diferentes maneras, que pueden repercutir más allá de los confines de las profundidades y más allá de los mares propiamente dichos.



“Si bien hemos investigado solo un sitio durante un periodo específico del año, los resultados resaltan el impacto drástico de la pesca de arrastre a menos de 500 metros de profundidad: no tenemos información sobre el tiempo de recuperación de la zona estudiada porque allí se pesca todo el año, de lunes a viernes, dos veces por día, ¡desde hace 30 años!”, informó a mongabay.com Antonio Pusceddu, de la Universidad Politécnica de Las Marcas en Italia, autor principal del estudio.



“No obstante, dado que la fauna de fondo vive más tiempo que la que está más cerca de la superficie, podemos conjeturar con cierta precisión que el tiempo necesario de recuperación después de detener las actividades de arrastre podría ser bastante mayor (quizás años o décadas) que el tiempo necesario para las comunidades bénticas de la superficie —afirmó Pusceddu—. Por lo tanto, la principal diferencia en el tiempo de recuperación por el impacto de la pesca de arrastre está claramente relacionada con la profundidad a la que se practica esta actividad”.



Los investigadores compararon muestras de sedimentos de zonas donde se practica el arrastre y de zonas donde no existe este tipo de pesca, ambas frente a las costas de España, y descubrieron que el arrastre de fondo redujo seriamente la cantidad de animales muy pequeños que viven en los sedimentos del fondo marino. Los más afectados fueron los nematodos, gusanos diminutos que conforman el grupo dominante en estos ambientes y que son muy importantes para los procesos del ecosistema.




Los nematodos son gusanos diminutos que forman un componente vital en muchos ecosistemas acuáticos y terrestres. Algunas especies son parásitos de otros animales. Foto: William Wergin y Richard Sayre. Color: Stephen Ausmus.

“[Una investigación anterior] por primera vez aportó pruebas de que aun la pérdida de algunas especies de nematodos en hábitats sedimentarios en la profundidad del mar puede causar un ‘colapso’ de las funciones del fondo marino”, sostuvo Pusceddu y agregó que encontraron aproximadamente “20 especies en zonas donde hubo pesca de arrastre y alrededor de 34 especies en sedimentos sin remover”.



En general, los investigadores descubrieron que el sedimento de las zonas con gran actividad de arrastre tenía un 80 % menos de organismos bénticos diminutos, denominados meiofauna, y un 50 % menos de diversidad que las áreas donde no se practica el arrastre. También observaron que esta actividad está relacionada con la reducción del 52 % de materia orgánica y con el 37 % de reducción en el consumo de carbono orgánico.



El consumo de carbono por parte de la meiofauna que habita las profundidades del mar es una parte importante del ciclo del carbono, por medio del cual se intercambia carbono entre la tierra, el mar y el aire. Los investigadores creen que la omnipresencia del arrastre de fondo a lo largo de las costas del mundo puede estar afectando el ciclo de carbono de manera significativa.



“En la actualidad, el arrastre de fondo se practica en grandes sectores del océano —escriben los autores— y parece tener graves consecuencias en la dinámica de los sedimentos de las profundidades marinas a escala mundial”.



Estas consecuencias pueden repercutir a lo largo de la cadena alimenticia marina ya que muchos organismos dependen básicamente de la meiofauna para energía y nutrientes. Además, algunas especies de meiofauna son, en realidad, larvas de especies más grandes o macrofauna. El daño causado a los lechos marinos por la pesca de arrastre puede significar tanto la reducción de una importante fuente de alimentos como la destrucción de zonas de cría de muchas especies.




Los sedimentos oceánicos juegan un papel importante en el ciclo global del carbono.



La pesca de arrastre no solo destruye completamente la meiofauna, sino que también perturba la capa de material rico en carbono que es su fuente primaria de energía. Este material permanece suspendido en el agua, donde tarda mucho tiempo en descender, o las corrientes marinas lo arrastran hacia zonas aún más profundas del océano y alejadas de aquellos organismos que dependen de él.



“En nuestro estudio conjeturamos que lo que sucede a 500 metros de profundidad posiblemente influya en las comunidades a 2000 metros de profundidad: los sedimentos suspendidos a 500 metros pueden alcanzar las zonas más profundas del cañón”, afirmó Pusceddu.



Varios países impusieron restricciones al arrastre de fondo. Por ejemplo, Estados Unidos prohibió esta práctica en la mayoría de la costa del Pacífico en 2006 y Palaos la prohibió dentro de su jurisdicción, así como también prohibió a cualquier persona o empresa palauana participar de esta práctica en otra parte del mundo. Algunas comisiones de pesca multinacionales también impusieron regulaciones al arrastre de fondo en dos de las regiones más afectadas: la dorsal Mesoatlántica y el Pacífico Sur. Sin embargo, una campaña de Palaos para prohibir el arrastre de fondo no regulado más allá del ámbito nacional fue bloqueada durante las negociaciones de las Naciones Unidas por Islandia y otros países opositores.







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