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¿Un nuevo tapir? Científicos discuten sobre el descubrimiento biológico del siglo

CORRECCIÓN:El Grupo Especialista en Tapir de la UICN/SSC no ha declarado el tapir negrito o enano como una «unidad de conservación importante» como originalmente indicaba este artículo. Tampoco, la especie propuesta, recibirá una categoría dentro de la Lista Roja de la UICN en estos momentos. En su lugar, el grupo de trabajo que observaba las pruebas declaró que la especie podría ser una unidad evolutiva significativa, pero las pruebas en estos momentos son «limitadas.»





La declaración del año pasado del nuevo tapir en el Amazonas ha traído polémica




La nueva especie de tapir propuesto: Tapirus kabomani. Fotografía por cortesía de: Cozzuol et al.


Hace cerca de un año, los científicos anunciaban un descubrimiento increíble: una nueva especie de tapir en la amazonia occidental en Brasil y Colombia. El anuncio fue significativo por varias razones: era el nuevo mamífero más grande descubierto en más de 20 años y era sólo el quinto tapir conocido en el mundo. El tapir, llamado el tapir negrito o enano (Tapirus kabomani), ha sido descrito como bastante más pequeño que otros tapires en el mundo—a pesar de ser uno de los animales mamíferos de tierra más grandes de América del Sur—, con una cabeza de forma característica y piel más oscura. Pero al cabo de unos meses otros investigadores expresaron dudas sobre la autenticidad de la nueva especie. El debate explotó pronto en una especie de duelo de artículos, unos discutían que el tapir negrito era una especie separada y otros afirmaban que podía ser simplemente un tapir amazónico (Tapirus terrestris), su pariente más cercano.


«[Los indígenas] tradicionalmente decían haber visto lo que ellos llaman ‘un tipo diferente de anta [tapir en portugués],’ Sin embargo, la comunidad científica nunca les han prestado mucha atención, indicando que era siempre el mismo Tapirus terrestris,» dijo el año pasado Mario Cozzuol, el primer paleontólogo que empezó a investigar la nueva especie hace diez años.



La gente local ha distinguido desde hace tiempo el propuesto nuevo tapir del conocido tapir amazónico. Según Cozzuol y su equipo, este pequeño tapir ha sido cazado por los locales durante cientos de años. El tapir sugerido fue incluso disparado por Theodore Roosevelt en una expedición en 1912, quien escribió que los locales lo describían como un «ejemplar distinto.» Sin embargo, para que los científicos lo consideren una especie nueva se necesitan más evidencias.



De hecho, el desacuerdo sobre la taxonomía del tapir negrito se cae en tres líneas de pruebas: genética, morfología (por ejemplo, física) y el conocimiento local.




Dibujo de la nueva especie de tapir. Dibujo cortesía de Fabricio R. Santos.



«En nuestra opinión, la descripción del tapir negrito… falla en facilitar pruebas convincentes para una nueva especie de tapir amazónico,» escriben los científicos en una revista de este año que discute en contra del estatus de nueva especie. El escrito, titulado «peticiones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias,» estaba encabezado por Robert Voss del Museo Americano de Historia Natural, la misma institución que hoy alberga el ejemplar de Roosevelt de 1912.



Mientras que el debate es sobre una sola especie —si bien un perfil alto, de la llamada megafauna carismática—, también da pistas de cómo los científicos trabajan los desacuerdos: a través de escritos, interpretaciones de pruebas antiguas, reuniendo datos y ocasionalmente —esperemos— consenso. El mismo proceso ha llevado a la aceptación de la evolución, el calentamiento del planeta debido a las emisiones de gas de efecto invernadero y que la tierra gire alrededor del sol. Y, ahora, se está aplicando al tapir negrito.



Genética del tapir



En el artículo original que describía el tapir negrito, Cozzuol y su equipo comparaba el ADN mitocondrial de la especie tapir negrito con otros tapires. De acuerdo con esta prueba genética, el tapir negrito desciende de tapir amazónico de hace 300.000 años. Además, el ADN usado también muestra que el tapir andino o danta de páramo (Tapirus pinchaque) era realmente un pariente más cercano al tapir amazónico que el negrito. Sin embargo, Voss y su equipo han visto la información de una forma muy distinta.



«Por lo tanto, primero, la prueba genética para nuevas especies esencialmente no existe,» dijo Voss a mongabay.com, añadiendo que «las diferencias genéticas existen en todas las especies. El único gen que los autores secuenciaron rutinariamente contiene una variación secuencial sustancial dentro y entre la población. Simplemente no es raro para una especie exhibir la variación que los autores encontraron entre las muestras de tapires amazónicos.»




Tapir Amazónico en el Parque Nacional Yasuni, Ecuador. Fotografía de: Jeremy Hance.



Los tapires amazónicos tienen una gran variedad, extendidos a lo largo de la Amazonia e incluyendo otros ecosistemas hacia el sur como el Pantanal y al norte como el Escudo de Guayana. Para hacer las cosas todavía más difíciles, los tapires tienen una divergencia genética baja entre grupos -en otras palabras, evolucionan muy despacio comparado con otras especies. Aún así, Fabrício Santos, coautor en el escrito original que describe las especies y responde a los escépticos, dice que la prueba genética es lo suficientemente fuerte.



Dijo a mongabay.com que la genética muestra que el tapir negrito tiene «linajes de ADN separados de todas las otras especies conocidas.» Además, el ADN prueba que el tapir negrito era más divergente del tapir amazónico que el tapir andino o danta de páramo, «una especie», dice, que fue «reconocida hace más de un siglo.» El grupo también tomó la información genética en el tapir negrito otra vez y reafirma que ellos creen que la especie es distinta.



No obstante, Voss dice que había algo más con la información del ADN: «realmente no sabemos si el ADN que analizaron viniera del pequeño, tapir negrito.» En otras palabras, las muestras vinieron de animales matados por cazadores locales en la selva, por lo tanto, no hay un cuerpo físico de animal o las llamadas «pruebas», para que otros científicos las examinaran.



Sin embargo, el equipo de Cozzuol decía que tales circunstancias no son las únicas: recientemente se han descrito nuevas especies de ballenas dentadas sin una muestra física en un museo.



Morfología



La discusión no termina en la genética, sino que continúa con la naturaleza física del tapir negrito o su morfología. El tapir es descrito como más pequeño —110 kilogramos (240 libras) comparado con los 320 kilogramos (710 libras)— que el tapir amazónico. También tiene una piel más oscura y la forma del cráneo distinta.




Se dice que la especie propuesta tiene una piel oscura. Foto cortesía de Fabrício R. Santos.



Pero Voss dice que «los análisis de la información de las medidas del cráneo no tuvieron en cuenta la diferencia de edad.» Voss y sus coautores creen que el tapir negrito puede, simplemente, ser un tapir amazónico joven.



«Parece que el tamaño, color y otras características que distinguen al tapir negrito del tapir amazónico son una mezcla de diferencias individuales y de edad,» dijo Voss a mongabay.com.



No parece imposible que los científicos hayan confundido uno joven con una especie nueva; es algo que ha ocurrido antes. Pero Santos dice que hay una forma muy simple por la que ellos sabían que el tapir negrito no era un tapir amazónico joven: «los adultos pueden ser reconocidos por la erupción de los dientes molares y la mayor parte de individuos tienen todos los molares.»



Así, el escrito de Voss menciona que los molares salieron pronto, incluso antes de que los animales perdieran los dientes primarios.



Información indígena



El tercer desacuerdo aparece de la fiabilidad de la información indígena. El «tapir negrito, enano» como se le conoce entre los indígenas Karitiana, ha sido conocido durante mucho tiempo por los locales como especies separadas del más grande, tapir amazónico, que también se encuentra en la región.



«Los cazadores indígenas reconocen dos variedades y solían mantener los cráneos de los animales cazados como trofeos, los cuales hemos analizado,» dice Santos, que señala que la información indígena era importante porque «coincidía» con los resultados de la información de ADN y la descripción morfológica.




El tapir negrito dicen que tiene una cabeza de forma característica. Foto cortesía de Fabrício R. Santos.



En otras palabras, el descubrimiento de la nueva especie no dependía del conocimiento indígena, pero la sabiduría indígena fue inicialmente la clave que señaló la posibilidad de una nueva especie y, en segundo lugar, respaldaba la información reunida.



Aún así, Voss dijo a mongabay.com que los indígenas a menudo distinguen animales de una forma diferente a como lo hacen los científicos.



«Las pruebas de la gente local podría tener otras explicaciones (los informantes nativos se equivocan a menudo sobre la taxonomía),» dice, y explica que, «Los indígenas amazónicos sistemáticamente interpretan las variables de los individuos y de edad en grandes mamíferos como prueba de múltiples especies. Muchas tribus, por ejemplo, reclaman que hay dos o más especies de jaguar en la amazonia debido a diferencias en los individuos por el color de la piel. ¡Algunas tribus amazónicas reconocen hasta siete especies de tapir!»



Ambas partes están de acuerdo con que la sabiduría indígena puede jugar un papel importante en la taxonomía, pero ambos, también, están de acuerdo en que dicho conocimiento debe estar respaldado por una buena información. Si bien, el énfasis aquí es diferente. Cozzuol y Santos interpretan la sabiduría indígena de este «nuevo tapir» —conocimiento que sobrepasa muchos grupos indígenas diferentes y retrocede siglos— como respaldo de sus hallazgos. Sin embargo, Voss y su equipo lo ven con escepticismo.



«Conlleva una lenta investigación, incluyendo conocimiento de idiomas locales y costumbres para clasificar el significado real de dichas discrepancias entre clasificación nativa y zoológica de especies de plantas y animales locales,» dice Voss.




Yendo hacia adelante: algún acuerdo



Hay algo en lo que ambos bandos están de acuerdo: la necesidad de más investigación. Ambos dicen que les gustaría ver más estudios de la propuesta nueva especie, así como la taxonomía del tapir en general dadas las muchas preguntas surgidas de la descripción original.



Tras la emisión del documento de Voss y sus colaboradores, Cozzoul y su equipo han publicado una respuesta detallada. Pero Voss dice que la respuesta no ha resuelto la cuestión.



«Cozzuol y sus colaboradores han fallado en conducir efectivamente nuestras preocupaciones sobre la calidad e interpretación de la información,» dijo a mongabay.com.




Un tapir amazónico atravesando una carretera en el Pantanal. Fotografía de: Rhett A. Butler.



Por lo tanto, ¿cómo se resolvería este asunto?



«Recoger y reservar ejemplares adecuadamente podría ayudar,» dice Voss. «Así como información de genes nucleares y un análisis más concienzudo del uso del idioma indígena y la clasificación zoológica.»



Santos permanece tras la investigación original del equipo, y señala «analizamos cerca de 14 individuos, mayormente representados por sus cráneos, y los análisis estadísticos muestran que todas las especies de tapir pueden ser fácilmente diferenciadas.» Pero también está de acuerdo que es necesaria más investigación.



«Todavía necesitamos hacer análisis con una muestra más amplia procedentes de más áreas de incidencia… Además, también necesitamos recoger muchas más muestras del [tapir amazónico] y la [danta del páramo]… para comparar.»



El deseo para dirigir más investigaciones de estas especies está ahí, pero el problema es común tanto en la ciencia como en la conservación: dinero.



«[El tapir negrito] parece ser un animal raro, difícil de atrapar, diseminado sobre una gran superficie en la Amazonia, [por eso] nos gustaría reclutar gente a tiempo completo para hacer trabajo de campo…lo que significa personal, dinero para mucho trabajo de campo, estudiar las poblaciones en diferentes épocas del año, elaborar su distribución espacial, recolectar muestras para los estudios morfológicos y moleculares, y para trabajar en los laboratorios,» explica Santos.



Calcula que costaría alrededor de 200.000 USD para dirigir toda esa investigación durante dos años y para realizar una investigación genética más exhaustiva diría que otros 100.000 USD. Aunque parezca mucho dinero para resolver este debate que probablemente sea esotérico para el público general, la cuestión del tapir negrito tiene implicaciones reales.



Por un lado, si el tapir negrito es una especie distinta, es altamente probable que esté en peligro de extinción. Su hábitat en el Amazonas Suroccidental está actualmente enfrentándose a posibles pantanos, un incremento de construcción de carreteras y una deforestación masiva. Si es una especie nueva, necesita una rápida atención para preservarlo. En la cara opuesta, si no es una especie distinta, probablemente sea más beneficioso utilizar los fondos de conservación —que son escasos y poco frecuentes— en animales que lo necesitan más.



«Honestamente creemos que, a pesar de la escasez de recursos y de personal, si hay la más remota posibilidad de que exista una nueva especie, en un entorno tan peligroso y con la presión de la caza, los esfuerzos deberían ser de aclarar tanto su taxonomía como su estado de conservación,» dicen Cozzuol y su equipo en su documento más reciente. «Si no tenemos en cuenta esta posibilidad podemos condenar una parte importante de la diversidad de los mamíferos amazónicos a extinguirse sin ni siquiera haberlos conocido en profundidad.»



Además, el debate sobre el tapir negrito ha llevado a cuestionarse más sobre otro tapir. Dada la nueva evidencia genética, los investigadores se están preguntando: ¿qué es el tapir andino? Si el tapir negrito no es una nueva especie, si no tan sólo un ejemplar joven o de distinta forma del tapir amazónico, entonces ¿dónde se pone al tapir andino o danta del páramo, el cual fue descrito como una especie distinta hace cerca de 200 años porque tiene una forma muy diferente del tapir amazónico y vive en hábitats muy distintos?



Voss dijo que dada la evidencia puede ser que sea el momento de volver a revisar el tapir andino.



«Es demasiado pronto para decir (si el tapir andino debería ser eliminado del estado de especie), pero la evidencia más a mano definitivamente sugiere que necesitamos más información,» dice Voss a mongabay.com. «En estos momentos, toda la prueba genética que tenemos es de un único gen mitocondrial. Simplemente no es suficiente como base para tomar decisiones.»




Un tapir andino cautivo. Las recientes pruebas genéticas sugieren que esta especie está muy relacionada con el tapir amazónico incluso aunque parezca muy diferente. Fotografía de: David Sifry/Creative Commons 2.0.



Sin embargo, Cozzuol y su equipo no están de acuerdo. Ellos escriben en su artículo de respuesta que «el [tapir andino] es una especie bien establecida que nunca fue cuestionada antes y presenta una diferencia morfológica significativa con [el amazónico] y todas las otras especies del tapir. Además su morfología externa única, el desarrollo del cráneo en las especies sigue una trayectoria primitiva, muy distinta de la del [tapir amazónico].»



En medio de estas discusiones científicas, el primer grupo de investigación del tapir en el mundo —el Grupo Especialista en Tapir (TSG, sus siglas en inglés) del UICN/SSC— examinó en profundidad las pruebas. Seis expertos estudiaron la información y, basándose en sus recomendaciones, la TSG decidió en esta ocasión que no había suficientes pruebas —y demasiadas preguntas— para aceptar el tapir negrito como una especie nueva o considerarlo una especie en peligro en el ranking de la UICN. Por otra parte, los expertos encontraron que la prueba para considerar al tapir negrito como una «unidad evolutiva significativa» era en la actualidad «limitado y conflictivo, pero a pesar de ello, plausible,» según uno de los moderadores del panel de expertos, Ahimsa Campos-Arceiz, de la Universidad de Nottingham.



«A pesar de esta recomendación, la TSG anima a la comunidad científica a buscar más pruebas adicionales que aclaren el estatus del tapir negrito,» dice Campos-Arceiz a mongabay.com.




De hecho, el misterio del tapir negrito también sería discutido en el Sexto Simposio Internacional del Tapir, que tuvo lugar el pasado noviembre en Campo Grande, Brasil. El simposio reúne investigaciones del tapir de todas partes del mundo y es posible que el «negrito» esté en las mentes de muchos y se hable sobre él no sólo en eventos formales, sino a la hora del café, del té y probablemente con algunas cervezas también.



¿El tapir enano?




Una pareja de tapires negritos captados por una cámara oculta. El ejemplar de la izquierda es hembra y a la derecha macho. Las hembras de la especie propuesta se caracterizan porque tienen una zona más clara en la parte baja de la cabeza y en el cuello. Foto cortesía de Fabrício R. Santos.


El problema del tapir negrito ha marcado grandes discusiones entre biólogos alrededor del mundo. ¿Cuántas especies hay? Y realmente,¿qué es una especie? Nuevas especies se suelen describir como únicas en morfología. Pero con investigación genética, los científicos están descubriendo ahora miles de especies «crípticas» que parecen exactamente iguales —tanto en el interior como en el exterior— sin embargo, muestran grandes diferencias genéticas y quizá no se reproduzcan. Al mismo tiempo, algunos animales que parecen muy distintos y no comparten el mismo hábitat puede que compartan, sorprendentemente, ADN parecido.



En una era en la que los bosques se están talando a pasos agigantados, los océanos se están acidificando y el clima está cambiando, cuestiones tan filosóficas toman urgencia —y un fondo emocional. La extinción no es broma y la extinción en masa menos aún. Pero si no sabemos qué es lo que tenemos, ¿cómo vamos a salvar siquiera lo que hay o —peor aún— registrar lo que se ha perdido?



¿Realmente hay un tapir enano, negro habitando en los límites occidentales del Amazonas? No hay duda de que es un pensamiento emocionante, estimulante —una megafauna perdida todavía itinerante en el planeta. Pero la ciencia no debe ceder ante lo excitante. Es una actividad serena, meticulosa. Estas cosas llevan su tiempo. Requieren esfuerzo. Y requieren fondos. También requiere debate: rellenar vacíos, aclarar interpretaciones, entender lo que realmente se está viendo. Lo que quiera que sea lo que muestren las pruebas, dará luz no solo sobre los tapires de América del Sur, sino también sobre la complejidad de la vida en nuestro pequeño planeta azul.



Referencias: