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Bosques indígenas amenazados almacenan más de la mitad del carbono del Amazonas


Un nuevo estudio alega laxitud, los inexistentes derechos sobre la tierra sitúan a los bosques de los indígenas en riesgo de desarrollo.


Las emisiones de carbono procedentes de las actividades humanas son los grandes actores del calentamiento global y los científicos saben desde hace mucho que los bosques tropicales son vitales para la absorción del exceso de carbono. Un nuevo estudio aparecido en diciembre del 2014 en la publicación Carbon Management dice que la cantidad total de carbono atrapado en zonas de la selva amazónica de los grupos indígenas es más alta de lo que se creía anteriormente – una cantidad que, si se liberara, sería capaz de desestabilizar la atmósfera de la tierra. Pero debido a frágiles derechos de la tierra, estas zonas están en riesgo de deforestación.



Los bosques tropicales son vitales para la absorción y almacenamiento del exceso de carbono atmosférico que está calentando la tierra a un ritmo sin precedentes, así como acidificando el agua salada. Un estudio del 2009 publicado en Nature dice que los bosques pluviales captan cerca del 20 por ciento de las emisiones de carbono cada año.




Campos de soja a gran escala en el sur del Amazonas. Foto de Rhett A. Butler.



Sin embargo, este importante servicio al ecosistema no sería posible sin la presencia de árboles, montones de árboles. Y como estos bosques alrededor del mundo están siendo deforestados y las actividades humanas los están cambiando, no sólo se está liberando más carbono en la atmósfera, si no que se extrae menos. Según la información del Global Forest Watch, la cuenca del Amazonas ha perdido aproximadamente 12 millones de hectáreas de capa de árboles desde 2001 hasta 2012, un área equivalente a la mitad de la superficie del Reino Unido. Además, las sequías están afectando seriamente a zonas del Amazonas, matando árboles, cambiando la composición de los bosques y reduciendo la capacidad de almacenamiento de carbono. Para empeorar el problema, algunas especies importantes de árboles de la selva pueden estar siendo perjudicadas por el incremento de los niveles de CO2 atmosféricos.



La cantidad de carbono de la selva del Amazonas abarca nueve países y cerca del 52 por ciento de esa cantidad está en territorios indígenas – un cupo que excede las cantidades de carbono de los bosques tropicales de Indonesia y la República Democrática del Congo juntos, según los autores.






La mayor parte de la selva amazónica está en Brasil, que ha experimentado un descenso de la deforestación durante la pasada década. Sin embargo, se han perdido grandes caminos de bosque desde 2001. Mapa por cortesía de Global Forest Watch. Clic para agrandar.



La tala, tanto la legal como la ilegal, así como la construcción de pantanos y el desbroce de tierra para agricultura, minería y la extracción de combustible fósil, amenaza el 20 por ciento de bosques amazónicos ricos en carbono, según los autores del estudio. Los derechos de tierra inapropiados están permitiendo a los promotores la explotación de territorios indígenas; en algunos lugares, las comunidades indígenas tienen derechos no reconocidos oficialmente sobre sus tierras. El informe recomienda establecer y fortalecer derechos indígenas que deberían estar en primer lugar en las políticas de protección de los bosques.



«La solución es reconocer los derechos de los indígenas sobre territorios que todavía no han sido reconocidos oficialmente y resolver conflictos territoriales que enfrentan zonas protegidas contra intereses privados,» dice Alessandro Baccini, también investigador del Woods Hole Research Center.



Una gran parte del Amazonas está siendo considerada para el desarrollo, con potenciales y desastrosas consecuencias si se llevara a cabo. Incluso áreas protegidas no estarían inmunes, con un aproximado 30 por ciento de ellas que podrían ser afectadas.





Un escarabajo (superfamilia Pentatomidae) en Mato Grosso, Brasil. Foto de Rhett A. Butler.

«Si todos los planes actuales de desarrollo económico en el Amazonas fueran realmente implementados, la región se convertiría en una sabana gigantesca, con islas de bosques,» dice Beto Ricardo, del Instituto Socioambiental de Brasil.



Los autores dicen que mantener la estabilidad de la atmósfera depende de si los nueve países amazónicos adoptan o no políticas que aseguren una salud ecológica de los territorios indígenas y las áreas protegidas.



«Nunca hemos estado bajo tanta presión y este informe demuestra que» según Edwin Vásquez, presidente de COICA, el organismo coordinador indígena de la cuenca del Amazonas que representa los grupos indígenas en la región. «Ahora tenemos pruebas de que donde hay leyes fuertes, hay bosques. Está claro que el fortalecimiento de la misión y los derechos de los indígenas de los bosques, es prevenir el cambio climático.»



El informe fue publicado durante la Conferencia del Cambio Climático en Lima, que comenzó el 1 de diciembre del 2014. El evento de NU aborda el cambio climático y tiene como objetivo establecer un marco de acción que estabilice los gases de efecto invernadero en la atmósfera y contenga el calentamiento global.







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