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Científicos descubren cinco especies nuevas de monos “cabelludos” en la Amazonía

The aptly named monk saki monkey in Colombia (Pithecia monachus). A new review uncovers five new species in this largely-mysterious primate group. Photo by: Rhett A. Butler.
El bien llamado saki cabelludo en Colombia (Pithecia monachus). Un nuevo examen descubre cinco especies nuevas dentro de este misterioso grupo de primates. Foto: Rhett A. Butler.


Si bien los sakis se caracterizan por tener mechones de pelo que se asemejan al peor de los peluquines humanos, estos primates acróbatas, que viven en los árboles, son indispensables para dispersar semillas a lo largo del vasto paisaje amazónico, ya que su alimento principal es la fruta. Después de mucho tiempo de no haber sido tenidos en cuenta por parte de científicos y ambientalistas, un enorme esfuerzo de investigación de una investigadora audaz ha revelado la amplia diversidad de monos saki con el descubrimiento de cinco especies nuevas.



Laura Marsh, directora y cofundadora del Global Conservation Institute, pasó diez años estudiando la familia de monos saki, que conforman el género Pithecia.



“Comencé a sospechar que podrían existir más especies de monos saki mientras hacía investigación de campo en Ecuador”, comenta Marsh, quien publicó sus hallazgos en Neotropical Primates, una publicación del Grupo de Especialistas en Primates perteneciente a la Comisión de Supervivencia de Especies de la UICN y de Conservation International (CI).




Una de las cinco especies nuevas descubiertas por Laura Marsh: un macho joven de saki Tapajós de Mittermeier. Foto: © Conservation International/Tomada por Russell A. Mittermeier.

“Cuanto más observaba, más me daba cuenta de que los científicos habían estado confundidos en su evaluación de la diversidad de sakis por más de dos siglos”.



Durante los siglos XVIII y XIX, los científicos descubrieron siete especies de sakis; cuatro más fueron identificadas en el siglo XX, para llegar a un total de once especies. Pero el estudio de Marsh, que abarca más de 160 páginas, aumenta la diversidad de la familia en un 45 % para un total de 16 especies sugeridas.



Anteriormente, las cinco especies nuevas eran consideradas subespecies o simples variantes de los sakis ya conocidos. Los sakis cariblancos se encuentran a lo largo de la pluviselva amazónica mientras que las cinco especies nuevas están solo en Brasil, Perú y Bolivia. En realidad, tres de las nuevas especies se encuentran solo en Brasil, lo que convierte al país en el mayor poseedor de diversidad primate con un total de 145 especies conocidas.



A diferencia de muchos estudios nuevos sobre investigación taxonómica, Marsh no realizó ninguna investigación genética, sino que se basó en especímenes de museo, fotografías y animales vivos para determinar las especies nuevas. Estas son: el saki de Cazuza (Pithecia cazuzai), el saki de Isabel (Pithecia Isabela), el saki Tapajós de Mittermeier (Pithecia mittermeieri), todas encontradas en Brasil; el saki de cara pelada de Pissinatti (Pithecia pissinattii) en Perú; y el saki de cara pelada de Ryland, (Pithecia rylandsi) en Brasil, Perú y Bolivia.



“Los monos saki, al igual que muchos primates de pluviselva, son excelentes indicadores de la salud de los sistemas de selvas tropicales —sostiene Russell Mittermeier, primatólogo y presidente de CI—. Esta revisión del género muestra claramente lo poco que aún sabemos de la diversidad del mundo natural que nos rodea y del que tanto dependemos”.



Mittermeier recibió el honor de que una de las especies nuevas tuviera su nombre: el saki Tapajós de Mittermeier.



Comparados con muchos de los primates del mundo, los monos saki han sido muy poco estudiados, lo que hace difícil saber si algunas de las especies están en peligro de extinción.



“Se necesita hacer una profunda investigación sobre la población existente, los límites de distribución y el impacto humano que deben enfrentar, antes de poder dar con seguridad un informe sobre su estado”, escribe Marsh en su trabajo.



Sin embargo, como familia, los monos saki enfrentan numerosas amenazas.




Los seres humanos no son la única especie que tiene días de malos peinados. Una hembra de saki cara de oro en cautividad. Foto: © Conservation International/Tomada por Russell A. Mittermeier.

“[Los monos saki], como todos los primates de Sudamérica, sufren los efectos de la alteración del hábitat en toda la región, que incluyen la fragmentación del hábitat y la caza. Los sakis son cazados a lo largo del área de distribución para subsistencia, como mascotas y como trofeos (por ejemplo, para mercadería en el negocio del turismo en Ecuador como ‘cabezas reducidas’) y se utilizan sus colas para hacer plumeros o su piel para sombreros”, escribe Marsh.



No obstante, ella espera que su estudio ayude a conseguir un mayor esfuerzo de conservación.



“Básicamente, el objetivo es conservar tantas especies de sakis en estado salvaje como sea posible, y eso solo puede lograrse con una taxonomía que funcione. Mi lógica para este trabajo es ‘dominar la locura’ de la taxonomía [de los saki], no confirmar a la perfección cada espécimen o saki viviente”, agrega.



La familia saki no es el único grupo de primates que tuvo revisiones.



“En la década del 80, la gente creía que existían alrededor de 180 especies de primates en el mundo. Gracias a la dedicación y habilidad de investigadores como Laura Marsh, en la actualidad tenemos una comprensión más clara de la diversidad del orden de los mamíferos que dio origen al nuestro. Llevamos 496 especies y siguen sumándose”, comenta Anthony Rylands, investigador principal en CI y vicepresidente del Grupo de Especialistas en Primates, cuyo nombre también se utilizó para uno de los sakis nuevos: el saki de cara pelada de Ryland.



Los monos saki del mundo en orden de descubrimiento, según el nuevo estudio:






Un saki blanco macho (Pithecia albicans) en el río Tefe, Amazonas, Brasil. El estudio de monos saki se complica aún más debido a las variaciones entre los machos y las hembras de cada especie. Foto: © Conservation International/Tomada por Russell A. Mittermeier.




Saki cariblanco macho en cautiverio. Foto: © Conservation International/Tomada por Russell A. Mittermeier.


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