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Salvar al sobreviviente: China lucha por salvar de la extinción a la marsopa sin aleta



A la mañana del 14 de julio de 2002, Qi Qi desayunó de manera habitual. Al ser el único baiji o delfín del río Yangtze (Lipotes vexillifer) – que se encuentra en cautiverio, Qi Qi era una especie de celebridad en China y sus cuidadores controlaban de manera minuciosa su salud. Esos cuidados pueden explicar por qué, luego de haber sido herido por pescadores, vivió 22 años en el Freshwater Dolphin Research Center [Centro de Investigación de Delfines de Agua Dulce] en Wuhan, China.



Ese día parecía encontrarse bien y le permitieron tomar su desayuno mientras continuaban con sus tareas. Los delfines del río Yangtze, en ese momento, estaban desapareciendo de manera extraña y los científicos tenían miedo de que llegue el fin de su especie. La investigación del centro con Qi Qi fue lo único que la humanidad pudo vislumbrar de esta criatura ilusoria. Lamentablemente, esto terminó ese día.



«Cuando regresaron, Qi Qi se encontraba en el fondo del tanque», dice Wang Ding, máxima autoridad del centro en la actualidad. «Había muerto».





Las marsopas sin aleta juegan en los tanques en el Centro de Investigación de Delfines de Agua Dulce en Wuhan, China. Los científicos establecen que cuanto más sepamos sobre su reproducción y comportamiento, más cerca estaremos de conservarlos antes de que desaparezcan. Fotografía: Dominic Bracco II



Nunca más habrá otro baiji en cautiverio. Luego de unos años, en 2006, Wang y un grupo de biólogos visitaron el Yangtze con el fin de contar los pocos animales que quedaban de la especie. Luego de seis semanas en el agua, no encontraron ninguno. Desalentados, regresaron a la costa y anunciaron al grupo de investigadores que los estaban esperando que el baiji, a todos los efectos, estaba extinto.



El investigador estadounidense, Robert Pitman, dijo de manera sarcástica: «Parece que el baiji es lo único que no se fabricará más en China».


La historia se repite



La pérdida del baiji, predecible como pudo haber sido, fue un shock para el mundo y una vergüenza para China. Una criatura popular y carismática se había puesto en el camino del progreso, el primer cetáceo que la humanidad llevó a la extinción. Sin embargo, lo que varias personas no saben es que no estaba solo en las aguas turbias del río Yangtze. Otro cetáceo todavía sobrevive en los ríos de China y los científicos están decididos a evitar que no tengan el mismo destino que Qi Qi.





Entrenadores en el Centro de Investigación de Delfines de Río en Wuhan, China, adiestran a las marsopas sin aleta mientras se alimentan. Los animales no actúan en un show pero el entrenamiento los ayuda a hacer ejercicio y a establecer una relación con sus colegas humanos. Fotografía: Dominic Bracco II


La marsopa sin aleta(Neophocaena phocaenoides asiaorientalis)posee una nariz obtusa, parecida a la de una beluga pero de tamaño más reducido. No está muy relacionada con el baiji, sin embargo, ha sobrevivido en el mismo ecosistema reducido. Si el baiji fuera el león del Yangtze, la marsopa sin aleta sería la hiena. Tiene un tamaño más reducido, más versátil en sus gustos. Wang afirma que mientras el baiji pasaba sus días en el centro del canal, la marsopa sin aleta vive en las orillas del río, donde se alimenta de los peces de los bancos de arena. Y, como sucedió con el baiji hace 20 años, la cantidad de marsopas sin aletas está disminuyendo de manera alarmante. Para el 2012, quedaban cerca de 1000 en el río.



El Centro de Investigación de Delfines de Agua Dulce es un lugar muy aislado, rodeado de árboles frondosos y pasto verde. Al entrar en el edificio, el aire húmedo se llena de los sonidos de marsopas sin aleta chasqueando y silbando. Es imposible no deslumbrarse con estas elegantes criaturas en las tres piletas contiguas. Mi intérprete, una experimentada periodista china, parece una niña cuando se acerca de manera inmediata a los entrenadores que les tiran pescados a las marsopas mientras realizan trucos simples. Aunque estos animales no actúan en un show, la actividad y socialización son muy buenos para ellos.



Yu Jiang Hao, un investigador del centro, explica que están estudiando el comportamiento y la biología reproductiva de las especies con el fin de comprender mejor de qué manera se las puede preservar.



«Estamos tratando de descubrir qué factores del medio ambiente están influyendo en su reproducción», establece.



Demasiados invitados en la mesa



El Río Yangtze está lleno de amenazas de todo tipo relacionadas con los humanos para las marsopas: cazadores furtivos, coaliciones de embarcaciones, redes extraviadas y contaminación a lo largo y ancho del río Sin embargo, ahora los científicos piensan que ninguno de estos factores es la causa principal de la disminución del número de marsopas. La causa principal es la hambruna.





Los pasajeros desembarcan de un transbordador en el Río Yangtze. El tráfico de las embarcaciones es una preocupación para las marsopas salvajes, sin embargo, la amenaza más grande es la hambruna. Fotografía: Dominic Bracco II


«Necesitan cambiar de la leche materna a la comida sólida. Este es un período de transición muy importante y si no hay alimentos disponibles, es muy difícil para ellos sobrevivir», dice Hao. «El número de peces está disminuyendo. Esto comprende un gran problema».



Mientras camina cerca de estos animales que juegan con sus entrenadores y dan vueltas en la pileta central, explica que durante los primeros seis meses de vida, la marsopa permanece junto a su madre y se alimenta sólo de su leche. Luego, puede que pruebe algunos pescados pero recién cerca del año se acostumbra a la comida sólida. Este momento, cuando el animal todavía no es un cazador experto y necesita grandes cantidades de pescado, puede ser letal para la marsopa sin aleta.



Los científicos han descubierto que es a esa edad con exactitud cuando varias marsopas mueren y son arrastradas a la costa. Las marsopas sin aleta no son muy selectivas en cuanto a su alimentación, sin embargo, la increíble disminución de peces del río causada por los humanos ha puesto a prueba sus habilidades para encontrar suficiente comida para llegar a la adultez.



Los animales de agua dulce como el baiji y la marsopa sin aleta, a diferencia de otros cetáceos, tienen un problema. No pueden huir a ningún lado. El Río Yangtze puede parecer grande pero, comparado con el océano, es sólo una gota de agua. Las poblaciones del océano pueden disminuir de manera extraordinaria, hasta no tener ningún efecto mensurable sobre el ecosistema, sin embargo, por lo general, no desaparecen por completo. De hecho, no existe ningún registro de algún caso en el que un pez libre del océano se haya extinguido.



Sin embargo, para los animales de río y lago, es mucho más peligroso. Los peces de agua dulce como el Coregonus hiemalis, un pez blanco endémico del Lago Lemán, y el Salvelinus agassizi de New Hampshire no tienen dónde huir cuando las actividades humanas invaden su hábitat. Así, junto con unas docenas de otros peces de agua dulce, se extinguieron durante el siglo veinte. En el Yangtze, hay varios animales con problemas similares que se encuentran amenazados o que, posiblemente, ya hayan desaparecido. Animales como el Aligátor chino (Alligator sinensis), el esturión de Yangtze(Acipenser dabryanus), la tortuga de Swinhoe (Rafetus swinhoei), y el pez espátula del Yangtze(Psephurus gladius).



Por lo tanto, ¿Cómo puede ser que la marsopa sin aleta haya sobrevivido y no así el baiji? Pues bien, aparte de tener un de tamaño más reducido y, por lo tanto, demandar menos cantidad de comida, parecen haberse adaptado mejor a las condiciones que cambian de manera rápida. Por ejemplo, los equipos del laboratorio de Wang han descubierto que ahora se agrupan alrededor de los puertos. Al utilizar su equipo de monitoreo acústico, han rastreado los movimientos de las criaturas y descubrieron que pasan mucho tiempo en la bahía, esquivando embarcaciones.



El motivo, aunque irónico, es que estos son los últimos lugares donde no se ha pescado en exceso, ya que ningún pescador respetable pescaría en un puerto. También es el último lugar donde se encontrarían redes que pueden matar a una marsopa.



¿Prohibir la pesca en el Yangtze o crear lagos protegidos?



Wang sostiene que, según lo aprendido en la investigación en PLOS ONE y en Integrative Zoology, la respuesta es clara: prohibir la pesca en el Yagntze. Si la falta de comida es la causa de muerte de estos animales, que haya menos pescadores en el agua haría que vuelvan, posiblemente, junto a otras pocas especies.



«La acuicultura produce casi 30 millones de toneladas de productos de agua dulce. La pesca comercial en el Río Yangze sólo produce 100.000 toneladas», afirma. «Así que, en cuanto la economía, no es muy importante».



Por así decirlo, esto equivale a una tonelada por persona que trabaja en la industria pesquera del Yangtze. Aunque es poco comparado con las millones de personas desplazadas por la Presa de las Tres Gargantas, todavía son muchas las personas que hay que dejar sin trabajo y trasladar. No está claro si el gobierno planea prestarle atención a esta recomendación pronto.





Las marsopas sin aleta juegan en los tanques en el Centro de Investigación de Delfines de Agua Dulce en Wuhan, China. Fotografía: Dominic Bracco II


En los últimos años, China ha seguido una estrategia diferente. Está creando parques acuáticos a partir de lagos en forma de herradura, lagos en forma de U se crean cuando el canal de un río se corta en una de estas curvas errantes. Al utilizar cinco de estos cuerpos por separado, esperan crear cinco poblaciones de marsopas sin aleta con el fin de preservar suficiente cantidad de estas especies que, algún día, cundo las condiciones sean mejores en el río, puedan producir de nuevo una población saludable.



Hasta ahora, dice Wang, ya poseen una reserva que mide 13 millas de largo y una de ancho. Han introducido algunos animales en cautiverio y los han entrenado para atrapar peces salvajes. Mientras tanto, esperan abrir una segunda reserva en un futuro cercano.



«Por lo menos, podemos salvar las semillas de esta especie», dice. «Y esperemos que algún día el Yangtze se convierta en un río natural, un río con vida, y podamos reintroducir los animales en el río».



La población china se ha solidarizado con la marsopa sin aleta como lo hizo con el baiji. Sin embargo, es difícil convencer a las personas para que sacrifiquen el crecimiento económico por la vida de una criatura que pocas personas han visto en el mundo silvestre. Luego del estudio general sobre el baiji en 2006, Pitman le dijo a un sitio web denominado Whale Trackers: «Diez por ciento de la población del mundo vive en el valle del Río Yangtze en este momento. Están experimentando un auge económico e intercambiaron su delfín por un estilo de vida mejor. Y creo que sería muy difícil convencer a tantas personas que fue un mal negocio».



Este intercambio continúa hasta el día de hoy, la única diferencia es que los científicos han aprendido de la primera vez que esto pasó». Y, hoy en día, esperan que las herramientas que están utilizando produzcan un resultado mejor.



«Los próximos cinco años son un tiempo crítico para observar la especie. De otra manera, si no hay un progreso significativo en los próximos cinco años, esta especie seguirá los pasos del baiji», dice Wang.



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