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Último intento: México por fin se toma en serio salvar a la vaquita


Las vaquitas (Phocoena sinus) son más solitarias que cualquier otro cetáceo, pero a veces se las encuentra en grupos pequeños. Foto de Paula Olson, NOAA.


Probablemente hay menos de 100 vaquitas (Phocoena sinus) en el mundo. Este animal, que se encuentra solo en la zona norte del Mar de Cortés, en México, es una marsopa pequeña y tímida que ha sido llevada hasta el punto de la extinción debido a que se ahogan en las redes de enmalle usadas para la pesca de camarones. Pero después de años de parálisis parece que ahora México está haciendo un último esfuerzo por salvar al cetáceo más amenazado (y más pequeño) del mundo.



Semanas atrás, el gobierno mexicano anunció que prohibiría la pesca con redes de enmalle a lo largo del hábitat de la vaquita por dos años. Esta área alcanza unos 13.000 kilómetros cuadrados. Pero lo más importante de este anuncio es que el gobierno tiene la intención de compensar a los pescadores de esa zona por la pérdida en sus ingresos.



“Este sistema de compra y compensación es el conjunto de medidas más completo que se habrá implementado en los últimos veinte años en la lucha por salvar a la vaquita, y brindará a las comunidades locales medios de vida sostenibles”, dijo Omar Vidal, Director General de WWF México.



México afirma que invertirá US$ 36 millones al año en el programa, durante dos años. Después de esto, evaluará el éxito del plan. El país no solo pagará a los pescadores por la pérdida en sus ingresos, también planea controlar la pesca ilegal usando drones, satélites e incluso bases navales, según Associated Press.



Sin embargo, algunos conservacionistas permanecen escépticos.



Brendan Cummings, asesor jurídico del Center for Biological Diversity (Centro para la diversidad biológica) dijo estar “satisfecho” con el anuncio, pero preocupado por su implementación.




La vaquita tiene el tamaño de un perro grande, y es el cetáceo más pequeño del mundo. Según la UICN, en este momento no se piensa en establecer una población cautiva. Imagen de Chris_huh.



También opinó que “hay pocos indicios de que los funcionarios del gobierno se ocupen de que las medidas se implementen o mantengan”.



No obstante, Vidal le aseguró al New York Times que creía que el gobierno mexicano era “muy serio” con respecto a esto.



“Realmente creo que esta es la última oportunidad (para la vaquita) y es mejor que actuemos con seriedad”, añadió.



La situación de la vaquita ha empeorado en los últimos años debido al florecimiento en la región de la pesca (ilegal) de la totoaba. Las vaquitas son tan propensas a ahogarse en las redes para totoabas como en las de camarones y, a la fecha, los pescadores ilegales parecen actuar en la zona con total impunidad.



Al igual que la vaquita, la totoaba (Totoaba macdonaldi) está en grave peligro de extinción. Sin embargo, este pez, que puede alcanzar los dos metros de largo, se ha visto eclipsado en gran medida por la lucha por salvar a la vaquita, un mamífero de aspecto mucho más agradable. En las últimas décadas, ha aumentado la demanda de totoaba en China, donde se cree que su vejiga natatoria es una exquisitez e incluso tiene propiedades medicinales.



El comercio ilegal de totoaba se ha vuelto tan lucrativo que algunos expertos creen que podría estar vinculado a organizaciones criminales, involucradas también en la prostitución, tráfico de narcóticos y armas. Luego de pescar las totoabas, los comerciantes contrabandean las vejigas hacia China a través de Estados Unidos.



Zack Smith, abogado del Natural Resource Defense Council’s Marine Mammals Protection Project (Proyecto para la protección de los mamíferos marinos del Consejo para la Defensa de Recursos Naturales) dijo: “La prohibición de México marcará el momento en que cambie la situación para la conservación de la vaquita, o será el final de una triste historia de fracasos y mala gestión gubernamentales mientras una especie más se encamina a la extinción. El futuro de la vaquita está por completo en nuestras manos y podemos salvarla con la voluntad política adecuada”.



En este siglo ya hemos visto la extinción de otro cetáceo (ballenas, delfines y marsopas), el baiji (Lipotes vexillifer). Este delfín de agua dulce fue exterminado por la industrialización del ecosistema del río Yangtsé en China. Factores como la sobrepesca, las capturas incidentales, la contaminación, el tráfico de buques, la pesca eléctrica ilegal y la construcción de represas (entre las que se incluyen la Presa de las Tres Gargantas) han jugado un papel en su disminución y extinción final. El baiji había vivido en la Tierra por más de 20 millones de años antes de que los humanos lo eliminaran.





El baiji. Foto de: Wang Ding.