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Ensayo fotográfico: el show del zorro volador


Sunda flying fox silhouettes against a back drop of sunset. Photo by: Tiffany Roufs.

Siluetas del zorro volador de la Sonda contra el atardeder. Foto por: Tiffany Roufs.


Con lluvia o despejada, con viento o quieta, con luna llena o no. Cada noche miles de zorros voladores se elevan de una pequeña isla de manglares entre las islas menores de la Sonda indonesa.



Alrededor del atardecer los zorros voladores de la Sonda (Acerodon mackloti) comienzan a revolverse en sus perchas —sus estómagos los están despertando— hasta que el más astuto de ellos despega hacia el cielo. Miles le siguen, haciendo el corto viaje a la cercana Flores, hogar del famoso descubrimiento del Homo floresiensis.




En el temprano anochecer son los murciélagos más astutos los que vuelan primero de sus perchas en los manglares. Foto por: Tiffany Roufs.


En Flores, los mamíferos voladores gigantes pasan la noche dándose un festín de frutas. Al amanecer escapan de vuelta a sus perchas en los manglares, volando de nuevo a través de un pequeño estrecho marino, para alcanzar su isla hogar de Pulau Koaba o, en español, isla de los murciélagos de la fruta. Esta pequeña parcela elevándose del mar yace justo al lado de la Isla de Rinca, casa del infame dragón de Komodo.




Murciélagos y Pulau Koaba. Foto por: Tiffany Roufs.



Los zorros voladores se muestran hábiles en el aire, en picada y buceando, algunos incluso pasan rozando el mar. A la manada le toma más de una hora volar hasta el otro lado.



En tanto las poblaciones de muchas especies continúan declinando alrededor del mundo y mientras las migraciones de la vida salvaje —ya sean anuales o diarias— son interrumpidas por la infraestructura, el cambio climático y el desarrollo, los sitios de abundancia animal, como éste, se han vuelto cada vez más raros.




Hombres de la localidad miran el show de los zorros voladores. Foto por: Tiffany Roufs.



El zorro volador de la Sonda está amenazado por la caza y la destrucción de hábitat, especialmente la tala a gran escala en la región. Su rango está restringido naturalmente en tanto que la especie es sólo encontrada en una pequeña área de islas que incluyen a Lombok, Sumbawa, Alor, Sumba, Moyo, Timor y también a Flores.




Silueta de un zorro volador de la Sonda. Foto por: Tiffany Roufs.



Los murciélagos frugívoros, de los cuales los más grandes son frecuentemente llamados zorros voladores, juegan un papel enorme en las selvas como polinizadores y dispersadores de semillas. Su habilidad para desperdigar semillas a lo ancho y a lo lejos es especialmente importante. Pero investigación reciente ha encontrado que la habilidad para dispersar del zorro volador se obstruye severamente cuando las poblaciones caen, lo que significa que la exitosa dispersión de las semillas depende de grandes congregaciones de zorros —como las de Pulau Koaba.




La manada de murciélagos incluye individuos que se quedan muy cerca del océano, hasta rozando el agua. Foto por: Tiffany Roufs.



El vuelo de estos miles de zorros voladores es también una innegablemente poderosa atracción turística, para un área que soporta tanto dragones de Komodo como algunos de los mejores puntos del mundo para bucear y hacer snorkel.



Hay cerca de 200 especies de murciélagos frugívoros en el planeta, todos encontrados en el Viejo Mundo, i.e África, Asia, Europa y Australia. La mayoría de ellos son incapaces de hacer ecolocación.





Una especie no identificada de murciélago frugívoro capturado despertando en Sumatra. Foto por: Tiffany Roufs.




Zorros voladores de la Sonda cruzando el mar. Foto por: Tiffany Roufs.




Un número aparentemente incontable de murciélagos despegando de los manglares.Foto por: Tiffany Roufs.




Mirando el espectáculo que se da dos veces al día. Foto por: Tiffany Roufs.