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Para mejorar la seguridad alimentaria, miren hacia los bosques, dice un nuevo informe


Cashew nuts grow in the Mamirauá Sustainable Development Reserve in the Brazilian Amazon. Photo by: P.J. Stephenson.
Nueces de la india en la Reserva de Desarrollo Sustentable Mamirauá, en la Amazonia brasileña. Foto por: P.J. Stephenson.

Los bosques podrían ayudar a aliviar el hambre mundial, de acuerdo a un nuevo informe revelado el miércoles durante el Foro de Bosques de las Naciones Unidas en Nueva York.

Es una pretensión audaz, y el informe, publicado por la Unión Internacional de Organizaciones de Investigación Forestal (IUFRO, por sus siglas en inglés), no se deja intimidar por la enormidad del problema al que busca hacerle frente. Algunas 805 millones de personas —uno de cada nueve ciudadanos de la Tierra— están malnutridas, primordialmente en África y Asia. Al mismo tiempo, entre 1.2 y 1.5 mil millones de personas alrededor del mundo dependen de los bosques para toda o la mayor parte de su dieta y sustento, de acuerdo a dicho informe.

Esto sugiere que si los países con más poblaciones dependientes de los bosques adoptaran políticas nacionales y estrategias de uso de suelo con el fin de apoyar la plantación de árboles multi funcionales para proveer de comestibles, madera, carbón, medicina, y una serie de servicios ambientales, podrían hacer mucho para garantizar el acceso a la comida segura y nutritiva. Sin embargo, el informe no cuantifica la afluencia de los bosques o su potencial contribución a la seguridad alimentaria.

Aun cuando los beneficios de la comida basada en bosques se están volviendo mejor conocidos, las limitaciones de la agricultura convencional en el alivio del hambre mundial para una creciente población humana se están haciendo claras. El informe cita investigación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura que muestra que el cultivo de tierras convencional tiende a resultar en una dieta imbalanceada que carece de diversidad nutricional, expone a los pobres a los precios volátiles de los comestibles, y tiene consecuencias ecológicas a largo plazo.

Pero los bosques y los sistemas de granjas basados en árboles, como la agroforestería, pueden complementar la producción agrícola de tal modo que garanticen mayor seguridad alimentaria y mejor nutrición para algunas de las más vulnerables comunidades del mundo, dijo Stepha McMullin, un científico social del Centro de Agroforestería Mundial en Nairobi, Kenya, quien es también uno de los autores del informe, en una declaración enviada por correo a mongabay.com.

Si estás familiarizado con el café de sombra, entonces tienes una idea de lo que se trata la agroforestería. Al plantar árboles frutales y otras especies útiles, al deshierbar selectivamente y darle un manejo a los bosques tan intensamente como cualquier agricultor atendería sus campos y rotaría sus cultivos, la gente en todo el mundo ha creado jardines que se parecen a los bosques naturales en muchas maneras, incluyendo en el proveer un hábitat adecuado para una diversa formación de flora y fauna.



Un paisaje mosaico compuesto de bosque y tierra para la agricultura en Cat Ba, Vietnam. Foto por: Terry Sunderland.

Un jardín forestal —o “tembawang”, como se le llama localmente— en Kalimantan del Oeste, una provincia indonesa en la isla de Borneo, hospeda árboles de 44 especies diferentes, 30 de las cuales producen algo comestible, según el informe. Algunos jardines forestales incluyen árboles y otras plantas cultivadas para el carbón o por su capacidad para atraer la carne de caza.

McMullin señaló los beneficios directos de los bosques y sistemas basados en árboles, incluyendo el hecho de que proveen un número grande de cultivos comestibles altamente nutritivos que ayudan a diversificar la dieta, como frutas, verduras de hoja, nueces, semillas y aceites comestibles. Estas provisiones, al igual que la carne de animales silvestres, peces e insectos que también son importantes fuentes de alimentos del bosque, ayudan a llenar las lagunas nutricionales y las que deja la comida de temporada.

“Debido a la más alta resistencia de los árboles comparada con los cultivos anuales, los frutos de los árboles juegan un rol importante en períodos de sequía y ayudan a superar el hambre causado por escasez de alimentos, especialmente cuando los cultivos básicos fracasan o antes de que estén listos para la cosecha”, dijo ella.

Los bosques y los sistemas basados en árboles también benefician a la gente indirectamente, de acuerdo a McMullin, de formas tales como el proveer una fuente de ingresos con los que la gente puede comprar comida.

Por ejemplo, en la región del Sahel, el reporte afirma que al plantar árboles “los granjeros pobres han convertido millones de acres de lo que se había vuelto un semi desierto para los 80s en una tierra más productiva.” Los árboles ahora cuentan en promedio por el 80% de los ingresos domésticos, mayoritariamente a través de la nuez de karité. Los árboles de karité (Vitellaria paradoxa) que crecen en a lo que el informe se refiere como “parques de karité” son seleccionados por sus características deseables, y los árboles sacrificados pueden ser usados como combustible o para la construcción.



Un paisaje mosaico compuesto de bosque y tierra para la agricultura en Cat Ba, Vietnam. Foto por: Terry Sunderland.

Desde luego, los bosques proveen de servicios ambientales esenciales para la producción de los cultivos convencionales también, como el de ser soporte de abejas y otros polinizadores.

De acuerdo a McMullin y sus coautores, la agroforestería, definida como la cobertura de árboles de más del 10% de la tierra agrícola, es encontrada en más del 43 por ciento de toda la tierra agrícola en el mundo. Es particularmente prominente en Centroamérica, Sudamérica y el sudeste de Asia, donde más de la mitad de toda la tierra de cultivo se considera agroforestería.

Ultimadamente, la carencia del control comunitario sobre los bosques, y obviamente, la deforestación podrían limitar las habilidades de los bosques para mejorar la seguridad alimentaria. El manejo forestal en la mayoría de los países está fragmentado a través de diferentes agencias gubernamentales y jurisdicciones administrativas.

“Los complejos y traslapados procesos interconectados que ligan los productos y servicios de los árboles a la seguridad alimentaria y a la nutrición, actualmente no están adecuadamente representados en la silvicultura, agricultura o en las estrategias relacionadas a la alimentación o nutrición a niveles globales y nacionales”, escriben los autores del informe. Esto contribuye a que la tierra de cultivo y los bosques sean desproporcionadamente sujetos a la degradación, lo cual limita su productividad.

El cambio climático también es una amenaza, no sólo a la productividad de las operaciones agroforestales sino también a la de las convencionales.

“La producción a gran escala de cultivos es altamente vulnerable a eventos extremos del clima, los cuales pueden ocurrir más frecuentemente bajo el cambio climático. La ciencia muestra que la agricultura basada en árboles puede adaptarse mucho mejor a tales calamidades”, Christoph Wildburger, el coordinador de la iniciativa Paneles Expertos de los Bosques del Mundo de la IUFRO, la cual reunió a varios investigadores de los que escribieron el informe, según dijo en un comunicado de prensa.

“Sabemos que los bosques juegan ya un rol clave en la mitigación de los efectos del cambio climático. Este informe hace muy claro que también juegan un papel clave en aliviar el hambre y mejorar la nutrición”, dijo.

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