Noticias ambientales

¿Por qué se expande el cultivo de la palma de aceite, y por qué mantiene su crecimiento?

Parte 2 de 5, de una serie sobre el financiamiento del aceite de palma. Parte I.




Este artículo fue producido como parte del El proyecto de reportajes sobre palma de aceite de Mongabay.org’s y puede ser republicado en su sitio Web, en su blog o en su revista o periódico bajo estas condiciones.


Deforestación para producción de aceite de palma. Fotos por Rhett A. Butler.


Actualmente, el aceite de palma es el cultivo comercial más importante de Indonesia. En 2014, Indonesia produjo 33,5 millones de toneladas de aceite de palma, generando $18,9 billones en ingresos por exportaciones. Esto hace al aceite de palma el tercer producto de exportación más valioso, solo después del carbón y el gas de petróleo. Sin embargo, el auge del aceite de palma en Indonesia es solo un fenómeno relativamente reciente. La figura que se muestra más abajo muestra el destacado crecimiento que ha tenido esta industria a lo largo de los últimos 30 años.



El ascenso de la industria de aceite de palma en Indonesia es el resultado de una combinación de factores, algunos de los cuales se relacionan con el aceite de palma en sí mismo. El aceite de palma es un cultivo excepcionalmente productivo, rindiendo 7 veces más aceite de canola y 11 veces más que la soya, por hectárea. Adicionalmente, el aceite de palma es a la vez de alta calidad y de alta versatilidad. El aceite de palma se usa actualmente como base para la mayoría de las margarinas, jabones, lápices labiales y ceras, y puede encontrarse también en confecciones, aceites de cocina, helados, lubricantes industriales y una variedad de otros productos.










Otros factores están más estrechamente relacionados con el estado de la economía de Indonesia. Por ejemplo, el aceite de palma tiene vínculos significativos con la industria maderera, una industria que empezó a expandirse rápidamente en la década de 1970. En la segunda mitad de esa década, Indonesia se convirtió en el mayor exportador de madera impulsada por inversión extranjera
y por la construcción de vías que abrieron áreas de bosque lluvioso que antes eran inaccesibles. Combinados, la industria maderera con el cultivo de palma de aceite crearon un modelo de negocios altamente lucrativo. La venta de la madera obtenida de eliminar bosques puede generar ingresos de hasta $10.000 por hectárea, proporcionando el capital semilla para convertir la tierra en plantaciones de palma de aceite que es aún más rentable




Adicionalmente, la creciente demanda de aceite vegetal ha transformado la forma en que se cultiva la palma de aceite. En la década pasada, la demanda global por aceites vegetales se incrementó en más del 5% anual. Esta tendencia ha estado impulsada parcialmente por consideraciones de salud, los fabricantes de productos buscan sustitutos para las grasas animales, que son altas en colesterol y en aceites parcialmente hidrogenados, que son altos en grasas trans. La alta demanda de aceite de palma ha hecho que su cultivo pase de éstos de subsistencia tradicional, donde era uno de muchos cultivos plantados en sistemas agrícolas de pequeña escala, a ser generalmente el único cultivo en vastas plantaciones




Plantaciones de palma de aceite, en áreas donde se eliminó el bosque nativo, en Riau, Indonesia. Fotos por Rhett A. Butler.



Finalmente, la oligarquía y el nepotismo han jugado también un papel importante en el crecimiento de la palma de aceite. En particular, el expresidente Suharto, que estuvo ene l poder de 1967 a 1998, distribuyó grandes áreas de bosques para fortalecer relaciones con generales del ejército y con aliados políticos. Mucha de esta tierra fue arrasada para convertirla en plantaciones de aceite de palma. Un porcentaje significativo del sector de la palma de aceite permanece bajo el control de los familiares de Suharto y sus asociados en negocios.



Hoy en día, la industria de palma de aceite en Indonesia continúa creciendo a una tasa insostenible. Actualmente Indonesia tiene 8,1 millones de hectáreas de plantaciones de palma de aceite, de las cuales cerca del 37% se establecieron deforestando tierras. Se proyecta que la superficie total alcanzará 13 millones de hectáreas en 2020. Mientras las plantaciones se expanden, los bosques se están poniendo en un riesgo cada vez mayor de destrucción.



Una razón para el descontrolado crecimiento de la industria de palma de aceite es la inhabilidad del gobierno central para extender su alcance regulatorio al nivel local. Una gran parte de la industria de la palma de aceite permanece bajo un control de facto de oficiales locales, quienes frecuentemente se destacan por buscar beneficios personales de la expansión de las plantaciones. Políticos locales proveen permisos ilegales y concesiones a la palma de aceite y a otras empresas basadas en la explotación de recursos naturales, a cambio de comisiones, que frecuentemente se canalizan en campañas de reelección. Estas redes de corrupción pueden extenderse a través de canales familiares y burocráticos. En 2011, Morkes Effendy, para al entonces dirigente del distrito de Ketapang, se le encontró que había emitido permisos ilegales para PT Kayong Agro Lestari, una compañía de aceite de palma de propiedad de su hijo. Al gobierno del distrito Ketapang también se le encontró que poseía una participación en Golden Youth Plantation, una compañía asociada con el acaparamiento y la destrucción de reservas boscosas.




Bosque de turbera, destruido para plantaciones de palma de aceite en Kalimatán, en la isla de Borneo.



El gobierno central por su parte, sigue careciendo de las herramientas básicas para una controlar a las compañías de palma de aceite. Una de esas herramientas es un sistema para monitorear de forma precisa la tasa creciente de deforestación. Un estudio reciente publicado en la revista “Nature Climate Change” encontró que las cifras del gobierno podrían tener una subestimación de la tasa actual de deforestación, hasta del 50 por ciento, equivalente a un millón de hectáreas de bosque primario durante los últimos 12 años. Adicionalmente, las deficientes políticas de planeación del uso de la tierra y de cartografía significan que el gobierno central frecuentemente no tiene claridad sobre que tierras están siendo usadas, ni para que propósito. Observadores externos han acusado también al Ministerio de Bosques de falta de transparencia en sus operaciones. Por ejemplo, el Ministro ha transferido cientos de millones de dólares destinados a reforestación, a intermediarios financieros, y sin embargo hay poca claridad pública en cuanto a cómo se utiliza realmente el dinero.



Las compañías de aceite de palma han tomado ventaja de esta falta de supervisión, empleando una larga lista de medios ilegales para apoyar aún más su expansión. Se ha sabido que estas compañías han intervenido tierras sin haber obtenido los permisos de usos del suelo o sin haber realizado los necesarios estudios de impacto ambiental. Sin estos estudios en orden, las plantaciones han empezado a invadir áreas sensibles tales como las zonas de amortiguación alrededor de reservas forestales que son refugio de especies amenazadas como el orangután. Algunas compañías hacen subreportes de las áreas de sus inversiones, para explotar áreas mayores, y otras nunca obtienen permiso alguno.



El uso de técnicas de tumba y quema para despejar grandes áreas de bosque sigue siendo ampliamente utilizado por los desarrolladores de plantaciones de aceite de palma. A pesar de ser ilegal, la tumba y quema le permite a los desarrolladores despejar las áreas de forma mucho más barata que con otros métodos, y la velocidad de la técnica también ayuda a las empresas a emplearla sin ser detectados ni castigados. Desafortunadamente, la eliminación de los bosques de esta forma también genera incendios que pueden arder sin control por meses o años, especialmente en el caso de bosques de turbera, que son especialmente inflamables por sus grandes cantidades de carbón almacenado. El humo y la contaminación generado por los incendios forestales llega a países vecinos como Tailandia y Singapur, causando problemas de visibilidad y afecciones respiratorias que han sido vinculadas a miles de muertes prematuras.




Una nueva plantación de aceite de palma en Aceh, en la isla de Sumatra.



Finalmente, las compañías de aceite de palma emplean una variedad de engaños que dificultan que los que quebrantan las leyes sean llevados ante la justicia. Las compañías están frecuentemente conectadas a través de complicadas redes de subsidiarias, lo que hace difícil rastrear la actividad ilegal a una sola fuente. [38]. Cuando una empresa resulta sospechosa de actividades ilegales, frecuentemente se le cambia el nombre, se reestructura o se transfiere a un dueño diferente. Pueden pasar años antes de que los criminales sean encontrados y castigados, momento para el cual el daño a los bosques ya ha sido hecho hace mucho tiempo.



Este artículo es el segundo de una serie que explora los vínculos entre las prácticas de negocios y la deforestación en la industria de la palma de aceite. El próximo artículo dará una mirada más cercana a la legislación emitida por el gobierno de Indonesia para prevenir la deforestación, así como a los resultados de REDD+, una alianza en desarrollo entre Noruega e Indonesia, que provee incentivos financieros para mejorar la gobernabilidad de los bosques.