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¿Cómo resolver la crisis mundial de la pesca? Prohibir la pesca en alta mar

Carga de bonito rayado; vista de las operaciones bajo la superficie entre dos barcos pesqueros filipinos en alta mar el 2012. Los barcos utilizaban una técnica común llamada “cerco” que rodea a los cardúmenes enteros que tienen como objetivo, como también a cualquier otro tipo de vida marina presente. Crédito fotográfico: Alex Hofford/Greenpeace.



Con la demanda de alimentos de mar en aumento, y varias especies de peces en declive debido a la sobrepesca y a otras amenazas, los científicos están proponiendo una solución aparentemente drástica: cerrar el alta mar a la pesca y convertirlo en un “banco de peces para el mundo”. “No se preocupen —dicen ellos—, el hacerlo no afectará los ingresos económicos de la industria pesquera, es más, asegurará que las ganancias sean distribuidas más equitativamente.

Las áreas marinas dentro del límite de 200 millas náuticas de las costas de un país, son llamadas “Zonas Económicas Exclusivas” (EEZ, por sus siglas en inglés). Más allá de las EEZ, está alta mar, aguas internacionales que “pertenecen” a los pueblos del mundo. Después de haber agotado las poblaciones de peces cerca de las costas, muchos países se han dedicado a la pesca en alta mar. Esto contribuye a la sobreexplotación de especies comerciales de peces y amenaza a otras que no son blancos para la pesca, con destrucción del hábitat, captura accesoria y otros problemas. En la actualidad, la pesca en alta mar representa ingresos de unos $16 000 millones anuales, aproximadamente el 15 % de la pesca global anual, que equivale a unos $109 000 millones.

Las Organizaciones Regionales de Manejo de Pesquerías (RFMO, por sus siglas en inglés) —organizaciones internacionales de países que pescan en un área particular— han estado tratando de proteger ecosistemas marinos en algunas regiones de alta mar implementando cierres de pesquerías. De otra forma, la única legislación que gobierna la pesca en alta mar es la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, un acuerdo internacional que reconoce a todos los estados el derecho de pescar libremente en alta mar, pero establece solo principios generales sobre la conservación y los manejos.

“La comunidad mundial ha estado tratando de reducir el problema de la propiedad común alentando la formación de RFMO —dijo Rashid Sumaila, investigador de pesquerías de la Universidad de Columbia Británica, a mongabay.com—. Sin embargo, la mayor parte de los analistas llegaron a la conclusión de que muchos de los RFMO no han tenido éxito”. Dos tercios de las reservas con estatus conocidos, que son administrados por los RFMO, han sido agotadas o sobreexplotadas, según muestran los estudios.

Se necesitaba otra solución. Un estudio del 2014 propuso la audaz idea de cerrar el alta mar a la pesca completamente, y encontró que, al hacerlo, aumentaría las ganancias logradas por la pesca como también mejoraría las reservas pesqueras.

Bonito rayado en un cerca de pesca en alta mar el 2012. Crédito fotográfico: Alex Hofford/Greenpeace.

Para investigar la plausibilidad y los resultados probables de esta idea, Sumaila y un equipo de expertos en pesquería internacional examinaron apuntes de pesca de 2000 a 2010 de la base de datos de Sea Around Us de pesca global, y datos de desembarques de 1950 a 2010 de la FAO de la ONU. Publicaron su hallazgo en febrero en el periódico Scientific Reports.

El equipo de Sumaila descubrió que 19 de las 1406 especies seleccionadas fueron extraidas exclusivamente en alta mar, 802 fueron pescadas solo dentro de las EEZ, y 585 de las “especies transzonales”, como las conoce el estudio, fueron pescadas tanto en alta mar como en las EEZ. Encontraron que menos del 0,01 % de la cantidad y valor comercial del pescado viene de la pesca tomada exclusivamente en alta mar.

Haciendo números un poco más, el equipo demostró que, si se cerrara la pesca en alta mar, no conduciría a pérdidas en la captura global. Esto presume que las capturas de las especies transzonales aumentarían en un promedio del 18 % en las EEZ, una expectativa razonable si el aumento de la biomasa de peces se derrama hacia las EEZ, tal como lo pronostica el estudio. De hecho, los modelos matemáticos usados en el estudio muestran que la biomasa de las especies transzonales aumentarian entre el 10 % y el 70 %.

El estudio demostró que el mundo en conjunto lograría beneficios económicos netos si la pesca en alta mar cesara. La mayor parte de los países costeros —unos 120—, que incluyen países en vías de desarrollo, tienen mucho que ganar, según el informe. Sesenta y cinco países tienen mucho que perder, y siete no ganarían ni perderían. Más aun, la distribución de las ganancias de la pesca serían más equitativas.Actualmente, solo diez países pesqueros atrapan la mayor parte de la pesca y de los beneficios económicos

Un buzo trabaja en una red de cerco con atún barrilete y alrededor de esta en el alta mar el 2012. Crédito fotográfico: Alex Hofford/Greenpeace.

El equipo de Sumaila observó beneficios adicionales también. “En general, los buques que pescan en alta mar viajan distancias más largas, pasan más tiempo en busca de peces y, por lo tanto, incurren en un mayor costo por unidad de peso de pesca que los buques que pescan solamente dentro las EEZ. Esto significa que el cierre del alta mar a la pesca, además de no modificar nada, reduciría los costos y la quema de combustibles fósiles globalmente”, afirman los autores.

“Esta es una interesante idea que un número de economistas y de científicos están empezando a explorar —dice Karen Stack, directora administrativa de Ocean Unite, un grupo de defensa que es parte de la fundación corporativa Virgin Group—. Dadas las amenazas a la salud de los océanos por la sobrepesca, el cambio climático y la polución, todos los cuales están poniendo enorme tensión a la vida marina, tenemos que estar dispuestos a explorar ideas audaces”, dijo a mongabay.com.

“Dichos cierres tienen que estar emparejados con políticas de pesquería sostenibles que aseguren que, donde se realice la pesca, se deben establecer límites científicos que no agoten las existencias, y que los equipos de pesca utilizados no destruyan el hábitat de peces ni la biodiversidad asociada”, añade Sack.

“Sin embargo, antes de promulgar una prohibición de pesca en alta mar, se deben efectuar más pruebas de teorías de predicción, que necesariamente utilicen datos actualizados”, dijo Crow White, un experto en pesquerías del Sustainable Fisheries Group, de la Universidad de California en Santa Bárbara, y autor principal del estudio del 2014 que propuso los cierres del alta mar.

El barco pesquero Yin Yuang navega en aguas internacionales frente a Japón en mayo de 2014. La Guardia Costera de los EEUU interceptó al buque por actividades pesqueras ilícitas, incluyendo el uso prohibido de redes de enmalle, las cuales “matan de forma indiscriminada masivas cantidades de peces y otras especies marinas tales como ballenas, aves marinas, tiburones y tortugas mediante el uso de enormes redes suspendidas por millas en mar abierto”, según un informe de prensade la Guardia Costera de los EEUU. Las redes de enmalle y otras prácticas de pesca destructiva son comunes en alta mar. La Guardia Costera de China se hizo de la custodia del barco. Crédito fotográfico: Guarda Costera de los EEUU.



Una pregunta insistente es cómo en realidad los cierres pueden hacerse cumplir, dada la inmensidad y lejanía del alta mar, y la falta de jurisdicción de cualquier autoridad gobernante. El implementar un cierre “requeriría una reforma fundamental del gobierno de los mares”, reconocen los autores, pero argumentan que tal reforma es posible y que, con el tiempo, puede ser inevitable debido a la creciente actividad humana en alta mar.

“Pienso que este estilo de regulación es más exigible ahora que nunca antes en la historia de la humanidad, por lo menos por dos motivos —dijo White a mongabay.com vía correo electrónico—: primero, que la tecnología satelital hace posible el monitoreo remoto de los barcos. No es más un juego de gato y ratón entre ejecutor y cazador furtivo, pero en vez, un juego del ojo en el cielo. Segundo, el mundo gasta $2000 millones por año subvencionando pesquerías en alta mar. Con los cierres, parte de ese dinero puede ser utilizado en el cumplimiento de la ley”.

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