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¿Podemos salvar al rinoceronte de Sumatra? Indonesia aún tiene esperanza

¿Puede un santuario en Indonesia salvar el destino de un rinoceronte en peligro de extinción?


Bina desayunando en el Santuario del Rinoceronte de Sumatra. Foto por: Tiffany Roufs.

“Un uno por ciento de la población mundial”, dice el veterinario Zulfi Arsan mientras señala con la cabeza a Bina, un rinoceronte de Sumatra hembra de 714 kilogramos de peso y 30 años de edad que juega ociosa partiendo ramas.

De tonalidad rosada, dócil y mansa, Bina no parece importarle la presencia de homínidos bípedos sacando fotos y sorprendiéndose a cada instante en el Santuario del Rinoceronte de Sumatra Kambas National Park. Al menos no interrumpen su desayuno.

Parece no inmutarse por la particular situación de ser la única de aproximadamente cien rinocerontes de Sumatra (realmente no se sabe con seguridad) en el planeta. Actualmente, el rinoceronte de Sumatra (Dicerorhinus sumatrensis) se encuentra probablemente en la situación más desalentadora de las cinco especies de rinocerontes en el mundo, pero las 100 hectáreas del Santuario del Rinoceronte de Sumatra (SRS) pueden suponer un hálito de esperanza, especialmente tras haber conseguido un ternero en 2012. El pequeño macho, Andatu, fue el cuarto rinoceronte nacido en cautividad en los últimos cien años y el primero del SRS.

“No pudimos parar de sonreír durante días”, me contaba por email Susie Ellis, Directora Ejecutiva de la Fundación Internacional del Rinoceronte (IRF), (IRF, por sus siglas en inglés). Ellis, cuya organización concede todos los fondos necesarios para el SRS, estuvo en el nacimiento.


Un joven Andatu disfrutando de un baño de barro. Foto cortesía del IRF.

“Fue todo un éxito profesional ver tal logro, sabiendo el esfuerzo que había llevado. A veces decimos que fue un embarazo de 15 años”.

No obstante, la alegría de ver crecer a Andatu y convertirse en un joven macho sano en los últimos tres años se ha desvanecido tras una serie de malas noticias para la especie.

Ellis denominó la situación del rinoceronte de Sumatra como “de absoluta urgencia”.

Primero, la declaración en 2013 —menos de un año después del nacimiento de Andatu— de que en lugar de haber 250 rinocerontes de Sumatra en el mundo, solo quedaban 100. Después en 2014, una hembra salvaje de rinoceronte de Sumatra fue capturada para la cría en Borneo. En un primer momento, los ecologistas pensaron que ya estaba embarazada —hasta que descubrieron que su matriz estaba llena de tumores, un problema común entre rinocerontes hembras que no se han apareado lo suficientemente a menudo y hace de la reproducción natural algo imposible. En el mismo año, una joven hembra de rinoceronte de Sumatra murió de forma inesperada en el Zoo de Cincinnati.

Pero las peores noticias llegaron este año cuando el estado de Borneo de Sabah anunció que la especie estaba extinta en su hábitat salvaje, lo que significaba, de hecho, que las subespecies de Borneo quedaban representadas únicamente por tres ejemplares en cautividad y quizás uno o dos en su hábitat en el estado de Kalimantan en la Indonesia de Borneo. Toda la esperanza de la especie, después de una casi total pérdida de la subespecie de Borneo —cuya supervivencia depende ahora de la tecnología in vitro— recae en Sumatra y, cada vez más, en los esfuerzos del equipo en el SRS.

El santuario

Durante el trayecto para conocer a Bina, circulando por el santuario de 100 hectáreas en Way Kambas, no pude evitar sentirme como si estuviese en Parque Jurásico. Nuestro camión abierto quedaba rodeado de densa y verde vegetación del bosque tropical de tierras bajas de Way Kambas, tan espeso que apenas podía ver más allá de unos metros de esa neblina esmeralda. A cada lado de la carretera se elevaba una alta valla electrificada para mantener tanto a la ancestral megafauna dentro como la gente fuera —aparte de los cuidadores del rinoceronte. Por un instante, no me hubiera sorprendido en absoluto si un triceratops se hubiese abierto paso entre la vegetación.



Zulfi Arsan, veterinario del Santuario del Rinoceronte de Sumatra. Foto por: Tiffany Roufs.

Aunque los rinocerontes de Sumatra no se asemejan para nada a la edad evolutiva de los dinosaurios, son la especie viva de rinoceronte más antigua. Existen evidencias que sugieren que los rinocerontes de Sumatra pertenecen a una línea distinta de rinocerontes que se separó del resto hace alrededor de 25 millones de años, poco tiempo después del indiscutible auge de la diversidad y evolución de esta especie. Hubo una época en que había cerca de 30 especies diferentes de rinocerontes sobre la Tierra; hoy solo quedan tres. Los rinocerontes de Sumatra son el único miembro de su linaje ancestral, perteneciendo al género Dicerorhinus. Algunos científicos piensan que los rinocerontes de Sumatra podrían ser el pariente vivo más cercano de los ya extinguidos rinocerontes lanudos de Europa y Asia.

“Los rinocerontes de Sumatra junto con los de Java son las únicas especies habitantes del bosque tropical. El cuerpo y orejas peludas del rinoceronte de Sumatra lo hacen único entre el resto de rinocerontes”, dijo Ellis.

El rinoceronte de Sumatra es también el más pequeño, aunque cuando miro a Bina no pienso que sean pequeños en absoluto. Ella es increíblemente enorme, con una ligera capa de pelo y un tono rosado. Bina, el único rinoceronte que encontramos esta mañana y el más viejo de todos los rinocerontes de Sumatra en cautividad. Los conservacionistas calculan su edad en aproximadamente 30 años y la media de vida de un rinoceronte de Sumatra en cautividad es 35.

Junto a la jaula de Bina, Zulfi Arsan me cuenta que la envejecida hembra tiene ciclos de reproducción irregulares, pero aún hay esperanza en que pueda tener crías. Hombre de buen ver y con una barba que cualquier hípster envidiaría, Arsan es uno de los veterinarios del santuario y nuestro guía esta mañana. Lleva tan solo un año en el SRS pero ya habla de los rinocerontes como si fuesen viejos amigos suyos.

Aunque teóricamente Bina podría tener todavía una cría, existen dificultades. Cuando el personal intentó aparear a Bina con su único pretendiente posible, Andalas, las cosas se pusieron feas, cuenta Arsan. Cuesta imaginar que la apacible Bina inicie una pelea sobre cualquier cosa en tanto que la vemos comer tranquilamente, pero el sexo puede convertir incluso a este manso gigante en un torbellino de hormonas. Las peleas previas al apareamiento son algo común en la vida salvaje de los animales, pero los expertos se muestran reacios a poner en riesgo a sus rinocerontes. Así pues, en el caso de Bina al menos, han preferido intentar la inseminación artificial. Una opción que aún está por dar resultado.

Widodo Ramono, experto en rinocerontes de Sumatra y Director Ejecutivo del Yayasan Badak Indonesia, YABI (Fundación Rinoceronte de Indonesia), me comentó por email que una de las cosas que diferencian al rinoceronte de Sumatra es su “conducta única reproductiva”, en la que las hembras solo se encuentran receptivas un único día de su celo. Esto ha hecho, obviamente, que salvar al rinoceronte de Sumatra se vuelva una tarea “única y difícil”, decía.

Bina masticando su desayuno. Vídeo por: Tiffany Roufs.

Podríamos denominar a esta situación también como exasperante y casi imposible. En los años 80 y 90, los ecologistas decidieron embarcarse en un atrevido proyecto de salvar a la especie de la extinción. Salieron y capturaron a 40 ejemplares en su hábitat salvaje. Pero por aquel entonces nadie sabía realmente cómo cuidarlos o cómo criarlos. No es de sorprender, que los científicos no pudieran anticiparse a todos los problemas que surgirían: de los 40 animales capturados, solo un par fueron criados con éxito; el resto murió sin descendencia. El único ejemplar superviviente de ese grupo hoy es Bina —capturada en 1991— pero aún está por tener una cría y su reloj biológico apremia.

Aunque este programa de captura ha sido reconocido por los conservacionistas como un fracaso —casi una catástrofe— sirvió para llegar al conocimiento actual sobre cría y reproducción que los investigadores manejan hoy día. Y fue este conocimiento el que dio como resultado el nacimiento de tres rinocerontes en el Zoo de Cincinnati, incluyendo a Andalas y finalmente a su hijo Andatu (la siguiente generación) en el SRS.

Pero incluso aunque la reproducción resulte exitosa, al trabajo duro de los expertos por salvar la especie le aguarda una larga, larga espera. La reproducción del rinoceronte es lenta, más lenta incluso que la de los humanos. El embarazo de un rinoceronte de Sumatra dura normalmente 15-16 meses. Una vez que nace la cría, esta permanece junto a la madre durante varios años mientras crece, en los que los ecologistas evitan que la madre se reproduzca nuevamente. Por ejemplo, Andatu acaba de ser separado de su madre, Ratu. Esta separación se produjo cuando ambos ejemplares pararon de actuar como madre e hijo y comenzaron a hacerlo como posible pareja, declara el veterinario Arsan. Debido a esto, Arsan comenta que los ecologistas deben esperar normalmente entre cuatro y cinco años tras el nacimiento para volver a intentar aparear a la madre rinoceronte.

En el SRS hoy día, Andalas tiene tres posibles compañeras: Bina, Rosa y Ratu (la madre de Andatu). Ratu, que fue capturada en 2005 tras aparecer por el pueblo, demostró ser la pareja perfecta para Andalas. Pero esto llevó tiempo. Primero, Andalas, que pasó seis años de su vida en el Zoo de Cincinnati, tenía que acostumbrarse a su nuevo hogar en Sumatra; debía aprender a no ser tan exigente con la comida (los rinocerontes de Sumatra salvajes se alimentan de más de 200 tipos de plantas); desarrollar anticuerpos para la vida en la jungla y superar parásitos, según cuenta Arsan.


Hasta la fecha, Ratu es la única hembra que ha dado a luz en el SRS. Foto cortesía del SRS.

Pero Rosa, el último rinoceronte en el SRS, es un caso completamente distinto. Rosa fue capturada en 2003 tras habituarse a pasear entre los pueblos cercanos y a estar con humanos. Debido a sus constantes incursiones en la sociedad, Rosa pasó a estar muy acostumbrada a las personas. De hecho, cuando pregunto por ella, Arsan hace un pequeño gesto con su mano indicando que psicológicamente está mal. Le encanta estar rodeada de gente y dice “que se asusta bastante del resto de rinocerontes”.

El equipo se encarga ahora de revertir esta conducta de Rosa manteniendo a las personas fuera de su espacio y poco a poco presentándola a Andalas como compañero. Arsan comenta que “es un avance muy lento, pero es un avance”.

Aunque Andalas es el único macho para cría actualmente en el SRS, no es el único rinoceronte de Sumatra macho para cría en el mundo. Su hermano menor, Harapan, sigue en el Zoo de Cincinnati. Harapan acaba de alcanzar la madurez reproductiva pero el resto de su especie vive a miles de kilómetros. El plan ahora es dar un paso más y transferir Harapan al SRS ya que, dijo Ramono, “no contribuirá nada a la conservación si se queda en los EE UU”.

El problema de Borneo

Aun así, Harapan no es la única posible adición al SRS. Un santuario similar en la Malasia de Borneo también alberga tres rinocerontes de Sumatra: un macho, Tam; y dos hembras, Puntung e Iman. Los ecologistas han mantenido los programas de crianza del Santuario del Rinoceronte de Borneo (BRS, por sus siglas en inglés) del usado en el SRS, en parte porque el rinoceronte de Borneo es considerado una subespecie distinta: Dicerorhinus sumatrensis harrissoni.

No obstante, situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas. En 2009, los expertos decidieron tratar a las dos subespecies como una sola. Cuatro años más tarde, tanto el gobierno de Malasia como el de Indonesia aceptaron en una cumbre sobre el rinoceronte la idea de unir el rinoceronte de Borneo y de Sumatra para la reproducción.


Tam, el rinoceronte de Borneo, es uno de los últimos de esta subespecie y posiblemente el último macho. Foto por: Jeremy Hance.

De todas formas, a día de hoy ha habido poco progreso acerca del traslado de los rinocerontes de Borneo afuera.

Este mismo año, Benoit Goossens, conservacionista en Sabah que se decantó por la mezcla se especies en 2013, culpó a Indonesia del retraso.

“¡Indonesia es un lastre! Sabah ha intentado todo lo posible por criar nuestros tres rinocerontes con rinocerontes de Indonesia, pero Indonesia se muestra reacia a ello”, me contaba Goossens por email, y añadió que “pagarán el precio… si se piensan que serán capaces de mantener a 100 rinocerontes en su hábitat salvaje, están equivocados. ¡El mismo destino les aguarda (su extinción en su propio hábitat salvaje) en los próximos 20-30 años!”

Pero Susan Ellis dijo que la situación era mucho más complicada.

“Señalar con el dedo a Indonesia por la inactividad de Malasia no tiene sentido”, dijo ella, destacando que Sabah para nada tiene un excelente registro en el tema de rinocerontes.

Según Ellis, en una reunión en 2009 la Alianza del Rinoceronte de Borneo (BORA, por sus siglas en inglés) —que dirige el BRS— comunicó a sus asistentes que Sabah era hogar de “al menos 20-30 rinocerontes de Sumatra”. Tres años más tarde, BORA bajó ese número a 10-22 y tan solo un año después, dijeron que tan solo tenían cuatro rinocerontes salvajes.



Rinoceronte de Sumatra madre, Emi con su ternero, Harapan, en 2007. Emi murió en 2009 tras dar a luz tres terneros en cautividad, un gran logro para la conservación del rinoceronte de Sumatra. Harapan es actualmente el único de su especie en el Zoo de Cincinnati. Por ahora, es tan solo una cría. Foto por: W. Alan Baker/Creative Commons 3.0.

“Y ahora la especie ha sido declarada extinta en Sabah”, subrayó Ellis.

El estado prácticamente sin esperanza de los animales en Sabah ha llevado también a “una diferencia fundamental de opinión sobre el enfoque de la reproducción en cautividad”, según Ellis.

Indonesia se centra principalmente en la reproducción natural, mientras que Malasia depende de tecnología de fecundación in vitro aún sin probar debido a que sus tres rinocerontes tienen graves problemas de fertilidad. BORA aún no ha producido un embrión viable, aunque John Payne, el director de BORA, contó a Mongabay que el grupo tiene previsto tener uno a finales de año.

Sin embargo, admitió que “esto es difícil”.

La estrategia de BORA sigue sin convencer a Ellis. Por un claro motivo, ella exponía que tales procedimientos implicaban altos riesgos durante reiteradas anestesias y la recompensa podría no materializarse nunca.

“El estado de la reproducción asistida en rinocerontes, en el cual Malasia ha tenido que poner énfasis, es muy modesto“, decía ella, y añade que “a pesar de la buena intención de todas las partes involucradas, es altamente improbable que el proceso se perfeccione a tiempo para salvar a los rinocerontes de Sumatra

Pero si los rinocerontes de Borneo que quedan no se reúnen con sus parientes de Sumatra —y si los ecologistas son incapaces de llevar a cabo técnicas de crianza artificial satisfactorias— significa que esta línea genética única+ del rinoceronte de Borneo se perderá para siempre. Si se les permite mezclar especies, al menos una parte de esa línea genética podría sobrevivir. Por ejemplo, el bisonte europeo sobrevive en dos linajes: una raza de tierras bajas y otra mezclada entre los de tierras bajas y una subespecie del Cáucaso. Incluso aunque la especie del Cáucaso esté ya extinta, parte de su código genético sigue vivo en esos ejemplares. Una pequeña victoria, sí, pero mejor eso que nada.

Por último, la combinación de dos subespecies de rinocerontes podría supuestamente suponer un potente empuje de diversidad genética, muy necesaria en un animal tan raro.

Aun así, Ellis decía que la decisión final de traer a los rinocerontes de Borneo a Sumatra no tiene que ver con las ONG, sino con “un ámbito de alto nivel del gobierno”.

Hace tiempo, en la India, Bangladesh, Bután y Myanmar, vivía una tercera subespecie del rinoceronte de Sumatra —Dicerorhinus sumatrensis lasiotis. Se piensa que probablemente esté extinta actualmente, pero algunos ecologistas mantienen la esperanza de que una población de esta subespecie sobreviva en Myanmar.

¿Qué pasa con los rinocerontes salvajes?

Los esfuerzos por criar rinocerontes en cautividad son solo una parte, y supuestamente la menos importante, de la tarea de salvar al rinoceronte de Sumatra de la extinción. Más allá de las verjas electrificadas del Santuario del Rinoceronte de Sumatra, cerca de cien rinocerontes de Sumatra siguen paseando por la, cada vez menor, zona salvaje de la isla. Pero a diferencia de los rinocerontes de java por ejemplo, estos rinocerontes se encuentran divididos en pequeñas poblaciones desconectadas entre sí.

Los ecologistas creen que hoy día sobreviven entre 94 y 138 rinocerontes de Sumatra. Unos pocos, literalmente solo unos pocos, pueden seguir en el Borneo de Indonesia (Kalimantan), pero la mayoría se encuentra en tres parques en Sumatra: Bukit Barisan Selatan, el Parque Nacional Gunung Leuser y Way Kambas. Desafortunadamente, ninguna de estas tres poblaciones están conectadas entre sí e incluso se dividen en subpoblaciones de entre dos y cincuenta rinocerontes cada una.



Bina desayunando. Con 30 años, Bina es el rinoceronte de Sumatra de mayor edad en el mundo. Foto por: Tiffany Roufs.

Esto pone en situación de peligro el resto de poblaciones salvajes por el simple hecho de poder desaparecer una a una.

“Por lo que sabemos, estas poblaciones no pueden tolerar ningún tipo de caza furtiva y las poblaciones de menos de 40 ejemplares, si no están creciendo, probablemente no sobrevivan”, decía Ellis. Añadió que las poblaciones más fuertes se encuentran en Way Kambas y Gunung Leuser, mientras que la población de Bukit Barisan Selatan se encuentra “en la cuerda floja”.

Una solución frecuente entre poblaciones desconectadas como estas es la creación de corredores de hábitat natural para reunir a los animales. Pero tanto Ellis como Ramono sostienen que los corredores no son viables en este caso.

Sumatra tiene una de las tasas de deforestación más grandes del mundo. Entre 2000 y 2012, la isla ha perdido 2,86 millones de hectáreas de bosque —un área superior a Haití— de acuerdo con un informe en Nature Climate Change del pasado año. En total, la isla ha perdido alrededor del 85 por ciento de sus bosques naturales en tan solo 50 años. La mayoría de esta deforestación se debe a la industria del papel y a las plantaciones de aceite de palma, que no solo han puesto en situación de riesgo a los rinocerontes sino a la mayoría de los grandes mamíferos de Sumatra: tigres, elefantes, orangutanes y gibones. Aunque los rinocerontes es la población más frágil.

El aumento de la pérdida forestal de Sumatra, así como el auge de redes de carreteras, aumento de ciudades y otros proyectos de infraestructuras, hace imposible conectar las poblaciones de rinocerontes aisladas.

En su lugar, los expertos en rinocerontes idearon un plan alternativo durante varias reuniones desde febrero a mayo de este año. Se pretende consolidar todas estas poblaciones en dos o tres grandes.


Rinoceronte de Sumatra. Foto cortesía del IRF.

“La consolidación ha funcionado bien en África, India y Nepal con rinocerontes negros, blancos e indio; y hemos recopilado experiencia de África en particular como consejo”, dijo Ellis.

Ramono dijo que “los ejemplares aislados inviables” serán traídos a estas áreas de consolidación “para incrementar la capacidad de los rinocerontes de emparejarse entre sí e incrementar la posibilidad de cría”.

Pero para llevar a cabo esto, los ecologistas precisan tener una mejor idea de cuántos rinocerontes quedan, dónde están y si están reproduciéndose.



Interior del SRS. Foto por: Tiffany Roufs.

A pesar de su gran tamaño, los rinocerontes de Sumatra son muy esquivos y tímidos, tanto que incluso los guardabosques de las Unidades gubernamentales de Protección del Rinoceronte —quienes protegen la megafauna todo el día de cazadores y cepos— casi nunca avistan uno. Esto dificulta calcular el número de ejemplares. El equipo espera realizar un sondeo riguroso de estas tres poblaciones, aunque siguen necesitando el dinero para llevarlo a cabo.

“Estamos teniendo un montón de trabajo reuniendo fondos para realizar el trabajo, que incluye trabajo de campo, cámaras trampa y análisis fecal de ADN”, dijo Ellis.

El lado positivo es que el equipo ha recopilado evidencias de que el rinoceronte de Sumatra salvaje sigue reproduciéndose, al menos en los Parques Nacionales de Way Kambas y Bukit Barisan Selatan.

En las últimas reuniones, los participantes coincidieron en aumentar el número de guardabosques para evitar que ningún rinoceronte sea asesinado por cazadores furtivos.

“Cada animal cuenta”, dijo Ellis, añadiendo que aunque parezca que las Unidades de Protección del Rinoceronte hayan frenado la caza, es imposible de hacerlo al 100 por cien. “No hemos encontrado evidencias de caza en los últimos años, pero en un entorno como es el del bosque tropical donde los cadáveres se descomponen tan rápidamente, tampoco hemos encontrado animales muertos por causas naturales”.

Determinación

Tras una hora paseando y masticando su desayuno —a menos de un tiro de piedra y con una simple valla entre nosotros— Bina se adentra de nuevo a la verde verde espesura. Cada rinoceronte tiene su propio territorio vallado que se extiende unas cuatro hectáreas. Ahora se dirige a un charco a retozar un rato. Arsan comenta que los rinocerontes pasan “quizás de cuatro a seis horas en charcas de barro” y cada jaula tiene al menos dos de estas para el disfrute de los rinocerontes. Tiene sentido dado el calor del bosque a mediodía, la gran cantidad de insectos y los muy posibles soporíferos efectos de digerir tantas plantas.

Su partida marca también el final de nuestra mañana en el SRS. Ahora nos dirigimos de vuelta a nuestro hospedaje y, al igual que Bina, echar un sueñecito al mediodía.

El SRS recibió sus primeros rinocerontes en 1996. Veinte años después su objetivo se ha hecho aún más difícil: concretamente, salvar al rinoceronte de Sumatra de la extinción. Pero Ellis dijo que el santuario ha brindado a los científicos y ecologistas la oportunidad “de estudiar una especie cuya biología, hasta hace poco, era desconocida”.

“Ahora comprendemos la nutrición, biología básica, reproducción y conducta a un nivel que jamás habíamos conocido antes”, añadió. “Nuestro reto ahora es utilizar ese conocimiento, de manera que la población del SRS pueda verdaderamente apoyar las poblaciones salvajes”.

Lo más importante es que las décadas de trabajo en el SRS y el Zoo de Cincinnati han hecho posible la crianza, aunque no fácil.

“Hemos dado el primer paso: sabemos cómo criar a rinocerontes de Sumatra y esto es ahora posible”, dijo Ellis. “Pero esta tarea requerirá una enorme cantidad de recursos así como apoyo político en Indonesia para afrontar algunos riesgos y salvar la especie”.


Ratu con su ternero de cuatro días, Andatu. Este nacimiento del SRS ha sido todo un éxito, pero ¿podemos conseguir más? Foto cortesía del IRF.

Con el tiempo —posiblemente décadas— el equipo espera ser capaz de liberar a su hábitat natural a los rinocerontes nacidos en el SRS para aumentar las poblaciones de estos animales e incrementar la diversidad genética.

La conservación siempre ha supuesto un plan a largo plazo. En el caso de los rinocerontes de Sumatra, la duración de este plan es incluso mayor. Largas esperanzas de vida, reproducciones lentas y unas condiciones arriesgadas en el hábitat salvaje significa que muchos de estos ecologistas que han dedicado su vida a la conservación de esta especie jamás sabrán el resultado de sus esfuerzos sobre el destino de esta especie.

Ya de vuelta en nuestros alojamientos, me paré a pensar en esos ecologistas. Me sorprendió mucho que en lugar de mostrarse desanimados, irradiaban determinación. Puede que la suerte no esté de parte de los rinocerontes de Sumatra pero la determinación humana ya le ha ganado la batalla a la suerte antes. Y quizás, solo quizás, podamos hacerlo una vez más.


Bina caminando por su recinto forestal. En el minuto 0:19 se la escucha vocalizar. Los rinocerontes de Sumatra son animales increíblemente vocales con un rango muy variado de sonidos. Vídeo por: Tiffany Roufs.


Encontrarse un rinoceronte de Sumatra puede ser como volver al pasado. Aquí tenemos a Rosa. Foto por: Willem V. Strien/Creative Commons 2.0


Bina en su bosque natural vallado. Foto por: Tiffany Roufs.


Andatu, creciendo poco a poco. Foto cortesía del SRS.