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La recuperación de depredadores crea retos inesperados para la conservación


A female California sea lion bearing a satellite tag tends to her pup. Photo credit: NOAA Fisheries/Alaska Fisheries Science Center.León marino de California con una etiqueta de identificación vía satélite cuidando de su cría. Foto por: NOAA Fisheries/Alaska Fisheries Science Center.



Durante décadas, muchos esfuerzos globales para la conservación han tenido como objetivo proteger las poblaciones en declive de grandes depredadores en la cima de la cadena alimentaria, con numerosas historias exitosas de recuperación. Desde una perspectiva de ecosistemas, sin embargo, la reaparición de grandes depredadores también ha creado nuevos retos para la conservación, según un informe reciente.

En las protecciones legales de EE.UU. —en concreto La Ley sobre Especies en Peligro de Extinción (ESA, por sus siglas en inglés) y la Ley de Protección de Mamíferos Marinos (MMPA, por sus siglas en inglés) —se ha fomentado la recuperación de muchas especies marinas y terrestres, incluyendo los leones marinos de california (Zalophus californianus) y las orcas (Orcinus orca) por toda la costa oeste, así como el lobo gris (Canis lupus) y los osos grizzly (Ursus arctos horribilis) en la región de Greater Yellowstone.

En el informe, publicado en la revista Conservation Letters, los científicos investigaron los efectos de la recuperación de estas poblaciones de depredadores en sus ecosistemas de origen, destacando tres grandes conflictos accidentales producidos como consecuencia de ello.

En primer lugar, según dicen, el número aumentado de depredadores ha derivado en una competencia con el hombre por una misma presa. En segundo lugar, los depredadores protegidos a veces cazan presas que son especies protegidas. Y en tercer lugar, puede surgir una misma competición entre varios depredadores sobre una misma presa. Todas estas tres vicisitudes presentan enigmas para los gestores de la vida salvaje que, a menudo, no dan con una solución clara.


Colonia de leones marinos en California en las Islas del Canal en la costa californiana. La especie, que aún se enfrenta a grandes retos, ha pasado de unos 10 000 ejemplares en la década de 1950 a unos 355 000 hoy en día. Foto por: NOAA Fisheries/Alaska Fisheries Science Center.


Según el informe, en el Noroeste del Pacífico el regreso de los leones marinos de California y las orcas, así como las focas del puerto del Pacífico (Phoca vitulinaOncorhynchus tshawytscha), que está protegido por la ESA y cuyas poblaciones se encuentran en declive. Esta competencia por pescado entre todos estos depredadores podría afectarles negativamente.

“Los conflictos entre el hombre y mamíferos marinos por recursos comunes llevan ocurriendo en el mundo desde hace 1000 años aproximadamente —lo interesante ahora es la iniciativa de resolverlos mientras se le reconoce la protección a estas especies de depredadores listadas por la MMPA”, contaba a mongabay.com Eric Ward, biólogo en pesca en colaboración con la Administración Atmosférica y Oceánica Nacional (NOAA, por sus siglas en inglés) y coautor del informe.

De igual manera, el lobo gris y el oso grizzly de la región Greater Yellowstone, ambos amparados por la ESA, compiten actualmente con cazadores recreativos, así como entre ellos, por el alce (Cervus elaphus). La reaparición de ambos depredadores ha supuesto una mayor presión sobre las poblaciones de alces, que están en declive, según el informe.


Alce toro descansando junto a un arroyo al norte del Parque Nacional Yellowstone. El número de alces en la zona ha descendido debido al aumento de lobos y osos grizzly. Foto por: Kristin Marshall.


En el informe, los autores destacan que existen muchos otros “conflictos de conservación multi-especie” además de los citados. Por ejemplo, las reinsertadas focas están centrándose en poblaciones en declive de bacalao en la costa este de Norteamérica; focas y leones marinos protegidos que se alimentan de cabezas de acero en el Estrecho de Puget; y un zorro amenazado que se alimenta de un alcaudón en peligro de extinción en California, región donde se encuentran las águilas reales (Aquila chrysaetos) que se alimentan de ambas especies.

La ESA y MMPA tienen lo que los autores llaman “válvulas de escape” que permiten sacrificar especies protegidas según ciertas circunstancias para reducir estos conflictos. No obstante, puede existir controversia y el resultado ser incierto. Por ejemplo, redactan que “sacrificar focas y leones marinos es factible legalmente, pero socialmente puede que no sea aceptado”.

Con el fin de resolver estos tres conflictos por el restablecimiento de los depredadores, los autores recomiendan mejorar los programas de monitorización y sistemas de modelado de especies para comprender mejor las interacciones entre depredador y presa y, finalmente, desarrollar planes de recuperación multi-especie para animales ecológicamente vinculados. Tal y como los autores plasman en el informe, no existe una guía de gestión para la conservación para proteger una especie sobre otra cuando estas se sitúan en niveles de protección similares.


Orca cazando un salmón cerca de las Islas San Juan en la costa del estado de Washington. El salmón chinuc, protegidos bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción, son la comida favorita de las orcas que habitan el sur de la zona, otra especie protegida. Foto por: Candice Emmons, NOAA Fisheries/Northwest Fisheries Science Center.


“No disponemos de muchos ejemplos sobre cómo materializar estos planes sobre recuperación multi-especie, de manera que en algunos casos las soluciones a estos retos de conservación nos llevarán a adentrarnos en terrenos inexplorados”, contaba Ward a mongabay.com.

Tanto ESA como MMPA se centran principalmente en la protección de especies únicas, pero también destacan la importancia de mantener ecosistemas sanos y salvaguardar hábitats en estado crítico.

“La intención de ESA y MMPA en última instancia es proteger los ecosistemas, incluso aunque existan leyes instauradas sobre una especie en base a la misma”, contaba a mongabay.com Kristin Marshall, investigadora posdoctoral en pesca en la NOAA y autora principal del informe.

“Es evidente que la reintroducción o recuperación de depredadores beneficia a los ecosistemas; sin embargo, es lógico que existen unos riesgos asociados”, decía Marshall. “Comprender e informar sobre los costes y beneficios potenciales llevará probablemente a una mejor ciencia, gestión y resultados políticos”.


(a): Cronología de la cosecha comercial de salmón chinuc y biomasa de mamíferos marinos (pinnípedos, orcas) en el Noreste del Océano Pacífico. (b): Cronología de la biomasa de depredadores y tasas de extracción de alces en la zona norte del Parque Nacional Yellowstone. (c): Cronología de la predominancia del salmón chinuc en el océano y sus depredadores, las orcas asesinas, en el Noreste del Océano Pacífico. (d): Cronología de la trucha degollada, una especie en declive desprotegida en Clear Creek en el Parque Nacional de Yellowstone y la predominancia de osos grizzly en el Gran Ecosistema de Yellowstone. Fuente: Marshall, K., et al. (2015).


Fuentes: