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Vivir despacio, ocaso rápido: ‘la velocidad de la vida’ puede que explique el descenso de la población de atún

Es bien sabido por todos que las especies de grandes mamíferos, peces y aves son especialmente susceptibles a abruptos descensos de población e incluso extinción debido a las presiones medioambientales y la caza excesiva. Pero el nuevo estudio muestra que características relacionadas con el tiempo, tales como la tasa de crecimiento y la longevidad, pueden ser, incluso, más importantes, al menos para los peces.

Un equipo liderado por investigadores de la Universidad Simon Fraser de la Columbia Británica, Canadá, examinó 26 poblaciones de atunes en una gran variedad de entornos alrededor del globo.

Al combinar bases de datos de trayectorias de la biomasa de la población durante los últimos 50 años con información demográfica de varias especies de atún, han analizado si el tamaño o las características que afectan transcurso de la vida relacionadas con el tiempo eran el mejor indicador de cómo responden las poblaciones a la pesca.

Han hallado que las características relacionadas con el tiempo, no con el tamaño del cuerpo, tienen mayor relación con diversas medidas de vulnerabilidad, desde descensos y desplomes de población hasta amenazas de existencia y recuperación. Los resultados del estudio han sido publicados recientemente en la revista Proceedings of the Royal Society B.

Atún de aleta amarilla (Thunnus albacares), una especie de atún que vive principalmente en el trópico. Los miembros tropicales de la familia del atún tienden a crecer más rápido y a tener vidas más cortas que las especies de clima templado, tales como el atún albacora (T. alalunga). También han sufrido descensos de población más lentos y menos severos, y tienen pocas posibilidades de sobrepesca, según el nuevo estudio. Fotografía de: SEFSC Pascagoula Laboratory; Collection of Brandi Noble, NOAA/NMFS/SEFSC.

Los investigadores eligieron estudiar el atún y especies relacionadas con la familia de los escómbridos porque su población está distribuida por los océanos de climas templados y tropicales y “cuentan con información de gran calidad acerca de las tendencias poblacionales marinas y su evolución histórica” según el estudio.

De hecho, se está consiguiendo mucha información sobre la edad de madurez, longevidad, tasa de crecimiento y tasa de mortalidad de una gran variedad de especies marinas, dicen los autores, y está ayudando a los científicos a entender una gran diversidad en historias vitales. Esto les ha permitido clasificar especies de lento a rápido, donde “lento” significa crecimiento más lento y mayor tiempo de madurez, y vida útil más larga.

El tamaño del cuerpo máximo es todavía un indicador “bastante fiable” de la población y la vulnerabilidad de las especies, señalan los autores. Porque tienden a tener tasas de reproducción más bajas y necesitan más tiempo para alcanzar la madurez, las especies más corpulentas son propensas a drásticos descensos de población y tienen una mayor amenaza de extinción que las especies más pequeñas.

Además las temperaturas también juegan un papel importante en dar forma al recorrido vital del atún y sus parientes, principalmente por cómo controlan las tasas metabólicas. Los autores dicen que las tasas de crecimiento y reproducción cambian tanto con el tamaño del cuerpo como con la temperatura. En otras palabras, las especies que viven en climas más cálidos viven más rápido y mueren más jóvenes.

Lo que significa, por ejemplo, que según los cambios de temperatura por la latitud el atún en aguas tropicales probablemente crecerá más rápido, alcanzará la madurez antes y tendrá una vida más corta que el atún en océanos templados. El atún tropical compensa su corta vida útil con una tasa de crecimiento de población más rápido que sus primos en climas más fríos y puede que esa sea la clave de su resistencia.

El equipo descubrió que las poblaciones de atún de latitudes altas con vidas más lentas han sufrido abruptos descensos durante el pasado medio siglo y han tenido mayor riesgo de sobrepesca que las poblaciones tropicales con vidas más rápidas.

“Los fuertes gradientes de latitud por la temperatura en los tratamientos del recorrido vital puede que sean la razón del patrón global de los descensos de población, los desplomes de pesca y la extinción local”, dicen los autores.

Como resultado, declaran los investigadores en el informe, los tratamientos relacionados con el tiempo pueden ser “más adecuados” para evaluar y clasificar la vulnerabilidad de las especies para la explotación pesquera que el tamaño corporal, cuando las estrategias de conservación son diseñadas para grandes áreas geográficas.

“El atún de aleta amarilla es un buen ejemplo”, escriben. “Aunque sea relativamente grande —hasta 232 cm de largo— es una especie tropical de crecimiento rápido y vida corta, y por lo tanto, puede superar altas tasas de mortalidad por la pesca comparado con los atunes de aleta azul de clima templado y tamaño similar”.

Los autores reconocen que puede que sus hallazgos se opongan drásticamente a la gran mayoría de estudios anteriores, que decían que las especies grandes de peces tienden a un descenso más abrupto y están bajo una mayor amenaza de extinción que las especies pequeñas. Sin embargo, alegan que, en realidad, su investigación se puede reconciliar con el juicio convencional.

“En cambio, es probable que nuestros descubrimientos complementen, más que contradigan, estos estudios”, declaran.

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