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El impacto de la niebla en la vida salvaje del Sureste Asiático

  • Autoridades e investigadores siguen mostrando una ignorancia increíble ante el impacto ecológico del humo provocado por los incendios de cada año en Indonesia.
  • Algunos animales pueden tener dificultad para cantar, algo crucial para el apareamiento, defender el territorio y mucho más.
  • Una enfermedad de los orangutanes llamada saculitis aérea podría mostrarse más predominante durante la temporada de niebla.

Desde hace varios meses hasta hace muy poco, un manto gris se cernía sobre Singapur, resultado de los incendios incontrolados y puntos calientes en turberas cerca de Indonesia. Gracias al estudio sobre la conservación de mariposas tropicales en los bosques y parques de la ciudad estado realizado por Anuj Jain, de la Universidad Nacional de Singapur (UNS), se demostró que algo iba mal: había menos insectos volando por los alrededores. Además, la actividad animal en su conjunto había caído notablemente.

Jain no realizó sus observaciones solo. Los pájaros cautivos de Singapur cantaban menos y los investigadores en un estudio con un jardín de azotea observaron menor actividad en las aves durante los días de neblina. Además de estas observaciones superficiales, nadie podría estar completamente seguro de cómo estaban viéndose afectados por la nube tóxica los organismos vivos y ecosistemas más grandes.

La niebla tóxica de los incendios forestales en Indonesia cubre regularmente el Sureste de Asia desde hace décadas, con episodios particularmente graves en 1997, 2006 y 2013. El fenómeno de este año parece haber concluido finalmente con las últimas lluvias, pero podría ser el peor de toda la historia, con 19 muertes confirmadas y 500 000 ciudadanos que padecen problemas respiratorios tan solo en Indonesia. Sin embargo, a pesar de este historial y de la regularidad de los desastres (la mayoría causados por el hombre), las autoridades e investigadores siguen mostrando una ignorancia increíble ante el coste ecológico de una de las regiones más ricas en biodiversidad del mundo.

El impacto de los fuegos que causan la neblina es mucho más claro que esta en comparación. La rápida expansión de las llamas destruye vastas extensiones de bosque tropical, incinerando semillas y árboles jóvenes y eliminando la fertilidad de las semillas en el suelo. Los desafortunados organismos vivos alcanzados por el fuego quedan asfixiados o quemados hasta la muerte. Muchos de los que sobreviven mueren de hambre, por destrucción de su hábitat o son eliminados al acercarse a asentamientos humanos. Pero aún falta comprender más en profundidad las consecuencias de la nube tóxica provocada por las llamas.

Fuego en turberas propagándose rápidamente en Kalimantan Central, Indonesia.

Durante la niebla de 2006, los investigadores en el Borneo indonesio o Kalimantan registraron un marcado descenso en la frecuencia y duración del canto de los gibones de barba blanca de Borneo (Hylobates albibarbis). Los expertos pensaron que la causa eran posibles problemas respiratorios. Sabiendo lo importante que es el canto en la defensa territorial, comunicación y apareamiento, concluyeron que una disminución del canto durante periodos prolongados de tiempo podría afectar a la reproducción.

Ocurría algo similar en los niveles más bajos del reclamo de las aves percibido en Singapur este año, gracias a Natalia Huang y su publicación en el periódico nacional The Straits Times que decía que el aire lleno de humo afectaría a las habilidades de los pájaros para atraer y encontrar pareja. Huang, conservacionista en la asesoría ambiental la Ecología Importa, añadía que los anfibios y su necesidad de humedad y piel permeable, podrían igualmente tener dificultar a la hora de encontrar pareja a causa de la niebla.

Sin embargo, no se sabe a ciencia cierta y nadie parece haber realizado todavía ningún estudio que vincule la neblina con la reproducción animal.

Ranas apareándose en el estado de Sabah, en Malasia. Foto por Rhett A. Butler

En el ámbito de las plantas, los investigadores poseen más conocimiento. Las partículas y elementos químicos de la niebla se posan en las hojas y reducen la potencia de los rayos del sol, lo que afecta a la capacidad de las plantas para llevar a cabo la fotosíntesis y la reproducción. Un ambiente nublado también reduce la habilidad de los insectos para polinizar flores.

Huang explica que las partículas de carbono en la niebla podrían disolverse con las precipitaciones y generar lluvia ácida, lo que afectaría de forma gravísima las funciones de las plantas y dañaría ecosistemas enteros. A gran escala, queda aún menos claro cómo afecta la niebla al hábitat y los estudios ecológicos normales sobre ecosistemas a mayor nivel son lamentablemente demasiado complejos.

Si ya es difícil comprender el impacto de la niebla en los hábitats terrestres, probemos a añadir el océano al problema. Una región de archipiélago está estrechamente relacionada con sus mares. El Sureste de Asia es un reconocido punto central de biodiversidad global marina. El pasado año, Zeehan Jaafar, de la UNS, y Tse-Lynn Loh, del Acuario John G. Shedd en EE UU, escribieron que la niebla afecta al ambiente marino de una manera mucho más crítica de lo que muchos logran entender.

Su informe, publicado el año pasado en Global Change Biology, lanza la hipótesis de que los niveles de fotosíntesis en los arrecifes coralinos, praderas de pastos marinos y manglares quedan afectados por los mismos mecanismos que reducen la fotosíntesis en las plantas en la superficie terrestre. Si nos paramos a pensar, la espesa niebla reduce fuertemente la visibilidad en el mar y se ha relacionado con colisiones entre embarcaciones. Esta región es una de las extensiones con más bullicio de navíos en el mundo, donde petroleros gigantes peinan constantemente las aguas. Es mejor no pensar en el alcance de un desastre ecológico provocado por una colisión entre petroleros.

La neblina de Indonesia puede observarse desde las imágenes por satélite de la NASA.

Además, los fuegos tras la neblina crean cenizas e incrementan notablemente la erosión de la superficie terrestre, algo que finalmente limpia la lluvia en gran parte llevándolo a aguas costeras. Esta sedimentación podría reducir aún más la cantidad de luz disponible bajo el agua para la fotosíntesis y también cambiar la composición química de mares, lo que provocaría eutrofización, que es una forma de contaminación acuática.

Todas estas explicaciones son básicamente hipótesis y Jaafar y Loh describen que hay “una necesidad urgente de llenar estos vacíos de conocimiento”. De hecho, es crítico saber si ahora está sucediendo y hasta qué punto.

Hay otra urgencia añadida, ya que el impacto de la niebla podría interactuar con el blanqueamiento coralino que podría darse por la prolongada duración del fenómeno meteorológico de El Niño este año. Aunque el Sureste de Asia está protegido por el momento, muchos arrecifes en otros lugares del Pacífico ya han tornado su color a un ominoso blanco.

Sin embargo, al contactar Mongabay para aclarar si alguno de los vacíos del informe han sido respondidos en el transcurso del año, la respuesta de Jaafar fue tan breve como concluyente: “No, que yo sepa”.

Todo esto podría ser comprensible, debido al corto periodo entre la publicación del informe y el fenómeno de neblina de este año. Pero al hablar con otros científicos, se confirmó que muchos vacíos documentales han permanecido así durante años.

El botánico Lahiru Wijedasa de la UNS dijo: “hemos tenido niebla en 1983, 1997, 1998, 2006, 2013 y ahora, pero no se han hecho estudios sobre los efectos en la biodiversidad y ecosistemas. Los fuegos actuales están generando más emisiones que EE UU y todavía no tenemos certeza sobre sus mayores efectos”.

Huang estaba igualmente preocupado. “Si un mamífero grande como yo se está volviendo asmática”, decía, “entonces, ¿qué pasa con todas las plantas y animales salvajes que son con total seguridad más delicados?” En una entrevista distinta, Jain explicó este sentimiento y que su preocupación principal era que la vida salvaje del Sureste de Asia carecía de inmunidad para resistir el fenómeno de la niebla. Aunque la mayoría de poblaciones de animales fluctuaban de manera natural en respuesta a los patrones meteorológicos, decía que “la niebla podría arruinar la señales ambientales en que confían los animales y enviar estímulos erróneos, lo que provocaría consecuencias ecológicas desconocidas”.

Un par de orangutanes huérfanos en Sabah, Malasia. Foto por Rhett A. Butler

La organización benéfica Rescate Animal Internacional (IAR, por sus siglas en inglés) ha trabajado con orangutanes en los bosques tropicales del Oeste de Kalimantan durante años. El personal lleva arriesgando su vida desde que comenzaran los fuegos para salvar a los primates de las llamas. Y pese al cercano contacto con los orangutanes, no se sabe cómo se ven afectados los animales por la neblina.

Karmele Sánchez, directora del programa de la IAR de Indonesia, planteó paralelismos entre los primates y los humanos. Decía que aunque solo la gente con sistemas inmunológicos más débiles desarrollan enfermedades respiratorias, seguramente estén afectados todos los expuestos. Igualmente, en los orangutanes debería “ocurrir casi exactamente lo mismo”.

Siguió: “sabemos, sin embargo, de la existencia de una enfermedad en orangutanes llamada saculitis aérea que es una infección de los alveolos. Parece que esta enfermedad podría tener mayor incidencia durante la temporada de niebla, pero por lo que sabemos hasta ahora, esto no está probado científicamente”.

Buscando algo positivo dentro de tanto humo, Huang destacó que ahora existe una gran oportunidad para estudiar el impacto de la niebla en la vida salvaje. Wijedasa se mostró menos optimista, “estoy bastante preocupado por la falta de evidencia científica fundamentada sobre la niebla”, decía, “no es buen momento para hacer ciencia después de que Roma haya sido quemada. Lo necesitamos ahora”.

Fuentes:

Harrison, M.E., Cheyne, S.M., Sulistiyanto, Y., O. Rieley, J. (2007) Biological Effects Of Smoke From Dry-Season Fires In Non-Burnt Areas Of The Sabangau Peat Swamp Forest, Central Kalimantan.

Huang, N. (2015) Maybe monkeys too need N95 masks. The Straits Times, 3 Oct 2015.

Limin, Suwido H., O. Rieley, J., Jaya, S. and Gumiri, S. (2006) The impact of forest fires and resultant haze on terrestrial ecosystems and human health in central Kalimantan, Indonesia. Tropics; Vol. 15, pp. 321-326

Zeehan J., Loh, T-L. (2014) Linking land, air and sea: potential impacts of biomass burning and the resultant haze on marine ecosystems of Southeast Asia. Global Change Biology, 2014; DOI: 10.1111/gcb.12539