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Las imágenes vía satélite proporcionan una nueva vista de las comunidades amazónicas aisladas

Una lista interminable de riesgos amenaza a las pocas comunidades indígenas amazónicas que permanecen aisladas. Los colonos y los trabajadores de la industria aprovechan con frecuencia la tierra tribal para la explotación minera, explotación forestal, tráfico de drogas o la extracción de hidrocarburo; los cuales dañan los grupos del medioambiente y los ponen en conflicto con los colonos armados. Las invasiones negligentes de los forasteros también pueden traer enfermedades a las cuales los grupos aislados no tienen inmunidad.



Colocar y conservar etiquetas en las colonizaciones es un paso importante para proteger las comunidades de los intentos de acercamiento de los colonos e incluso del desarrollo aprobado por el gobierno. Pero a menudo, esto ha implicado el contacto directo o los reconocimientos aéreos con aviones de bajo vuelo, los cuales cuestan a los investigadores miles de dólares por vuelo y causan un estrés excesivo a las personas que son encuestadas. Un número de imágenes aéreas muestran a los aldeanos disparando flechas a los aviones o refugiándose en el bosque.



En los pocos últimos años, sin embargo, los científicos han comenzado a explorar usando las imágenes satelitales de alta resolución para juntar información sobre la localización, población y configuración de las comunidades aisladas. Los estudios que usan estas imágenes pueden costar tan poco como 10 dólares estadounidenses por kilómetro cuadrado y proporcionan datos más sistemáticos y de gran calidad que los estudios por vía aérea. Un estudio en el periódico Royal Society Open Science usa imágenes que se adquieren de bases de datos con imágenes de alta resolución y el software de mapeo ArcGIS para localizar y medir los pueblos, jardines y casas en cinco comunidades aisladas cerca de la frontera Brasil-Perú.





La porción del oeste del sitio H que se monitoreó durante el estudio. Desde el 2012 hasta el 2013 este sitio mostraba un aumento en los campos de tala y quema que se delimitaron por flechas, además de una expansión de dos grandes áreas apartadas en el centro. Estos cambios (en total 16) se han clarificado en 14 meses.


El estudio usó consejos de historias informativas y a la Agencia Indígena Brasilera Fundação Nacional do Índio (FUNAI) para conseguir un criterio de donde se ubicaban las comunidades antes de apuntar sobre ellas y finalmente adquirir imágenes de alta resolución para áreas específicas.



Los investigadores podían aprender muchísimo de las comunidades mediante el análisis de las imágenes satelitales. Por ejemplo, un pueblo era visible en las imágenes satelitales del año 2006, pero aparecía abandonado y descuidado en las imágenes del 2012. El sobrevuelo del año 2014 mostraba que la comunidad se había mudado a una ubicación más cercana. Y utilizando la población que se estima del FUNAI, el equipo calculaba que las comunidades tasadas tenían aproximadamente dos metros cuadrados de espacio interior y 11 hectáreas de tierra para cada habitante, haciendo del espacio vital una orden de importancia con más densidad que la de la mayoría de las tribus cercanas.



“Cuando los indígenas culturan, la densidad disminuye muy radicalmente”, Robert Walker, un antropólogo de la Universidad de Missouri y quién dirigió el estudio, contó para mongabay.com. “Queremos encontrar y medir más pueblos aislados y compararlos con aquellos cercanos… y ver cómo (ambos) se mudan y cambian con el paso del tiempo”.





Imagen satelital del espacio abierto y casas de la zona del sitio F2 monitoreado durante el estudio.


La aproximación también podía usarse para monitorear el efecto de amenazas externas como las poblaciones y movimientos de explotación forestal en las comunidades indígenas. Las imágenes satelitales tienen el potencial para aumentar significativamente las estrategias existentes del FUNAI para proteger a los grupos aislados, como los sobre vuelos y las estaciones del orden público en los puestos remotos de bosque, escriben los investigadores. «Nosotros podríamos estar mucho más alertas del monitoreo que traspasa las amenazas externas y a un costo más bajo, usando un programa de vigilancia remota que alertaría a un equipo móvil para ayudar a detener las invasiones específicas en tierras indígenas protegidas», dijo Walker.



El monitoreo satelital no identificaba a los individuos ni los rostros y suponía un análisis espacial más que la interacción directa, aliviando los problemas sobre el consentimiento y la privacidad, dijo Walker. Sin embargo, era cuidadoso de no revelar las ubicaciones exactas de las comunidades en su documentación por miedo a que al hacer eso: «podría facilitar a algunas personas a causar daños a estos pueblos aislados», dijo.



Según un estudio, el objetivo principal de este trabajo es la seguridad de las personas aisladas y específicamente «un programa de vigilancia longitudinal a lo largo del Amazonas que pueda facilitar las decisiones instruidas por los legisladores para aumentar la protección de las poblaciones aisladas».





Tribu indígena aislada en el estado brasileño de Acre. Foto por: Gleilson Miranda / Governo do Acre vía Wikimedia Commons.



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