Orcas cazadas ponen en el reflector la cacería de ballenas en el Caribe

  • Balleneros del país caribeño de San Vicente y las Granadinas (SVG) cazan rutinariamente pequeños cetáceos, como ballenas piloto, orcas y delfines.
  • Resultados preliminares sugieren que la carne de pequeños cetáceos cazados en SVG podría estar contaminada con mercurio.
  • SVG es el único país caribeño con una exención de la moratoria de la Comisión Internacional de cacería de Ballenas respecto a la caza comercial de especies de grandes ballenas, lo cual le permite cazar una pequeña cantidad de ballenas jorobadas cada año.

Balleneros de San Vicente y las Granadinas cazaron recientemente cuatro orcas, incrementando las preocupaciones sobre los efectos del consumo de carne cetácea para la salud, así como un nuevo análisis de la exención del país caribeño de un veto global en la caza comercial de ballenas.

Cazadores del pueblo de Barrouallie, de la isla principal de San Vicente, capturaron cuatro ballenas asesinas, u orcas (Orcinus orca), el 12 de Julio, de acuerdo a I-Witness News. Los informes reportan que los balleneros dijeron que los animales medían 12,2m, 8,8m, 6,7m y 5,5m.

La comunidad e Barrouallie caza pequeños cetáceos como delfines, marsopas, orcas y calderones de aleta corta (Globicephala macrorhynchus) desde principios de 1900. Estos tipos de cacería tienen lugar en al menos otra región más del Caribe, aunque su escala e implicaciones para la conservación de cetáceos no está bien entendida, dicen los expertos.

Los registros de los cazadores de Barrouallie sugieren que sus capturas podrían sumar en total muchos cientos de pequeños cetáceos al año, de acuerdo a Russell Fielding, profesor asistente de estudios medioambientales en la Universidad del Sur en Sewanee, Tennessee, quien estudió la caza de ballenas en la comunidad para su tesis doctoral.

People process orca meat and blubber in the town of Barrouallie in July. Photo credit: http://www.iwnsvg.com.
Personas procesando la carne y grasa de orca en el pueblo de Barrouallie, en Julio. Crédito de la foto: http://www.iwnsvg.com.

Hasta ahora, no hay pruebas de que la cacería de Barrouallie afecte a la población de cetáceos, le dijo Fielding a mongabay.com en un correo electrónico.

“Los ejemplares de la población de la mayoría, sino es que de todas, las especies cetáceas residentes en el Caribe es desconocida. Esto hace muy difícil calcular el impacto de una operación de cacería como la de Barrouallie”, dijo Fielding. “Lo mejor que puedo hacer con la información disponible es echar un vistazo a la captura frente al esfuerzo. Si está tomando más botes o días en el mar capturar la misma cantidad de ballenas, la población podría estar declinando. Hasta ahora no hemos visto que eso suceda”.

Fielding empezó primero estudiando la cacería de ballenas piloto en Barrouallie en el 2008, y ha salido de cacería con los balleneros de Barrouallie docenas de veces, dijo. Aunque no estuvo presente en la cacería reciente de las orcas, dijo que se encontraba en San Vicente en ese momento, que habló con el arponero un par de días después, y que vio un poco de la grasa, la carne y los dientes.

People prepare blubber from an orca in the town of Barrouallie, St. Vincent and the Grenadines, in July. Photo credit: http://www.iwnsvg.com.
Personas preparan la grasa de una orca en el poblado de Barrouallie, en San Vicente y las Granadinas, en Julio. Crédito de la foto: http://www.iwnsvg.com.

Otras cacerías de ballenas en SVG

La Comisión Internacional de Caza de Ballenas (IWC, por sus siglas en inglés) adoptó un veto global en la cacería comercial de grandes ballenas en 1986. Pero no regula la caza de pequeños cetáceos, lo que incluye la reciente matanza de orcas. No obstante, la caza ha hecho que se renueve la atención en el estatus de SVG como una nación ballenera a la cual se ha otorgado una polémica exención del veto de la IWC.

Las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) han sido objetivo de los balleneros en SVG desde 1870, cuando la caza de ballenas comercial empezó por primera vez allí. Un siglo después, los exportadores de aceite de ballena ya no están en el negocio, pero una pequeña cacería de la ballena jorobada ha continuado en la isla de Bequia, principalmente para el consumo nacional de carne y grasa.

Desde 1987, el país ha recibido una cuota de Caza de Ballenas para la Subsistencia Aborigen (ASW, por sus siglas en inglés), la cual está concebida para permitir que los indígenas continúen cazando pequeñas cantidades de ballenas cada año, a pesar del veto de la cacería de grandes ballenas.

Muchos activistas anti-cacería de ballenas son críticos respecto a que SVG reciba una exención concebida para permitir que la gente continúe practicando actividades culturales tradicionales, dado el corto historial del país realizando caza de ballenas. Dicen que incluso la relativamente pequeña cuota de SVG puede dañar las poblaciones de ballenas.

De acuerdo a información de la IWC, con el paso de los años cazadores de San Vicente y las Granadinas han conseguido o herido pero perdido un total de 38 ballenas jorobadas, así como dos rorcuales de Bryde (Balaenoptera brydei) a los que atacaron ilegalmente.

Las oficinas del comisionado de la IWC en el país y la cabeza de su División de Pescaderías no respondieron a las solicitudes de hacer comentarios al respecto. De cualquier modo, SVG ha defendido su cuota de ASW cada cinco o seis años en las tres últimas décadas, cada vez que ha tenido que ser renovada. Más recientemente, en el encuentro del 2012 de la IWC, el país emitió una “Declaración de Necesidad” que defendía que había razones culturales, de subsistencia y económicas por las que la cuota ASW es necesaria.

“Los balleneros son honrados porque la cacería en Bequia es una vieja tradición que requiere habilidad y valentía por parte de los balleneros”, dice la declaración. “Los isleños se enorgullecen en su éxito y le dan la bienvenida a la contribución de carne y grasa en la dieta de la isla”.

La carne de las ballenas capturadas en las cacerías de Bequia reemplaza la proteína animal importada, asegura el documento, diciendo que “la carne de dos ballenas sustituye el 7% del valor de las importaciones en términos de ahorro en cambio de divisas. Los ahorros de divisas de comida producida localmente son extremadamente importantes para la economía de la isla que no es autosuficiente en productos alimenticios”.

La IWC encontró esta declaración de necesidad lo suficientemente irresistible para renovar la cuota ASW de SVG, permitiendo al país capturar hasta 24 ballenas jorobadas durante las temporadas del 2013 al 2018. La cuota volverá a ser votada en el 2017.

Los defensores de la anti-cacería de ballenas replican que la cacería de ballenas bequianas es una práctica conducida por pescadores oportunistas, no una tradición cultural, lo cual desafía el intento de la ASW de apoyar a indígenas que han vivido una larga e ininterrumpida historia de cacería para la subsistencia o a aquellos quienes tienen una presión de necesidad nutricional de carne de ballena.

Sue Fisher, consultor de fauna marina del Instituto de Bienestar Animal, le dijo a mongabay.com en un correo electrónico que cuando la IWC concedió a San Vicente y las Granadinas su cuota ASW en 1987, aceptó las aseveraciones del país de que las operaciones de caza de ballena bequiana morirían con su último arponero sobreviviente. Desde entonces, la IWC ha renovado la cuota ASW del país siete veces.

En el 2002, dos años después de que el viejo arponero muriera, la IWC incluso duplicó la cuota del país.

Fisher dijo que Japón, un país que ha sido particularmente optimista respecto a continuar sus actividades de caza de ballenas, ha estado apuntalando suficiente apoyo a la práctica para lograr que la ASW de Bequia sea renovada una y otra vez.

“Si la membresía [de la IWC] y la concurrencia de un número de países (principalmente de África Occidental, del Caribe y del Pacífico Sur) no hubieran sido apoyados durante años de parte de Japón”, escribió Fisher a mongabay.com, “la cacería de Bequia probablemente no hubiera asegurado los votos (una mayoría de 3/4) requeridos para renovar su cuota en los encuentros previos”.

SVG no está solo en la búsqueda de maneras de darle la vuelta a los vetos en la caza de ballenas. Islandia y Noruega han presentado objeciones oficiales al veto de la IWC, y han continuado con las actividades comerciales de cacería, mientras que Islandia y Japón han seguido cazando ballenas también afirmando que es para “propósitos de investigación”.

En cuanto a la cacería de SVG de pequeños cetáceos, incluyendo las 4 orcas recientemente asesinadas, Fisher dice que podría ser que nunca quedase claro si afecta a las poblaciones locales, porque hay escasez de información respecto a su captura y población.

“No sé de ninguna justificación nutricional para esta toma de orcas dada la disponibilidad de otros recursos marinos no mamíferos en San Vicente, y no creo que la caza se haya conducido para el fomento de ningún patrimonio cultural”, agregó Fisher.

¿Una pesca saludable?

Si la captura de ballenas de SVG provee una fuente saludable de comida para los ciudadanos pobres del país es otra pregunta abierta. El trabajo actual de Fielding se centra en el mercurio y otros contaminantes ambientales que él y otros científicos han encontrado en la carne y grasa de ballenas y delfines. Dijo que la información preliminar indica altos niveles de mercurio en la pesca de pequeños cetáceos de Barrouallie.

Orca blubber awaits processing into processing into crisps and oil. Photo credit: http://www.iwnsvg.com
Grasa de orca espera su transformación en frituras y aceite. Crédito de la foto: www.iwnsvg.com

El efecto del mercurio en los cetáceos no se conoce, pero en las personas el elemento es un neurotóxico consabido. Sin embargo, Fielding fue presto en advertir que no está claro si la pesca de Barrouallie plantea una amenaza a la salud pública.

Si estos contaminantes están presentes en grandes cantidades y la gente consume muchos de los productos alimenticios derivados de la operación de caza de ballenas, podría haber potencial para un riesgo de salud humana”, dijo Fielding.

Si los niveles se encontraran finalmente tan altos que el Ministerio de Salud y Medio Ambiente de SVG no recomendara el consumo, Barrouallie ciertamente sentirá los efectos, según Fielding. La caza de ballenas está arraigada en la comunidad, la cual es conocida como “Blackfish Town”, por el nombre con el que los locales se refieren a la ballena piloto.

“La operación de caza de ballenas y delfines en Barrouallie es una parte importante de la economía de la villa”, dijo Fielding. “Culturalmente, es el atributo individual más conocido de la villa dentro de San Vicente y las Granadinas”.

Orcas. Photo credit: Courtesy of Dr. Brandon Southall, NOAA/NMFS/OPR.
Orcas. Crédito de la foto: Cortesía del Dr. Brandon Southall, NOAA/NMFS/OPR.
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