La más reciente incautación de madera muestra la escala y extensión del tráfico ilegal en Perú

  • Una reciente auditoría del gobierno encontró evidencia de lavado de madera, donde los exportadores registran madera ilegal para que pareciera estar legítimamente cosechada.
  • Se cree que la madera está siendo explotada indiscriminadamente en áreas protegidas, como la Cordillera Azul, Sierra del Divisor o Alto Purus; en zonas de amortiguamiento, o hasta en reservas indígenas.
  • Las autoridades en la región de Loreto estiman que el 80 % de la carga decomisada a finales de noviembre le pertenece a Inversiones La Oroza; el otro 20 % a Sico Maderas SAC y a Corporación Inforest MC SAC.
Boat-Loaded-with-wood-Tambopata-River-2
Embarcación transporta madera por el Río Tambopata, Perú. Foto de George Powell.

“Seguiremos trabajando en esos operativos [como Operación Amazonas]”, dijo a Mongabay un oficial del gobierno peruano que pidió quedarse en el anonimato para evitar represalias. 

El pasado 29 de noviembre la oficina satelital del Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (OSINFOR) en la ciudad de Pucallpa, fue bombardeada con un cóctel molotov. Inmediatamente, el acto se vinculó con la incautación del cargamento más grande de madera ilícita en la historia del Perú. Pocos días antes del ataque, Operación Amazonas había decomisado el equivalente a 60 camiones de carga repletos de madera ilegal con un valor de más de 48 millones de dólares. El cargamento se encontraba en la bahía de Iquitos, en la región Loreto, rumbo a los Estados Unidos.

La primera Operación Amazonas tomó lugar en el 2014. Ambas han demostrado el creciente compromiso a la conservación de las áreas protegidas por parte del gobierno de Perú, pero también han perturbado los intereses de las mafias madereras en el país suramericano.

Luego del incidente con la bomba casera en Pucallpa, se temía que el gobierno peruano daría marcha atrás para evitar más confrontaciones entre oficiales y grupos ilegales que operan la Amazonía. Al contrario, a finales del mes pasado el presidente del Consejo de Ministros, Pedro Cateriano Bellido, confirmó ante el Congreso que continuaría el apoyo a OSINFOR para el Año Fiscal 2016. 

Entre las metas de la agencia forestal, estarán una mayor transparencia, la emisión de al menos 1185 procedimientos sancionadores, y una continua colaboración entre la agencia y la aduana peruana en el marco de Operación Amazonas “a fin de determinar de manera certera y oportuna el origen de la madera”.

“La presión es increíblemente fuerte luego de los resultados de los operativos”, dijo el representante del gobierno extraoficialmente. “Parte de este operativo nos ha ayudado a identificar mercancía con documentos oficiales que llega a manos de la aduana en el comercio interno y externo [de madera]”.

Uno de los desafíos a los que se enfrenta OSINFOR es el hecho de que en las incautaciones de Operación Amazonas del 2014 y el 2015, se ha descubierto que los traficantes de madera están legalizando productos con procedencia ilegal. Se cree que la madera está siendo explotada indiscriminadamente en áreas protegidas como la Cordillera Azul, Sierra del Divisor o Alto Purus; en zonas de amortiguamiento, o hasta en reservas indígenas. Sin embargo, al momento de la comercialización y exportación de las maderas, los cargamentos muestran papeles que están de acuerdo a la ley.

Una reciente auditoría del gobierno encontró evidencia de lavado de madera, donde los exportadores registran madera ilegal para que pareciera estar legítimamente cosechada. Esta artimaña consiste en inventar “árboles fantasma” — especies que nunca existieron, excepto en los documentos que luego se presentan a las autoridades.

En el caso de Operación Amazonas 2015, la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (SUNAT) y OSINFOR descubrieron 29.041 metros cúbicos de la especie marupa, 24.047 de capirona y 138.636 de cumala, especies nativas que habrían viajado hacia mercados en los Estados Unidos y México.

El Instituto de Recursos Globales (WRI) en Washington, D.C. ha analizado estas prácticas y dice que no son nada nuevo. La organización describe la escala y la extensión de este mercado de madera ilegal en el Perú como algo “asombroso”.

“OSINFOR ha determinado que más de 8000 árboles que habían sido reportados como cosechados por los exportadores madereros entre marzo y mayo del 2014 nunca existieron,” escriben Ruth Nogueron y Emily Kaldjian en un blog de WRI. “En general, OSINFOR ha encontrado evidencia de prácticas ilegales en un sorprendente 93,75 % de las operaciones que ellos auditan”.

De acuerdo a OSINFOR, existen dos sistemas en línea que debe usar cada comprador de maderas peruanas, ya sea en el interior o fuera del país: uno para consultar las supervisiones de maderas que han sido realizadas hasta la fecha de todos los contratos con el estado, y el otro, para obtener información de las operaciones madereras con riesgo y sin riesgo en el país.

Pero en el caso de la más reciente incautación, se reconoce que varias compañías madereras no siguieron la ley de alguna forma: las autoridades en la región de Loreto estiman que el 80 % de la carga decomisada a finales de noviembre le pertenece a Inversiones La Oroza; el otro 20 % a Sico Maderas SAC y a Corporación Inforest MC SAC.

En un reportaje reciente de Ojo Público, se reveló que esta no es la primera vez que Inversiones La Oroza se ha visto al medio de un problema judicial.

“Un cargamento de madera, también de su propiedad, está inmovilizado en el puerto de Houston (EE.UU.) desde septiembre del 2015”, escribe Nelly Luna Amancio desde Loreto. “Las autoridades aduaneras de dicho país y del Perú vienen investigando el origen sospechoso de un parte del cargamento debido a que también procede de zonas no autorizadas”.

Artículo publicado por