Las más de 400 presas podrían destruir definitivamente la ecología amazónica, aunque aún hay esperanza

  • Las nuevas presas reducirán la capacidad de peces, delfines de río y otras especies para moverse libremente río arriba y abajo por el Amazonas. Asimismo, los ecosistemas y economías ribereñas se verán perjudicadas por la situación.
  • Las soluciones incluyen una mayor investigación ecológica básica, mejor diseño de rutas de peces, un enfoque multinacional al diseño del proyecto que involucre a los inversores de las presas y un cambio a fuentes de energía renovable como la solar, eólica o biofuel.

Presas y embalses afectan a peces y fauna ribereña por su creación de barreras al movimiento, tanto corriente arriba como corriente abajo. Muchos peces en el Amazonas, como parte de su ciclo vital, migran miles de kilómetros, un viaje que puede constituirse de complejos patrones de movimiento a través de las corrientes del río y terrenos inundables.

Los peces migratorios con frecuencia van corriente arriba desde las aguas negras y blancas en la Cuenca del Amazona a desovar en agua dulce en los extremos del nacimiento del río en los Andes. En Brasil, la lista de peces que emprenden este viaje incluye a la mayoría, si no a todas, de las especies valoradas comercialmente en términos de nutrición y economía, como el tambaqui (Colossoma macropomum) y el siluro gigante (especie Brachyplatatystoma).

Los peces que no puedan migrar podrían extinguirse, con un predecible efecto en la biodiversidad —y la viabilidad económica— de la cuenca fluvial más grande del mundo, dice Elizabeth Anderson, directora de los programas de investigación internacional en el Colegio de Medio Ambiente en la Universidad Internacional de Florida. “Desde una perspectiva de conservación, la importancia de esto es global”.

A free flowing Amazon river system will help guarantee the well-being of the region’s aquatic wildlife and the stability of freshwater commercial fisheries. Photo by Peter Angritt licensed under the Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International license.
Un sistema de corriente libre sobre el río Amazonas sería de ayuda para garantizar el bienestar de la fauna salvaje acuática y la estabilidad de la pesca comercial de agua dulce en la región. Foto por Peter Angritt autorizado por the Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International license.

La ubicación es crucial. Las presas construidas en los tramos bajos del sistema fluvial necesitan normalmente grandes embalses para crear una fuente fiable de presión acuática todo el año que propulse las turbinas eléctricas. Las presas más elevadas, en la sección del nacimiento de un sistema fluvial, tienen la ventaja de poseer pendientes más pronunciadas y algunos diseños no precisan de embalse alguno, dice el doctor Clinton Jenkins, ecologista y profesor visitante en el Instituto de Pesquisas Ecológicas de Brasil. “Las verdaderas consecuencias ecológicas y el endemismo real de las especies se sitúa en las porciones superiores del Amazonas, en los Andes. Hay muchas presas ahí fuera; es uno de los puntos de extinción a nivel mundial”, explica.

Existen actualmente 412 presas hidroeléctricas en funcionamiento, en construcción, o propuestas para la cuenca del Amazonas y su cabecera, informaba The Guardian en abril. Esos planes serán el “fin de los ríos de corriente natural”, probablemente contribuyendo al “colapso del ecosistema”. De las 412 presas, 256 están en Brasil, 77 en Perú, 55 en Ecuador, 14 en Bolivia, seis en Venezuela, dos en Guyana y una en Colombia, Guyana Francesa y Surinam, comenta el antropólogo Paul Littel, autor del reciente informe El Mega-desarrollo de Proyectos en la Amazonia. Little comenta que 151 de esas presas afectarán a seis afluentes principales andinos que vierten sus aguas en el tramo principal del Amazonas.

El impacto de los proyectos hidroeléctricos sobre los ríos

Las presas normalmente obstruyen el flujo río arriba de las especies acuáticas, mientras que los embalses entorpecen los movimientos río abajo. Los embalses suponen una barrera ecológica que reemplaza un río con una corriente viva con un hábitat de agua estancada más parecido a un lago.

Ya se han construido grandes embalses, o se encuentran en fases de planificación, en muchas cuencas fluviales en el Amazonas, incluyendo el Paraña, São Francisco y el río Tocantins. Los estudios han demostrado que los huevos y larvas no se desenvuelven en los embalses tal y como hacen de forma natural a lo largo de los ríos, y que los peces adultos no entran en las partes internas de los mismos. En la Presa Coaracy Nunes en Amapa, Brasil, se evidenció un impacto significativo en la cantidad de peces, biomasa y riqueza de especies río arriba, con menos migraciones de larga distancia corriente arriba y peces más pequeños en el interior del embalse.

The Chief Joseph Dam in Washington State is an example of a major run-of-the river hydroelectric project without a sizeable reservoir — offering better connectivity than a dam with a large impoundment. Photo courtesy of the US Army Corps of Engineers.
La Presa Chief Joseph en el estado de Washington es un ejemplo de un proyecto hidroeléctrico de corriente natural sin un gran embalse; lo que ofrece mejor conectividad que una presa con una gran contención. Foto cortesía del Cuerpo de Ingenieros de la Armada estadounidense.

Río abajo, las presas pueden afectar el hábitat de desove alterando el flujo de los patrones de descarga, temperatura del agua y calidad de la misma. La inhibición del flujo río abajo supone menos comida para los peces y más huevos y peces jóvenes que mueren —en ocasiones, debido a su paso por las turbinas hidráulicas y desagües. El efecto cobra mayor fuerza cuando las presas están situadas en el tramo principal de un río en lugar de en sus afluentes.

Puesto que la diversidad de peces en el Amazonas es tan grande —en casi cada incursión de muestreo se descubren nuevas especies— las consecuencias que tendrán presas y embalses sobre ciertas especies siguen aún por determinarse. Sin embargo, ya se han registrado especies como río abajo, incluyendo la picuda y patalo encima de la presa de Betania en Colombia.

El siluro gigante (Brachyplatystoma sp.), que alcanza una longitud de hasta 3 metros en la cuenca del río madeira, afluente del Amazonas, es una especie de interés particular. Cada año el pez remonta el río desde los estuarios cerca de la boca del Amazonas para desovar en la cabecera de los Andes en Perú y Bolivia, un viaje de hasta casi 5000 kilómetros. Las larvas y peces jóvenes emprenden su camino de vuelta antes de realizar su viaje de regreso como adultos dos años más tarde. Un último estudio sugiere que dos presas grandes construidas en el río Madeira podrían perturbar el ciclo vital de migración y, junto con una aumentada presión pesquera en Bolivia y Perú, devastar esta especie tan importante económicamente.

One of several species of giant Amazon catfish, important to regional fisheries that could be negatively impacted by new Amazon river system dams. Photo by Stevenj licensed under the terms of the GNU Free Documentation License, Version 1.2
Una de las muchas especies de siluro gigante del Amazonas, pieza importante en la pesca y que podría quedar afectado negativamente por los nuevos sistemas de presas del río Amazonas. Foto por Stevenj autorizado por the terms of the GNU Free Documentation License, Version 1.2

Los peces no son la única forma de vida acuática en el Amazonas que puede verse afectada. Las presas podrían degradar el hábitat y recursos de comida de los delfines rosados de aguadulce (Inía geoffrensis) y la nutria de río gigante, en peligro de extinción (Pteroneura brasiliensis). Las nutrias son muy sensibles a la actividad humana y podrían verse perjudicadas por las presas y otras infraestructuras y alteraciones que la gente trae consigo. Los delfines de río están especializados en cazar entre troncos cuando cada año se llena el terreno inundable de los bosques tropicales. Estas inundaciones podrían dejar de producirse o quedar notablemente reducidas si se construyen las presas.

Al llenar un embalse se crean numerosos “istmos”, aislados de la orilla de alrededor excepto por una estrecha franja de terreno. La vida de cualquier vertebrado varado en estas tierras no acaba bien, según un estudio publicado este año. Un sondeo sobre 37 istmos creados por la Presa Hidroeléctrica Balbina en el río Uatumã en Brasil descubría que más de dos tercios de los vertebrados de tamaño medio-grande habían quedado localmente extintos. Esto suma un total de 35 especies de mamíferos, pájaros y tortugas.

Las presas pueden tener un gran impacto en las criaturas más pequeñas también, a menudo con consecuencias negativas que se pasan por alto. Las aguas ralentizadas o estancadas que se almacenan tras las presas son un foco de infecciones tropicales que se propagan a través de los mosquitos, caracoles y otros insectos. Incluso los microorganismos pueden verse afectados: un estudio sobre tres grandes reservas en el río Ebro de España descubrió que el bacterioplancton fluvial recibía un importante impacto al compararse río arriba o río abajo. Estos efectos tan microscópicos pueden ir ascendiendo en la cadena alimenticia de diversas formas imprevistas.

Soluciones a la presa hidroeléctrica

Con el fin de reducir los efectos de las presas en las poblaciones de peces, se han emprendido una serie de soluciones técnicas. Las rutas de los peces, incluyendo escaleras, ascensores, esclusas y canales artificiales, permiten que estos pasar la presa por sí mismos… en teoría. Pero incluso los sistemas de última generación han demostrado ser solamente efectivos parcialmente, como mucho.

Giant river otters (Pteroneura brasiliensis) are very sensitive to human activity, and could be impacted by hydroelectric projects. Photo by Jeff Egnaczyk licensed under the Creative Commons Attribution 2.0 Generic license.
Las nutrias gigantes (Pteroneura brasiliensis) son animales muy sensibles a la actividad humana y podrían verse afectadas por los proyectos hidroeléctricos. Foto por Jeff Egnaczyk autorizado por the Creative Commons Attribution 2.0 Generic license.

La gran diversidad ecológica y de conducta de las especies en el Amazonas dificulta aún más la implementación de estas soluciones mecánicas, dice John Waldman, profesor de biología en Queens College, Nueva York. “No solo son poco exitosas las escaleras de peces diseñadas para especies concretas, tampoco tenemos ni idea de cómo van a reaccionar estos ejemplares”, dice.“Es pedirle demasiado a una criatura con aletas que suba un ascensor o trepe una escalera”.

Existe poca literatura científica sobre la efectividad de las rutas de peces en Sudamérica, pero un estudio en la presa Peixe Angical en la parte alta del río Tocantins no era muy alentador sobre la restricción de los movimientos de peces en ambas direcciones, especialmente río abajo. Tan solo 31 de las 119 especies registradas usaron escaleras y, de todas ellas, solo un 4 por ciento iba río abajo.

La única solución a largo plazo para el problema del paso de los peces puede ser interrumpir temporalmente ciertos ríos de corriente libre, o por lo menos las secciones grandes, para aumentar el espacio a los peces para desovar y que crezcan. Según una valoración, bajar a menos de un diez por ciento del potencial hidroenergético en algunas cuencas pequeñas del este de Brasil podría preservar casi todas las especies de peces del lugar.

En un sentido más amplio, la mejor manera de equilibrar la conservación ambiental y la producción de energía es observar el Amazonas como un todo, asegura Jeff Opperman, científico jefe de agua dulce para The Nature Conservancy’s Great Rivers Partnership. “Una planificación detallada e identificación de escenarios de desarrollo equilibrados que preserven grandes porciones de la cuenca del Amazonas, críticas para su función; mientras se permite una cantidad razonable de desarrollo hidroenergético, son de vital importancia”. La coordinación y cooperación entre países, incluyendo evaluaciones transfronterizas de impacto ambiental, podría ayudar a mantener la conectividad del río de corriente libre desde los Andes a las tierras bajas del Amazonas.

Amazon river dolphins (Inia geoffrensis) specialize in hunting among tree trunks when rainforest floodplains annually fill up with water; these floods would likely no longer occur, or be much diminished, if the dams are built. Photo by Stefanie Triltsch licensed under the Creative Commons Attribution-Share Alike 2.5 Generic license.
Los delfines del Amazonas (Inia geoffrensis) están especializados en cazar entre troncos cuando cada año se llena el terreno inundable de los bosques tropicales. Estas inundaciones podrían dejar de producirse o quedar notablemente reducidas si se construyen las presas. Foto por Stefanie Triltsch autorizada por the Creative Commons Attribution-Share Alike 2.5 Generic license.

Otro punto importante podría ser ejercer presión sobre los principales inversores para buscar soluciones, dice Jenkins, quien sugiere centrarse en China y el Banco de Desarrollo de Brasil, ambos facilitando grandes préstamos a los proyectos de presas en el Amazonas. “A veces es difícil averiguar quién está financiando qué”, dice. “No obstante, quien tiene el dinero, hace las reglas”.

Las propuestas de presas amazónicas actualmente en progreso carecen también de la base de investigación científica necesaria para medir los cambios ecológicos potenciales, comenta Brent Millikan, director del Programa Amazona de Ríos Internacionales. Tampoco ayuda que los estudios sobre el impacto medioambiental a menudo son realizados con prisa y por grupos interesados en construir sus presas. “Suelen esconder los problemas bajo la alfombra”, explica.

En Brasil, “parece que la historia se repite en gran parte, pero a una escala mayor”, dice Millikan, refiriéndose a los errados proyectos de construcción de presas del pasado. Muchas han sido las presas promocionadas y construidas durante la dictadura militar de Brasil en los años 80 que tuvieron un gran impacto ecológico negativo.

Una solución alternativa sería abandonar la idea de la construcción de presas como panacea de las necesidades energéticas futuras de Sudamérica. Las sequías graves y prolongadas, como una actual en el sur de Brasil, han mostrado a los consumidores medios cuán vulnerables son las instalaciones hidroeléctricas a los cambios de nivel y flujos de agua. Se prevé que el cambio climático empeore estos problemas sobre el agua. Brasil cuenta con un gran potencial para la energía solar, eólica y de biomasa, pero estas opciones están empezando a ser investigadas justo ahora.

Millikan se muestra moderadamente optimista sobre el futuro del Amazonas. El aumento de la atención por los medios de comunicación ha creado un público más grande y consciente de las contradicciones intrínsecas de la hidroenergía en los trópicos, así como sobre opciones energéticas más limpias.

“Los movimientos sociales suponen una llamada de atención muy activa sobre el hecho de que las grandes presas no tienen sentido en el ámbito económico, ecológico o social”, dice. “La gente se dará cuenta de que hay mejores formas de suministrar electricidad sin destruir el Amazonas”.

Este artículo es la Segunda Parte de una serie de dos artículos. Lea la primera parte aquí.

 

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