Crisis humanitaria en Colombia a causa de ‘El Niño’

  • En los últimos meses de 2015, se vio un incremento de incendios y sequías, especialmente en la costa caribeña y en la frontera Colombia-Venezuela.
  • En el departamento de la Guajira se declaró una "crisis humanitaria" por la desnutrición de 30.000 niños, especialmente en comunidades indígenas.
  • Debido a la sequía, se está racionando el agua en 130 municipios por todo el país.
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La deforestación en Colombia subió en un casi 20 por ciento el año pasado, pero disminuyó en la Amazonía. Foto de Rhett Butler.

El año pasado se perdieron más de 85.000 hectáreas de bosques por incendios en toda Colombia–aproximadamente 3.400 incendios forestales que equivalen al 70 por ciento de la tasa de deforestación anual en el país suramericano. Y se espera que la pérdida de bosques pueda ser más alta aún este año debido al impacto de estos incendios combinado con el fenómeno de El Niño, el cual eleva la temperatura de la superficie del Océano Pacífico.

Por otro lado, a una fuerte sequía que amenaza la costa y la región andina ha causado que 130 municipios tengan que racionar agua.

Los expertos estiman que todo esto se debe a la intensificación de los efectos de El Niño, y temen que la disminución de lluvias pueda extenderse hasta marzo de este año, según el Instituto de Hidrología, Metereología y Estudios Ambientales (IDEAM).

La sequía en la costa ha disminuido el nivel de los ríos y lagos en la región, amenazando las comunidades que dependen de la cría del ganado, la pesca y la agricultura. En el municipio de Puerto Colombia, el Lago del Cisne se ha convertido en el peor ejemplo de la sequía a nivel nacional: el cuerpo de agua ha disminuido en más de un 70 %, perdiendo casi toda su biodiversidad.

El tema preocupa a los expertos desde principios del 2015. En junio, varios investigadores se reunieron en la ciudad de Cartagena para el foro ‘Aguas Subterráneas vs. Sequía en la Región Caribe colombiana’ para discutir la sequía a nivel nacional y las respuestas del estado. Entre ellos, Néstor Rangel Buitrago del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras de Colombia, admitió que “es preocupante el círculo vicioso que hay actualmente para atender amenazas naturales, porque solo generan soluciones inmediatas”.

Rangel Buitrago explicó que en “temporadas largas de ausencia de lluvias y sequías devastadoras, la gente entra en pánico por los efectos que estos fenómenos producen”. Cuando cesan, regresa la calma. Pero no se aplican soluciones a los impactos naturales a largo plazo.

En el departamento de La Guajira, en la frontera con Venezuela, la falta de lluvias ha creado una “crisis humanitaria” en las palabras de la defensoría local del pueblo. Treinta mil niños, la mayoría de comunidades indígenas sufren de desnutrición. En la región no llueve desde hace más de nueve meses.
“Este es un problema que nos va afectar mucho más hacia el futuro” dijo el presidente Juan Manuel Santos hace meses, mientras discutía los planes nacionales de mitigación de los efectos de El Niño. “Hasta marzo vamos a tener unos momentos difíciles”.
Según la Unidad de Gestión de Riesgos, el gobierno colombiano cuenta con 100 millones de dólares para la mitigación de los impactos de El Niño. Alrededor de 15 millones ya han sido dedicados para la construcción de pozos y plantas para desalinizar agua marina, y para brindar asistencia humanitaria en regiones como La Guajira y Lago del Cisne.
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