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Estados Unidos aprueba la «Ley global contra la caza furtiva» que pone el tráfico de fauna silvestre al mismo nivel que el tráfico de armas y drogas

  • La ley pone el tráfico de fauna silvestre en la misma categoría que el tráfico de armas y drogas.
  • La ley pretende indicar los países que se consideren «una gran fuente, lugar de paso o consumidor de productos del tráfico de fauna silvestre».
  • La ley urge al gobierno de Estados Unidos a que «proporcione ayuda a las fuerzas de seguridad africanas para contrarrestar el tráfico de fauna y la caza furtiva».

El gobierno estadounidense ha dado un paso adelante en la lucha contra el tráfico de fauna.

En noviembre, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó la Ley global contra la caza furtiva, que tiene como objetivo «apoyar las actividades contra la caza furtiva a nivel mundial, fortalecer la capacidad de los países socio para luchar contra el tráfico de fauna e indicar los mayores países de tráfico de fauna». El proyecto de ley contra la caza ilegal fue respaldado por 43 republicanos y 64 demócratas.

«Esta ley es un paso importante en la lucha ante los delitos contra la fauna y demuestra la iniciativa continua que el Congreso de Estados Unidos toma en este asunto», dijo en una declaración Ginette Hemley, vicepresidenta sénior de la Conservación de la vida silvestre del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

«Tradicionalmente, los delitos contra la fauna han sido muy beneficiosos y de bajo riesgo. Al designar de forma oficial el tráfico de fauna como un delito grave, por fin el riesgo es mayor que la posible recompensa. Éste podría ser un punto de inflexión para la conservación de elefantes, rinocerontes y un sinfín de especies que se matan y comercian en todo el mundo», añade.

Cría de elefante en Sudáfrica. Foto: Rhett Butler.

La ley indica que las mismas bandas y delincuentes internacionales que pasan armas y drogas de contrabando están implicados en la caza furtiva y el tráfico de fauna silvestre. Así que pone el tráfico de fauna en la misma categoría que el tráfico de armas y drogas, «susceptible de ser considerado delito por blanqueo de dinero y crimen organizado».

Para respaldar las actividades en contra de la caza furtiva a nivel mundial, la ley pretende marcar los países que se consideren «una gran fuente, lugar de paso o consumidor de productos del tráfico de fauna silvestre». También pide una denominación especial para los países que no han conseguido adherirse a los acuerdos internacionales sobre especies amenazadas o en peligro de extinción.

La ley admite que en la mayoría de zonas protegidas, los cazadores furtivos sobrepasan en número a los guardabosques y urge al gobierno de Estados Unidos a que «proporcione ayuda a las fuerzas de seguridad africanas para contrarrestar el tráfico de fauna y la caza furtiva».

La ley también apoya la «profesionalización de los agentes de seguridad de la fauna salvaje que están en primera línea ante la lucha contra los cazadores furtivos, los cuales a menudo llevan gafas de visión nocturna, armamento pesado e incluso helicópteros».

Además, la ley respalda la expansión y el fortalecimiento de las redes de protección de la fauna silvestre regional, que son «plataformas dirigidas por el gobierno, centradas en lo regional, que ayudan a los países a fortalecer la coordinación y fomentar el intercambio de información».

«Esta ley tan crucial hace responsable a los gobiernos extranjeros de exponer a los peores infractores y perjudica más a los traficantes de este comercio ilegal», declara Edward Randall Royce, presidente del Comité de Asuntos Exteriores y autor de la Ley mundial contra la caza furtiva. «Y urge a la administración a que continúe proporcionando ayuda en seguridad a los guardabosques africanos».