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Se dicta la primera sentencia en Perú por el tráfico de especies salvajes

  • Los hombres recibieron tres años de cárcel por el delito de tráfico ilegal de flora y fauna silvestre protegida por el Estado, y debieron pagar 1154 dólares de multa cada uno.
  • El tigrillo es una especie protegida por el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre, y por la Ley Forestal y de Fauna Silvestre del Perú.
  • La especie sigue amenazada en zonas rurales, donde cazadores furtivos lo capturan como una fuente de recursos, para venderlo como mascota exótica.
El tigrillo capturado. Foto cortesía de Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor).

El pasado 6 de enero, dos hombres se encontraban cerca a la iglesia San José, en el distrito limeño de Jesús María, cuando varios agentes de la Dirección Contra la Tala Ilegal y Protección de los Recursos Naturales (DIRCTIPRN – PNP), en coordinación con el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) los pararon. Los hombres trasladaban un tigrillo u ocelote (Leopardus pardalis) en su camioneta.

El tigrillo es una especie protegida por el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre, y por la Ley Forestal y de Fauna Silvestre del Perú. Es originario de las selvas bajas de la Amazonía peruana; de zonas con densa cobertura vegetal. El tigrillo ha sido cazado por su piel desde los sesentas, pero en los últimos años esta práctica ha disminuido significativamente. No obstante, sigue amenazado en zonas rurales donde cazadores furtivos lo capturan como una fuente de recursos, para venderlo como mascota exótica. Cuando se lo trafica en ferias locales, un tigrillo suele venderse por alrededor de 43 dólares.

Probablemente, eso buscaban hacer los hermanos Erick Michel Príncipe Lázaro y Segundo Edmundo Príncipe Lázaro. Pero al contrario, recibieron tres años de cárcel por el delito de tráfico ilegal de flora y fauna silvestre protegida por el Estado, y debieron pagar 1154 dólares de multa cada uno.

El caso es importante porque representa un precedente legal para el Perú: es la primera vez que se realiza un proceso por el delito de tráfico ilegal de fauna silvestre. La sentencia también fue dada rápidamente, ya que la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental solicitó un proceso inmediato al ver que el caso del tigrillo se trataba de un «evidente caso de flagrancia delictiva».

Luego de ser rescatado, el tigrillo fue trasladado desde la capital hasta un zoológico local y centro de cría en cautiverio. Allí quedará bajo cuidado profesional.

Solo uno de cada diez animales silvestres que son capturados y vendidos ilegalmente en el Perú llega a ser una “mascota”. Los otros nueve mueren antes. Así lo argumenta Noga Shanee, fundadora de la Conservación de Primates Neotropicales (NPC), una organización conservacionista sin fines de lucro basada en el Reino Unido. En una entrevista con la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), Shanee detalla la gran cantidad de desafíos a los que se enfrenta la conservación de especies salvajes en el Perú: las autoridades ambientales están poco interesadas en la fauna silvestre; las denuncias a menudo no reciben atención en las fiscalías; pocos animales son rescatados; los traficantes se quedan en la impunidad, y existe mucha corrupción entre las agencias del estado, entre otros.

«La magnitud del tráfico de fauna en el Perú es inmensa, aunque resulta difícil comparar porque no hay números reales», dijo Shanee. «Parece que Perú tiene el más alto nivel de tráfico en América Latina y una de las más bajas respuestas del Estado frente el problema».

Sin embargo, Shanee cree que la sociedad peruana se encuentra actualmente muy preocupada por el tema de la extracción de fauna. En abril del 2014, la NPC inició un programa llamado “Denuncia Pública General sobre Casos de Fauna Silvestre en Cautiverio” (DenunciaFauna) para recopilar denunias de cientos de personas que pudieron presenciar la existencia de animales en cautiverio y buscaban su libertad.

«Para mí, la mayoría del tráfico se puede evitar solamente con buena educación ambiental en las zonas rurales y con el cierre de mercados,» explica Shanee. «Mucha gente compra animales por pena o porque los mercados están en el centro de la ciudad, funcionan abiertamente y la gente entiende que el comercio de estos animales es aceptado y legal».

Por su parte, el representante de Serfor, Juan Moncada Alvites, ha declarado que la agencia seguirá reforzando sus acciones en contra del tráfico ilegal de animales silvestres en los diferentes distritos y provincias de Lima.