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Activista forestal indígena liberado de prisión en medio de una operación camboyana

  • Ven Vorn, encarcelado desde octubre, fue condenado por recolectar productos forestales sin autorización y sentenciado a un año de prisión. Sin embargo, el juez suspendió los siete meses restantes de su condena y permitió su liberación.
  • Vorn fue arrestado tras liderar con éxito una campaña para detener la construcción de una presa de energía hidroeléctrica en el del pueblo indígena Chong en las Montañas Cardamomo de Camboya.
  • Su liberación tuvo lugar mientras otros activistas ambientales de la región permanecen en prisión o en el exilio, parte de una operación más extensa del gobierno camboyano contra sus opositores.

Las autoridades camboyanas liberaron al líder del grupo indígena Chong de prisión el 3 de marzo. Ven Vron, encarcelado desde octubre, fue acusado de recolectar productos forestales sin autorización y sentenciado a un año de prisión. Sin embargo, el juez suspendió los siete meses restantes de su condena y permitió su liberación.

Vorn había liderado con éxito una campaña para detener la construcción de una presa de energía hidroeléctrica en el remoto valle de Areng, hogar del pueblo Chong al suroeste de las Montañas Cardamomo, en Camboya. La presa habría inundado gran parte de la tierra de los Chong. Ahora, el grupo lucha para obtener reconocimiento oficial como pueblo indígena y conseguir títulos colectivos de propiedad por sus tierras comunitarias.

Mongabay habló con Vorn pocas horas después de la liberación y el encuentro con su mujer y sus tres hijas. Habían recorrido el largo viaje hasta la ciudad de Koh Kong, capital de la provincia de Koh Kong, para el proceso judicial.

Ven Vorn disfrutó de la cena con su familia y amigos en Koh Kong poco después de su liberación. Foto de Rod Harbinson.

«Estoy contento de estar con mi familia, haber salido de prisión y tener libertad», dijo Vorn. Su sonrisa mostraba su alivio por haber sido liberado, pero dijo que esta libertad está manchada con un sabor agridulce por haber sido declarado culpable y recibido la condena de un año. Sin embargo, no tendrá que cumplir los siete meses que le quedaban a menos que vuelva a ser arrestado.

«Los jueces me declararon culpable de un delito y me entregaron una sentencia de un año de suspensión, así que aunque soy libre, aún se me considera alguien que ha cometido un delito. Eso es lo que me hace no estar tan contento».

En su primer juicio, el 18 de febrero, el Tribunal Provincial de Koh Kong, lanzó una segunda acusación de «sabotaje con pruebas». En la citación del 3 de marzo, lo acusaron de recolectar productos forestales sin autorización, cargos que pueden conllevar hasta un máximo de cinco años de condena.

«En el juicio, la Administración Forestal me acusó de recolectar Madera y PFNM (productos forestales no madereros) sin una carta de autorización», dijo Vorn. Mantiene que es inocente porque no cortó la Madera y que, aunque lo hubiera hecho, los pueblos locales e indígenas tienen derechos especiales para recolectar madera en los bosques cercanos para uso comunitario.

Vorn contó que se está planteando recurrir la sentencia de un año.

Camboya acaba con la oposición

Aparentemente, la acusación a Vorn se produjo a causa de un proyecto para construir instalaciones para los visitantes del valle de Areng. El proyecto es una colaboración entre las comunidades del valle y la ONG conservacionista Mother Nature.

Sin embargo, cuando Vorn recibió las primeras citaciones en marzo de 2015, el fundador y director de Mother Nature, Alex Gonzalez-Davidson, acababa de ser deportado por su papel en la campaña para detener la represa de Areng, lo cual hizo surgir dudas sobre si la condena de Vorn era parte de un esfuerzo del gobierno por detener a los activistas ambientales del valle de Areng.

El día después de que Gonzalez-Davidson fuera deportado, el 24 de febrero de 2015, el primer ministro Hun Sen anunció que la construcción de la presa se había detenido hasta, al menos, 2018. Vorn tuvo un papel instrumental en el impulso de la oposición de la comunidad a la presa, y las autoridades provinciales habían tomado nota de ello.

Ven Vorn condujo una reunión de agentes provinciales y gente del pueblo sobre la presa de Areng en 2014. Desde entonces, el gobierno puso los planes de la presa en pausa. Fotografía de Rod Harbinson.

Inicialmente, lo guardabosques del grupo conservacionista Wildlife Alliance, con sede en Nueva York, plantearon la cuestión de cortar madera dentro de una zona protegida y pidieron a Vorn que dejara su huella dactilar (el equivalente a una firma) en un documento para verificar que había adquirido la madera. Vorn lo hizo en representación de las comunidades involucradas, y explicó que no había cortado la madera él mismo, sino que se la había comprado al proveedor local. La madera se utilizó para construir el centro de visitantes que albergaría al creciente número de estudiantes, investigadores y turistas extranjeros que visitan el valle de Areng.

Grupos defensores de los derechos respaldaron a Vorn. «La combinación de los cargos de los que se acusa a Ven Vorn y su larga detención antes del juicio sugieren que hay motivaciones políticas tras este caso. Si nos basamos en el análisis de los cargos y las pruebas, si Ven Vorn recibe un juicio justo e independiente, se le deben retirar todos los cargos y debe ser liberado», concluía un informe publicado poco antes del juicio de Vorn por el Centro Camboyano de Derechos Humanos.

«Aunque la liberación del señor Ven Vorn es sin duda bien recibida, no debería haber sido arrestado y condenado en primer lugar», se puede leer en la declaración conjunta publicada por siete organizaciones de la sociedad civil el día de la liberación de Vorn.

Vorn compartía su celda abarrotada con tres activistas de Mother Nature: Try Sovikea, Sim Somnang y San Mala. Han estado en prisión preventiva desde su arresto en agosto por hacer campaña para detener el dragado de arenas en los ríos y estuarios de Koh Kong, rodeados de manglares. Su destino permanece incierto mientras esperan la fecha para un juicio.

El arresto y la condena de Vorn forman parte de una operación más extensa sobre todas las formas de oposición al gobierno, entre ellas sobre el partido político de la oposición, Partido de Rescate Nacional de Camboya. Su líder, Sam Rainsy, permanece en el exilio para evitar ser acusado de más cargos por parte del gobierno.

Por su parte, Gonzalez-Davidson se sorprendió por ser acusado en enero, junto con dos monjes afiliados nominalmente a Mother Nature, como cómplice en el mismo supuesto delito relacionado con la campaña de dragado de arena que sus tres compañeros encarcelados. Gonzalez-Davidson tiene prohibida la entrada al país.

«El hecho de que me nieguen el visado para estar presente en el juicio que se celebra en mi contra es otra prueba de que los cargos de los que se nos acusa no tienen ningún fundamento ni base jurídica».

Mantiene su derecho a defenderse en un tribunal y está haciendo campaña para poder volver y comparecer a juicio. Su orden de arresto dice «paradero desconocido», aunque él afirma que ha notificado al tribunal de su dirección. Gonzalez-Davidson explicó que haber añadido a los dos monjes como cómplices está ralentizando el proceso.

«Lo más escandaloso de todo es que los jueces están esperando la orden de personas con intereses particulares en cuanto a cómo proceder con la sentencia de nuestro caso, lo cual vuelve a remarcar que no hay independencia en el sistema judicial de Camboya», declaró.

Desde diciembre, las comunidades del valle de Areng han recibido el apoyo de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas por los Derechos Humanos para ejercer sus derechos bajo la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU. Las comunidades han iniciado el proceso de reclamación de sus derechos como pueblos indígenas y registro de su tierra bajo títulos de propiedad colectivos con el gobierno.

«Cuando vuelva al valle de Areng, seguiré con mi trabajo y ya no tendré miedo», dijo Vorn. «El trabajo de conseguir que nuestra tierra se reconozca como pueblo indígena y que sea en colaboración con el gobierno. Lo hacemos para beneficio de las comunidades, no según las políticas de ningún partido político».

Hasta ahora, los agentes de la ONU han visitado el valle cuatro veces, y hay otros viajes planificados. Es probable que las reclamaciones de las comunidades reciban más empuje cuando la Relatora Especial de la ONU en Camboya, Rhona Smith, visite el país a finales de mes. El núcleo de su visita serán, según se dice, los pueblos indígenas.

Miembros de la oficina de Camboya del Alto Comisionado de las Naciones Unidas por los Derechos Humanos discutieron asuntos relacionados con los derechos de los indígenas con miembros del pueblo Chon en el Valle Areng en diciembre de 2015. Ven Vorn fue acusado de recolectar madera sin autorización para construir el centro comunitario en el que se celebró la reunión. Foto de Rod Harbinson.

El discurso del gobierno es duro con la tala ilegal

La condena de Vorn por recolectar madera ilegal llega en un momento en el que el gobierno ha endurecido su retórica contra la tala ilegal.

Según el Phnom Penh Post, en enero, el Primer Ministro Hun Sen instituyó un comité para combatir la tala ilegal, y señaló a dos magnates de la tala por sus acciones de contrabando. «Contrabandearon toda la madera a Vietnam sin permiso y nadie pudo decir nada. Sokha tiene plenos poderes para usar armas de fuego desde el helicóptero y detener las actividades de contrabando», el periódico citaba lo que dijo un portavoz del gobierno en referencia al comandante de la policía nacional militar Sao Sokha, que encabeza el nuevo comité.

Las conversaciones sobre la operación contra la tala ilegal han sido habituales durante la larga presidencia de Hun Sen. Sin embargo, los observadores mantienen que la acción del gobierno suele centrarse en grupos indígenas y comunidades locales más que en los grandes barones de la madera.

«El hecho de que el gobierno declare que esta operación aborda el problema y que la condena de Ven Vorn es parte de esa operación demuestra que se trata a los habitantes locales de Camboya como autores de delitos forestales. De hecho, a menudo, la gente local no hace más que utilizar los recursos de la mejor forma posible. Los magnates que ganan millones de dólares con la tala ilegal no están siendo buscados», dijo para Mongabay Fran Lambrick, investigador de un grupo activista ambiental del Reino Unido llamado Not One More.

Los observadores también destacan que las amenazas del gobierno rara vez se traducen en condenas u otras acciones a menos que se pueda obtener alguna ventaja política.

«Si Hun Sen quiere acabar con la destrucción del bosque de Camboya, debería tener una reunión con familiares y amigos. A menos que sus secuaces salgan del negocio de la madera, las llamadas operaciones seguirán siendo un ejercicio de relaciones públicas», explicó a Mongabay Marcus Hardtke, director del programa del sureste asiático para el grupo conservacionista alemán ARA que vive en Camboya.

A pesar del escepticismo de los observadores, el gobierno completó recientemente una ola de redadas contra la tala ilegal, y está investigando a varias empresas, aunque todavía está por ver si se desprenderá alguna condena como resultado. Un artículo del 9 de marzo en el Khmer Times informaba de que el Comité Nacional Antideforestación, agencia del gobierno, presentó quejas en los tribunales provinciales contra cinco empresas que habían obtenido concesiones económicas de tierras (ELC por sus siglas en inglés) del gobierno «después de descubrir irregularidades en las existencias de madera de las empresas».

Las ELC, zonas destinadas explícitamente a la conversión en terrenos de producción agrícola intensiva, son, como se reconoce abiertamente, la causa principal de la deforestación en Camboya.

Lambrick dijo que el propio gobierno viola rutinariamente sus leyes porque es ilegal situar una ELC en una zona boscosa o protegida, aun así, en la práctica muchas de ellas se encuentran en estos lugares. Las ELC permiten la extracción de madera y el desmonte si no hay otras restricciones presentes, como la protección de la CITES en las especies de árboles enumeradas. Sin embargo, Lambrick dijo que estas normas se ignoran con impunidad, ya que las empresas ELC talan la zona de las concesiones, a menudo bosques sanos en zonas protegidas.

«Las ELC solo pueden situarse en bosques degradados, según la ley. Muchas ELC son ilegales porque no están en bosques degradados. El 70 % de las ELC asignadas en 2012 se situaron en zonas protegidas que tienen madera excelente y recursos excelentes. Así, llega la ELC, se hacen con los recursos, cortan el bosque y destruyen las comunidades», dijo Lambrick.

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