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Nueva ley contra la minería en los páramos colombianos podría generar una primera demanda

  • En su sitio de web, la compañía anuncia que está "desarrollando un depósito de oro y plata de muchos millones de onzas".
  • La mitad de los páramos se encuentran en Colombia y proveen el 70 por ciento del agua potable del país, además de ser ecosistemas esenciales para la mitigación del cambio climático.
  • La nueva ley que prohibe la minería en los páramos colombianos tomó años en materializarse, y fue el producto de varias campañas de activismo, demandas, y presión por parte del pueblo colombiano para que se preserve uno de los ecosistemas más delicados del planeta.

La nueva ley que prohíbe la minería en los páramos colombianos tomó años en materializarse, y fue el producto de varias campañas de activismo, demandas y presión por parte del pueblo colombiano para que se preserve uno de los ecosistemas más delicados del planeta.

El mes pasado, la Corte Constitucional en Colombia aprobó una ley sin precedente que prohíbe la minería y la explotación petrolera,  bloqueando efectivamente 473 concesiones que ya existían para la extracción de recursos en los páramos. Se espera que la ley afecte a más de 300 operaciones mineras en 25 páramos, de acuerdo a datos de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales de Colombia (ANLA).

Una de las compañías afectadas es la minera canadiense Eco Oro. Su mina de oro Angostura se encuentra dentro del páramo Santurbán entre los departamentos de Norte de Santander y Santander, con una área de más de 142 000 hectáreas. Santurbán incluye cinco parques regionales y a una variedad de especies en peligro de extinción, como el cóndor (Vultur gryphus), el chirriador (Cisttothorus apollinari), el pato de páramo (Anas flavirostris) y el curí (Cavia porcellus).

En su sitio de web, la compañía anuncia que está «desarrollando un depósito de oro y plata de muchos millones de onzas». Eco Oro ya ha completado más de 350 000 metros de perforación y 3000 metros de desarrollo minero bajo tierra, gracias a una inversión por parte de la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial. 

Juan Orduz, presidente de la Junta directiva de Eco Oro, dijo en el 2014 ─antes de que se aprobara la ley─ que la compañía «ha invertido en la región más de 240 millones de dólares».

“No es ningún secreto que tenemos muchos problemas y tampoco que los vamos a seguir teniendo. Siempre hay un lío nuevo y aun así vamos a seguir creando estrategias para seguir trabajando en esta área”, dijo Orduz en ese entonces, cuando aún no se habían definido los nuevos límites para la minería en el páramo.

En un boletín de prensa este mes, Eco Oro anunció que tiene la opción de remitir la disputa «a un arbitraje internacional» y de buscar «compensación monetaria por los daños» causados por las medidas adoptadas en Colombia para la protección de sus páramos.

«Desde el comienzo de Angostura estaba claro que la Constitución y normas aplicables protegen los páramos, que el proyecto podría afectar Santurbán y que, por ende, podría no ser autorizado», dijo Carlos Lozano Acosta, abogado de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA). «Los Estados no deben ser sancionados por proteger sus fuentes de agua, cumpliendo las obligaciones nacionales e internacionales».

De acuerdo a datos del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander Von Humboldt, la mitad de los páramos se encuentran en Colombia y proveen el 70 por ciento del agua potable del país, además de ser ecosistemas esenciales para la mitigación del cambio climático. Su importancia hídrica es especialmente importante en la actualidad, ya que Colombia se enfrenta al fenómeno del Niño y a una de las peores sequías en su historia.

Los críticos de Eco Oro explican que hace ya cinco años, el Ministerio de Ambiente de Colombia le negó la licencia ambiental a la mina Angostura de Eco Oro. Ahora, la decisión de la Corte Constitucional de Colombia reafirma esa decisión, «sosteniendo que el derecho al agua y la protección de los páramos prima sobre las expectativas económicas de quienes desarrollan proyectos mineros en esos ecosistemas». Así lo argumenta Miguel Ramos, del Comité por la Defensa del Agua y el Páramo de Santurbán.

El Comité por la Defensa del Agua y el Páramo de Santurbán ha presentado una queja sobre el proyecto minero Angostura el Banco Mundial, y espera recibir respuesta en los próximos meses.

Las actividades mineras en los páramos colombianos. Imagen cortesía de la Agencia Nacional de Minería.