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Concluyó la primera ronda de negociaciones de la ONU para regular la pesca en alta mar

  • Alrededor del cuarenta por ciento de las especies comerciales de peces pasa su tiempo en alta mar, donde hay pocas restricciones para la pesca. Los expertos temen que estén sufriendo una seria reducción.
  • El 8 de abril, los países cerraron la primera ronda de negociaciones en la ONU en Nueva York, con el fin de acordar un nuevo tratado sobre la conservación de la biodiversidad en alta mar.
  • Se espera que el tratado esté terminado, a más tardar, para el 2019.

Si te alejas más de 320 km de la costa en cualquier parte del planeta, acabarás en alta mar, la mayor parte del océano sin gobernar, que cubre el 43 % de la superficie del mundo. Durante los últimos años, los ecologistas han estado reclamando más control, dado que alrededor del 40 % de las especies comerciales de peces pasa su tiempo en alta mar. Hoy día, esos peces son atrapados en dicho lugar, donde son pocas las restricciones, y los expertos temen que estén sufriendo una seria reducción.

Sin embargo, es probable que esto cambie pronto. La primera ronda de negociaciones para crear un tratado que regule “la conservación y el uso sustentable de la diversidad biológica marina” en alta mar se cerró el 8 de abril en la ONU en Nueva York, lo que más que nunca abre un camino hacia la regulación de grandes extensiones de océano. Representantes de más de 80 países participaron en estas negociaciones, que comenzaron el 28 de marzo y finalizaron el 8 de abril.

“Tomó cerca de una década de trabajo por parte de gobiernos que se dedicaron a esto y de la comunidad de las ONG para llegar a este punto y estamos todos muy contentos de ver que este proceso avanza hacia el siguiente nivel”, le dijo a Mongabay Elizabeth Wilson, directora de políticas oceánicas internacionales de la organización sin fines de lucro The Pew Charitable Trusts, quien estuvo presente en las negociaciones en Nueva York. Pew participó en las negociaciones de los últimos años.

Atún de aleta azul del Pacífico, una especie que migra en alta mar. Foto Rhett A. Butler.

“Este es el comienzo de un proceso que puede llevar a un cambio real en cuanto a cómo administramos los océanos”, comentó.

Para limitar y supervisar ciertas actividades comerciales en alta mar, las entidades gubernamentales y los organismos reguladores internacionales se basan en el marco legal establecido por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, un tratado internacional que entró en vigencia en 1994.

Wilson dijo que algo de control es mejor que nada, pero que hay muchos vacíos. Por ejemplo, no hay ningún mecanismo que coordine regímenes de gestión existentes para la minería, la pesca y el transporte marítimo, y no hay ningún sistema que proteja a especies vulnerables o zonas delicadas mediante la protección de áreas marinas. “Necesitamos que haya un mejor sistema”, dijo.

Daniel Pauly, científico especialista en pesca de la Universidad de Columbia Británica, le contó a Mongabay que la sobrepesca en alta mar es un problema creciente. El atún, el marlín y otros cientos de especies comerciales (y, con probabilidad, muchas más que aún no han sido descubiertas por los científicos) se trasladan en estas aguas. Según una investigación de Scientific Reports realizada en 2015, de la que Pauly es coautor, cada año se pescan en alta mar alrededor de 10 millones de toneladas, suma que ronda los 16 000 millones de dólares y el 12 % del total de la captura mundial. Esto ha llevado a la sobrepesca de dos tercios de la población de peces en alta mar, de acuerdo con The Economist y organizaciones importantes que se pronuncian en contra de esta práctica, tales como World Wildlife Fund y Greenpeace.

La sobrepesca en alta mar está causando repercusiones cerca de la costa, ya que reduce las poblaciones en donde se pescan la mayoría de los peces del planeta. Pauly y otros expertos temen que, si la pesca en alta mar queda virtualmente sin una regulación, podría causar un daño irreversible a la industria pesquera mundial, dado que aniquilaría poblaciones de peces completas y limitaría la cantidad disponible para consumo humano.

Además, como ningún organismo gubernamental tiene una jurisdicción completa en alta mar, se ha convertido en un caldo de cultivo para la actividad ilegal: una reserva para pescadores furtivos, narcotraficantes y violadores de los derechos humanos. Como resultado, muchos observadores dicen que la necesidad de una regulación para alta mar reviste de una enorme importancia.

“Nunca va a haber una situación en la que sea mejor no tener ninguna legislación en alta mar. Necesitamos tener una”, dijo Pauly. Comparó la degradación de alta mar con el calentamiento global: “Si no hacemos nada al respecto ahora, será más difícil y costoso tomar medidas significativas en el futuro. Un tratado proporcionaría beneficios ecológicos más allá del mantenimiento de la industria pesquera mundial —comentó—; podría también ayudar a los países a encontrar una solución en cuanto a cómo limpiar las enormes y crecientes manchas de basura que andan dando vueltas por los océanos”.

Qué tipo de leyes exactamente deberían proteger alta mar —y cómo hacerlas cumplir— es un tema principal de debate. Pauly y sus colegas sugirieron en el artículo que escribieron que se prohíba todo tipo de pesca en alta mar y que se transforme este lugar en una reserva marina. Según Pauly, esto aumentaría alrededor de un 20 % la cantidad de peces atrapados cerca de la costa y distribuiría la pesca de manera más equitativa para aquellos países que no pueden costear flotas en alta mar. Agregó que el cumplimiento sería sencillo si a cada embarcación se le exigiera que llevara un equipo de comunicación satelital —una idea también sugerida por otros expertos—. “Si sabes que en esta zona no se puede pescar, cualquier embarcación que muestre patrones de pesca [por sus movimientos] puede ser identificada fácilmente mediante el satélite”, dijo Pauly.

“Sin embargo, no es probable que una veda total sea la solución con la que se puedan comprometer todos los interesados”, comentó Wilson, de Pew. Al menos, nadie la ha sugerido formalmente en las negociaciones. Como sostiene el artículo de Pauly, una veda de pesca beneficiaría a algunos países en las negociaciones del tratado, mientras que otros saldrían perdiendo. Este es un resultado que muchos de los participantes de las charlas quisieran evitar.

“Sin duda, esperamos que, con este acuerdo, no haya ningún perdedor”, dijo Wilson. “Queremos que todos los involucrados se beneficien”.

Una vez cerrado este acuerdo, el resultado más probable es el establecimiento de un proceso para crear áreas marinas protegidas en alta mar, donde se podría prohibir o restringir la pesca. Los países podrían entonces proponer puntos específicos en virtud del tratado. Existen unos cuantos lugares de importancia ecológica que son elecciones obvias, como el mar de los Sargazos —una corriente circular en el medio del Atlántico que la página web de Pew dice que funciona como “incubadora para una gran parte de la vida marina atlántica”— y el White Shark Cafe —una zona del Pacífico donde se congregan cientos de tiburones blancos durante la migración anual de estos—.

Las negociaciones continuarán en tres reuniones más. Mientras tanto, los representantes de los países miembros de la ONU y grupos de la sociedad civil analizarán con detenimiento los análisis científicos y presionarán en favor de sus propios intereses. Uno de los puntos controversiales más grandes será cómo hacer cumplir el acuerdo. Wilson dijo que cada país sería responsable de la regulación de las embarcaciones pesqueras que regresan a los puertos de estos países o salen de ellos. El tratado exigiría también la creación de un organismo internacional de aplicación que tendría que trabajar con las instituciones que ya gobiernan partes de alta mar.

Wilson comentó que los participantes aún no habían tratado en la primera reunión los lugares específicos para las reservas ni las tácticas de cumplimiento y que era poco probable que se hiciera en las horas siguientes. Más bien, el objetivo fue empezar a preparar el terreno para llegar a un entendimiento e intercambiar ideas, que se negociarán luego en las futuras reuniones.

Pauly dijo que el primer gran paso es que la comunidad mundial comience a pensar en la alta mar como un área que se puede regular. “Nunca se va a cerrar la alta mar de una, pero la ONU podría declarar las reservas marinas en beneficio de toda la humanidad”, comentó.

“Por lo menos se consiguió ese cambio de perspectiva”, dijo Wilson, y agregó que las negociaciones empezaron con buen pie y que avanzan hacia un tratado con el que todas las partes interesadas estarán de acuerdo.

“Estuvimos gratamente sorprendidos con lo activos y constructivos que se mostraron los gobiernos de todo el mundo en la reunión”, Wilson escribió en un correo electrónico. “Nos da una gran esperanza de que se pueda elaborar un nuevo tratado sólido en los próximos años que asegure el cuidado de la alta mar”.

Se espera que el tratado esté terminado, a más tardar, para el 2019.

 

CORRECCIONES: En una versión anterior de esta historia, se dijo erróneamente que la ONU espera concluir el tratado para el 2018; de hecho, se espera que el tratado esté terminado, a más tardar, para el 2019. También se malinterpretó la posición de Elizabeth Wilson, de The Pew Charitable Trusts, con respecto a que la pesca en alta mar se encuentra en un vacío de gestión; la versión actual presenta los puntos de vista de Wilson de manera más precisa. Por último, se dijo de manera equivocada que, tras dos años de negociaciones, el resultado esperado sería el establecimiento de áreas marinas protegidas en alta mar; en realidad, la compleción del acuerdo podría llevar varios años y tendría como resultado un sistema para establecer áreas marinas protegidas. La versión actual ha sido actualizada para reflejar estas cuestiones.

 

 

Referencias