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Diez “modas pasajeras” de la conservación: ¿han funcionado en América Latina?

  • Un editorial en la revista Conservation Biology describió diez métodos que surgieron desde finales de los 70 como modas pasajeras, “enfoques que se acogen con entusiasmo y luego se abandonan”.
  • Las modas pasajeras de la lista eran: la comercialización de productos naturales de la selva, los puntos de alta diversidad biológica, la conservación integrada y proyectos de desarrollo, el ecoturismo, la certificación ecológica, la conservación comunitaria, los pagos por servicios ecosistémicos, REDD+, las concesiones para conservación y los llamados paisajes integrados.
  • Mongabay consultó a siete expertos en conservación sobre la aplicación de esas diez modas pasajeras en América Latina, una región que no solo es un vivero de biodiversidad, sino también de actividades de conservación.

En mayo de 2013, la revista Conservation Biology publicó un editorial que describía diez métodos de conservación que habían emergido desde finales de los setenta como modas pasajeras, “enfoques que se acogen con entusiasmo y luego se abandonan”.

Aunque los conservacionistas apliquen más probablemente el término “moda pasajera” a “artilugios, ropa, música, cortes de pelo y videojuegos” y “tengan tendencia a creer que son inmunes a esas cursilerías”, los autores defienden que el sector de la conservación está también sujeto a ciclos pasajeros. Se suelen impulsar modas prometedoras que se promueven extensamente, luego se rechazan y al final se vuelven a envolver y vender como algo nuevo, señalan los autores Kent H. Redford, de la empresa de Maine Archipelago Consulting, y Christine Padoch y Terry Sunderland del Centro de Investigación Forestal Internacional (CIFOR) de Indonesia.

“Parece que las modas pasajeras no mueren nunca, solo se sustituyen o se incorporan en otro enfoque”, escriben. Incluso los enfoques que siguen siendo utilizados de forma extensa y cuentan con el favor de la gente, como el ecoturismo, la certificación ecológica y la comercialización de productos naturales de la selva tienen un lugar en su lista.

América Latina, de forma general, no es solo un semillero de biodiversidad sino también de actividades de conservación que tienen lugar en una gran variedad de enclaves ecológicos, políticos y culturales. ¿Cómo han funcionado las diez modas pasajeras de Redford, Padoch y Sunderland en América Latina? ¿Han tenido éxito? ¿Han fracasado? ¿Han tenido consecuencias con las que no se contaba? ¿Se han pasado de moda o se han vuelto retro? Para descubrirlo, Mongabay consultó a siete de los expertos en conservación de la zona. Aquí están sus opiniones sobre la lista, que no sigue ningún orden particular, y sobre cómo la conservación puede seguir adelante más allá del ciclo pasajero.

1. Conservación de productos naturales de la selva

Tiene como objetivo generar ingresos para motivar la protección de la selva.

Sven Wunder, principal economista del Programa de Subsistencia de CIFOR en Perú, explicó a Mongabay que muchos grupos comunitarios y de conservación en América Latina habían adoptado la comercialización de varios productos de la selva pensando que sería bastante rentable. En realidad, sin embargo, el enfoque generó resultados muy variables. Aunque a veces tuvo éxito, sus fracasos se debieron a menudo a las expectativas poco realistas sobre la cantidad de dinero que se podría movilizar, así que en realidad es más útil como enfoque suplementario, dijo.
John Reid, fundador y presidente de la empresa de investigación y formación económica para la conservación Conservation Strategy Fund, dijo a Mongabay que este enfoque ha sido efectivo con productos tradicionales pero no con los más novedosos que requieren que se eduque a los mercados y los productores. Por ejemplo, el marfil vegetal de la tagua ha fracasado estrepitosamente, mientras que el enorme y delicioso pescado conocido como pirarucu (Arapaima sp.), de la comunidad indígena Paumari en Brasil, ha triunfado.

Pirarucu. Foto de Rhett A. Butler.

2. Puntos de alta diversidad biológica

Áreas designadas con especies únicas y endémicas que son objetivo de la conservación.

Wunder dijo que ve los puntos de alta biodiversidad como algo un poco atípico en la lista. Eso es porque más que una herramienta de política o empresarial, son un enfoque analítico a la conservación. Reid ni siquiera considera que sean un enfoque a la conservación per se, sino simplemente una forma de identificar, catalogar y clasificar lugares que conservar.

3. Conservación integrada y proyectos de desarrollo (ICDP por sus siglas en inglés)

Tienen el objetivo de mejorar la forma de vida y la calidad de vida de las personas que viven en áreas biodiversas para fomentar su conservación.

Según Wunder, los ICDP son probablemente la herramienta más utilizada en conservación en América Latina. La idea es intentar cambiar los sistemas de producción a través de un grupo de trabajo comunitario que realice actividades sostenibles para no sobreexplotar el medioambiente, o añadir valor a lo que venden, por ejemplo, transformando madera en piezas talladas. Reid enfatizó que “las organizaciones más serias participan con las comunidades, intentan entender sus necesidades y hacer que la conservación encaje con sus prioridades económicas y sus aspiraciones”.

Tanto Reid como Wunder están de acuerdo en que los ICDP están pasados de moda (al menos su nombre) e incluso han cosechado una mala reputación en la región porque son demasiado holísticos, no se centran demasiado en sus objetivos y se puede llegar a invertir mucho dinero para obtener resultados pobres. Sin embargo, Wunder no cree que los ICDP se hayan abandonado como una moda pasajera, porque otros enfoques hacen cosas similares con un nombre diferente (ver el número 10, paisajes integrados).

4. Ecoturismo

Turismo que no daña ni perturba el equilibrio de la naturaleza a la vez que promueve el respeto hacia la cultura de las comunidades locales y la integración.

Wunder también dijo que no cree que el ecoturismo se pueda considerar una moda pasajera en América Latina porque ha crecido mucho. Aunque afirmó que es difícil decir si el ecoturismo ha funcionado muy bien en cuestión de conservación, ha funcionado ciertamente bien en la generación de ingresos locales.

Reid dijo que eso es porque el ecoturismo es “genial para lugares espectaculares y relativamente accesibles como los parques naturales, y puede funcionar en comunidades que tienen una cultura interesante y la adaptabilidad para entrar en la economía de servicios”. Aunque no puede proteger grandes áreas directamente, si se realiza en una parte pequeña de una gran zona protegida, el ecoturismo puede generar apoyo público y político para la integridad de la zona al completo, como ha sucedido con el Parque Nacional Madidi de Bolivia, afirmó.

Turistas en el Parque Nacional Madidi de Bolivia, Foto de Joe Lazarus/Flickr.

5. Ecocertificación

Verifica que se han seguido prácticas sostenibles para desarrollar un producto o servicio determinados.

Wunder dijo que en América Latina la ecocertificación a veces funciona, pero no suele generar efectos adicionales cuando los que participan en ella ya utilizan buenas prácticas. Por su parte, Reid dijo que lo ve como una solución de nicho, “una forma de presionar a las grandes empresas para que adopten una serie de normas que van más allá de las regulaciones mínimas”.

6. Conservación comunitaria

Tiene como objetivo mejorar la vida de los habitantes locales a la vez que se conserva la tierra con la creación de áreas protegidas a través del conocimiento y la participación locales.

Los proyectos de conservación comunitaria han funcionado bien en cuestión de conservación en zonas indígenas, básicamente parques donde viven las comunidades indígenas, según Wunder. Dijo que gran parte de las investigaciones muestran que la conservación comunitaria desemboca en impactos tan positivos para la conservación como las zonas protegidas, y que ha cosechado buenos resultados en la Amazonía brasileña y colombiana, especialmente donde las comunidades ocupan grandes áreas de terreno.

Reid señaló que los proyectos de conservación comunitaria “pueden ser más poderosos cuando la comunidad tiene una gran dependencia en los ecosistemas intactos”. Las personas del exterior pueden tener un papel en el fortalecimiento de los derechos de la comunidad a sus recursos, conseguir inversión y facilitar la toma de decisiones sobre cómo gobernar el uso de los recursos compartidos.

Heliconia, Costa Rica. Foto de Rhett A. Butler.

7. Pago por los servicios del ecosistema o el medioambiente (PSE)

Instrumentos económicos que pagan a los terratenientes para que mantengan ecosistemas que benefician a la sociedad al completo, como plantar árboles para la captura de carbono.

Los programas PSE son la especialidad de Wunder y dijo que no los considera una moda pasajera en América Latina porque su popularidad no ha disminuido. Algunos estudios en México muestran impactos positivos, pero hay una parte importante que depende del contexto. Por ejemplo, dijo que los programas PSE funcionan bien allí donde la posesión de tierras está bien establecida, pero en muchas partes del Amazonas, la deforestación tiene lugar en tierras del estado. “Los PSE no funcionan allí porque nadie tiene derechos de propiedad sobre las tierras y por lo tanto, no las protegen”, dijo, y añadió que en esos casos las áreas protegidas funcionan mejor.

“Necesitamos diseños a medida para cada país y todavía estamos aprendiendo a implementarlos de forma útil”, afirmó.

Luciana Gallardo Lomeli, analista de investigación de la Iniciativa de Restauración Global del Instituto de Recursos Mundiales, alabó el éxito del programa PSE de Costa rica que paga a los terratenientes para que protejan los bosques. Por otra parte, señaló el sistema PSE de Ecuador como ejemplo de críticas, ya que los incentivos para conservar el bosque provienen de una fuente no sostenible: ingresos de las ganancias obtenidas a través del petróleo.

Reid piensa que los programas PSE tienen un gran potencial como sistemas a gran escala impulsados por los gobiernos, pero puede ser complicado ajustar los detalles. De forma ideal, los programas PSE deberían tener como objetivo a terratenientes que piensan deforestar pero que no lo harán si reciben un incentivo. Es decir, terratenientes a los que el gobierno puede permitirse pagar para optar por la conservación. Por ejemplo, es difícil competir económicamente con la minería o los cultivos lucrativos como la palma aceitera. En cuanto a la supervisión, los organizadores de programas PSE necesitan comprobar que la persona que recibe el pago está cumpliendo con sus compromisos ambientales, y estar dispuestos a imponer distintas sanciones si no lo hacen. Entre ellas se podría incluir la terminación de los pagos, multas, expulsión del programa o publicación del caso de incumplimiento —eso solo para empezar. Hay mucho trabajo importante que hacer para estructurar esos sistemas de incentivos, según Reid.

8. Emisiones reducidas de la deforestación y la degradación de los bosques (REDD+)

Programa de la ONU para conseguir que los países desarrollados paguen a los países en desarrollo por proteger sus bosques para combatir el cambio climático.

REDD+ es básicamente un gran sistema PSE para compensaciones de carbono. Alienta a los países ricos y a las empresas a que paguen por créditos de carbono que se generan principalmente a través de proyectos de conservación a gran escala en países del sur para “compensar” por su propia contaminación. Wunder dijo que no lo considera una moda pasajera porque todavía no se ha iniciado oficialmente. Hay varios proyectos piloto en América Latina y en otros lugares en los que se estudian sus impactos.

Reid dijo que cree que de las 10 modas pasajeras del editorial de Conservation Biology, REDD+ es el que tiene más posibilidades de escapar de esa dinámica pasajera por la posibilidad de que haya una demanda a gran escala de un bien tangible por parte de los emisores de gases de efecto invernadero del mundo: carbono almacenado. REDD+ también es un impulsor de políticas. Para poder vender carbón almacenado, tienes que ser el propietario, es decir, tienes que tener derechos de propiedad. Muchos servicios ambientales como la biodiversidad o la regulación del clima y el agua producidos por los bosques son bienes públicos difíciles de medir y empaquetar para el mercado. “El carbono se puede medir y supervisar y existe una clara demanda”, dijo Reid.

REDD+ también es muy criticado porque se utiliza para establecer derechos de propiedad comercializables sobre los árboles y otros servicios ambientales a la vez que apoya la producción de combustibles fósiles perjudiciales para el ecosistema en otros lugares. Comparado con planteamientos más pequeños, integrados y ascendentes, REDD+ tiene más probabilidad de olvidar la importancia de la biodiversidad y el bienestar de los habitantes locales, ya que impulsa proyectos que se centran exclusivamente en el secuestro de carbono.

Vista aérea de la Amazonía peruana, Foto de Rhett A. Butler.

9. Concesiones para conservación

Un inversor paga a un terrateniente por el derecho a mantener un bosque intacto, a través de la conservación, el ecoturismo, la investigación o actividades educativas.

Las concesiones para conservación se han llevado a cabo de forma limitada en América Latina, principalmente por parte de la ONG Conservación Internacional, según Wunder. Mencionó ejemplos de La Guayana y Bolivia, en los que la tierra se arrendó para la conservación para evitar la tala. Dice que las concesiones para conservación se asemejan a un enfoque PSE.

Matt Finer, especialista de investigación en la Asociación para la Conservación del Amazonas, radicada en Washington, dijo a Mongabay que el seguimiento casi en tiempo real que hace su grupo de la pérdida de bosque muestra que las concesiones para conservación y ecoturismo han conseguido detener la deforestación en la región de Madre de Dios, al sur de la Amazonía peruana.

Reid said que le gustan las concesiones para conservación porque son simples y directas. “Alquilar el bosque ofrece una gama completa de servicios del ecosistema en un solo paquete y evita las molestias y los costes de transacción de establecer un derecho de propiedad y encontrar demanda para cada uno. Sin embargo, se limitan al mercado de la gente que quiere participar de forma altruista”, declaró.

Capibara (Hydrochoerus hydrochaeris), Madre de Dios, Perú. Foto de David Cook/Flickr.

10. Enfoques del paisaje que integran agricultura, usos sostenibles y conservación (paisajes integrados)

Proyectos que integran la agricultura, usos sostenibles y la conservación para conseguir objetivos sociales, económicos y ambientales.

Reid dijo que ve los paisajes integrados como un “santo grial” porque la mayoría de discusiones sobre cómo lograr la conservación acaban ahí. El problema es que las ONG internacionales han sobreestimado su propia influencia en la toma de decisiones de los gobiernos y la estabilidad de los acuerdos, dijo. En realidad, los derechos de propiedad suelen estar afianzados. Reid dijo que este enfoque debería perseguirse allá donde las personas que toman decisiones en los niveles más altos estén sinceramente dispuestas a aceptar un nuevo paradigma y puedan rechazar intereses particulares, y que los conservacionistas deberían establecer unos objetivos de planes territoriales más modestos.

Wunder ve los paisajes integrados como otro enfoque analítico relacionado con los ICDP. Dijo que en los últimos años han ganado importancia, junto con la idea de pensar en la silvicultura y la agricultura como una sola cosa (concepto que se conoce como agroforestería), aunque son más comunes en África que en América Latina.

Aunque en principio son buena idea y pueden crear muchas sinergias entre ambos sectores, en la práctica son difíciles de aplicar y requieren mucha información y diálogo entre los interesados. Según Gallardo, se puede decir lo mismo de los programas de conservación comunitaria y los PSE.

La conclusión

La mayoría de las fuentes entrevistadas para este artículo consideran que es difícil ordenar los diez enfoques en cuestión de éxito, y hubo poco consenso en cuanto a qué cuenta como éxito. Sin embargo, la mayoría estuvo de acuerdo en que cada uno de los enfoques depende de su contexto o su establecimiento para funcionar y triunfar, y que la práctica caprichosa de sustituir lo viejo por lo nuevo lanzándose a ciegas a la siguiente corriente puede ser problemática.

“Es demasiado simplista decir qué tiene éxito y qué no. Algunos lo tienen en ciertos casos. Además, ¿cómo se mide el éxito?”, dijo a Mongabay James Anderson, director de comunicación del Programa Forestal del Instituto de Recursos Mundiales. ¿Se mide con el número de hectáreas conservadas, la biodiversidad en el bosque conservado o los beneficios económicos que da a las personas? Para muchos expertos, se reduce una intuición profesional, dijo Andersen.

Gallardo dijo que hay varias formas de medir el éxito de un enfoque: ¿produce un beneficio social o ambiental? ¿Crea puestos de trabajo? ¿Captura carbono? Por ejemplo, a veces, el éxito de un proyecto PSE se basa en su rendimiento: ¿ofrece un servicio ambiental? Wunder señaló que hay formas de evaluar el impacto de ciertos enfoques en un lugar en particular de forma más precisa y científica, pero el sector de la conservación está tan solo empezando a adoptar esas evaluaciones.

Corocoro rojo (Eudocimus ruber) en vuelo, Colombia. Foto de Rhett A. Butler.

Reid dijo que un problema fundamental es que muchas de las diez modas pasajeras de la lista son estrategias que se basan en los incentivos e incluyen la economía y/o los negocios, aun así, solo el 10 por ciento de los profesionales de la conservación tienen formación en esos sectores, según un estudio de 2002 llevado a cabo por su grupo, Conservation Strategy Fund. Así que Reid afirma que muchos acogen enfoques sin entenderlos y los sigue sin experiencia.

Incluso así, para Byron Swift, presidente de Nature and Culture International, la clave del éxito es que las organizaciones y los que hacen donaciones para la conservación contraten a personal experimentado “que aplique un enfoque ascendente en la conservación, que tenga la experiencia y el contexto para entender todos los métodos que se han utilizado antes y que sepa qué funciona y qué no lo hace en cada contexto particular”. Ese tipo de trabajadores no se decanta tan rápidamente por la novedad y la moda. “Uno tiene que desarrollar una comprensión profunda de cuál es el contexto local para lograr la conservación, y de lo que quieren hacer las comunidades y los gobiernos locales. Solo entonces se pueden identificar los mejores enfoques que hay que enfatizar”, dijo Swift.

A menudo se necesita una mezcla de enfoques. Swift ve las 10 modas pasajeras como métodos perfectamente legítimos, herramientas en el kit de los conservacionistas que se aplican de forma adaptativa según requiera la situación. Lo que puede causar problemas reales es la tendencia a sustituir las viejas ideas con nuevas en lugar de añadirlas a la caja de herramientas, dijo. Incluso aunque algunos enfoques sean modas pasajeras, añadió, “nos han enseñado cómo evitar cometer los mismos errores en el futuro”.

Gallardo estuvo de acuerdo. “Incluso en casos sin éxito, el enfoque se debería tener en cuenta para propósitos futuros, solo que no con el mismo planteamiento”, dijo.

Philip Fearnside, profesor del Instituto Nacional de Investigación en el Amazonas en Manaos, Brasil, tiene una opinión distinta. Dijo a Mongabay que aunque los problemas con los enfoques a la conservación como REDD+ tienen que afrontarse y hay que arreglarlos para que funcionen, hay algunas excepciones. Por ejemplo, un enfoque cada vez más popular son los sistemas de créditos de carbono para las presas hidroeléctricas. “No es algo que se tenga que arreglar, sino que hay que abandonarlo por completo”, afirmó para Mongabay, porque la financiación limitada para la mitigación se gasta en subvencionar presas que se construirían de todas maneras, las presas tropicales también emiten de forma considerable más gases de efecto invernadero de los que se reconocen en los procesos de contabilidad de los créditos de carbono, y causan daños ambientales y conflictos sociales.

Presa hidroeléctrica en Baños, Ecuador. Foto de Eric Chan/Flickr.

En América Latina, la gobernanza, el cumplimiento de las normas de gobernanza gobernanza y el apoyo del gobierno son cruciales para el éxito de muchos enfoques, según Anderson y Gallardo. Muchas de las 10 modas pasajeras pretenden cambiar la actitud de quienes toman las decisiones sobre el terreno. Sin embargo, no está claro en quién se puede confiar o en quién centrarse, es mejor desplegar otros enfoques, como las zonas protegidas, o una combinación de enfoques. Por ejemplo, algunas estrategias de producción alternativa (como los ICDP) pueden combinarse con el ecoturismo, la comercialización de productos de la selva, la ecocertificación e incluso los programas PSE. “Los proyectos integrados lo hacen y nos enseñan muchas cosas, como a ser más realistas”, dijo Wunder.

Todas las fuentes estuvieron de acuerdo con el editorial de Conservation Biology en que no es necesario ni deseable rechazar nuevos enfoques por miedo a que sean una moda pasajera, porque a menudo tienen mucho que ofrecer. Sin embargo, ninguno es una fórmula milagrosa para todos los problemas y desafíos de la conservación. El éxito o el fracaso de un enfoque dependen del contexto y el momento en que se apliquen.

“Reconocer las modas pasajeras y pensar en ellas como oportunidades de aprendizaje es parte de aceptar que la práctica de la conservación tiene una cultura, como cualquier otra práctica”, afirma el editorial. Sean o no modas pasajeras, los conservacionistas no deberían adoptar nuevos enfoques ciegamente ni descartarlos de primeras. Más bien, escriben los autores, el sector debe averiguar dónde funciona cada enfoque y por qué, y mantener una variedad de ellos para sacarles partido —en América Latina y más allá.

Citas

Grupo de coatíes de nariz blanca, Costa Rica. Foto de Rhett A. Butler.