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Garantizar la conectividad de los peces de la Amazonía es clave para su conservación

  • Las especies de peces que viven en lagos, ríos y llanuras aluviales de la cuenca amazónica necesitan tener un alto grado de conectividad entre sí para mantener la diversidad genética y la salud, pero eso se ve amenazado por proyectos de construcción de represas y sequías frecuentes que ocurren debido al cambio climático, factores que amenazan los ciclos de inundaciones de la temporada de lluvias.
  • Un estudio reciente sugiere que comprender la dinámica de las metapoblaciones del Amazonas (subgrupos de especies que viven en sistemas de ríos y lagos separados unos de otros, pero que se mezclan durante las inundaciones de la temporada de lluvias o las migraciones estacionales) es crucial para la conservación.
  • Si el gobierno federal de Brasil y las comunidades no se comprometen seriamente con la conservación de los sistemas de agua dulce, las pesquerías comerciales e incluso la diversidad selvática, posibilitada por la dispersión de semillas, pueden entrar en riesgo.
Los ecosistemas de agua dulce del Amazonas forman una amplia red de ríos, lagos y llanuras aluviales. Los ciclos de inundaciones anuales ayudan a conectar los hábitats de agua dulce, pero son vulnerables a los cambios producidos por represas hidroeléctricas y sequías, que están empeorando debido al cambio climático. Foto © Neil Palmer/CIAT para CIFOR, bajo licencia Creative Commons de Atribución-NoComercial-SinDerivadas 2.0 Genérica

Imagina a un pez aislado en un lago de la Amazonía: una parte de un amplio ecosistema de agua dulce de la cuenca del río Amazonas, constituido por una red de ríos, lagunas y llanuras aluviales en constante cambio que se extiende por un millón de metros cuadrados (386 102 millas cuadradas).

Ahora imagina a ese mismo pez cuando las aguas suben durante la temporada de lluvias, y las llanuras aluviales desaparecen debajo de casi 15 metros (49 pies) de agua. El pez, que antes estaba restringido a los límites del lago, nada libremente por la selva inundada y se entremezcla con otros especímenes, que vienen también de otros lugares.

Por miles de años, las poblaciones de peces de la Amazonía obedecieron a esta dinámica de entremezclarse en nuevos cuerpos de agua, viajar cortas y largas distancias entre lagos o por canales de ríos, y luego, a medida que las aguas retrocedían, formar nuevas poblaciones en ríos y lagos.

Esta conectividad —y la mezcla genética que posibilita— es vital para la salud de las poblaciones de peces, pero es muy vulnerable a cualquier cambio en el “pulso de inundaciones” que tiene lugar todos los años en la selva.

Pez hoja del Amazonas (Monocirrhus polyacanthus). En este río viven más de 2000 especies de peces, lo que constituye la mayor biodiversidad de peces del mundo. Se ve enriquecida por los ciclos periódicos de aislamiento y mezcla de especies de agua dulce que tienen lugar en la región. Foto © Rhett A. Butler/Mongabay

Un estudio reciente advierte sobre la necesidad de fortalecer los esfuerzos de conservación si se desea garantizar la biodiversidad de la región amazónica —la mayor del planeta, que alberga más de 2000 especies— ante la amenaza de represas hidroeléctricas (tanto proyectadas como ya en operación) y del aumento de períodos de sequía ocasionados por el cambio climático.

Los peces responden de manera diferente a los factores de estrés

La investigación realizada por Lawrence Hud, profesor de la universidad de Washington y Lee, estudió la manera en que la estructura poblacional de cada especie afecta su respuesta a los cambios, incluso las interrupciones de conectividad causadas por nuevas represas y el cambio climático. Los autores sostienen que la conservación de peces podría ser más efectiva si se atendieran las reacciones específicas de cada especie ante los factores de estrés.

Investigaron de cerca las metapoblaciones: subgrupos de poblaciones dinámicos e interconectados que existen dentro de una especie. Estos subgrupos están distribuidos de forma irregular: cada uno vive separado del otro la mayor parte del tiempo en los lagos de las llanuras aluviales y en diversos afluentes del Amazonas. Sin embargo, ese aislamiento no es permanente: los peces pueden trasladarse de una a otra población durante las inundaciones o las migraciones estacionales. La dispersión y el cruzamiento de los subgrupos ayudan a mantener la diversidad genética y el volumen de especímenes de cada población, lo cual es clave para la salud general de la especie.

Los autores repasaron la ecología y los ciclos de vida de diferentes especies de peces de la Amazonía y llegaron a la conclusión de que solo hay algunas que existen como metapoblaciones, no todas. Sin embargo, hay otras que están en proceso de convertirse en metapoblaciones debido al impacto humano, lo cual tiene implicaciones importantes en lo concerniente a las decisiones que se deberían tomar para implementar las mejores estrategias de conservación.

El río Amazonas en período de inundación. Foto © Rhett A. Butler/Mongabay

Hurd contó a Mongabay que “si la especie ya está estructurada como una metapoblación, entonces ha evolucionado para adaptarse a ese modo de vida según cómo esté construido el hábitat. Si se interrumpe esa dinámica de metapoblación [por una represa, por el cambio climático u otras causas], se podría causar la extirpación de esa especie”.

“Pero si la especie no funciona como una metapoblación, hay probabilidades de que se vea obligada a actuar como tal debido al hábitat alterado”, explicó. “Es una cuestión de cómo la selección natural con el tiempo ha ido dando forma a la manera en que una especie se mantiene a sí misma, contra la respuesta a un cambio que ocurre con mayor rapidez de la que la especie puede adaptarse”.

Por lo tanto, continuó Hurd, mantener el “régimen acuático” existente es un elemento clave en la estrategia de conservación, porque actualmente “no sabemos si estas especies son lo suficientemente flexibles para adaptarse a los cambios (…). Tenemos que estudiar y conocer mucho mejor la biología e hidrología de este sistema si queremos preservar la biodiversidad acuática y las especies de peces de importancia comercial”.

Peces en un brazo muerto del río en la Amazonía peruana. Muchos peces podrían estar en peligro de extinción porque las represas hidroeléctricas interrumpen sus rutas migratorias y las sequías están afectando los ciclos de inundaciones anuales, con el resultado de que alteran sus ciclos de vida. Foto © Rhett A. Butler

El caso del pez gato del Amazonas

Es fácil hacer suposiciones incorrectas sobre las metapoblaciones, sus movimientos, su habilidad de cruzarse y su capacidad de adaptarse a las limitaciones de conectividad.

En el caso de algunas especies amazónicas, las migraciones por ríos y llanuras aluviales posibilitan que peces de distintos lugares entren en contacto regularmente, lo que resulta a su vez en entrecruzamientos que dan forma a una gran población. Pero para otras especies, como un tipo de pez gato del Amazonas (Brachyplatystoma rousseauxii), eso no sucede. Este pez realiza la migración más larga de cualquier pez de agua dulce conocido, por lo que uno imaginaría que en el camino los especímenes de un subgrupo se cruzan con otros, pero no es así.

“Estos peces se reproducen en las cabeceras andinas y pre-andinas, y las larvas se transportan aguas abajo a lo largo de cinco países y casi 5500 km (3417 millas), hasta llegar al estuario del Amazonas”, cuentan los investigadores en el estudio.

La preferencia del pez gato por su lugar original de reproducción significa que se producen muy pocos cruzamientos entre los subgrupos de la especie, a pesar de las grandes distancias que recorren junto a otros especímenes de cabeceras distintas. Así, para esta especie cada afluente puede albergar una población genéticamente distinta, y la suma de todas ellas constituye una metapoblación migratoria con un alcance geográfico enorme, explican los autores.

El peligro de las represas hidroeléctricas y el cambio climático

Las represas son una barrera obvia para la migración por agua, y la la creciente cantidad de proyectos hidroeléctricos que se quieren realizar a lo largo del Amazonas está poniendo en riesgo los movimientos de los animales por muchos ríos, y afectando las dinámicas de inundaciones.

“En mi opinión, las mayores amenazas para el sistema acuático son, a corto plazo, la construcción de represas, y a largo plazo, el calentamiento global”, comentó Hurd a Mongabay. “También hay otros factores que contribuyen al deterioro del costado acuático de este ecosistema, como la deforestación, la sobrepesca, la contaminación y la introducción de especies foráneas invasivas”.

“Para decirlo claro, se tiene que poner un freno a la construcción de represas o de lo contrario desaparecerán una cantidad sustancial de especies de peces”, enfatizó Hurd.

El estudio concluye que las áreas acuáticas protegidas tienen que ser lo suficientemente grandes para abarcar muchos lagos, y deben involucrar a las comunidades locales para implementar prácticas de pesca sostenibles si han de ser eficaces. Foto © Neil Palmer/CIAT para CIFOR, bajo licencia Creative Commons de Atribución-NoComercial-SinDerivadas 2.0 Genérica

Los impactos del cambio climático ya se están notando en la región. “Hemos podido observar que en los últimos años se produjeron allí históricas sequías muy severas, que están fuertemente vinculadas con el calentamiento global y que parecen ser un problema de largo plazo”, contó Hurd. “Si la previsibilidad del “pulso de inundaciones” [anuales del Amazonas] se ve reducida por, por ejemplo, períodos de sequía más largos, eso podría ocasionar que los lagos comiencen a quedar aislados el tiempo suficiente para interrumpir el ciclo de vida de muchas especies de peces, y también generar fuerte competencia y depredación entre ellas a medida que el lago vaya desapareciendo debido a la evaporación”.

La importancia de proteger los sistemas de agua dulce interconectados

Garantizar la conectividad es crucial para la conservación, pero también es importante reconocer el valor de proteger los lagos, las llanuras aluviales y los sistemas de ríos, comenta Hurd. “Si tomamos en cuenta que una población con el tiempo existe en más de un hábitat debido a patrones de migración estacional, o que la colonización cruzada de los lagos permite a las poblaciones de baja densidad y bajo potencial reproductivo beneficiarse del flujo de especímenes que migran de poblaciones más saludables —hecho que potencia la mezcla genética y mejora la salud—, se hace evidente que una área protegida realista debe incluir más de un lago o tipo de lago”.

“La biodiversidad de la región de llanuras aluviales depende tanto de las diferencias entre los lagos en cuanto a composición de especies como de la cantidad de especies que existen en cada uno de ellos. Por lo que, cuantos más lagos se pongan bajo protección frente a la explotación excesiva, mayor será la biodiversidad que se podrá proteger”.

Si bien los científicos están empezando a comprender que la convervación de los ecosistemas interconectados de lagos, ríos y llanuras aluviales es vital para preservar las poblaciones de peces del Amazonas, cuando llega el momento de establecer esas áreas protegidas, es más fácil de decir que de hacer. “Existen muy pocas áreas protegidas [en la Amazonía], e incluso las que ya están establecidas raramente se controlan o vigilan”, informa Hurd.

Pez pacú (Myleus pacu). Los peces del río Amazonas brindan servicios vitales para el ecosistema. Son fuente de comida nutritiva y comercial muy importante, y también actúan como dispersores de semillas. La sobreexplotación amenaza la biodiversidad de peces y tendrá impacto directo en la estructura de la selva. Foto © Rhett A. Butler.

El equipo de Hurd sugiere como un posible enfoque fructífero para la conservación de los ecosistemas de agua dulce la gestión centrada en las comunidades y una supervisión continua para poder determinar con exactitud los niveles de explotación sostenibles de peces. Mencionan algunos casos de éxito de adoptar esta estrategia, pero también reconocen que hay limitaciones y obstáculos por superar, entre ellos la ayuda del gobierno de Brasil.

“A menos que las comunidades ribereñas locales reconozcan que la regulación puede asegurar la pesca sostenible para ellos en el futuro, y trabajen para hacerla cumplir, el establecimiento de áreas protegidas será inútil”, continuó Hurd.

El estudio muestra que una forma de fomentar la participación de las comunidades y aumentar la protección y el cumplimiento local es resaltar el valor comercial y nutricional de las especies de peces amazónicas.

Los responsables políticos y los pobladores también tienen que ser instruidos sobre los otros servicios ecológicos que brindan los peces. Por ejemplo, algunos peces juegan un papel menos conocido, pero no por eso menos importante en el ecosistema amazónico, como dispersores de semillas, y así contribuyen a la biodiversidad de la selva. Cuanto más grande es el pez, más semillas puede dispersar, por lo que la sobreexplotación de poblaciones de peces para consumo humano —que siempre prefiere cazar los especímenes de mayor tamaño— puede tener repercusiones graves en la selva. Las leyes sobre pesquerías, hechas de buena fe, irónicamente al proteger legalmente a los peces más pequeños antes que a los más grandes, pueden ser perjudiciales para la selva y la dispersión de semillas.

No poder proteger los sistemas acuáticos a nivel federal es un problema grave. “Uno de los mayores obstáculos [para la conservación] es el mismo gobierno brasileño, que no se ha comportado, por decirlo suavemente, como un amigo de la biodiversidad o de la conservación ambiental”, expresa Hurd.

Leandro Castello, del Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia, concuerda en que es necesaria una perspectiva más amplia para garantizar la conectividad del ecosistema de agua dulce de la región. “La conservación de los recursos biológicos de la Amazonía no será exitosa a menos que dejemos de ver las problemáticas de conservación como cuestiones de escala geográfica reducida y empecemos a reconocer que el sistema de selva y ríos está conectado y funciona como una única entidad”, contó a Mongabay.

“Lamentablemente, tendemos a pensar que hay que establecer una área protegida aquí, otra allá, como si esa fuera la solución al problema. Es hora de que empecemos a pensar en otro nivel y abarcar a toda la cuenca del río. Podemos seguir pensando y actuando como veníamos haciéndolo, pero al riesgo de que desaparezca la Amazonía”, advirtió.

 

Cita:

L.E. Hurd, Sousa, R.G.C., Siqueira-Souza, F.K., Cooper, G.J., Kahn, J.R., Freitas, C.E.C. (2016) Amazon floodplain fish communities: Habitat connectivity and conservation in a rapidly deteriorating environment. Biological Conservation 195: 118-127.

A Tucuxi freshwater dolphin in the Amazon River. Photo by Rhett A. Butler