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La ganadería es responsable de grandes pérdidas forestales en las zonas menos valoradas del Amazonas

  • A pesar de tener uno de los índices de deforestación más altos de Perú, la zona de la Amazonía Central suele ser descuidada por conservacionistas y ONG.
  • El pasto de ganado se ha disparado en la última década y ha creado un punto de deforestación de casi el tamaño de Connecticut que perdió una cuarta parte de su cubierta en 15 años.
  • La deforestación se está adentrando en las zonas protegidas y los hábitats de especies amenazadas y endémicas.
  • Informaciones recientes indican que los índices de pérdida de cubierta forestal de 2016 podrían superar en más de tres veces los de 2015.

Cuando uno piensa en ganaderos que destruyen el Amazonas, la mente se suele trasladar a Brasil, y con buenos motivos: la cría de ganado sigue siendo la causa principal de deforestación en la Amazonía brasileña. En la actualidad, unos dos tercios del bosque talado en la región se convierten en pastos para decenas de grupos de ganado que hoy en día suman unos sesenta millones de cabezas ̶ lo que equivale a dos vacas por cada siete brasileños−. Sin embargo, un nuevo informe del Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP por sus siglas en inglés) ha descubierto otra amplia extensión de pérdida forestal relacionada con la ganadería en un país vecino que no es conocido por su cultura de vaqueros: Perú.

Al observar el Departamento de Huánuco en el centro de Perú, los investigadores del MAAP descubrieron una gran área de pérdida forestal de 24 520 hectáreas en los tres últimos años –destrucción amazónica de un área cuatro veces el tamaño de Manhattan.

“Es probable que la ganadería haya sido la causa en parte del país durante un tiempo, solo que nadie lo había documentado”, dijo Matt Finer, investigador de la Asociación de Conservación del Amazonas.

La Amazonía Central de Perú descuidada

En análisis recientes, MAAP ha descubierto que la Amazonía Central de Perú tiene los niveles más altos de destrucción forestal del país, aunque esta región –incluyendo el Departamento de Huánuco− ha recibido menos atención de los medios y las ONG que otras zonas como Madre de Dios al sureste o Loreto en el norte.

La Amazonía Central de Perú “parece no ser más que un área infravalorada”, según Finer.

Además, el grueso de esta deforestación es, probablemente, ilegal, según el MAAP, que descubrió que la mayor parte de pérdida forestal sucedía fuera de las zonas delimitadas por el gobierno para usos agrícolas.

Finer dijo que están seguros de que la zona se está utilizando para la ganadería porque pueden ver por satélite que la tierra se ha transformado en pastos y “en algunas imágenes de alta resolución hasta se puede llegar a ver vacas”.

La zona de deforestación causada por la ganadería se extiende de la región de Pasco a través de Huánuco y hasta el interior de Ucayali. Datos de PNCB/MINAM, UMD/GLAD, MTC; imágenes cortesía de MAAP.
La región contiene paisajes de bosques intactos, que son zonas de bosque primario particularmente grandes, continuas e intactas. Las que están dentro del punto de deforestación aproximado muestran degradación desde 2001. La zona también está cerca de emplazamientos de la Alianza para la Cero Extinción (y en un caso incluso se solapa con uno de estos) que demarcan los hábitats de especies amenazadas endémicas. Datos de Hansen/UMD/Google/USGS/NASA, con acceso a través de Global Forest Watch. Imágienes de satélite de Google Earth.
La zona de deforestación también se sitúa al borde áreas protegidas, entre ellas la Reserva Comunal El Sira (RCES) y la zona de amortiguación del Parque Nacional Cordillera Azul. Las imágenes muestran una zona donde unas 20 hectáreas de pérdida forestal ocurrieron entre 2008 y 2013 en RCES. Esta área en particular también se encuentra en la única zona de distribución conocida de varias especies de rana en grave peligro de extinción. Datos de Hansen/UMD/Google/USGS/NASA, conseguidos a través de Global Forest Watch. Imágenes de satélite de Google Earth.

Enrique Ortiz, vicepresidente de Amazon Conservation Association describió la región de Huánuco como “un lugar hermoso” con gran biodiversidad y muchas especies endémicas, es decir, que no se encuentran en ningún otro lugar.

Huánuco tiene “una geografía única que disecciona los Andes, con una extensa cubierta de bosque nuboso y montano que lo convierte en un centro de endemismo para muchos taxones de plantas y animales”.

Sin embargo, la deforestación está afectando incluso a las zonas protegidas. Por ejemplo, la deforestación causada por la ganadería destacada por MAAP se ha infiltrado en partes de la zona de amortiguación de la Reserva Comunal El Sira, que fue creada en 2001.

La Reserva Comunal El Sira protege la Cordillera El Sira, una sierra que se alza a hasta los 2500 metros desde el suelo del bosque y gestionada de forma conjunta por los grupos indígenas Ashaninka, Asheninka, Yanesha y Shipibo-Conibo que viven allí.

La zona protegida es hogar de gran cantidad de vida silvestre; varias de las especies son endémicas y están amenazadas por la extinción. La rana punta de flecha venenosa (Ranitomeya sirensis), la rana de cristal de María (Nymphargus mariae), la rana de hojas de cara púrpura (Phyllomedusa baltea) y el sapo Laguna (Rhinella nesiotes) son endémicos de la zona. Aunque la rana punta de flecha venenosa está catalogada como Preocupación Menor en la lista de la UICN, las otras tres especies se consideran En Peligro.

La sierra también alberga dos aves endémicas: la tangara del Sira (Tangara phillipsi), considerada Casi Amenazada, y el paujil del Sira (Pauxi koepckeae). Esta última especie podría ser la que crea mayor preocupación en el área porque está registrada como En Peligro Crítico y sus números están descendiendo a causa de la caza y la destrucción del hábitat. El Paujil del Sira solo se reconoció como especie diferenciada hace cinco años.

Una tangara del Sira (Tangara phillipsi) supervisa sus dominios. Foto: Michael Harvey.

Según ParksWatch, la Reserva Comunal El Sira debería considerarse un parque vulnerable.

“La principal amenaza a la zona protegida se desprende de la tala, que ocurre de diferentes formas en la Reserva Comunal”, escribe la ONG en un informe de 2003. “Al mismo tiempo, la construcción de autopistas y carreteras de acceso, la extracción excesiva de recursos forestales, la agricultura desorganizada, la ganadería y la minería de oro en parte de la reserva comunitaria, junto con la posible presencia de narcotraficantes en la zona hacen que proteger los recursos naturales y la zona protegida al completo sea un asunto complejo”.

El mismo informe, aunque se redactó hace una década, descubrió que la ganadería ya estaba creciendo en el área, especialmente a lo largo de la Carretera 5N. Apuntan que la ganadería en la zona también era muy poco productiva −se necesitaban de una a dos hectáreas por cabeza de ganado “para una rentabilidad mediocre”− y que dependían en gran medida de la continua expansión de la deforestación.

“Cada año los ganaderos cortan más bosque para plantar hierba para mantener sus ganados. La gestión de la ganadería no se realiza de forma intensiva con corrales rotatorios y producción de forraje, lo cual reduciría el impacto en los bosques hasta cierto punto”, se puede leer en el informe. “La cría de ganado en la zona se basa en la pastura, lo cual obliga a los ganaderos a convertir los bosques en pastos constantemente”.

El informe también señaló que en 2003 la ganadería estaba siendo impulsada por los gobiernos regionales y otros grupos como el Consorcio para el Desarrollo Sostenible en Ucayali y el Proyecto Pichis Palcazu, que también presionó con el aceite de palma.

De pescado y pollo a ternera

Wendy Francesconi, científica ambiental de Centro Internacional para la Agricultura Tropical, con sede en Lima, junto con sus colegas de otras instituciones, examinó recientemente la deforestación causada por el ganado en el distrito vecino de Huánuco: Ucayali.

Francesconi dijo que Perú ha sido durante mucho tiempo un “país de consumo de pollo o pescado más que de ternera”. En efecto, lo peruanos tienen uno de los índices de consumo de ternera más bajos del continente, y, según la FAO, también comen menos carne en general que el resto de sus vecinos.

Aun así, espera que eso cambie a medida que crece la economía de Perú.

“Se sabe que la tendencia general es que a mayores ingresos familiares, mayor consumo de carne y productos lácteos”, dijo.

Sin embargo, la ternera no ocupa el mismo lugar culturalmente en Perú que en países como Brasil o Argentina. La producción allí sigue siendo relativamente pequeña. Según Francesconi, eso se debe a la falta de topografía adecuada para la ternera. Perú tiene pocas llanuras o amplios humedales que se puedan convertir fácilmente para la producción de ganado, como el Pantanal de Brasil o la pampa Argentina. En lugar de eso, el país está formado por desiertos costeros, montañas andinas y el Amazonas.

El Ganado se relaja en un pasto que antes era selva. Foto tomada en Colombia por Rhett A. Butler.

Históricamente, la ganadería en Perú estaba regulada en las zonas montañosas altas y, según Francesconi, estaba “caracterizada por operaciones a pequeña escala, principalmente con propósitos de subsistencia”.

También destacó que bajo tales condiciones, la ganadería demostró ser importante para los pequeños ganaderos en cuestión de ingresos y estabilidad alimentaria, además de tener animales para el trabajo.

Aun así, en los últimos años, esta actividad de las zonas altas se ha ido trasladando a partes bajas de la región del Amazonas. Francesconi cree que es el resultado de que los agricultores talen el bosque para los cultivos y luego se pasen a la ganadería cuando el suelo de la jungla se degrada rápidamente.

“Este ciclo permite al agricultor mantener la posesión de la tierra y utilizarla”, dijo, añadiendo que “la expansión de las prácticas de ganadería en el Amazonas es consecuencia de la introducción de la agricultura para la subsistencia o de cultivos comerciales”.

Ortiz estuvo de acuerdo, afirma que los agricultores simplemente emplean el Ganado como una forma de “justificar la toma de posesión de las tierras”.

Estas granjas no son grandes, según Ortiz, lo cual representa otra diferencia con la producción en Brasil. En lugar de eso, dijo, la ganadería de Perú aún se da “en pequeñas parcelas de menos de una a cinco hectáreas”, pero cuando se suman todas las parcelas, se empiezan a crear amplios paisajes de destrucción.

Observar más extensión

La información reunida por la Universidad de Maryland y visualizada en la plataforma de monitoreo de bosques, Global Forest Watch, muestra que la deforestación causada por la ganadería no es solo un problema de Huánuco. El punto de pérdida forestal se extiende hacia el norte a través de Ucayali y al sur hasta Junín, comprendiendo un área de alrededor de 1,35 millones de hectáreas. Esta región, un área algo más pequeña que Connecticut, perdió una cuarta parte de su cubierta forestal de 2001 a 2004.

Las zonas protegidas en esta región más amplia, como la Reserva Comunal El Sira, también se han visto gravemente afectadas, perdiendo alrededor de un 22 por ciento de su cubierta forestal durante el mismo periodo.

Parece que la deforestación aumenta. El último año de enero a junio, se registraron en la región10 352 alertas de deforestación con el sistema Global Land Analysis and Discovery (GLAD) desarrollado por la Universidad de Maryland. El sistema por satélite hace un seguimiento de la deforestación casi en tiempo real (por ejemplo, de forma semanal) y puede detectar la deforestación en áreas tan pequeñas como de 30×30 metros. Sin embargo, durante el mismo periodo en 2016 se registraron 34 836 alertas en GLAD, lo cual indica que las actividades que causan pérdida forestal han aumentado en la zona en más de tres veces durante el último año.

Francesconi señaló que durante la Cumbre del Clima en Perú en 2014, la nación prometió restaurar tres millones de hectáreas de bosque degradado. Con esa finalidad, Perú ha establecido el Programa de Conservación de los Bosques Nacionales y trabaja en el diseño de estrategias de mitigación del carbono de cuatro productos: cacao, café, aceite de palma y, sí, ganadería.

“Aunque todavía se están formulando, las normas probablemente incluyan la mejora de las prácticas de manejo, productividad, cadenas de valores y agricultura inteligente para el clima”, dijo.

Hasta la fecha, Perú central se ha escapado relativamente del escrutinio de activistas y ONG. No obstante, los datos sobre la deforestación continuada sugieren que puede que haga falta un cambio, y rápido, si Perú quiere cumplir sus objetivos climáticos y de conservación forestal.

 

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