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Organizaciones no gubernamentales y productores de aceite de palma se unen para ayudar a los orangutanes

  • Hace tiempo que rescatar a los orangutanes de las plantaciones y trasladarlos hacia terrenos protegidos es el enfoque en respuesta a la rápida deforestación y al desarrollo de plantaciones en la isla de Borneo.
  • Los conservacionistas insisten cada vez más en que los intereses comerciales deberían compartir la responsabilidad de proteger a los orangutanes a través de la creación de enclaves de bosques de “alto valor de conservación” en sus propiedades.
  • La industria, a través de la Mesa Redonda sobre el Aceite de Palma Sostenible, está comenzando a progresar en este asunto. Sin embargo, algunas ONG, ya cansadas de esperar, han comenzado a trabajar directamente con empresas para proteger a los orangutanes en las plantaciones de aceite de palma en Borneo.
  • Sin embargo, incluso allí el progreso continúa con lentitud.

En los estantes de la biblioteca del centro de rehabilitación Nyaru Menteng en Borneo Central, Indonesia, la Borneo Orangutan Survival Foundation (BOSF) —Fundación para la Supervivencia del Orangután de Borneo— ahora tiene fila tras fila de tomos encuadernados, cada uno con la imagen de un orangután rescatado, y el nombre que le asigna la fundación: el bebé huérfano Kejora, la rehabilitada Mona, el herido Grepy Grepy y otros 1100 más.

Cada álbum contiene la exhaustiva historia de vida del animal: dónde se encontró, sus comidas favoritas, dolencias periódicas y actividades diarias (registradas meticulosamente en periodos de cinco minutos) durante los primeros dos meses luego de que la BOSF lo reintrodujera a su hábitat natural. Todos los detalles que un padre cariñoso puede tener en cuenta.

Hace tiempo que rescatar a los orangutanes de las plantaciones y trasladarlos hacia terrenos protegidos es el enfoque en respuesta a la rápida deforestación y al desarrollo de plantaciones en Borneo. La BOSF cumplió un rol principal en estos esfuerzos. Sin embargo, ahora, junto con otros organismos de conservación de orangutanes, está intentando reducir el número de rescates y trabaja con empresas de aceite de palma para mantener el hábitat del orangután en las plantaciones y conservar a los simios en sus hogares originarios.

Orangután joven en un árbol en Kalimantan. Foto de Rhett A. Butler.

El administrador general, Jhanson Regalino, que lidera las actividades de la región de la ONG de Borneo Central, le manifestó a Mongabay que no quiere más “adopciones” de orangutanes. Quiere que en su lugar, se deje que los simios permanezcan en las plantaciones de aceite de palma de donde proviene el 80 por ciento de los orangutanes del centro Nyaru Meteng de la BOSF, expresó.

Regalino insiste en que los intereses comerciales deberían compartir la responsabilidad de conservar a los orangutanes a través de la creación de enclaves de bosques de “alto valor de conservación” en sus propiedades, en vez de simplemente contratar a la BOSF y otros organismos de conservación como Orangutan Foundation International e International Animal Rescue (IAR) para “desplazar” a los animales varados en bosques protegidos en otro sitio.
De hecho, eso es lo que las empresas deberían estar haciendo de todas formas. El Principio 5 del acta constitutiva de la Mesa redonda sobre el aceite de palma sostenible (RSPO por sus siglas en inglés), grupo de varias empresas con las que estas ONG trabajan, hace referencia a la responsabilidad medioambiental. La cláusula establece que todos los miembros deben llevar a cabo encuestas de biodiversidad antes de cualquier actividad de desmonte o construcción. Si se encuentran especies en peligro de extinción, la empresa es la responsable de “garantizar” protección legal para los animales, “controlar” la caza ilegal de la zona y “desarrollar medidas responsables para resolver los conflictos entre los humanos y la fauna silvestre”. La empresa también debe identificar y administrar el hábitat de AVC (Alto Valor de Conservación) e intentar preservar cualquier corredor ecológico existente.

Los bosques designados de “alto valor de conservación” se encuentran en el medio de las plantaciones PT Kayung Agro Lestari en Borneo Occidental. Foto de Melati Kaye.

No obstante, al día de la fecha, las ONG respondieron a unas cuantas llamadas de las empresas de aceite de palma para sacar de sus propiedades a los orangutanes encallados. Los críticos manifiestan que esto transgrede el espíritu, si no la letra, de sus compromisos con la RSPO. Actualmente, la BOSF traslada a los orangutanes a áreas protegidas a cambio del precio de 35 000 rupias ($2.60) por el desalojo de cada animal por día que se encuentre en tránsito en el centro de rehabilitación del grupo. “Son los gastos de los alimentos”, explica Denny Kurniawan, el administrador del centro de rehabilitación Nyaru Menteng de BOSF.

El cambio de parecer de las ONG no surgió de la crueldad, sino de simple aritmética. “El mantenimiento es costoso y es difícil encontrar lugares en donde poner en libertad a los orangutanes”, le expresó a Mongabay Karmele Sánchez, la directora del centro de rehabilitación de IAR en el sudoeste de Borneo.

Karmele Llano Sánchez, directora de la sucursal de International Animal Rescue en Indonesia. Foto de Melati Kaye.

En la isla de Borneo, donde viven la mayoría de los 60 000 orangutanes restantes, la transformación del bosque a las plantaciones de aceite de palma es una de las grandes amenazas para la supervivencia de los orangutanes. Un análisis reciente demostró que cerca de 25 000 millas cuadradas, o un 9 por ciento de Borneo, ya estaban cubiertas de plantaciones de aceite de palma para el año 2010. Hoy, en el lado oeste de la isla, un quinto del radio del orangután de Borneo todavía yace en concesiones de aceite de palma sin desarrollar, según un informe recientemente publicado por Arcus Foundation, State of the Apes (Estado de los simios).

“Si las empresas continúan entregando orangutanes a las ONG para que los trasladen a bosques protegidos, existe el peligro de aglomerar las poblaciones residentes”, manifiestan Sánchez y otros expertos.

Reforma a través de la RSPO

La industria, por su parte, comienza a recibir el mensaje. La RSPO, una asociación voluntaria de cerca de 2800 empresas de aceite de palma y organismos de conservación, se constituyó en 2004 con el objetivo establecido de que las plantaciones de aceite de palma sean “legales, económicamente viables, medioambientalmente apropiadas y socialmente beneficiosas”. La membresía llegó a ser vista como un indicador de aceite de palma “sostenible” debido a que las empresas que la quieren, y cuyos productos llevan la etiqueta ecológica de la RSPO, tienen que cumplir con una lista de criterios.

No obstante, la impaciencia de algunas ONG medioambientales aumenta ante la opacidad y lentitud de las empresas para implementar las medidas de conservación, particularmente de la evaluación de tierras de AVC y de los procesos administrativos resultantes. Ahora crearon comités para acelerar y “estandarizar” los procesos con la esperanza de que sus recomendaciones sean aprobadas por la RSPO.

Orangután de Borneo. Foto de Rhett A. Butler.

Por ejemplo, dos comités, ambos compuestos por productores de aceite de palma y organizaciones no gubernamentales para la conservación, recientemente se unieron para concentrarse en la sostenibilidad medioambiental y en la conservación del orangután. Uno de ellos, the Palm Oil and NGO Alliance (Alianza de aceite de palma y ONG), o PONGO Alliance, se formó a mitad del año 2015 y la encabeza la ONG Orangutan Land Trust con base en el Reino Unido (Pongo es el nombre en latín del género del orangután).

El objetivo del grupo es crear una norma para la evaluación de los terrenos de AVC de las empresas y trasladar eso a políticas de empresas sostenibles. El grupo de 16 miembros incluye cinco empresas de plantación, dos asesores de los territorios y varios organismos de conservación.

Actualmente, la RSPO pone mucho más énfasis en los “efectos” que en los “resultados”, explicó Carl Traeholt, miembro de PONGO Alliance y director del programa Southeast Asia para el zoológico de Copenhagen. Traeholt compara la situación con un organismo asistencial, que cuenta el número de clases de inglés que patrocinaron en lugar del número de asistentes en dichas clases que pueden aprobar el examen de la competencia del idioma. De manera similar, “documentar que hubo dos reuniones de accionistas” antes del desmonte de tierras no equipara un consentimiento libre, previo e informado por parte de las comunidades vecinas, aunque cumpla con los requisitos de la RSPO, le dijo a Mongabay.

En cuanto al control de los orangutanes dentro de las tierras de AVC de una plantación, Traeholt cree que una estrategia orientada al resultado implicaría que las empresas controlen constantemente si los orangutanes dentro de sus propiedad tienen “suficiente comida, agua, zona de anidación y parejas disponibles”. Esto requeriría que una empresa “tenga conocimiento, en la medida de lo posible, de cada orangután en su propiedad forestal”. Un tarea simple, según Traeholt, en tanto el terreno de AVC tenga 20 o menos orangutanes.

Transporte de la fruta del aceite de palma en camiones en la plantación PT Kayung Agro Lestari, Borneo Occidental. Foto de Melati Kaye.

En su trabajo, desde el que ayuda a las concesiones de investigación pertenecientes a la empresa de aceite de palma malaya United Plantations y la singapurense Wilmar, Traeholt tiene la “corazonada” de que así es como viven muchos orangutanes en terrenos de AVC. Sin embargo, hoy en día, lamenta que solo unas pocas empresas de aceite de palma hayan realizado estudios de la población total de los orangutanes en sus propiedades.

ONG y empresas se unen al margen de la RSPO

Algunos conservacionistas de orangutanes no son menos optimistas que los participantes del comité de la RSPO sobre la capacidad de las empresas para controlar efectivamente a los orangutanes en sus propiedades, pero desconfían completamente de la formación de coaliciones de la RSPO.

Hardi Baktiantoro es el fundador de Centre for Orangutan Protection (Centro para la protección del orangután). Renunció a su trabajo en la BOSF en 2007 luego de que la ONG ayudara a desplazar a 256 orangutanes de las plantaciones de aceite de palma, incluso de propiedades de los miembros de la RSPO Musim Mas, Wilmar y Bumitama.

“A primera vista, la RSPO parece abordar a la perfección los problemas medioambientales del aceite de palma e incluso los orangutanes”, dijo Bakitiantoro en un correo electrónico dirigido a Mongabay. “Hay muchos criterios y principios a los que los miembros deben [adherirse]. La pregunta es: ¿por qué estas empresas continúan con el desmonte de los bosques y los orangutanes siguen siendo las víctimas?”.

Baktiantoro ve a la RSPO como “un medio para que las empresas obtengan una designación ecologista, que es importante para su imagen entre los consumidores”.

“Pero una vez que obtienen la designación, ¿qué sigue?”, pregunta. “El compromiso no es solo finalizar la ‘tarea’ o cambiar el comportamiento una vez que te convocan. El compromiso significa no poner en peligro a los orangutanes”.

Uno de los bosques de “alto valor de conservación” de PT Kayung Agro Lestari (izquierda) está separado del resto de la plantación de aceite de palma por una pequeña fosa. La plantación se encuentra a simple vista desde las montañas de Gunung Palung National Park. Foto de Melati Kaye.

Los administradores de las tierras en RSPO y de las ONG BOSF e IAR afiliadas a PONGO Alliance reconocen que los nuevos comités han sido lentos en generar un cambio. Por eso, las dos organizaciones sin fines de lucro también están intentando otra táctica: crear un nexo directo con cada empresa para diseñar y monitorear el terreno de AVC de las empresas e implementar “mejores prácticas de control” con respecto a los orangutanes.

Hasta ahora, los resultados son variados. Sánchez, la directora del IAR dijo que las mejores prácticas de control en las empresas incluyen crear procedimientos operativos estándar para saber cómo lidiar con los orangutanes que se encuentran en sus propiedades; informar a los habitantes vecinos a las propiedades de la empresa que no pueden cazar a los orangutanes y que deben obedecer otras normas medioambientales en el terreno de la empresa, y crear “organismos de conservación” para “asistir en el monitoreo, rescate y translocación de orangutanes dentro de sus concesiones”.

Uno de los oficiales de la patrulla forestal de PT Kayung Agro Lestari se encuentra en el límite de uno de los bosques de AVC de la empresa en Borneo Occidental. Foto de Melati Kaye.

Por ejemplo, como parte del nuevo modelo, IAR está trabajando con el productor de aceite de palma PT Kayung Agro Lestari (PT KAL), una sucursal de la gigantesca compañía agrícola ANJ-Agri. La empresa tiene un equipo de conservación que monitorea a los orangutanes con frecuencia en sus bosques de AVC. Luego de los devastadores incendios que azotaron Kalimatan el año pasado, IAR reubicó nuevamente a 11 orangutanes que encontraron en las plantaciones de PT KAL en el bosque de AVC de la empresa.

Estas asociaciones colaborativas con las empresas son la única manera efectiva de lidiar con los orangutanes cuyos hábitats naturales fueron reemplazados por las plantaciones de aceite de palma, de acuerdo con Sanchez. Las empresas que solicitan el traslado de los orangutanes fuera de sus propiedades solo están “deshaciéndose de los problemas”, expresó. El paisaje cercano a IAR está repleto de concesiones de aceite de palma y Sanchez nota que “no hay suficientes bosques para colocar a los orangutanes rescatados” sin “desbordar” parques nacionales y otras áreas protegidas.

Regalino de BOSF cree que otra razón para el trabajo individual con las empresas de aceite de palma es que un terreno de AVC designado, a diferencia de un bosque administrado en parte por los organismos gubernamentales, organizaciones no gubernamentales y habitantes de la zona, pueden estar expresamente dedicados a la conservación y a la crianza de los orangutanes in situ. “En Mawas hay mucho interés”, explica Regalino, en referencia al área legalmente protegida de 1193 millas cuadradas en Borneo Central que la BOSF codirige junto con la oficina forestal del gobierno de la región. En el último conteo de la UICN se estima que Mawas es hogar de 5000 orangutanes de la subespecie wurmbii, uno de los grupos más extensos de esta subespecie a nivel mundial. El bosque Mawas limita con plantaciones de aceite de palma y los taladores ilegales, cazadores de nidos de golondrina y una flota de pescadores de río tradicionales visitan la zona. Por este motivo, aunque el bosque está protegido en teoría, en realidad, es muy difícil conservarlo con éxito o a los orangutanes que viven allí.

Regalino manifestó que, irónicamente, es más factible delimitar condiciones para la conservación de las tierras en los terrenos de las empresas. Dado que la empresa legalmente es propietaria del terreno, solo hay un accionista formal con quien negociar. Aun así, el proceso no es fácil.

La BOSF está creando un corredor ecológico en 15 millas cuadradas del bosque de AVC dentro de una concesión de aceite de palma que pertenece a PT Mentaya Sawit Mas, una sucursal de Wilmar en Borneo Central, una de las productoras de aceite de palma más grandes del mundo. BOSF, Wilmar y el gobierno de Borneo Central firmaron un memorándum de entendimiento de cinco años para este proyecto en 2011. Por aquel entonces, Regalino creyó que un protocolo de las mejores prácticas de administración se redactaría en un par de años.

Gail Campbell-Smith, científica y líder del equipo del conflicto humano y animal en la oficina de Ketapang, Borneo Occidental, de International Animal Rescue.

No obstante, el progreso es lento. Sucede que también se debe lidiar con los intereses históricos dentro de la tenencia de tierras, no solo con arrendatarios legales. “Necesitas que todos, particularmente los pueblos dentro o cerca de las concesiones de aceite de palma, aprueben el plan”, expresó. “No es una tarea fácil”, admitió. “Un día pueden estar de acuerdo”, dijo. “Luego, al día siguiente, sospechan de nosotros”.

El julio pasado, la BOSF finalmente logró que cinco habitantes dentro de la concesión de PT Mentaya Sawit Mas firmaran otro memorándum de entendimiento para cooperar.

Los conservacionistas concuerdan con que colaborar con las empresas y las comunidades en el trabajo de conservación es complejo y, en ocasiones, frustrante y lento. Aun así, la bióloga líder, Gail Campbell-Smith, de IAR sostiene que es el único camino para evitar el traslado de más y más orangutanes hacia áreas protegidas superpobladas, o abandonar a la especie por completo.

“Seguro, PT KAL es responsable de muchas muertes de orangutanes desde un principio, pero no tiene sentido aferrarse al pasado”, le manifiesta a Mongabay en el centro de rehabilitación de IAR. “Ahora, las empresas deben ser parte de la solución. Sus tierras concedidas se ubican en medio de los terrenos protegidos restantes”.

 

ACLARACIÓN: En la versión anterior a esta historia se declaró simplemente que la BOSF traslada a los orangutanes a áreas protegidas a cambio del precio de 35 000 rupias ($2.60) por animal desalojado por día. Esta versión aclara que el precio se cobra por los días en los que el animal se encuentra en tránsito en el centro de rehabilitación de la BOSF.

 

Citas

Pequeño orangutan reflexiona sobre la vida en Borneo. Foto de Rhett A. Butler.