La Reserva Forestal Guarayos fue creada en el año 1969 bajo el Decreto Supremo N° 12268 con una superficie aproximada de 1 200 000 hectáreas, su área abarcaba entonces un sector de los municipios de El Puente, Ascensión de Guarayos y Urubichá, en la Provincia Guarayos del Departamento de Santa Cruz. Luego de la titulación de 1473 millones de hectáreas como territorio indígena del pueblo Guarayo en la década de los noventa, la Reserva Forestal quedó sobrepuesta dentro del territorio ancestral de los indígenas. Según datos del Gobierno Departamental de Santa Cruz, hoy en día, los desmontes y asentamientos ilegales, las concesiones forestales y mineras, la actividad agropecuaria y los incendios forestales –que han afectado históricamente a esta región– han mermado el territorio de la Reserva actual a menos de 700 000 hectáreas.

En la provincia Guarayos existe una ocupación del territorio y un atropello de los derechos que históricamente ha generado una situación bastante conflictiva entre el pueblo indígena Guarayo y los diversos actores asentados en la zona como los campesinos, colonias menonitas y rusas, mineros, concesionarios forestales y los grandes empresarios agropecuarios. “Los demás actores dentro de nuestro territorio deben adecuarse a las costumbres de nosotros los indígenas”, comenta Jacinta Chamoreini, la responsable de género del Consejo de Pueblos Nativos Guarayos (COPNAG), al reclamar que el aprovechamiento desmedido y acelerado de los recursos naturales de los terceros está ocasionando problemas con los indígenas.

“A los menonitas no les importó, teníamos documentos legales de un plan de manejo indígena y ellos lo desmontaron”, comenta el poblador indígena Oswin Aviyuna Iraipi, del cantón San Pablo del Municipio de Ascensión de Guarayos, quien reclamó por el desmonte ilegal de 2400 hectáreas por parte de colonias de menonitas, sobre un área de manejo forestal indígena que el pueblo Guarayo estaba cuidando para que sea aprovechada más adelante (20 años) por las nuevas generaciones. “Nosotros aprovechamos a pulso tres a cuatro hectáreas, vivimos de lo silvestre, de los árboles y los animales, porque lo que producimos es un alimento muy fuerte para nosotros, no compramos carne, vivimos de la cacería”, describe en la entrevista Aviyuna.

La pérdida de territorio indígena

“Ya vamos a llegar, falta poquito, es más allasito”, nos dice Teófilo Quispe, Secretario General de la Central de Campesinos de El Puente, una organización conformada por 350 comunidades campesinas con más de 30 mil familias afiliadas. Llevamos más de una hora viajando por un sector de la reserva ubicado en el municipio El Puente. Nos dirigimos hacia el Río Pailitas, un cauce natural del Río Grande que ha sido desviado por empresarios agropecuarios de Santa Cruz para beneficiarse con el riego de sus cultivos. Este hecho ocasionó una alteración del cauce natural del río y la inundación de un extenso territorio que afectó a varias de las comunidades campesinas en El Puente.

La Central de Campesinos de El Puente reclama la titulación de entre 10 a 50 hectáreas (por familia) de tierra dentro del territorio de la reserva forestal, lo que por ley no está permitido porque la norma determina que el uso del suelo de este territorio está exclusivamente designado para el manejo forestal. Sin embargo, los campesinos reclaman que se han saneado tierras a favor de grupos de menonitas, rusos y grandes propietarios, y ante ello, demandan la desafectación de la reserva o, mejor dicho, un cambio en la norma vigente para poder titular sus tierras. “La zona que estamos reclamando ya no tiene nada de bosque, ahí estamos los campesinos viviendo y sembrando arroz, soya, maíz, frijol, sésamo, trigo, girasol y algunos frutales”, comenta Teófilo.

“El Territorio ancestral del pueblo Guarayo es considerado el Chaco grande (territorio de cacería) de nuestro pueblo”, me dice Jacinta Chamoreini. Para Jacinta Chamoreini, la ocupación de tierras por parte de migrantes del occidente del país está ocasionando la pérdida de su territorio ancestral. Es así, que los migrantes que llegan desde Chuquisaca, Potosí y otros lugares, no comparten la misma visión que los indígenas nativos del lugar, quienes aprovechan el bosque de manera diferente. Los indígenas utilizan estos extensos territorios para desarrollar sus actividades de cacería, pesca y agricultura de subsistencia y recolección. Un estudio de FAN determina que la forma de vida y manejo de territorio que tienen los indígenas es concebida erróneamente por la mayoría de los migrantes del occidente, quienes piensan que los indígenas tienen una elevada extensión de territorio en su poder sin cultivar. Este hecho es una presión continua y amenaza para la ocupación del territorio indígena, pese a su consolidación jurídica como Territorio Indígena Originario Campesino (TIOC).

“Ya en el 2008 tuvimos enfrentamientos entre indígenas y campesinos, tenemos miedo que eso pase de nuevo si continúa la ocupación ilegal de tierras”, alerta Jacinta. Mientras exige que el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) finalice la titulación de 600 mil hectáreas como parte de su TIOC, según lo amparado por la Constitución boliviana.

“Necesitamos dejarle algo de territorio a nuestros hijos”, reclama Jacinta Chamoreini con expectativa en la finalización de la titulación de su territorio. “Existen trabas en el proceso de saneamiento cuando se trata de los indígenas bolivianos, es más fácil cuando se trata de los campesinos”, describe mientras asegura que el gobierno boliviano no les ha dado una respuesta sobre la demanda a favor de la titulación remanente que pide el pueblo Guarayo.

El potencial forestal de Guarayos

Dejamos atrás el municipio El Puente, ahora nos dirigimos rumbo a Ascensión de Guarayos. Al lado del camino observamos varios aserraderos, algunos almacenan troncos de árboles cortados cuyas dimensiones son mayores que la cabina de la camioneta Toyota Hilux que nos transporta. La Provincia Guarayos es considerada una región con una riqueza forestal muy valiosa, alberga más de 280 especies de árboles, muchas de ellas altamente cotizadas en el mercado. “El 30 % de toda la madera que se extrae en Bolivia sale de la Reserva Forestal Guarayos, principalmente de los municipios de Ascensión y Urubichá”, me dice Eladio Uraeza, presidente de las Centrales de Organizaciones de los Pueblos Nativos Guarayos (COPNAG).

Según la FAO, una Ordenación Forestal Sostenible (OFS) significa la administración y el uso de los bosques y tierras forestales de una manera, y a un ritmo que mantenga su biodiversidad, productividad, capacidad de regeneración y vitalidad. Además, que asegure, ahora y en el futuro, el cumplimiento de funciones ecológicas, económicas y sociales, a nivel local, nacional y mundial sin causar daños a otros ecosistemas. Precisamente el objetivo que persigue el pueblo Guarayo.

Un estudio del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA) demuestra cómo entre 1994 y el 2005 la superficie desmontada, donde hoy el pueblo guarayo demanda la titulación de tierras pendiente, bordeó las 97 272 hectáreas, una superficie equivalente a 17 686 canchas de fútbol por año o 48 canchas de fútbol por día. El 57 % de estos desmontes, 55 778 hectáreas, ocurrieron en zonas designadas para manejo forestal sostenible, según el Plan de Uso de Suelos (PLUS) de Santa Cruz. Una muestra de las irregularidades bajo las cuales actuaron los demás actores de Guarayos en el aprovechamiento de los recursos naturales de esta región.

A la degradación y fragmentación del bosque en la región se suma la alteración del clima, señalan los pobladores locales. “Ya estamos sintiendo cambios en el clima en la provincia, ya no es como antes, principalmente la lluvia”, menciona Eladio Uraeza. Según datos técnicos de FAN la provincia Guarayos sufrirá un incremento de temperatura promedio de entre 1,55 a 1,69 °C al año 2030 a causa del cambio climático. Asimismo, estos datos establecen que la región se verá afectada por la reducción de las precipitaciones, entre un -19% a -14%, y un incremento en la época húmeda, entre un 10 % y 13 %.

La esperanza del pueblo Guarayo

Según la ecologista e investigadora ambiental, Alicia Tejada, el 50 % de la Reserva Forestal que ha sido titulada a favor de los indígenas de la Provincia Guarayos no ha registrado pérdida de bosque, por el contrario, esta porción de la Amazonía boliviana que se encuentra bajo manejo forestal está siendo administrada con responsabilidad y cuidada por el mismo pueblo indígena Guarayo.

De la misma manera, Tejada menciona que un estudio sobre el extractivismo en Guarayos elaborado por el CEDIB establece que el ritmo de deforestación en la Reserva Forestal es del 17,3 % y la pérdida de cuerpos de agua del 2,3 %. Por otra parte, esta destrucción no se observa en el 50 % del territorio perteneciente a los indígenas, el cual permanece en buenas condiciones. “Esto nos demuestra que los indígenas Guarayos han sido por generaciones buenos protectores del bosque”, señala la ecologista.

Las cifras expresadas por Alicia Tejada muestran que la titulación de las 600 mil hectáreas a favor del pueblo indígena Guarayo podría ser un paso importante para asegurar la biodiversidad del territorio ancestral de los indígenas y del Departamento de Santa Cruz. Esto tomando en cuenta los datos técnicos de FAN, que establecen que en el Departamento de Santa Cruz se reportó una deforestación acumulada que supera las 4,4 millones de hectáreas hasta el año 2013, lo que representa el 13 % del ámbito departamental o la superficie total del departamento, equivalente al 78 % del área total deforestada en las tierras Bajas y yungas de toda Bolivia.

Por su parte, el Atlas Socioambiental de Tierras Bajas y Yungas de FAN establece entre sus consideraciones que: “…un análisis con perspectiva diacrónica muestra la importancia de los pueblos indígenas en la conservación de la biodiversidad de Bolivia, siendo los lugares en mejor estado de conservación de las tierras bajas y yungas junto a las áreas protegidas y los sitios RAMSAR, donde su alta coincidencia con los territorios originalmente demandados y los territorios titulados a pueblos indígenas potencia su importancia, constituyendo eslabones claves para la conservación de la biodiversidad”.

“Ya queda muy poco bosque virgen en Guarayos, la mayoría ha sido talado”, reflexiona Eladio Uraeza. Cae el atardecer, partimos de Ascensión, en el camino el sol se oculta detrás de la silueta de un árbol que queda solitario en medio de un barbecho. Al observar el paisaje detenidamente, pienso que la consolidación de este territorio ancestral quizá sea la última oportunidad que tienen los Guarayos para dejarle un legado a sus hijos.