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Más de 25 000 elefantes murieron en una década en un parque nacional de Gabón

  • La población del elefante de selva africano (Loxodonta cyclotis) del Parque Nacional de Minkébé disminuyó entre 78 y 81 % en el lapso de una década. Esto fue en gran parte impulsado por los cazadores furtivos provenientes de Camerún —los cuales cruzaron la frontera hacia Gabón— indicó un nuevo estudio dirigido por investigadores de Duke University y publicado en la revista Current Biology la semana pasada.
  • El hecho de que la carretera nacional de Camerún esté tan cerca del parque hace que sea relativamente fácil para los cazadores furtivos llegar al parque, matar ilegalmente a los elefantes, y luego transportar sus colmillos a la ciudad más grande de Camerún, Douala, la cual es un importante centro de comercio internacional de marfil.
  • Se estima que cerca de la mitad de los 100 000 elefantes de selva africanos de África Central viven en Gabón, lo que hace que la pérdida de 25 000 elefantes de un santuario clave sea un retraso considerable para la preservación de la especie, según John Poulsen, profesor asistente de ecología tropical en la Escuela Nicholas del Medio Ambiente de Duke y el autor principal del estudio.

Una nueva investigación indica que más de 25 000 elefantes de selva africanos murieron por su marfil en el Parque Nacional de Minkébé de Gabón, una de las reservas más grandes e importantes de vida silvestre en África Central, entre el 2004 y el 2014.

La población del elefante de selva africano (Loxodonta cyclotis) del Parque Nacional de Minkébé disminuyó entre un 78 y 81 % en el lapso de una década. Esto fue en gran parte impulsado por los cazadores furtivos provenientes de Camerún —los cuales cruzaron la frontera hacia Gabón— indicó un nuevo estudio dirigido por investigadores de Duke University publicado en la revista Current Biology la semana pasada.

«Con casi la mitad de los estimados 100 000 elefantes de selva africanos de África Central que viven en Gabón, la pérdida de 25 000 elefantes de este santuario clave es un retraso considerable para la preservación de la especie», dijo en un comunicado John Poulsen, profesor asistente de ecología tropical en la Escuela Nicholas del Medio Ambiente de Duke y el autor principal del estudio.

Se trata de un pequeño grupo de elefantes de selva africanos en el Parque Nacional de Minkébé de Gabón. La caza furtiva para el comercio ilegal de marfil ha reducido sus números en un 80 %, según un nuevo estudio. Foto por John Poulsen/Duke University

Debido a la creciente demanda de los consumidores, especialmente en Asia, las operaciones de tráfico de vida silvestre están hoy tan militarizadas que los cazadores furtivos suelen estar armados con suficiente armamento y otros equipos para acabar con los guardaparques locales. Los cazadores furtivos más peligrosos en África son a menudo empleados por anillos profesionales de tráfico de vida silvestre y tienen acceso a recursos mucho más allá de lo que estaba disponible para los cazadores furtivos durante crisis anteriores —desde apoyo financiero hasta equipo de grado militar como vehículos blindados, helicópteros y metralletas.

Poulsen y sus colegas llegaron a esa estimación de la pérdida de población del elefante de selva africano en el Parque Nacional de Minkébé al comparar los resultados de dos estudios a gran escala basados en estiércol de elefante. Los investigadores identificaron dos «frentes» distintos de la presión furtiva después de analizar los datos de los muestreos sobre la abundancia y distribución del estiércol de los elefantes en el parque.

«El número de elefantes en el sur del parque, que está a 58 kilómetros de la carretera gabonesa más cercana, se ha reducido», dijo Poulsen. «En comparación, las partes centrales y norteñas del parque —que en una parte están a solo 6.1 kilómetros de la carretera nacional de Camerún— han sido despejadas».

El hecho de que la carretera nacional de Camerún esté tan cerca del parque hace que sea relativamente fácil para los cazadores furtivos llegar al parque, matar ilegalmente a los elefantes, y luego transportar sus colmillos a la ciudad más grande de Camerún, Douala, la cual es un importante centro de comercio internacional de marfil.

Este es un elefante de selva africano en el Parque Nacional de Minkébé de Gabón. Del 2004 al 2014, unos 25 000 elefantes en el parque fueron asesinados para satisfacer las demandas del comercio ilegal de marfil. Foto por John Poulsen/Duke University

El marfil obtenido de la caza furtiva marca su camino en el mercado ilegal muy rápidamente. Un estudio de septiembre del 2016 encontró que hasta el 90 % de los colmillos de elefante incautados en África proviene de elefantes muertos en los últimos tres años, en contraposición a lo que se creía anteriormente: que el comercio ilegal se alimentaba del marfil más antiguo que se filtraba en el mercado.

Poulsen señala que el gobierno de Gabón ha tomado varias medidas importantes para frenar la caza furtiva en el Parque Nacional de Minkébé: como elevar al elefante de selva africano a un estado de «protección total», crear un cuerpo de policía nacional, duplicar el presupuesto de la agencia y quemar todo el marfil que se ha incautado de los comerciantes ilegales (siendo Gabón la primera nación africana en hacerlo).

Si bien estas iniciativas son encomiables y pueden haber ayudado a reducir las actividades de caza furtiva que se originan desde el interior de Gabón, según Poulsen, la investigación de su equipo demuestra que el tráfico transfronterizo ilegal de marfil no ha sido frenado y que debería haber nuevos enfoques para proteger a los elefantes.

«Para salvar a los elefantes de selva africanos de África central, tenemos que crear nuevas áreas protegidas multinacionales y coordinar la aplicación de la ley internacional para garantizar el enjuiciamiento de los extranjeros que cometan o fomenten crímenes de vida silvestre en otros países», añadió Poulsen.

«Los estudios que muestran fuertes descensos en las poblaciones de elefantes no son nada nuevo. Sin embargo, una pérdida del 78 a 81 % en una década de una de las áreas más grandes y remotas protegidas en África Central es una advertencia sorprendente que ningún lugar está a salvo de la caza furtiva».

Un elefante de selva africano en Gabón. Foto por Rhett Butler

REFERENCIAS

 

Esta historia fue publicada por primera vez en la web en inglés el 24 de febrero de 2017.