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Se buscan aves: bosques en recuperación precisan asistencia aviar

  • La investigación determinó que las franjas de bosques deforestadas pueden, de manera permanente, alejar o acabar con las aves, que son parte importante en la regeneración del bosque.
  • La investigación sondeó 330 lugares de la Amazonia brasileña, donde se encontraron 472 especies de aves.
  • El análisis demostró que los bosques en recuperación no poseen la diversidad de aves necesaria para asegurar la supervivencia.
  • Los autores afirman que los hallazgos apuntan a la necesidad de preservar los bosques existentes, incluso si están sumamente degradados.

Un equipo de ecologistas informó que la desaparición de las aves puede ser un obstáculo para los bosques tropicales, ya que estos luchan por recuperarse del impacto de la tala intensiva, la agricultura y la ganadería.

Los investigadores encontraron que las aves juegan un papel fundamental en la salud del bosque. Son los vehículos esenciales para la reproducción de los árboles, quienes trasladan las semillas por toda el área y refrenan a los hambrientos insectos que comen plantas. Incluso cuando nosotros eliminamos algunos árboles mediante la tala selectiva o la quema, muchas aves se quedan y ayudan a mantener la salud del bosque.

Sin embargo, de acuerdo con los autores de un artículo que apareció en diciembre en la revista Proceedings of the Royal Society B las franjas de bosques deforestadas pueden, de manera permanente, alejar o acabar con las aves, que son parte importante en la regeneración del bosque.

Un jacamará coliverde (Galbula galbula), ave insectívora encontrada de la Amazonía, fotografiada aquí en Colombia. Foto: Rhett A. Butler

“Los árboles de un bosque pueden parecer sanos, pero si las especies animales que se precisan para la polinización o la dispersión de semillas desaparecen, entonces las apariencias son engañosas”, dijo en un comunicado Joseph Tobias, ecólogo del Imperial College London y uno de los autores de la investigación. “También es probable que, con el tiempo, desaparezcan los árboles”.

Para definir la compleja relación entre la salud del bosque y los animales que viven allí, el equipo contó el número de especies de aves —472 en total— presentes en 330 lugares analizados, que constituyen un tipo de bosque, tierras cultivables y plantaciones forestales de la Amazonía brasileña. A partir de las imágenes satelitales, los investigadores pudieron determinar la historia reciente del entorno en donde ellos encontraron esas especies —ya sean bosques primarios intactos, pastizales para el ganado o algo intermedio, por ejemplo—.

Más allá de las especies, también observaron el papel que jugaban en el ecosistema ciertos tipos de aves. Los autores aprovecharon los especímenes de las colecciones de los museos para mirar lo que ellos denominaron rasgos funcionales.

El frugívoro arasarí fajado (Pteroglossus castanotis), fotografiado aquí en Colombia. Foto: Rhett A. Butler.

Estos rasgos incluían la forma del pico con el fin de determinar qué clase de semillas podía buscar una determinada especie, y marcar a ese tipo de ave como importante para la subsistencia de un árbol en particular, o para indicar la potencial inclinación del ave a la hora de seleccionar las plagas que comen hojas, lo que permite que los árboles jóvenes crezcan.

Como Tobías y sus colegas anticiparon, el número de especies de aves era mayor en los bosques tropicales vírgenes y descubrieron que muchas aves permanecían en los bosques talados selectivamente. Ni siquiera la ocasional quema no fue demasiado disuasoria para muchas especies.

Sin embargo, como los humanos ejercen más presión en los bosques y cambian las estructuras de estos, los investigadores encontraron menos aves que dispersen las semillas en los bosques y que controlen a los voraces insectos. Los análisis de esa tendencia sugieren que, a pesar de que los árboles vuelven a crecer, a los bosques en recuperación todavía les faltan los socios fundamentales que les ayudarán a asegurar una larga vida.

“Nuestros hallazgos nos advierten que no podemos tan solo mirar una fotografía de la salud del bosque tal cual se ve ahora”, dijo Tobias en una declaración. “Tenemos que pensar en preservar los procesos del ecosistema que permitirán a los bosques sobrevivir en el futuro”.

Y eso puede aportar un nuevo valor a los bosques degradados.

“Para mantener la capacidad de los bosques de regenerarse, debemos apoyar las políticas de administración del uso de las tierras que maximicen la extensión de los bosques maduros que nunca han sido talados de manera completa, incluso si están muy alterados”, agregó.

Referencias:

La imagen de portada es de un insectivorous rufous motmot (Baryphthengus martii) en Costa Rica. Fotógrafo: Rhett A. Butler.