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Una polémica política podría estimular el comercio del tigre en China

  • En China, unos 6000 tigres en cautividad son criados en “granjas”, a menudo en condiciones infrahumanas, y sus pieles son vendidas por sumas considerables en un mercado mal regulado que se sostiene gracias a vacíos legales del gobierno chino. La cría de tigres en estas granjas es legal, pero la venta de sus partes no lo es —algo que puede que esté a punto de cambiar—.
  • La Administración Forestal Estatal, encargada de la protección de la fauna silvestre y de supervisar las granjas de tigres en China, está ahora decidiendo si comercializar tigres mediante su inclusión en una lista de animales salvajes criados en granjas legalmente, lo que allanaría el camino para vender partes de tigre para abastecer un mercado de artículos de lujo chino en alza.
  • Los productos de tigre, que en la medicina china se han usado durante mucho tiempo, se han convertido en una compra de posición social para la población china más rica y poderosa. Los coleccionistas acopian vino de hueso de tigre; las pieles de tigre se regalan regularmente para cerrar acuerdos comerciales. Algunos chinos acaudalados organizan “banquetes visuales” donde los invitados ven como se mata y cocina un tigre —luego lo comen—.
  • La cría de tigres para comercializar sus partes contraviene una decisión de 2007 de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES, por sus siglas en inglés), un tratado firmado por 183 naciones, incluida China. Hay presión en China y en el extranjero para cerrar las granjas de tigres, incluso cuando los intereses comerciales chinos presionan para expandir una industria lucrativa.
Un tigre joven en el Parque Nacional Kaziranga en la India. Quedan menos de 4000 tigres en estado salvaje, mientras que la caza furtiva está a su nivel más alto en 15 años. Fotografía (c) Steve Winter/National Geographic

Según se informa, en las próximas semanas la Administración Forestal Estatal de China (SFA, por sus siglas en inglés) anunciará si los tigres estarán en una lista de especies amenazadas que pueden ser criadas legalmente, como los cerdos y los pollos, para luego ser matados y vendidos para satisfacer la creciente demanda del país por productos de tigre caros como las pieles de tigre y las partes del tigre usadas en la medicina china.

Provisiones dentro de la nueva Ley de Protección de la Fauna Silvestre del país aluden a la cría en cautividad y la “utilización” de la fauna silvestre. Pero la ley, que fue promulgada en enero, no especifica que especies protegidas pueden ser “utilizadas” —vendidas legalmente— dentro de China. Actualmente, la administración forestal está elaborando esa lista, dice Debbie Banks, una experta en tigres de la Agencia de Investigación Ambiental (EIA, por sus siglas en inglés) con sede en Londres.

En la actualidad, unos 6000 tigres están alojados en más de 200 granjas de tigres en China. La cría de tigres para comercializar sus partes y sus productos contraviene una Decisión de 2007 de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES, por sus siglas en inglés), un tratado internacional firmado por 183 naciones (incluida China).

Cuerpos de tigre en el frigorífico, Guilin Tiger & Bear Farm. Fotografía (c) Belinda Wright, Wildlife Protection Society of India

Según la ley china, la cría a gran escala es legal; el comercio de las partes del tigre no lo es. Pero un comercio en la sombra usa un vacío legal: desde 2004, la administración forestal ha emitido permisos para la venta de pieles de tigres en cautividad usados específicamente para fines “educativos” o “científicos”. Sin embargo, una investigación encubierta llevada a cabo por la EIA encontró abusos generalizados, con taxidermistas que usan los permisos para vender pieles de tigre a clientes privados y reutilizan los permisos —lo que facilita el blanqueo de las pieles de los tigres cazados furtivamente. Algunos vendían pieles sin ningún tipo de papeleo.

Muchos criadores de tigres para uso comercial se presentan como circos, zoológicos u otras atracciones donde animales sanos son mostrados a los turistas. Durante años, los grupos conservacionistas y los medios de comunicación han documentado unas condiciones de vida pésimas en estas instalaciones, con tigres demacrados —tan consumidos que solo son piel rayada y huesos, algunos están deformados debido a la mala nutrición y a la endogamia— a menudo embutidos en jaulas con suelo de cemento y recintos que son como prisiones.

Los felinos no necesitan estar sanos: se crían, a veces a una escala industrial, para un comercio increíblemente lucrativo de sus partes. Estas son las fábricas de cachorros del mercado del tigre, donde se separa a los cachorros de sus madres poco después de nacer para que las hembras puedan producir otra camada rápidamente. Dos de los mayores criadores, que albergan, al menos, 1000 tigres cada uno, fueron lanzados con la financiación de la Administración Forestal Estatal de China —una agencia encargada de la protección de la fauna silvestre así como también de supervisar y promocionar la cría intensiva del tigre—.

Un permiso y una alfombra de piel de tigre en la taxidermia Xiafeng, China. Fotografía (c) EIA

Durante milenios, la medicina tradicional china ha utilizado productos procedentes de los tigres, con casi todas las partes del animal usadas como supuestos —aunque no probados científicamente— remedios para todo, desde fiebres y artritis hasta úlceras, pesadillas, calvicie e impotencia.

El mercado de las medicinas basadas en el tigre creció vertiginosamente en la década de los 90 en conjunto con una creciente clase media china que podía permitírselos. Para satisfacer esta demanda, un gran número de tigres salvajes fueron atrapados, disparados y envenenados en todas sus áreas y las granjas chinas de tigres crecieron exponencialmente.

El valor de los productos de tigre ha continuado creciendo: hoy en día, alcanzan una pequeña fortuna en el mercado negro. Pero la demanda ha cambiado radicalmente: ahora es impulsada por el dinero y el prestigio, no la medicina. Los productos de tigre son codiciados símbolos de la posición social entre la población más rica y poderosa de China. Servir vino de hueso de tigre —se obtiene al remojar el esqueleto de un tigre en vino de arroz— es similar a servir Dom Pérignon, y los coleccionistas están acopiando las botellas más caras como una inversión, dice J.A. Mills, un experto en tigres y el autor de Blood of the Tiger.

Un esqueleto de tigre remoja en vino de arroz en Harbin, China para elaborar vino de hueso de tigre. Fotografía (c) Save The Tiger Fund

Es habitual regalar pieles de tigre a funcionarios influyentes de alto nivel o para ayudar a cerrar un acuerdo comercial: decorar con pieles de tigres es como alardear de un reloj Rolex o colgar un Rembrandt. Un artículo en el South China Morning Post publicó una nueva actividad para mejorar la posición social que es popular entre los acaudalados hombres de negocios y los burócratas: ver como matan y cocinan un tigre y luego celebrar un festín con su carne. Con un aumento de la demanda —y de los precios— vino un aumento en la caza furtiva. Quedan menos de 4000 tigres en estado salvaje, con un 60 por ciento de ellos en su último baluarte real, India. En 2016, la caza furtiva de tigres alcanzó su nivel más alto en 15 años.

En una reunión de CITES en 2014, los delegados chinos reconocieron que, en efecto, estaban concediendo licencias para el comercio de pieles, aunque no revelaron cuantos permisos estaban emitiendo. En 2015, también admitieron que no tenían la capacidad necesaria para monitorizar el comercio, dice Banks. Los funcionarios no han hecho ningún comentario referente a las bodegas en China que están produciendo vino de hueso de tigre —a pesar de un prohibición de 1993 sobre la venta de huesos de tigre. Hay muchas preguntas sin responder, dice Banks.

Estos hombres fueron detenidos en enero 2011 mientras intentaban vender una piel de tigre cerca de Chandrapur, India. Fotografía (c) Steve Winter/National Geographic

Si la administración forestal incluye a los tigres en a la recientemente mejorada ley sobre la fauna silvestre, la responsabilidad de las licencias será trasferida del gobierno federal a las provincias, donde hay incluso menos vigilancia. “Esto ya es una tragedia para los tigres y un desastre para los tigres en estado salvaje, pero esto solo empeorará la situación”, dice.

Mientras tanto, el asunto de la cría de tigres ha sido planteado, probablemente por primera vez, en reuniones anuales de alto nivel en Pekín. Yuan Xikun, un miembro de la Conferencia Consultativa Política del Pueblo Chino, introdujo una resolución que solicita que las instalaciones para la cría comercial de tigres sean cerradas y cita el impacto negativo en la conservación del tigre en estado salvaje, el daño a la reputación del país y múltiples violaciones de leyes nacionales.

¿Mantendrá a los tigres fuera de esa lista de “utilización” de la Administración Forestal Estatal ese debate gubernamental a alto nivel? Puede, si los tigres en cautividad en China también atraen, rápidamente, la atención y la solidaridad de otros líderes políticos chinos, de gobiernos mundiales, de los medios de comunicación chinos e internacionales y de organizaciones conservacionistas globales, dice Banks. “Para nosotros, esto es un faro de esperanza”.

Ni los representantes chinos de CITES ni la Administración Forestal Estatal respondieron a peticiones de comentarios para esta noticia.

Un tigre de Sumatra fotografiado en estado salvaje por una cámara remota cerca de Aceh, Sumatra. El número de tigres en granjas de tigres en China ha crecido a la vez que las poblaciones en estado salvaje caen en picado. Fotografía (c) Steve Winter/National Geographic