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Noruega molesta con el mensaje contradictorio de Brasil sobre la protección del Amazonas

  • El presidente de Brasil, Michel Temer, vetó por completo la MP 756 y parcialmente la MP 758, dos medidas provisionales que él mismo introdujo, y que el Congreso aprobó, que habrían recortado tierras conservadas del Amazonas en 600 000 hectáreas.
  • Casi simultáneamente, el ministro del ambiente de Brasil, José Sarney Filho, anunció planes urgentes para la introducción de un nuevo proyecto de ley en el Congreso que desmembraría las mismas unidades de conservación descritas en la MP 756, que ya había sido vetada.
  • Hace unas semanas, Noruega dio un firme aviso a Temer en su visita a Oslo y le dijo que Brasil podría perder millones de dólares del Fondo Amazonia si los índices de deforestación seguían aumentando.
  • Entre agosto de 2015 y 2016, se perdieron 7989 quilómetros cuadrados de selva brasileña. Un aumento en la deforestación anual del Amazonas de 8500 quilómetros cuadrados reduciría la financiación de Noruega a Brasil a cero. Brasil se defendió alegando que los datos anuales preliminares muestran un equilibrio reciente en su índice de deforestación.
Rueda de prensa en marzo de 2017 en Oslo entre el presidente Michel Temer y la primera ministra de Noruega Erna Solber. La semana pasada, Solber avisó firmemente a Temer de que Brasil debe mostrar un compromiso más serio para evitar la deforestación o perderá millones de la financiación que recibe de Noruega. Foto de Beto Barata/PR publicada en Flickr

Las últimas semanas han estado marcadas por la un aluvión de acciones contradictorias que probablemente afecten a los bosques amazónicos. El presidente brasileño Michel Temer —supuestamente tras las peticiones de la modelo ecologista Gisele Bündchen— acabó con las medidas que habrían desmembrado un bosque nacional y un parque nacional en el estado de Pará. Sin embargo, el día antes del veto, su administración anunció discretamente planes para enviar un nuevo proyecto de ley al Congreso para desmembrar exactamente las mismas unidades de conservación (UC).

El día 20 de junio, Temer viajó a Noruega para reunirse con la primera ministra del país. El país, que cita un aumento del 29 por ciento en la deforestación en Brasil entre agosto de 2015 y agosto de 2016, advirtió a Temer de que Brasil está a punto de perder los millones de dólares de ayuda económica que Noruega le entrega cada año para ayudar a controlar la deforestación en el Amazonas.

La semana pasada, China anunció sus planes de conceder a Brasil un fondo de 20 mil millones de dólares para el desarrollo de infraestructura, como vías férreas, para transportar soya y otros cereales desde el interior de Brasil a la costa. En el pasado, los grandes proyectos de transporte resultaron en un aumento significativo de la deforestación.

Vida Silvestre en el Bosque Nacional Jamanxim en Pará. Los intentos del grupo de presión de la agroindustria de desmembrar este bosque nacional en el Amazonas abrirían grandes áreas, ahora protegidas, a la propiedad privada, la agricultura a gran escala y la minería. Foto de Assor Fuchs/Colección ICMBio

Veto presidencial

Horas antes de partir hacia Rusia para reunirse con Vladimir Putin el lunes 19 de junio, el presidente Temer vetó dos medidas provisionales, las MP 756/16 y 758/16 (una por completo y otra parcialmente), que él mismo había iniciado y que habían recibido cambios en el Congreso y sido aprobadas por ambas cámaras en mayo.

La MP 756 fue vetada por completo. Habría desmembrado el Bosque Nacional de Jamanxim en el estado de Pará, reduciendo el área de tierras completamente protegidas en 486,000 hectáreas y convirtiendo esas tierras en un Área de Protección Ambiental, una categoría que permite que haya propiedad privada, minería y agricultura. La medida también habría reducido el tamaño del Parque Nacional São Joaquim en el estado de Santa Catarina de 49 000 hectáreas a 39 000.

La MP 758 se rechazó de forma parcial. De haberse aprobado, 101 000 hectáreas del Parque Nacional Jamanxim se habrían convertido en APA, pero esa parte de la medida se vetó. Sin embargo, el Boletín Oficial de la Unión publicado el 20 de junio hablaba de una reducción de 862 hectáreas del parque nacional, ya que ese elemento no tuvo el veto del presidente Temer. La publicación no menciona el uso que se dará a la tierra en el futuro, pero las 862 hectáreas seguramente permitirían la construcción del ferrocarril Ferrogrão, paralelo a la carretera BR-163. El nuevo ferrocarril transportaría soya y otros productos hasta la costa.

En un mensaje a Enuncio Oliveira, presidente del Senado, Temer explicó su veto diciendo que la MP 756 era algo con el potencial de “poner en riesgo y debilitar la preservación ambiental en una región sensible del Amazonas”.

Bosque Nacional Jamanxim como sería antes y después del desmembramiento propuesto. El futuro del bosque nacional sigue siendo incierto, a pesar del veto de Temer, porque la administración anunció inmediatamente un nuevo proyecto de ley que reduciría de forma parecida la zona completamente protegida del parque. Mapa de Maurício Torres. Fuente: Instituto brasileño para el medioambiente y los recursos naturales renovables. (IBAMA)

¿Cuándo un veto no es un veto?

La noticia del veto, sin embargo, fue recibida con aprensión entre los ecologistas. En un video publicado el día antes de la firma de veto, el ministro del ambiente, José Sarney Filho anunció, junto con el senador para Pará, Flexa Ribeiro —miembro importante de la bancada ruralista, el grupo de presión de agroindustria— que el gobierno enviaría una petición urgente al congreso para un nuevo proyecto de ley que casi copia el contenido de la MP 756 y que reduciría el Bosque Nacional Jamanxim en 300 000 hectáreas.

Según Sarney Filho, el veto de Temer era necesario aparentemente no por las peticiones de los ecologistas, sino porque las MP se habían aprobado sin audiencias públicas, lo cual llevó al Ministerio Público Federal, litigantes federales independientes, a prometer que presentarían una demanda contra las medidas en el tribunal si se aprobaban como ley.

El ministro del ambiente afirmó que el nuevo proyecto de ley irá destinado a acabar con los “conflictos territoriales” en la región. Las porciones disputadas del Bosque Nacional y el Parque Nacional Jamanxim han estado ocupadas mucho tiempo por ladrones de tierras que han talado y criado ganado de forma ilegal en las tierras federales. Las MP 756 / 758 parecían destinadas a legitimar esos usos y reclamaciones de tierras ilegales.

“Es una situación difícil de entender. El gobierno enviará un proyecto de ley al Congreso que tendrá el mismo efecto que las medidas vetadas por Temer”, dijo André Guimarães, director ejecutivo del Instituto de Investigación Ambiental del Amazonas (IPAM). El nuevo proyecto de ley será “peor”, contó a Mongabay, ya que podría ser incluso más difícil defenderse; a diferencia de una MP, la nueva medida no puede ser desafiada por los litigadores federales independientes del MPF.

El ministro de clima y medioambiente de Noruega, Vidar Helgesen (a la izquierda) y el ministro del ambiente de Brasil, Sarney Filho en una reunión en Brasilia en marzo de 2017 para firmar una declaración de intenciones para financiar actividades rurales sostenibles. Brasil podría perder millones de dólares de Noruega para el Fondo Amazonia si no reduce su índice de deforestación. Foto de José Cruz/Agência Brasil

Greenpeace Brasil declaró en un comunicado: “El veto parece ser solo una maniobra política, puesto que el ministro Sarney Filho anticipó que el gobierno enviaría un proyecto de ley de contenido idéntico. Eso significa que el veto solo sirve para transferir la responsabilidad de desproteger esta parte importante de selva amazónica del presidente al Congreso… las MP 756 y 758 fueron desfiguradas en su paso por el Congreso. Del mismo modo, también se espera que este [nuevo] proyecto de ley reciba enmiendas para desproteger otras UC [unidades de conservación]. La maniobra del gobierno nos lleva de vuelta a la amenaza inicial con el objetivo de recuperar todo el texto que se ha vetado”.

Mientras tanto, el periodista Fabiano Maisonnave informó en el periódico Folha de S.Paulo la semana pasada de que Rodrigo Maia, presidente de la Cámara de Diputados de Brasil en función de presidente durante la ausencia de Temer por su viaje a Noruega, planeaba proponer un proyecto de ley que sustituyera a la MP 756 el 23 de junio, mientras el presidente estuviera todavía fuera para “ahorrárselo a Temer”.”

Maia negó la historia en una carta publicada en la sección de los lectores en el Folha de S.Paulo. El periodista Maisonnave dijo que la información contenida en su artículo había sido obtenida de un alto cargo miembro del ministerio del ambiente del gobierno. La veracidad del artículo se vio reforzada por el hecho de que el gobierno había afirmado que un proyecto de ley de sustitución se presentaría a finales de la semana pasada, a pesar de la ausencia de Temer. A día de hoy no ha llegado ese futuro proyecto de ley.

Cuando Mongabay se puso en contacto, la oficina de comunicaciones del ministerio del ambiente dijo que el proyecto que sustituye a la MP 756 todavía no se ha redactado. ICMBio, la agencia responsable de la protección de unidades de conservación federales dijo que está llevando a cabo reuniones para tratar el asunto.

El sábado, Sarney Filho anunció que el Nuevo proyecto de ley solo se enviará al Congreso si ICMBio lo apoya. Sin embargo, la agencia había anunciado antes su plan de seguir al ministro del ambiente y hacer lo que fuera que anunciase en su video sobre el veto a las MP. Así las cosas, no está claro quién será el que dé el primer paso con este proyecto de ley.

Guacamayo azul y amarillo. Si los índices de deforestación siguen aumentando en el Amazonas, una parte importante de la biodiversidad, como plantas y animales que la ciencia aún no ha descrito, se perderá. Foto de Rhett A. Butler / Mongabay

Noruega pierde la paciencia con los esfuerzos de preservación forestal de Brasil

Otro factor puede haber influido la decisión de Temer de vetar públicamente las MP que habrían reducido las protecciones en grandes áreas de selva amazónica protegida. El viernes 16 de junio, el ministro de clima y medioambiente de Noruega, Vidar Helgesen, evnió una carta a Sarney Filho en la que expresaba una gran preocupación por los crecientes índices de deforestación y recordaba al ministerio del ambiente las normas del Fondo Amazonia de Noruega. (El gobierno de Brasil había decidido las normas de forma unilateral cuando se estableció el fondo, decía la carta de Helgensen).

“Revertir [la preocupante tendencia al alza de la deforestación]… determinará el futuro de nuestra asociación, que se basa en los resultados”, escribió Helgesen. Basándose “en las tendencias actuales [de deforestación], las contribuciones basadas en los resultados que puede recibir el Fondo Amazonia… ya se han reducido significativamente. Incluso un aumento moderado [en la deforestación brasileña] llevaría esa cifra a cero”.

“Como bien sabe, un conjunto de medidas que han causado reacciones públicas fuertes en Brasil están abriéndose camino hacia el Congreso”, añadió. “A su vez, los presupuestos de instituciones clave que ofrecen servicios vitales para la protección forestal se recortan y su mandato de operar de forma efectiva se encuentra bajo presión”. Brasil realizó recientemente recortes a FUNAI, la agencia que supervisa las reservas indígenas que protegen cantidades importantes de bosque, y a IBAMA, la agencia de protección ambiental de Brasil.

Helgesen fue al grano:

“Como aliados desde hace tiempo, por favor permítame observar que muchas de las dicotomías de los debates actuales en Brasil, vistas desde fuera, parecen falsas… La alternativa a estas dicotomías es unas visión más… sostenible del desarrollo rural en Brasil”.

Noruega es el mayor donante del Fondo Amazonia, ha donado mil millones de dólares a Brasil desde que se creara en 2008 para reducir la deforestación. Los recursos los gestiona el BNDES, el gigantesco banco de desarrollo de Brasil.

7989 kilómetros cuadrados de selva amazónica brasileña se destruyeron entre agosto de 2015 y julio de 2016, un aumento del 29 por ciento sobre el año anterior. Con las referencias actuales, un aumento de 8500 kilómetros cuadrados en la deforestación de la Amazonía brasileña, o de más, resultaría en un pago de cero dólares al Fondo Amazonia por parte de Noruega. Foto de Rhett A. Butler / Mongabay

Sarney Filho defendió a Brasil y dijo a Helgesen que los datos preliminares sugieren que ese aumento del 29 por ciento en el índice de deforestación que se observó entre 2015 y 2016 podría haberse equilibrado desde entonces. La información, dijo, “indica que podríamos haber detenido el aumento de la deforestación que se registró desde agosto de 2014 a julio de 2016. Esperamos que los nuevos datos revelen una tendencia a la baja”, Rinformó Reuters.

El viernes 24, la primera ministra, Erna Solberg, se reunió con el presidente Temer. Después de la reunión, expresó en una rueda de prensa una gran preocupación por el aumento de la deforestación en la Amazonía, además de por la investigación sobre corrupción de la operación Lava Jato, que tuvo recientemente al presidente Temer en su punto de mira. El lunes 26 de junio, el principal fiscal de Brasil acusó al presidente Temer de aceptar sobornos multimillonarios, lo cual podría desestabilizar su gobierno aún más.

Hace dos semanas, Solberg confirmó la reducción de Oslo en su contribución al Fondo Amazonia para 2017, un recorte del 50 por ciento, unos 60 millones de dólares. Avisó de que si Brasil “no alcanza los objetivos, se reducirá [la transferencia de fondos] o no habrá fondos [en absoluto]”. El acuerdo de cooperación ambiental entre Noruega y Brasil es válido hasta 2020 y podría no ser renovado si los índices de deforestación de Brasil siguen aumentando.

Datos publicados por el Instituto de investigación especial nacional de Brasil (INPE) el pasado noviembre mostraron que 7989 kilómetros cuadrados de selva amazónica brasileña fueron destruidos entre agosto de 2015 y julio de 2016. Con las referencias actuales, un aumento de 8500 kilómetros cuadrados en la deforestación de la Amazonía brasileña, o de más, resultaría en un pago de cero dólares anuales al Fondo Amazonia por parte de Noruega.

Otra noticia de los últimos días es que China anunció un fondo de 20 mil millones de dólares disponible para Brasil para la construcción de vías férreas y otra infraestructura que beneficiaría a la industria de la soya y el maíz, y transportaría los productos rápidamente del interior a los puertos. Los grandes proyectos de transporte del pasado a la infraestructura del Amazonas llevaron a un aumento pronunciado de la deforestación. China es un importante comprador de cereales de Brasil.

Los contradictorios esfuerzos de protección forestal de Brasil

Brasil ha prometido reducir significativamente sus índices de deforestación en el Acuerdo de París, pero sus acciones en los últimos meses podrían dañar ese objetivo.

El presidente Temer también tiene que decidir si firmará la legislación revisada de Terra Legal, la MP 759, llamada Proyecto de Ley de Conversión PLC 12/16, una medida diseñada para ayudar a las familias campesinas a obtener pequeñas parcelas de tierra. La nueva versión introduce vacíos que permiten que los propietarios de tierras ricos utilicen el programa, lo cual amenaza al medioambiente. Los analistas consideran que si la nueva ley se aprueba, permitirá que otros 20 millones de hectáreas (77,200 millas cuadradas) de bioma del Amazonas y 40 millones de hectáreas (154,440 millas cuadradas) de El Cerrado, bioma de sabana, sean desmontados de forma legal. Temer debe tomar la decisión para esta semana.

El gobierno tampoco ha hecho nada para revertir los enormes recortes que han sufrido sus agencias ambientales e indígenas. La legislación que simplificaría y agilizaría el proceso de licenciamiento ambiental para grandes proyectos de infraestructura y la agroindustria, y que reduciría las protecciones de la selva también parece seguir avanzando hasta su aprobación.

Puesta de sol en el Amazonas. Aunque Brasil podría perder millones de dólares de Noruega para el Fondo Amazonia si la deforestación empeora, China acaba de anunciar una inversión de 20 mil millones de dólares para infraestructura en Brasil, como grandes vías férreas para transportar soja y maíz hasta la costa. Un desarrollo de tal magnitud podría amenazar gravemente a la selva brasileña Foto de Rhett A. Butler / Mongabay.