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Las primeras víctimas

 

El cedro y la caoba, cuya madera de alta calidad y durabilidad eran extraídas en grandes cantidades por taladores legales e ilegales, fueron incluidas el 2001 en la lista de especies protegidas de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés). El Perú suscribió este acuerdo en 1975 y lo mantiene hasta la fecha.

La modificación en el control y comercio internacional del cedro y la caoba entre la década de los 90 y 2000 detuvieron su extinción, aunque sus números se redujeron drásticamente. Actualmente, otras especies, como el shihuahuaco, son las preferidas de taladores ante el desamparo de leyes y medidas que las protejan. El artículo 138 del Reglamento de Gestión Forestal, establece que la clasificación de riesgo de flora silvestre debe actualizarse como máximo cada cuatro años, sin embargo, ninguna modificación se ha realizado desde el 2006.

Daniel Valle, experto peruano en conservación biológica, señala que “hoy en día la caoba es escasa y que ahora del mismo modo el shihuahuaco está siendo amenazado”. La ubicación de esta especie varía entre los departamentos de Loreto, Ucayali y Madre de Dios. El último informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Instituto Tecnológico de la Producción (ITP) – CITEmadera, detalla que estos tres departamentos concentran más del 60% de empresas y el 79% de facturación en el rubro de silvicultura y extracción de madera.

Con el fin de establecer medidas de protección para el shihuahuaco y otras especies, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) -autoridad peruana adscrita al Ministerio de Agricultura- organizó el 2015 un grupo de trabajo conformado por 99 especialistas de todo el país. El grupo estaba supervisado por el Ministerio de Ambiente (Minam) y tenía como objetivo revisar y actualizar la lista de flora silvestre amenazada. La propuesta final -publicada en setiembre del 2016- incorporó 705 especies, 61 de ellas en peligro crítico y 87 en peligro. El shihuahuaco estaba incluido.

La propuesta fue enviada al Serfor, dirigido entonces por la actual ministra del ambiente, Fabiola Muñoz. Sin embargo, la propuesta quedó en el olvido y nunca se oficializó. Ante este silencio, un grupo de expertos reiteró la solicitud para insertar el shihuahuaco en la lista de especies amenazadas y el 29 de noviembre del 2016 envió una carta al Ministerio de Agricultura. “Dadas sus características ecológicas, esta especie es susceptible a la sobreexplotación y eventualmente a la extinción. […] En el 2013, el volumen extraído de shihuahuaco fue 22 veces al extraído en el 2000”, advirtieron.

 

 

A pesar de los pedidos y recomendaciones de los científicos, la categorización nunca fue oficializada. ¿Qué sucedió?

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Presiones comerciales

 

Rodolfo Vásquez, investigador y coordinador científico forestal del estudio realizado, tiene una explicación: “Pesó más la opinión de los empresarios madereros, que la de los científicos. Ellos se opusieron durante la fase de consulta pública [previa a la aprobación del proyecto]. Y finalmente, Serfor desestimó el trabajo que se hizo”, señala.

A fines del 2016 el semanario “Hildebrandt en sus trece” publicó un informe que detallaba las observaciones que Elialdo Motta, responsable de monitoreo de Bozovich Timber Products, subsidiaria de uno de los consorcios madereros más importantes del país, el Grupo Bozovich, realizó al documento del grupo de trabajo. El empresario sostuvo no había estudios cuantitativos que permitan incluir el shihuahuaco en la categoría de especie amenazada.

Consultado sobre el tema, Wilfredo Mendoza, científico y coordinador del estudio dijo a Ojo-Publico.com que esta nueva categoría para el shihuahuaco iba a permitir que “el comercio sea más controlado”. El experto explicó que durante las discusiones del grupo de trabajo el punto de quiebre siempre fue la categorización de esta especie, porque es una de las más comercializadas.

Ante el pedido de insistencia del grupo de científicos, Serfor respondió con una carta enviada en enero del 2017. En el documento cuestionan que durante el proceso de categorización se habían detectado vacíos de información que no permitieron sustentar la clasificación de algunas especies. En la carta -firmada por Walter Nalvarte, de la Dirección de Gestión Sostenible del Desarrollo Forestal y Fauna Silvestre- dicen que el estudio no había realizado el análisis poblacional de la especie, cuando esta evaluación debe ser realizada por Serfor.

Los integrantes del grupo precisaron que el estudio sistematizó y analizó información de más de treinta años y que fue contrastada con datos de los anuarios forestales oficiales del Ministerio de Agricultura. El Serfor no volvió a responder más y el estudio de los científicos que recomendaba la inclusión del shihuahuaco en la lista de especies amenazadas quedó en el olvido.

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De la Amazonía al extranjero

 

Serfor sostiene que la recategorización de las especies en peligro aún se encuentra en proceso de elaboración. Se están “procesando los aportes de la comunidad científica e información adicional como los primeros resultados de los inventarios nacionales”, respondió la autoridad a Ojo-Publico.com, a través de su oficina de prensa.  Sin embargo, el inventario que corresponde a las regiones en las que se encuentra el shihuahuaco (Loreto, Ucayali y Madre de Dios) tiene apenas el 9% de avance del total de la muestra.

En este contexto, la actualización de las nuevas especies impactadas por su alta demanda en el mercado internacional, parece todavía un plan lejano.

 

 

De acuerdo a las fiscalizaciones realizadas por el Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales (Osinfor), entre el 2009 y 2017 se comercializaron más de 2 millones de metros cúbicos de madera de origen ilegal. Este volumen equivale a 75 mil camiones cargados.

Las especies más extraídas por volumen son el tornillo (9%), la lupuna (8,8%), la cumala (8,6%) y en cuarto lugar el shihuahuaco (5,5%). De las supervisiones que la entidad realizó en las áreas concesionadas durante el 2017, más de 23 mil metros cúbicos correspondieron al shihuahuaco.

Ojo-Publico.com conoció como parte de esta investigación que las especies más comercializadas al extranjero tienen como principal destino los Estados Unidos, seguido por China, México y República Dominicana. Estas especies llegan al mercado para su uso como muebles, parquet o marcos para puertas.

La tala ilegal de estos árboles no solo amenaza a la especie, sino también a los animales que buscan estos árboles para anidar. En Las Piedras, por ejemplo, ya casi no vuela esplendorosa el águila harpía, una de las aves cazadoras más grandes del mundo y que anida en los árboles más altos. Los visitantes ahora necesitan tener mucha suerte para ver volar a alguno cerca del bosque.

 

 

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El precio de la impunidad

 

La trocha de tierra y lodo que hay que atravesar para llegar a la cuenca de Las Piedras es una de las dos rutas para tener contacto con las comunidades indígenas de esta parte del Amazonas. La situación de aislamiento en la que esta y otras comunidades amazónicas viven ha permitido la extracción violenta e impune de madera. El 2014, el líder indígena Edwin Chota fue acribillado en los alrededores de su territorio por denunciar el tráfico de madera. La fiscalía atendió sus denuncias solo después de su asesinato.

TERRITORIO. En lo que va del 2018, Osinfor ha identificado cerca de 4 mil metros cúbicos de shihuahuaco de origen ilegal proveniente de la Amazonía. Foto: Leslie Moreno.
TERRITORIO. En lo que va del 2018, Osinfor ha identificado cerca de 4 mil metros cúbicos de shihuahuaco de origen ilegal proveniente de la Amazonía. Foto: Leslie Moreno.

Al otro lado de la orilla del río se escucha el sonido de sierras funcionando. Nos dicen que están talando quinilla. La zona no tiene autorización para extraer madera, así que como ocurre con otras especies, estos tablones serán vendidos a través de documentos falsificados que “lavarán” su origen ilegal.

Recientemente, la Fiscalía Ambiental de Madre de Dios tuvo conocimiento de una denuncia de tala ilegal de shihuahuaco, cedro y lupuna en la cuenca. Los taladores usaron sierras eléctricas de un material especial para derribar estos árboles. Los invasores aprovecharon la poca supervisión en el área para llevarse la madera. Ni la fiscalía ni Osinfor pudieron tomar medidas. Nunca se logró identificar a los responsables.

Según Osinfor, Madre de Dios es la región con mayor cantidad de supervisores encargados de fiscalizar las concesiones forestales (2026). Le siguen Loreto (970) y Ucayali (595). Sin embargo, dicen que este número no es suficiente para verificar que la administración y el aprovechamiento de los recursos concesionados sean los programados en los planes de manejo forestal de las empresas. Las supervisiones implican viajes a zonas del bosque de difícil acceso, a donde muchas veces la única vía para llegar es caminando o en bote.

En la cuenca de Las Piedras no hay señal de celular, ni internet. El único servicio del Estado con el que cuentan los indígenas Yine es un sistema de energía solar por el que deben pagar.

Entre el 2009 y 2017, las fiscalías ambientales y juzgados en todo el país investigaron a casi 8 mil personas por casos relacionados al tráfico ilegal y extracción de madera. Los departamentos con mayor número de personas investigadas fueron Madre de Dios, Lambayeque, San Martín y Ucayali, de acuerdo a la información obtenida y analizada por Ojo-Publico.com. El delito que lidera el ranking de investigaciones en este rubro es contra los bosques o formaciones boscosas, seguido del tráfico ilegal de productos forestales maderables.

 

De regreso a orillas del río Las Piedras, se escucha el motor de un bote acercándose. Como muchos otros que vimos durante el viaje, estos también llevan madera, pero no desembarcarán en el pequeño puerto, sino unos metros más arriba, donde nadie los vea.

Artículo publicado por alexa
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